Tuesday, September 11, 2012




Tadet
TALLER DE ECONOMIA DEL TRABAJO
FACULTAD DE ECONOMIA UNAM











Vida Obrera
CENTRO TEXTIL















SINTESIS DE COYUNTURA  


FRANCISCO MUÑOZ  A.  FERNANDO TALAVERA  A.










UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO
Director de la Facultad de Economía
Lic. Guillermo Ramírez Hernández
Coordinación del TADET
Fernando Talavera Aldana
Francisco Muñoz Apreza

Colaboradores
Fernando Serrano Ramírez
Leonardo Silva Cosca


Integrantes del TADET
Martín Rodríguez R.
Armando Gámez P
Celso Hernandez Rojas
Patricia Martínez C.
Zoila Vargas Hernández
José Luz de la Mora Zerpa
Tomás Oropeza Berumen

Edición y Diseño
Celso Hernández Rojas



Taller de Economía del Trabajo (TADET).
Facultad de Economía
Investigación y Analisís Económico (INAE)
Edificio Anexo, Planta Baja CEDEM.
Cubículo 1. Apdo. Postal 70-534
Tel. 56-22-21-02
Ciudad Universitaria, México, D.F.


Esta Reedición  Virtual es para el Encuentro de trabajador a trabajador
Junio de 1999.




















CENTRO TEXTIL DE MEXICO

MI EXPERIENCIA EN CENTRO TEXTIL.

ERA MUY CHAVO CUANDO ENTRE A TRABAJA

Que onda hijo. Hace tiempo que quería hablarte y pus’ quería contarte lo que he vivido durante mis 30 años que llevo trabajando como obrero en la rama textil, haber si te sirve mi experiencia, ¿pus’ para qué?, pus’ para que no metas las patas igual que yo y puedas aprovechar mis aciertos, si es que los tuve y no cometer mis errores. No creas que voy a soltarte un rollo, no, te voy a contar pus’ de lo que me acuerdo, si te sirve bien, si no, pus’ no hay fijón.
Yo estaba muy chavo, bueno, yo y mis compañeros de trabajo, la mayoría teníamos entre 14 y 16 años, éramos como 1,200 entre hombres y mujeres, en aquel tiempo la fábrica se llamaba Textiles Mirna, era el año 1950 cuando entré. Como unos 5 años después de que entré se inauguró la fábrica siendo dueños de ella los hermanos Jorge, Gabriel, Emilio y Alfredo Hadad Bernal, este último era el gerente.

LA TODAVÍA SE VE VIEJA CHIMENEA

La fábrica estaba años antes en Azcapotzalco pero después se vinieron para Ahuizotle, todavía se ve la placa con el año 1945 y la chimenea. Dicen que como Alfredo era el gerente de la fábrica Seda Real se robaba las telas y así fue subiendo, primero compró dos telarcitos y después los telares de una fábrica que se quemó, pura chatarra, siempre ha comprado pura chatarra.
Fíjate que estabamos tan chavos que hasta nos escondían en una como cuchilla que tiene la fábrica, son como unos 300 metros, ahí nos escondían cuando llegaban los del Seguro o algún otro funcionario público, nos arriaban a todos y nos tapaban con cajas y cuanta porquería encontraban, nosotros no protestábamos pus queríamos conservar la chamba.
En aquel tiempo nos pagaban que los 20 ó 30 pesos a la semana, según lo que hiciéramos de producción. El telar tiene un como taxímetro, cada dos metros hace una marca, nada más no se nos daba a conocer cuanto hacía uno, nomás nos pagaban el montón de pesos. El delegado sindical ponía una mesa donde ahora es el engomado y ahí él era donde nos pagaba, y al final este cabrón se llevaba toda la mayoría de la feria porque nomás nosotros veíamos que se sacaba chicos paquetotes de dinero, porque entonces cinco varos era un dineral. Para pagarnos nuestra raya no había recibido ni lista de raya ni nada, nomás llegaba Marcial González y nos decía: “Pus’ te tocó tanto”.

LA FABRICA SACABA UN CHINGO DE TELA

La fábrica sacaba el chingo de tela: que las tafetas, que los brocados, que el terciopelo, pero no creas que eran de buena calidad, en verdad usamos pura cochinada para trabajar las telas, no era material de segunda, yo creo que era de cuarta. En las telas el hilo se deshacía, producíamos unas telas completamente feas y así quería que produjéramos, hasta la fecha nunca se ha producido con tela de primera y en cambio sale al mercado como de primera.
Las máquinas eran compradas de desecho, pura chatarra, con ellas teníamos que hacer milagros para sacar la producción. Pinches máquinas hasta oxidadas llegaban, y no nos daban para componerlas ni un mendigo desarmador.
Trabajábamos telares de diferentes tipos, en cada uno hay que saber como funciona su mecanismo. Hay telares Crompton, Draiper, principalmente americanos, franceses pero como ya te digo, pura chatarra.
Mira, producir los miles de metros está cabrón, y más que el patrón no nos da ni un desarmador para componerlas cuando se joden. Mira, primero llegan a la bodega un chingo de pacas de algodón o de otro material para elaborar los hilos.

PRIMERO ENTRABAN LAS PACAS AL BATIENTE

Las pacas entran al batiente que es como una balda, ahí se deshacen por completo, después entran a una máquina que es complemento de las cardas de donde va saliendo en forma de hilos gruesos como de unos 5 centímetros de diámetro, como si fueran rollos de algodón, así lo va absorbiendo para afuera. Pasa por unos anillos todavía en bruto, de ahí a los veloces que es una especie de máquina que va enredando canilla, aquí es donde le dan medida al hilo, según como se quiera de grueso.
La canilla sale para las coneras, que es donde se enreda el hilo en el cono, se meten los conos al vaporizador que es un cuarto grande en donde se le da un tiempo para que no se destuerza el hilo, el vapor como que lo coce y hace que se mantenga la torsión pasa al urdido, que es una pileta como de diez metros de largo, se colocan como 600 conos o más. En el urdido se monta un julio que es uno como carrete grande, este es como un tambor redondo que tiene un medidor al lado que según el metraje de la tela da vueltas hasta completar la medida.
El julio lleva faja de 300 hilos mas o menos, según, ahí van calibrando las fajas según lo ancho de las telas. Se hace la cuenta, por decir, 6 mil hilos, 7 mil u 8 mil, que dan al ancho de la tela. Se pasa entonces al engomado, éste le da resistencia y no se lacee y comience a soltar el polvo. De ahí al repaso que es una especie de cuadro grande que va mellado. Cada mella lleva un hilo, aquí se planea el dibujo, según el que mande el ingeniero. Hay dibujos que llevan cocolitos, cuadros. El repaso lleva también un peine común y corriente como el que usas, nada mas que es de metal grande, cada diente lleva una cierta cantidad de hilos según la cantidad de hilos para que no vaya la tela cargada de un solo lado y vaya chueca .
De ahí pasa al telar, en el telar se les pone unas costillas que son las que van levantando las espadas, éstas van paradas, según el dibujo son el número de espadas. El tiempo lo lleva la maquinilla o debajo en los timbaletes, si la tela es plana, los timbaletes son como resortes en forma de araña con los que van a atorarse en las tablas para que no se cuelgue el retazo, va colgado para que no se vaya para todos lados. Ya en conjunto se llama aviadura, sale entonces para el crudo, aquí se revisa que no vaya cargado, que no vaya quebrado el repaso, que no vaya jalada la tela, que es cuando ya no labra el dibujo, sea porque se rompió una costilla o por cualquier defecto de la máquina. De ahí va pal’ estampado, si hay estampado, si no, se lava se plancha y órale sale al mercado. Es un proceso largo, pero nomas te he narrado lo esencial.

AL PRINCIPIO LA FABRICA ERA UN SALÓN GRANDISIMO

La fabrica al principio era un salón grande, grandísimo. Ahí se encuentra hoy el departamento del engomado. En 1950 cuando entré a trabajar ya los telares eran viejísimos, quien sabe de que año serían, ya estaban carcachones. Después hicieron el salón de la cuchilla que es el salón uno, ahí metieron telares Straford. Entonces se producía terciopelo, artisela, flay, flamingo. Se construyó después el salón 2 que es la cueva, ahí metieron Crompton G-3, ése es un telar viejísimo, antidiluviano creo, teníamos que darle cran para que abriera la sobrecarga. Con dos telares se llena medio salón, era grandote, en ese salón hay mas de 120 telares; bueno, había, cuando trabajábamos mas de 1,200 trabajadores. Las mujeres eran más que nosotros, ellas trabajaban en un salón en donde se hacía el torcido, repaso, madeja; ese salón es ahora bodega y parte de atura.
En esos años hicieron un salón de tejido. Metieron unos telares viejísimos, puro desperdicio de telares. Ahí duramos bastante tiempo utilizando esas maquinas; como ves, siempre las trabajamos y no se enderezaron de lo viejo que están, y así teníamos que trabajar y así teníamos que producir. Había Crompton S3, Crompton A1, Straford, había de todo, pero puro viejo.




POR LO VIEJO DE LAS MAQUINAS HAY MUCHOS ACCIDENTES

De lo viejo que están los telares, les faltan muchas piezas y por ello los accidentes de trabajo. A todas les faltan las tolvas que son las que tapan en los telares el piñón del motor, éste lleva de 18 a 20 dientes y pasan a mucha velocidad; las revoluciones van velocísimas como están chiquitos, pus revolucionan muy rápido. Bueno, aunque esta estipulado que las máquinas deben trabajar a ciertas revoluciones, trabajan a mucho menos, de lo viejas que están. Como no tienen tolvas, cuando uno llega uno a resbalar va uno derechito a los engranes, como todo es fracción de segundos, es puro reflejo y nada mas comienza un cosquilleo y no sabe uno si fue la mano o un solo dedo. Así perdí uno de mis dedos, se me puso largote y de milagro los médicos salvaron otros dos, porque los engranes me agarraron tres.
El “Mochilas”, que es pariente del “Chicharín”, había entrado a trabajar ese mismo día y como el maestro no se ocupa de dar instrucciones cuando un trabajador entra a la fábrica, estaba barriendo y se le trabó la escoba abajo de una Crompton, estos telares tienen unos engranes abajo y este cuate metió la mano y ahí se la agarró; salió del salón uno y pasó por todo el engomado, recorrió todo el pasillo y llevaba su mano agarrada, cuando lo vi me dijo: Ayúdame, miré su mano y sus dedos, era como unos mocos largos, era una cosa blanca sus dedos, blancos, blancos como unos mocos largos, largos a los que todavía no les brotaba la sangre.
Lo llevamos al Seguro en Naucalpan ahí no le hicieron nada, lo trasladaron al Centro Médico, ahí ya no nos dejaron entrar, nos dijeron que nos esperamos y que fuéramos a avisar a su familia.
La pérdida de los dedos es común en Centro Textil de México, son pocos los que al menos no han perdido uno, pero es por la falta de protección, los obreros no tenemos protección alguna.
Cuando esta un trabajador en el telar y se atraviesa un hilo éste jala la lanzadera y ésta sale disparada, a veces le da a uno en el pulmón, en las manos, en los brazos, en la quijada, en la cabeza, cuando pega de plano pus’ nada mas es el madrazo, pero si te pega de punta, como la lanzadera es como una aguja muy gruesa arriba y se va haciendo delgada hasta quedar como un lápiz, entonces te saca un ojo, y si te pega en la sien pus’ ahí se muere uno, por ello tenemos muchas cicatrices en el cuerpo.

EL BRILLO DE LAS TELAS NOS DEJA CIEGOS

Y el clima artificial, que es una especie de rociador que avienta agua en forma de vapor, fastidia al trabajador y de ahí las reumas. O el brillo de las telas que a través de los años nos deja prácticamente ciegos. Esto, aunado al infernal ruido que es tal que para hablar con un compañero lo hacemos por medio de señas, porque si queremos hablarle tenemos que hacerlo directamente al oído del compañero. Es un ruido re’ feo, entra un trabajador nuevo y muchas veces sale porque siente que le explotan los oídos. Uno se acostumbra al ruido, inclusive le hace falta el ruido a uno, yo creo que nos llegamos a enfermar de los nervios.
Casi la mayoría de los trabajadores, correteros y todos los que trabajemos en los tejidos, estamos ciegos, sordos, reumáticos, con dolores de espalda por la humedad y enfermedades de los nervios.
Por si no fuera poco esto, tenemos que soportar el polvo que despiden los hilos y que nos afectan los pulmones, y algo que es más peligroso, es el polvo que despide cuando se trabaja con la artisela, que no se ve pero es un polvo de fibra de vidrio, por lo que los que ahí trabajan al poco tiempo empiezan a toser bien feo, lo peor del caso es que a través de los años quedamos prácticamente inservibles y entonces la empresa no nos da ni maíz y nos corre sin llevarnos más que nuestros dolores.

PARA ENTRAR A LA FABRICA HAY QUE AFLOJAR LOS BILLETES

Para entrar a trabajar desde siempre ha estado cabrón. Sabes, si vas al sindicato tienes que aflojar pus’ los billetes, claro, si eres machín, porque si se trata de una chavala, pus’ afloja, pero la torta; tú sabes, ¿no?, primero pus’ son los del sindicato cuando va por la solicitud, después son los de la empresa, cuando lleva la solicitud, ahí no se perdona a ninguna, ya sea por parte del sindicato o de las que metía la empresa, a todas se las acuestan.
Una vez que ya han pasado por las armas, pus les toca a los delegados, éstos pus les dicen: Que pues, te vas conmigo o ya sabes la chamba. Pobres viejas ya cuando llegan a nosotros están rete ahuecadas, yo creo que por ello las obreras se prostituyen fácilmente, ¿no crees?, ya que lo primero es la necesidad de trabajar, y como el sueldo no les alcanza, comienzan a acostarse con uno y después ya encarrerado el ratón, pus’ tú sabes, ¿no?, hay que darle gusto al cuerpo.

LA CULO DE ORO SOLO SE ACOSTABA CON LOS JEFES

¿Qué si hay alguna que sobresalga?, ¡claro! aquí trabaja la “Culo de Oro”, ésta nomás se acostaba con los que tenían harta lana.
Sí, con los jefes o los delegados, cuando pasaba delante de nosotros pues nomás se iba contoneando todita y pus nos dejaba a todos con la boca abierta, tú me entiendes, ¿no?. También trabajaba la “Tacate”, pus las tenía así de grandes, ésta siempre estaba pidiendo prestado y cuando se le cobra daba algún abono; ya pasado un tiempo te decía: Mira, no tengo para pagarte, si te quieres cobrar sólo que sea con cuerpo, tú dices cuando quieras cobrar.
No todas cobraban, también las había quienes lo hacían por darle gusto al cuerpo. Algunas son re’ cabronas; mira, cuando estabamos en la hora de comer, digo, cuando comíamos todos juntos, pus’, no faltaba quien le estuviera metiendo la mano bajo la falda a las viejas, o éstas metiéndole velocidades a los... ¿no?, pus’ te digo era un desmadre; pero esto sucede porque los del sindicato y patrones las malogran, ¿no crees?.
Los chambeadores sabemos qué es la vida de las obreras y no es raro que algunos se las lleven a vivir a sus casas y hasta se han llegado a casar; bueno, no todo era lana o para divertirse, a veces a la salida de la chamba los viernes o los sábados, nos íbamos con las viejas a bailar y a echarnos unos tragos las llevábamos, pus’ al Bombay, al California, a la Burbuja, y cuando no había fondos a la lonchería de enfrente de la fábrica, ahí nos echábamos unas chelas y nos poníamos unos cuetes rete padres. Al final nos íbamos cada pareja por su lado, donde uno podía, entonces las chavalas se ponían pus’ rete cariñosas.
Lo anterior se acabó cuando corrieron a todas las mujeres y solo quedaron puros machines en la fábrica, a hoy sólo, pus’, a las viejas de las fábricas cercanas a las nuestras.

COMO TRABAJADOR TIENES QUE ESTAR A LAS VIVAS

Como trabajador ya no solamente tienes que estar a las vivas con el patrón, pus’ para que no te transe con las marcas, ya que son de a tres centavos 7 centésimas de marca por cierto. Yo nunca he entendido eso de las 7 centésimas; además te tienes que poner pero vivillo con los del sindicato para que no se pasen de lanza, y con los compañeros ya que éstos le hacen al mago; sí, al mago porque en menos que canta un gallo te desaparecen un desarmador, unas pinzas, un reloj, o lo que esté a su alcance.
Pero debes tener mucho cuidado con la policía y los agentes que abundan en Naucalpan, porque si te descuidas, éstos te despluman mas rápido que a un pollo. Mira, es tal el desplumadero que éstos hacen, que tenemos que salir en bola, sobre todo en día de raya. Mira, pa’ que te des una idea, al Tomás que es un chambeador ya viejo, le pagaron sus prestaciones, de fin de año, tú sabes su aguinaldo y esas cosas y también su tanda; puta madre, estaba rete contento, hasta llamó a su hija pa’ que lo acompañara, ésta tenía como 18 años, cuando los dos se reunieron en la esquina de la fábrica, se les acercó una patrulla y que se baja uno y le dice: Oiga, porqué molesta a la dama, Tomás le contestó: ¿Yo?, fíjese lo que dice que es mi hija, que su hija ni que la hilacha jálenle pa’ la delegación, los subieron a los dos y en la patrulla le bajaron la lana al Tomás, éste ni se defendió pus’ tuvo miedo que le violaran a su hija.

AL “GREÑAS” TAMBIÉN LE TOCO

En una ocasión el “Greñas” llegó a la fábrica muy apurado, necesitaba 50 mil pesos para los gastos del entierro de su papá, que un día anterior había fallecido, estos los consiguió con un agiotista, ya sabes nunca faltan éstos en las fábricas. Andaba pus’ con la pena; cuando salió con rumbo al sepelio, que lo paran unos de un coche sin placas que dizque agentes, lo subieron y le quitaron su lana, como el “Greñas” se defendió, estos desgraciados le dieron un plomazo en una pata, pobre, quedó todo jodido, bien endeudado, herido y sin haber podido asistir al entierro de su padre, por más bolas que se hizo, nunca supo como es que los agentes supieron que traía dinero.

A MI ME TOCO BAILAR CON LA MAS FEA

A mí también me ha tocado bailar con la fea. Una vez que salimos de la fabrica, como a las 7 de la noche, por habernos quedado a trabajar tiempo extra, que les digo a dos compas: Nomás nos echamos unos refrescos pa’ la calor y nos vamos; nos los estabamos echando y que una señorita va a comprar no se que cosa y unos que estaban en la tienda tomando cerveza, pus’ que se la vacilan, estabamos terminando cuando sin decirnos ni aguas, ya se estaban madreando al “Negro”, pus’ yo que le entro al quite, nomás que no podíamos, eran rete hartos; el “Pulga” que era mi otro cuate, se desapareció al primer madrazo y se escondió tras un poste, nos estaban dando una madriza de miedo, cuando llegan como por arte de encanto unos agentes y que nos jalan al “Negro” y a mí, yo que les digo: Pus’ que hicimos, si eran los otros los que estaban chupando y que nos dicen: Ustedes estaban chupando, pus’, y nos decían que si esto que si aquello y que nos piden la lana para dejarnos libres y como no nos podían acusarnos de nada, que nos hablan por lo derecho:
--Miren lo que les quitamos a aquellos eran unos chacos y unos cuchillos pero de los cebolleros, les salvamos la vida, cáiganse con lo que traigan, cáiganse con 300 pesos y, pus’ si traen billete grande, pus’ les damos su cambio, yo traía un billete de 500, se los di, me dieron mí cambio y nos mandaron a la goma.
No, si te digo, con la policía hay que estar a las meras vivas, porque si te apendejas un tantito así, te bajan hasta lo que no traís’.

EN LA  ZONA FABRIL NO EXISTE ALUMBRADO PUBLICO

Sabes, no es que la policía no nos desplume durante el día, pero nomás cae la tarde y entonces es peligroso; y no digamos por las pandillas que existen cerca de la fábrica, sino porque en alguna esquina o recodo esta escondida, y con las luces apagadas, una patrulla o varias. Yo creo que en este negocio están metidos muchos más que los patrulleros, porque en toda la zona fabril no existe alumbrado público o esta sumamente deficiente. La calle de la fábrica es así de oscura, no hay ni un pinche foquito para alumbrarnos.  
Una vez fui a echarme un palomazo a una fábrica que esta allá por Puente de Vigas, pude darme cuenta de lo oscuro que están las calles a la fábrica y si a esto le agregas que la policía sabe cuando cobramos mucho y cuando poco, pus’ de seguro deben tener las uñas más grandes que las del simple policía, ¿no crees tú?.

DESDE EL COMIENZO DE LA FÁBRICA HA ESTADO EL “MÁRTIRES DE SAN ÁNGEL”.

Cuando empezó la fábrica estaban dos sindicatos, el “Mártires de San Ángel” y otro de acabados que pertenecía a la CTM; no sé como estuvo la onda y en un recuento ganó el “Mártires de San Ángel” a la CTM, entonces se juntó toda la gente en un solo sindicato. El secretario general, desde ese entonces hasta que murió, fue Martín Wayda Lara, éste hasta fue diputado hace un chingo de años. ¿Sabes?, cuando él cumplía su diablo se nos descontaba un día de salario quesque pa’ festejarlo, se le compraba coche del año y se le hacía una fiesta con mariachis y todo.
Wayda nos traía pero bien controladitos ya que no se nos dejaba platicar con trabajadores de otras fabricas. Luego, luego nos llamaba la atención, como al lado de la nuestra estaba la fábrica Royal y platicabamos con las chambeadoras, entonces nos llamaba el delegado y nos preguntaba que de qué estabamos platicando y teníamos que dar razón de la plática para que no nos sacaran del trabajo.
Y luego cuando había un conflicto con otra central que le peleara la titularidad al Mártires de San Ángel, entonces nos llevaba a apoyar como refuerzos; sí, nos llevaban como refuerzos. Mira, una vez nos llevaron allá por Chalco y se armó el desmadre, en esa ocasión mataron a Manuel y no obstante que lo asesinaron por defender al Mártires de San Ángel, jamás de los jamases le dieron alguna ayuda a la viuda. Nos llevaban, porque nos llevaban, como quien dice a huevo, porque nos estaban amenazando hasta que teníamos que ir. También fuimos a la fábrica “La Estrella” que se encontraba en la calle dos, si no es porque me entretuve tomándome un refresco, que se disparó el charro, me hubiera tocado madriza.
Otra más cuando nos llevaron a “Textiles Regis”, que se hallaba en Santa María la Ribera. Llegamos y ahí nos dejaron en la calle, sí, en el piso, sin cenar y sin nada, sin ninguna arma con que defendernos, ¿a que nos exponían?. Para mí quedó claro que muchos de los casos en que el trabajador se quiso zafar del control del “Mártires de San Ángel” y que fueron ganados por éste, tan sólo fueron para beneficiar al comité ejecutivo, porque para el trabajador, nunca, jamás de los jamases va a haber un beneficio.

MI PAPA TRABAJABA AHÍ PERO SE ABURRIÓ

Mí papá también trabajaba en Textiles, tenía ahí su lugar, pero lo estuvieron cambiando de un lugar a otro hasta que él se aburrió.
Eso siempre se ha llevado a cabo en la fábrica, cuando un trabajador ya no les sirve entonces lo empiezan a cambiar de lugar, hasta a los maestros les ha sucedido como a Manuel García que fue el papá del difunto Miguel, al que mataron en Chalco. A don Miguel que era maestro general le dieron el puesto de empleado y después le hicieron su jugadita y lo mandaron a la chingada sin un centavo.
Afortunadamente que era corretero, esto es mecánico, lo pasaron a maestro y después a empleado y pa’ fuera. Sí, nunca, jamás de los jamases a un trabajador se le ha liquidado conforme a su derecho.
Cuando a un trabajador le falta parte de su raya, o tiene que reclamar alguna prestación, el delegado nunca, jamás de los jamases va y reclama al patrón. El mismo trabajador tiene que ver su asunto con el jefe de personal, si se sabe defender, bien, pero si no, se lo llevan entre las patas.
Claro, tenemos sindicato, pero la verdad es que con estos amigos para qué queremos enemigos. El sindicato ha sido para nosotros como una losa muy pesada, quizás porque ha estado mal dirigido, ¿no crees tú?. Y es por eso nuestra lucha, que no me sería posible contarle todo pero sí te voy a decir de lo que me acuerdo.

NOS TRANSARON CON LA CAJA DE AHORROS

Para que te des una idea de las tranzas que en el sindicato se hacen: teníamos una caja de ahorro; primero quien la manejaba era el flaco Florencio, él trabajaba de corretero pero lo pasaron a maestro y se la dejó a Carmelo Cardiel. En ese tiempo se ahorraba lo que uno podía, algunos tenían ahorrado grandes sumas, que los 150 mil y algunos hasta los 300 mil. El dinero se prestaba al 3 por ciento semanario, al fin de año el dinero ahorrado se doblaba. Unos hasta dejaban lo de un año para que se acumulara, no nos daba recibo ni nada porque había confianza, como siempre cumplía, y ahí estuvo el problema porque un día nos llevó entre las patas, parejo, hasta al jefe de personal le bajó su lana que tenía ahorrada con él; se ha de haber largado como con unos ocho millones de pesos, imagínate la de lana que se llevó en 1978.
Cuando yo te conté que el Secretario General era Martín Wayda, él contaba con su mesa directiva, tenía sus secretarios del exterior, interior, propaganda, higiene y al tesorero; puros familiares pura gente incondicional. De entre ellos cuando había cambios de comité escogían para sus secretarios, nomás se pasaban el hueso de un lado a otro, nomás se cambiaban de portería, las asambleas se hacían cada vez que se hacía el cambio de delegados. En Centro Textil el primero fue Evencio Vargas, duró como delegado muchos años, después Macías González, éste llegó hasta el comité ejecutivo.
Como duraban muchos años se luchó porque cada 4 años se cambiaran los delegados, eso se ganó y quedó establecido hasta la fecha. A la muerte del viejo Wayda era delegado del Centro Textil Yáñez, antes era títere de Wayda y ahora lo es de Fermín Lara, que es hijo del viejo Martín, éste le dejó el sindicato como herencia. Bueno, el sindicato Mártires de San Ángel tiene como 100 fábricas afiliadas, el comité se los reparte de a 20 cada año, como si fuera de su propiedad, no solo tiene fábricas de la rama Textil, también tiene de otros géneros como de la costura de medias y hasta de plásticos.
Esos individuos de todo lo que han robado ya hasta tienen sus propias fábricas, Jesús Pérez mejor conocido como el “Perro” las tiene en Tlaxcala. Este ha sido delegado en la fábrica Impulsora Textil, sin mentirte ha de tener más de 40 años, la fábrica se encuentra allá por Xalostoc. En la Impulsora está cobrando una feria por cada trabajador, ya que junto con el patrón los hace trabajar hasta los domingos y cuando falta un trabajador a su turno, obliga al que esté a cubrir al ausente, ahí no hay descansos, ni prestaciones ni nada, nada más su sueldo y ya. No lo han podido tirar porque nada más sabe que alguien intenta organizar a la gente y va pa’ fuera, o si no los puede correr al menos les pone su madriza, así ha acabado con los inconformes.
Madaleno Pérez, otro del comité, se aventó la puntada de cobrar lo del INFONAVIT a todos los trabajadores de la fábrica que comandaba, pero no contaba con que alguno se iba a quejar y hasta la cárcel fue a parar, ahora que ya salió es miembro del comité ejecutivo y les sirve como gatillero.

EN 1966 SE INTENTÓ CAMBIAR DE SINDICATO

Hace como 24 años hubo un intento de cambiar de sindicato. Sí, fue un intento por hacer un sindicato local. La lucha la dio un grupo de compañeros, éstos eran buenos políticos, ya que habían estudiado en la Universidad Obrera, se organizaron, pero donde les falló fue en que no difundieron su lucha y fueron pocos los que querían hacer esa onda, solo lo supieron Marcial González, los hermanos Alonso, Justo Sánchez Manrique, que hoy esta con nosotros; fueron como unos 20, todo era secreto nomás que Castillo los traicionó y corrieron como a 16 compañeros, y en pago por su traición el comité lo nombró delegado del Centro Textil.
A los que no corrieron, en vez de seguir con la lucha por la democracia se hicieron esquiroles, la mayoría de ellos han sido delegados para quedarse, eso sí, tuvieron que irle a pedir perdón a Wayda.

SOLAMENTE TUVIMOS COMO DOS HUELGAS

En todo ese tiempo hubo como dos huelgas, una como hace ocho años y la otra cuatro, fueron huelgas nacionales. La primera duró 28 días y la segunda solamente dos. En ellas teníamos que hacer guardias por turnos, en la mañana, tarde y noche. Los de la noche eran los más jodidos. Nosotros teníamos que llevar nuestra comida y nuestras cobijas porque el sindicato no daba nada. ¿Sabes?, teníamos prohibido difundir nuestro movimiento y también salir a botear, nomás nos la pasábamos ahí tiradotes esperando, jugando baraja, platicando o durmiendo y como hay otras fábricas afiliadas al Mártires de San Ángel cerca de Centro Textil, pus’ nomás se veía un tiradero de gente que no hacía nada. Con una lámina y tablas hicimos una casita y como en ese tiempo habían tirado unos árboles secos pus’ de allí sacamos leña para la fogata, con ella nos alumbrábamos en las noches ya que la calle es muy oscura, también calentábamos los alimentos.
Las huelgas fueron levantándose así como estallaron; nomás el delegado nos dijo:  Las cosas con la empresa ya se arreglaron, levanten y limpien todo, mañana se presentan a trabajar. Nosotros no preguntamos nada, ni nada decíamos y nos poníamos a limpiar todo rápido, porque sabíamos que si alguno se atrevía a opinar la mínima diferencia con el delegado, al día siguiente pus’ yo no tenía trabajo, decían que aplicaban la cláusula de exclusión; ta’ cabrón ¿no?, así de fácil se corre a la gente.
Durante mucho tiempo no se hizo ningún movimiento, pero en 1982 comenzó a faltar material para trabajar, sólo se sacaba algo de producción. De ahí que se empezaron a parar unos salones, el comité ejecutivo formó comisiones de entre sus incondicionales para ir a hablar con la empresa y ver que pasaba con el material porque queríamos que no fuera a parar la fábrica.

PARA 1982 YA NO NOS PAGARON PRESTACIONES

Pero, finalmente, en 1982 ya no nos pagaron prestaciones como son aguinaldo, vacaciones, ahorro y vacaciones adicionales que nos otorgó el presidente; en esas vacaciones nos dan un día más, después de ocho años de antigüedad y luego va aumentando cada dos años un día más.
Llegó 1983 y casi medio año nos la pasamos en blanco, se paró el jaquar, el salón 3, el 4 y el 5, porque lo que el patrón quería, me imagino, era ir a la quiebra, declararse en quiebra.
Entonces empezaron a faltar las telas en los demás salones, en el 2, en el 1 y en el mismo grande 3, ya nada más trabajamos con pocas máquinas, de ahí que nace el sueldo base: como yo no cubría el sueldo a destajo ya que no había material, pus’ trabajábamos con sueldo base.
A mediado de año empieza a fallar la raya, nos empiezan a prestar de nuestro propio dinero, que los mil, 2 mil, 3 mil.
Cuando nos daban 3 mil ya a la semana no nos daban nada, y así se fueron acumulando varias rayas que no nos las completaban. Bueno, sí nos la pagó pero en abonos, pero siguió fallando hasta fines de 1983.

YA ESTABA LA FABRICA EMPLAZADA A HUELGA

Ya estaba la fábrica emplazada a huelga y el comité mandó a una comisión para arreglar que nos diera 50 mil parejos, destajistas y por día, y a cambio no estallaría la huelga. El 13 de diciembre el viejo firmó un documento en el cual se comprometió a que iba a pagar el 23.
Entonces nosotros empezamos a preparar nuestra despedida, íbamos a llevar un conjunto para alegrar el convivio; pero que llega el día 23 y a la hora de la salida que no les pagan a los del primer turno. Yo les dije a los compañeros: ¿Saben qué?, vámonos con nuestros hilachos porque no va a haber dinero.
El segundo turno ya no quiso trabajar y todos esperamos a las 11:59 de la noche en que estallamos la huelga por lo que nos debían.
Martín Wayda a cada rato nos llamaba a asamblea para que reconsideráramos nuestra decisión. En las asambleas a regaños nos decía: Qué vamos a hacer con la huelga, si no tienen fondos, para ir a una huelga debe haber dinero, están ustedes locos, ¿que no comprenden?, ¿qué, son ignorantes?
El “Pifas” se paró y le contestó: Mira compañero, y miren compañeros, el compañero Wayda dice que para que se lleve a cabo una huelga necesitamos fondos, hoy que atraviesa esto, tenemos derecho a que de las cuotas sean reconocidos nuestros salarios hasta que termine la huelga
 Mientras el “Pifas” se retiró, Wayda hizo ademanes de que estaba loco, por desgracia los compañeros no apoyaron al “Pifas” porque lo hubiéramos agarrado por los cuernos a Wayda y hubiera sido otra cosa nuestra lucha.
El “Pifas” es un tipo muy tranquilo, pero ya en un momento así, ¿de donde saca las palabras?, quien sabe, a veces nos decía: Es necesario apoyarnos entre todos porque éste desgraciado nos está comiendo, nos está comiendo vivos.

EL “YOYO” PIDIÓ TAMBIÉN QUE DE LAS CUOTAS SALIERA NUESTRO SALARIO

Hubo otra asamblea y como desde 1945 no se hizo un corte de caja de las cuotas sindicales, el “Yoyo” se paró y dijo: Compañeros, ustedes saben que de las cuotas el 50 por ciento es para los trabajadores y el 50 por ciento para los casos de huelga, yo pido que se vea cuanto hay para sostener la huelga
Luego luego Wayda contestó, que de las cuotas sindicales no había ni un centavo porque todo se había acabado al repartirlo entre los empleados.
En el sindicato Mártires de San Ángel están afiliadas más de 100 fábricas y como unos 24 mil trabajadores, y como estaba descontando 20 a cada uno semanalmente se le pidió una relación de las fábricas que estaban cooperando para Centro Textil porque sólo nos estaban dando cada dos meses unos 600 a cada trabajador, y aunque los compañeros no aportan millones, si dan miles de pesos para nosotros. Pancho Palacios, uno del comité, nos dijo: No la hagan de tos, tanto están pide y pide la relación, pero nunca la tendrán
Ya teníamos dos meses de huelga y no nos daban ayuda de las cuotas, ni de lo que aportaban nuestros compañeros. Entonces se le pidió al delegado el sello para hacer botes de colecta, pero este charro nos dijo: No les doy el sello, porque eso de botear esta mal hecho, porque cómo es que van a estar pidiendo limosna y causando lástima, además van a poner en mal a la empresa y al mismo sindicato. Le dijimos: Entons’ éntrele, ¿no?, éntrele con lo de las cuotas, si no como vamos a sostener la huelga.

EL MADALENO PINTO 4 BOTES Y NOS INVITO A BOTEAR

Bueno, nosotros para botear no sabíamos nada, pero el Madaleno se llevó 4 botes y los pintó y tapó, y los llevó al otro día y Madaleno, el “Borrego” y yo nos fuimos toda la calzada de San Bartolo Naucalpan hasta llegar a la tienda de Acatlán. La verdad es que a nosotros nos daba vergüenza, pero con vergüenza y con todo nos relacionamos con Simón y otros trabajadores de la tienda, ellos nos orientaron como botear, nos paramos uno en un lado de la entrada de la tienda, otro en el otro y así.
Bueno, yo estaba con el bote y como que le quería poner y como que no, por pura vergüenza, pero vimos que de verdad sí nos estaban ayudando y nos empezaban a echar dinero en los botes y dijimos para la próxima vez traemos volantes.

NOSOTROS NO SABÍAMOS COMO HACER VOLANTES

Nosotros no sabíamos como hacer un volante ni quien nos lo iba hacer, pero no faltó que unos estudiantes de Acatlán nos lo hicieran, además empezamos a pasar a los salones a explicar nuestro problema; como pudimos hablamos, tartamudeando, temerosos, con vergüenza y hasta sudando nos hicimos entender, hasta nos temblaban los pies.
Nos empezaron a orientar de qué es una huelga y qué es el charrismo sindical, por primera vez vimos que sí había quien ayudara al obrero.
Conocimos a los compañeros de Pato Pascual, ellos nos orientaron como había que ir a botear a otras fábricas, la verdad de que nosotros no sabíamos que en las fábricas se boteaba.
Con nuestro éxito, otros compañeros empezaron a entrarle al boteo, cuando los invitamos nos decían: Qué, ¿ayudan?, sí hombre, pus’ vamos, y fue creciendo el número, ya no éramos tres ya éramos que los 10 o 15, y así.
Wayda se enteró que andábamos boteando y en una asamblea dijo:
--Sabemos que unos andan boteando, pero esto está mal, porque están haciendo quedar mal a la empresa y al mismo sindicato, ya saben que está prohibido botear. Pero el “Yoyo” le dijo: --Yo si ando boteando porque ustedes no dan ninguna ayuda, con qué vamos a mantener la huelga, si ustedes no dan ni siquiera para azúcar o café.

NOSOTROS CON SELLO O SIN SELLO SALIMOS A BOTEAR

Eso sí, nosotros con sello y sin sello salimos a botear, y fuimos aprendiendo a hacer volantes y los estudiantes nos enseñaron a botear en los camiones y a difundir nuestro problema.
Wayda, como seguimos boteando nos empezó a acusar, que por botear estábamos robando al pueblo, nosotros le contestamos que lo que nos daban era pa’ sostener la huelga y por lo tanto no era robo.
Ya para ese momento muchos lo tomamos de a loco, pus’ como no ayudaba teníamos que salir a difundir nuestro movimiento y a botear en escuelas, camiones y fábricas; bueno, con decirte que se boteó en la misma fábrica, en las guardias se pusieron botes de colecta en donde todos los que pasaban por ahí ayudaban y con lo que se juntaba salía para comprar comida, ya estaba la mayoría con nosotros.
Nos empezaron a dar víveres los trabajadores de la universidad cuando iban por su despensa, esos víveres al principio los llevábamos a la huelga para que se repartieran en las guardias.
Yáñez, que es el delegado sindical, nos regañó, nos regañó porque llevábamos alimentos, decía que estaba mal eso, que los compañeros se estaban acostumbrando a que les diéramos los víveres y que después nos iban a pedir más, y que el día que no tuviéramos nos lo iban a pedir a fuerzas, le dijimos que teníamos que llevar víveres porque ellos no llevaban ni un triste kilo de azúcar para las guardias de la noche, que eran los que más duro se las pasaban porque eran tiempos de aguas.
Con tanta bronca que le echábamos al comité le logramos sacar en una sola ocasión un bulto de azúcar y un poco de café.

POR LAS BRONCAS LLEVAMOS LOS VÍVERES A CASA DE MARIELENA

Por la bronca, optamos por llevar a la casa de Marielena, que vive cerca de la fábrica, los víveres para que todos los compañeros fueran a pedir el arroz, el huevo y lo que nos daban. Como en algunas Facultades nos ayudaban con 5 mil compramos con ellos cajas de huevo, cajas de aceite, de azúcar, frijol.
El comité comenzó a decir que nos estábamos enriqueciendo, que tal vez ya estábamos millonarios, que cómo era posible que trajéramos cajas de aceite y cajas de huevo, nosotros les contestamos que eso sale de lo que ayudaban otros trabajadores.
Siguió la bronca por lo de lo víveres, Wayda nos dijo que ya no nos aguantaba que si íbamos a seguir así, donde íbamos a parar con la huelga, que estábamos poniendo en mal a la empresa, que cuando se iba a acabar la huelga si nosotros  estábamos haciendo malobra llevando víveres.
Se nos echaba en cara que conseguíamos ayuda como si dia’ tiro fuera malo, y para entonces ya volanteábamos más abierto y comenzamos a atacar duro al comité y éste no podía ni contestar.
Llegó otra asamblea en donde la mayoría de compañeros ya hablábamos de que íbamos a hacer adelante y decíamos que Martín Wayda debería estar al frente de nosotros, porque ninguno del comité estaba en la huelga ni se paraba en ella.
Le pedimos al comité una lona para hacer una casa de campaña, con muchas broncas nos la llevaron; necesitábamos otra, dijo el comité que la llevó, pero la verdad es que ellos mismos se la robaron. Bueno, esa lona nos la cobraron de la ayuda que nos daban y en lugar de darnos 600 nos empezaron a dar solo 500. Descaradamente nos dijeron que de la ayuda íbamos a pagar la lona y así lo hicieron.
Se combatió mucho con el comité para que se presentara en la huelga, porque no era justo que los puros obreros la sostuviéramos.
En una asamblea, Juvenal se paró y habló pidiéndole a Wayda que estuviera en la huelga, éste se enojó mucho y le respondió: Yo no quiero saber nada de la huelga, si ustedes quieren seguir yo no me hago responsable, ya estoy harto de ustedes
El mismo Juvenal volvió a hablar: Compañero, usted acaba de decir que no quiere seguir a cargo de la huelga, por qué no renuncia usted aquí mismo en la asamblea ya que no quiere usted seguir con el paquete.

TODOS LE PEDIMOS LA RENUNCIA A WAYDA

Todos gritamos que renunciara, al Wayda hasta los lentes se le caían, todo tembloroso se disculpó. Mientras la gritería seguía, gritándole que lo que le dolía era que se cayeran las cuotas sindicales.
Mario quiso disculparlo dijo que estaba enfermo. Muchos entonces gritamos: Pus’ que se lo lleve la chingada, así habrá un ratero menos.

NOS EMPEZAMOS A REUNIR PARA DISCUTIR COMO COMBATIR  AL COMITÉ.

En la siguiente asamblea Wayda propuso que levantáramos la huelga porque no llegábamos a ningún beneficio.
Propusimos entonces ir a ver a Farell, Secretario del Trabajo y Previsión Social, se nos dijo que nunca, jamás de los jamases se le podía ver porque nunca se encuentra y por lo cual deberíamos de levantar la huelga.
Todos gritamos: Vamos todos por la cita. Martín Wayda quiso alegar que los ministros no nos daban la cita. El “Borrego” dijo entonces: Un momento compañero Martín, cuales ministros si aquí en México no hay ministros, existirán en otros países pero no en México. Ahí lo paró de cabeza al Secretario General.
Wayda entonces siguió diciendo que el petróleo, que la artisela, que la chingada, le dio vuelta a la maroma y la asamblea lo mandó a la chingada.
En esa asamblea pedimos que se tratara primero un punto y después otro, pero los cabrones del comité, como son charros, todo lo revolvían.
Al Mario Castillo, uno del comité que nunca se le entiende nada, le dije: Tu estás diciendo una cosa y luego la vuelves a repetir, qué tiene que ver el petróleo y la artisela con lo nuestro, lo que pasa es que de lo que hay que hablar aquí es del Centro Textil, eso es lo que se debe de dialogar
Estuvo bonita esa asamblea porque todos los compañeros empezaron a echar grilla y vimos que el comité ya no sabía que decir.

DESDE  ENTONCES EL COMITÉ OPTÓ POR HACER ASAMBLEAS DIVIDIDAS

Desde entonces el comité optó por hacer asambleas divididas, argumentaba que no tenía nada que informar; con tal de no tenernos juntos, nos llamaba en grupos de 20 ó 30 trabajadores, ésa era su estrategia al tenernos divididos. Quisimos cambiar al Delegado Sindical, pero en caliente se nos dijo que no se podía porque estaba la huelga.
Empezamos a pedir mantas de apoyo, las primeras que llegaron se las dieron al delegado, pero éste las rompió en cuanto se fueron los trabajadores que nos apoyaban, por lo que cuando llegaron los de la fábrica La Favorita, el “Borrego”, el “Yoyo” y el compañero Rivas colgaron la manta de apoyo que nos trajeron. Así cuando lo maestros, estudiantes y trabajadores de Chapingo llegaron, ya todas las colgamos sin esperar al delegado.
Ya para entonces al comité le ganamos que podíamos botear, pedir mantas de apoyo y hasta nombramos nuestro comité de huelga el que no nos reconoció Wayda porque lo eligió la base.

EL LAUDO SALE CON LA DEMANDA MENOR

Por fin la Junta Federal de Conciliación dicta el laudo, pero éste sólo salió con una demanda, la menor, que era que la empresa nos diera uniformes para deportes, pero de la demanda de nuestras prestaciones de 82 y 83 no dijo nada. De estas demandas jamás de los jamases salió nada, ya se nos decía que el día 25 de febrero se debería de abrir la fábrica.
Esta fue la primera vez que dimos información a los periodistas de El Día, de Información Obrera y de La Jornada.
La empresa en vez de abrir el 25 de febrero, abrió, en complicidad con el comité, el 21, lo hizo así porque nosotros hacíamos guardia cada ocho días y sabía que muchos compañeros al no estar enterados les aplicaría rescición de trabajo al no presentarse. De hecho a muchos compañeros se los llevaron entre las patas, los corrieron y no les dieron nada.

COMIENZA LA LUCHA POR EL PAGO DE LOS SALARIOS CAÍDOS

Comenzó entonces la lucha porque nos pagaran nuestros sueldos caídos, que ya la Junta de Conciliación había dictaminado a nuestro favor; pero entonces los charros del comité pactan con el patrón, el 28 de marzo, un convenio en donde se le perdona el 50 por ciento de todo lo que nos debe. Nosotros sabemos que no es tanto que el comité les haya perdonado el 50 por ciento a la empresa, lo que pasa es que ese dinero es para los rateros del comité Mártires de San Ángel, eso está claro, ya vemos las cosas claras, y es que eso es un robo descarado lo que les hacen a los trabajadores del Centro Textil.

Y CORRIERON AL PIFAS Y AL “YOYO

Como la empresa vio que nosotros ya no estábamos contratados por el comité, empezó a correr compañeros. El primer despido lo hace el 27 de marzo, el segundo el 9 de abril, el 11 de abril el tercero y así fueron sucediendo los despidos hasta que el 21 de mayo despiden al “Pifas” y al “Yoyo”, todos son despedidos con patrullas de policías enfrente de la fábrica para evitar que protestemos.
Nosotros demandamos a Alfredo Hadad, porque aunque sabemos que el sindicato está unido a él, si nosotros demandamos al Mártires de San Ángel éste se lavaba las manos diciendo: Yo no tengo porque pagarles, no son mis trabajadores, la fábrica no es mía. Cuando nos corrieron metimos  nuestra demanda en forma independiente del sindicato porque, aunque nos mandaron con el asesor de Mártires de San Ángel, cómo íbamos a ir ahí, si el licenciado Genaro Millán nos estaba dando el chabazo. Y nos fuimos a ver a otro licenciado, éste fue Arturo Alcade que hasta la fecha vemos que le ha ido bien.
Poco antes de que despidieran al “Pifas” y al “Yoyo”, se lleva a cabo una asamblea donde se va a definir si se acepta perdonarle al patrón el 50 por ciento de lo que nos debe. Entonces se da la división, hay gente que esta de acuerdo y gente que no lo estamos, se lleva acabo un recuento en ella; veíamos que si aceptábamos estábamos renunciando clarito a nuestros derechos, se veía que lo teníamos ganado, pero se paró uno del comité y dijo: Deberíamos de aceptar porque nos traía beneficios, le contestamos que cómo nos iba a traer beneficio si nos estaban chingando por todos lados; bueno, se hizo una lista y al final nos ganaron por 4 votos.

ACORDAMOS HACER UN SINDICATO INDEPENDIENTE

Tuvimos una reunión y acordamos hacer un sindicato independiente, En nuestras reuniones acordamos no firmar jamás de lo jamases ningún papel que nos haga renunciar a nuestros derechos.
Las juntas las hacíamos en los parques, en la alameda y después en las oficinas del FAT. Ahí el “Pifas” dijo:
--Miren compañeros, aquí para que nuestro problema lo podamos defender o tenga más fuerza o no sé como me lo tomen, necesitamos unas hojas para que nos las firmen nuestros compañeros, para ya no seguir con el Mártires de San Ángel, nos respondieron que de eso no se trataba, por lo que les respondió que de eso era de lo que se trataba, porque si nosotros íbamos a evitar que se echaran esa millonada a la bolsa, en dónde íbamos a buscar refugio. Arturo dijo:
--Tienen razón, pero ¿quiénes lo van a hacer?, ustedes son muy pocos es muy arriesgado.
--Pus’ quien más le contestamos, tenemos que aventarnos esa bronca, ustedes nos van a ayudar cuando los compañeros sean suspendidos, ustedes nos apoyan en caso jurídico. Arturo dijo:
--Tocante a eso, sí.

LOGRAMOS JUNTAR 180 FIRMAS

Logramos juntar 180 firmas y dijimos: Ya la hicimos, ya porque la seguimos, ya tenemos la mayoría y, chín, que nos dan pa’ dentro.
Luchamos mucho por el recuento, hasta que éste se llevo a cabo; la empresa y el sindicato Mártires de San Ángel se unieron en contra nuestra, amenazando a la gente de rebajarles el sueldo o correrlas si votaban por nosotros y prometiéndoles que si votaban por ellos les mejorarían el sueldo, también metieron gente nueva a trabajar y raptaron a los compañeros del turno tercero del comedor.
El recuento se llevó a cabo, nombramos nosotros al compañero Manríquez para que nos representara, el fue delegado y conoce a toda la gente, pero pienso que se le escaparon algunos porque, aunque dicen que todo estuvo bien, yo no me la trago, no creo que hayamos perdido el recuento porque la gente todavía está con nosotros, simplemente con la gente del segundo turno que está toda con el Belisario Domínguez, y parte del tercero y del primero que es donde están los de acabados, ganamos; por eso no acabo de comprender que pasó, no me la como y no quedó claro.

CON NUESTRA LUCHA LE HEMOS QUITADO LA MÁSCARA AL GOBIERNO

Con nuestra lucha le hemos quitado la máscara al gobierno y a la Junta de Conciliación y Arbitraje. ¿Qué es el gobierno?, ¿qué hace la Junta de Conciliación?, ¿cómo intimidan a los obreros?, ¿cuáles son sus formas de trabajar?.
En la Junta de Conciliación y Arbitraje esta todo corrompido, es un robo que se hace ahí, porque nunca le dan solución a un problema de despido o de conflicto que llega ahí porque siempre van en contra del obrero, porque lo que ellos buscan es la millonada, su beneficio propio, no les importa que sufran las familias, que sufran los niños, incluso aquí en el Centro Textil muchos de nosotros llegamos a cortar la carrera de nuestro hijos porque el gobierno alargó nuestro problema.
Nada más para que te des idea, en la Junta por el sector obrero quien representaba a los obreros era Leandro Padilla, un incondicional del comité ejecutivo de Mártires de San Ángel, éste arrancaba las hojas del expediente de nuestra lucha y el representante de la Junta de Conciliación y Arbitraje es el licenciado Jorge Franco, quien, además, es apoderado de la empresa Centro Textil.
¿Cómo esta defendiendo al obrero y al mismo tiempo lo despide del Centro Textil? ¿cual es la garantía que hay en la Junta de Conciliación?. Todos esos enjuagues se deben combatir, nosotros logramos la destitución de Leandro Padilla pero del otro no, esa mangoneada se hace más cabrona, por tanto licenciado y secretarias que ahí trabajan y que todos se unen para robar al trabajador.
BUENO, TE HE CONTADO TODO ESTO PORQUE SI ES LO QUE NOS HACEN A
NOSOTROS LOS VIEJOS, IMAGÍNATE QUE ES LO QUE TE ESPERA A TI

Bueno, pus’ ya se hizo largo esto, podía contarte muchas cosas más pero como obrero viejo que soy, y la experiencia que a través de la lucha he llevado, de como he combatido al charrismo sindical quien junto con la burguesía joden al trabajador, te lo he contado porque si esto es lo que nos sucede a nosotros los viejos de Centro Textil que van a hacer con los hijos de nosotros: ¿los van a seguir explotando?, si no ponemos un límite a esto van a seguir explotando a todas las generaciones, porque a los nuevos los están metiendo a contrato, a puro contrato, ya no va a haber trabajo de planta para que la empresa no tenga que pagar prestaciones, todo eso lo van anular, pero ¿que podemos hacer?: combatir al charrismo sindical y a la burguesía porque no queda de otra.
Por eso pon un poco de atención en lo que nosotros los viejos hemos batallado, cómo nos han explotado y cómo nos tienen, si no quieres que así te tengan, lucha para que no sufran como si fueran esclavos, la experiencia está ahí en los conflictos como el caso de los compañeros de Pato Pascual, como el de la Vidriera, como el de La Favorita, como el que te he narrado de lo que nos acontece en Centro Textil; ahí, en el sufrimiento de la vida está lo que debes saber para romper de una vez, con toda la explotación.
Ya te conté lo que he vivido, si te sirve pus’ que bien, si no, pus’ no hay fijón, yo voy a seguir la lucha.

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