Tadet
TALLER DE ECONOMIA DEL
TRABAJO
FACULTAD DE ECONOMIA UNAM
Vida Obrera
FERROCARRILEROS
DE CHIHUAHUA
SINTESIS
DE COYUNTURA FRANCISCO MUÑOZ A.
FERNANDO TALAVERA A.
UNIVERSIDAD
NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO
Director de la
Facultad de Economía
Lic. Guillermo
Ramírez Hernández
Coordinación
del TADET
Fernando
Talavera Aldana
Francisco
Muñoz Apreza
Colaboradores
Fernando
Serrano Ramírez
Leonardo Silva
Cosca
Integrantes
del TADET
Martín
Rodríguez R.
Armando Gámez
P
Celso
Hernandez Rojas
Zoila Vargas
Hernández
José Luz de la
Mora Zerpa
Tomás Oropeza
Berumen
Edición y
Diseño
Celso
Hernández Rojas
Taller de
Economía del Trabajo (TADET).
Facultad de
Economía
Investigación
y Analisís Económico (INAE)
Edificio Anexo,
Planta Baja CEDEM.
Cubículo 1.
Apdo. Postal 70-534
Tel.
56-22-21-02
Ciudad
Universitaria, México, D.F.
Esta
Reedición Virtual es para el “Encuentro
de trabajador a trabajador”
Junio de 1999.
FERROCARRILEROS
DE CHIHUAHUA
Los que
tenemos conciencia y vivimos aquellas épocas, tenemos la obligación de darlas a
conocer a los jóvenes, no es fácil, ya que muchas veces por temor o por miedo
nos callamos.
(Manuel, un
viejo ferrocarrilero)
CAPITULO I.
SOY
FERROCARRILERO.
Yo soy ferrocarrilero
desde antes de nacer. Mi padre era mayordomo de vía, gente democrática a su
manera y amante de la justicia. Por éso allá por 1950 me inicié en
Ferrocarriles como reparador de vías en el departamento de Vías y Estructuras.
Como en su
puesto mi padre tenía gente a su mando y, entonces no había recomendación del
sindicato, me fue fácil entrar a trabajar. Antes de entrar a Ferrocarriles,
estuve tres años en la Escuela Normal de Salaices y, como se han de recordar,
las escuelas normales eran las que encabezaban las luchas estudiantiles.
En la escuela
tomé una cierta conciencia, aún cuando no con mucha claridad sabía que el país
andaba mal, que el sindicato también y que teníamos que organizarnos para ver
si se podían cambiar las cosas; pero no sabía de que manera hacerlo.
Mis compañeros
tenían una formación anarco-sindicalista, con ellos estuve trabajando como
corriente; disponían de una perforadora y me metí a trabajar con ellos en una
mina.
En 1948, dos
años antes de entrar a trabajar en Ferrocarriles, oía que se hablaba del
charrazo que dio Díaz de León. Aún cuando en esas fechas no prestaba yo mis
servicios, de todas maneras me di cuenta que sí había tenido fuerte efecto el
charrazo, al menos aquí en Chihuahua, porque hasta ese entonces la sección 5 se
manejaba con cierta autonomía, libertad e indicios de democracia, la que
terminó de tajo con el charrazo. Así las asambleas, a las que iba mi padre,
terminaron, ya no había debate de los problemas. Esto trajo un retraso y una
mediatización que le costó mucho al gremio ferrocarrilero.
PARAMOS A EL
POLLERO.
Para 1954 ya
estaba trabajando en una cuadrilla de vía compuesta por 20 hombres y el
mayordomo. Éramos jóvenes rebeldes, inquietos, que tratábamos de orientar a los
demás compañeros.
Tratando de
darle para adelante a un movimiento, hicimos, con ganas de hacernos notar, la
acción de parar el tren que iba de Jiménez a Santa Bárbara al que en ese
entonces le llamaban "el pollero".
Les
desclavamos unos rieles y ahí lo tuvimos unas 8 horas detenido. Eso lo hicimos
en dos ocasiones seguidas, hasta que los jefes se aparecieron por ahí y
llegaron a un acuerdo con nosotros, porque reclamábamos el que la media hora de
la comida que se nos daba, debía de considerarse como parte integral de la
jornada de trabajo. Verbalmente se logró el acuerdo, por eso con posterioridad,
volvió a desaparecer.
Buscando
siempre el hacer notar a los ferrocarrileros de que podían organizarse y que
algunos con más experiencia pudieran encabezar o dirigir la lucha, repetimos
algunas acciones, como ésa que acabo de describir: nos plantábamos enfrente del
mayordomo sin realizar el trabajo que nos ordenaba, declarándonos en lo que
sería un paro, pero en esos momentos era solo rebeldía sin brújula.
LOS JÓVENES
EMPEZAMOS A PARTICIPAR.
En 1956,
tratando de acercarme a donde hubiera más personal ferrocarrilero, hice mi
ingreso a los Talleres de Jiménez y de ahí pasé a trabajar en el Express.
Ahí conocí a
compañeros jóvenes, con inquietudes. Luego empezamos a reunirnos, a pugnar
porque hubiera asambleas y empezamos a participar. Claro que siempre éramos
derrotados por los clásicos charros, descendientes de Jesús Díaz de León; pero
ni nos arredrábamos, ni nos amedrentábamos, simplemente seguíamos haciendo
labor entre los compañeros. Fundamentalmente nos interesaba la juventud, sin
pensar en habernos acercado a los trabajadores viejos que hubieran tenido
alguna experiencia, aunque hubieran sido charros, algo les habríamos aprendido
o a lo mejor nos hubiéramos charrificado, ¡quién sabe!.
Regresé
nuevamente al departamento de Vías, urgido por la necesidad de trabajo porque
en esas épocas se vino la dieselización y entonces salió mucho personal del
Taller que estaba como personal extra. Entonces me tocó trabajar en la
cuadrilla RB‑4 y ahí me tocó el movimiento Vallejista.
EMPEZABA EL
VALLEJISMO.
Desde el
primer momento en que empezaron a llegar los volantes, nos empezamos a dar
cuenta que se empezaba a dar un movimiento, y le entramos con bastante fe a
apoyarlo y a convencer a los compañeros que estaban más atrasados que nosotros,
y hasta fuimos a ver a los que estaban más retirados de los centros de
orientación y, así, ayudamos a ampliar el movimiento.
El 26 de julio
de 1958, fue cuando se dio el primer paro. Realmente fue una unidad que hacía
muchos años que no se había dado en el gremio. Por eso, con los paros
progresivos, se logró el triunfo de un aumento salarial y de un cambio de
dirección.
Nosotros, los
compañeros de la cuadrilla, tratamos de acercarnos a la sección 38 de Jiménez,
para que se nos tomara en cuenta. Había un caso, un tanto entendible, por parte
de los que quedaron en la dirección de la sección 38 y por parte también de la
dirección de la sección 5, y era que a los jóvenes no nos tenían confianza, nos
marginaban y no nos permitían actuar, porque argumentaban nuestra inmadurez.
VALLEJO
IMPULSO LA PARTICIPACION DE LOS JÓVENES.
Fue hasta
cuando vino Vallejo a Torreón y a Gómez Palacios, aquí en Durango, cuando
fueron a verlo unas comisiones de la sección 5 en las cuales nosotros nos
colamos, más a la fuerza que por voluntad de los comisionados. Cuando
planteamos ahí, la necesidad de que los jóvenes estuviéramos activando porque,
al fin y al cabo, la responsabilidad del movimiento iba a recaer, más tarde o
más temprano, sobre nosotros.
Fue Vallejo el
que dio la directriz ahí, diciendo que, efectivamente, a los jóvenes deberían
de darnos la oportunidad para participar.
Empezamos a
participar más activamente y fue una gran experiencia que nos conmovió
fuertemente la conciencia al hacernos ver, con más claridad, las finalidades y
noblezas del movimiento democrático.
Varios
compañeros vinieron desde Ciudad Juárez a recibir a Demetrio Vallejo al
aeropuerto con motivo de los primeros paros, la recepción fue muy cálida aquí
en Chihuahua.
Vallejo estaba
rodeado por ferrocarrileros y a él se acercaban algunos comerciantes locales y
gente de dinero. Ahí mismo se tomó una foto abrazado con la Vicky, que era una
comerciante de comida en pequeño y que consideraba a los ferrocarrileros como a
sus hijos.
Después del
triunfo, porque la secretaría del Trabajo tuvo que reconocer al Comité
Ejecutivo encabezado por Vallejo y elegido por los trabajadores en una mayoría
abrumadora, los trabajadores lo festejamos alegremente.
Esta alegría
quedó plasmada en la forma como nos desquitamos de los odiados charros. A uno
de ellos lo íbamos a emplumar, nada más que no conseguimos plumas y solamente
lo bañamos de aceite y de burlas de los trabajadores.
LOS PAROS SE
CUMPLIAN RELOJ EN MANO.
Bueno, todos
los paros acordados por la dirección central del movimiento en 1958 y en 1959
fueron cumplidos reloj en mano. Incluso el último paro, al que los trabajadores
de Ciudad Juárez le llamaron paro loco, fue cumplido aunque no fuera entendido
cabalmente, ya que acabábamos de ganar las demandas en los Ferrocarriles
Nacionales y enseguida el sindicato aprobó paro solidarios con el movimiento de
los Ferrocarriles del SudPacífico.
En este paro
andábamos pero movidos. Yo me encontraba en una sección llamada Horcasitas
situada en un pueblo al sur, no muy lejos de Chihuahua. A la hora señalada, las
cuadrillas dejaron a un lado sus herramientas abandonando el trabajo.
En uno de
éstos paros me tocó estar junto a un tren que paró en este pueblito por órdenes
del conductor. Ahí Juan Manuel, que trabajaba de tallercista ayudante de
soldador, me dijo que la huelga era como una revolución nada más que sin armas.
También me
tocó ver a un ferrocarrilero llamado Enrique Tarango, éste llevaba comida y
estuvo animando a los siete componentes de la cuadrilla. Este trabajador era
muy entrón; en una ocasión, cuando el ejército ya había intervenido, Tarango
desde su automóvil los estuvo provoque y provoque, con riesgo de que lo
apresaran, pero no pudieron.
ASCENSO Y
CASTIGO DE UN CHARRO CONSUMADO.
El loco
Tarango después se convirtió en un charro consumado que sentía odio por los
trabajadores que luchaban. El era un conductor de trenes, llegó a ser
presidente local del grupo Héroes de Nacozari pero nunca fue funcionario
sindical porque era un analfabeta. Era agiotista, usaba mucho dinero para
comprar y corromper conciencias, incluso a algunos trabajadores les prestaba
dinero para que lo prestaran al 10 por ciento
de interés, quedándose Tarango con el 5 por ciento semanal.
En 1973
participó con los charros en la toma del local sindical. Fue de los que
trataron de quemar a los ferrocarrileros que se encontraban arriba en la sala
de reuniones. En justo castigo, años después, murió quemado en un accidente del
autovía en que viajaba a Ciudad Juárez, cuando ésta chocó con una pipa.
VALLEJO LLEGO
A SALTILLO.
Vallejo llegó
a Saltillo, que formaba parte de su recorrido. Ahí se presentó en una asamblea
abarrotada por ferrocarrileros ansiosos de discutir la situación con su líder.
Vallejo no quería realizar el último paro, habló a los trabajadores diciéndoles
que veía un tanto difícil el darles el apoyo a los trabajadores del
SudPacífico, porque "ya hemos ganado todas las huelgas que hemos
hecho" y ahora existía el peligro de que si se lanzaban a un apoyo
definitivo a los compañeros del SudPacífico, la situación se pusiera peligrosa;
que sentía que esa situación les iba a tronar. Pero como son los trabajadores
los que deciden, son ellos los que en la lucha mandan, que él acataría los
acuerdos de la asamblea.
Eso fue lo
malo, porque la raza empezó a gritar consignas de huelga y de apoyo; con esta
resolución Vallejo se entristeció, pues algo sentía o algo sabia.
NOS LANZAMOS A
UN HUELGA ESTERIL.
Así, nos
lanzamos a una huelga en cierta forma estéril, porque nos agarró fríos la
decisión, sin saber bien a bien qué era lo que se pretendía, cuestión en la que
ahora ya se tiene mucha claridad. Y es que con los aumentos logrados por los
triunfos pasados, fue mucha la efervescencia de la gente, olvidándose de que se
debían organizar mejor, y no se fijaron que el enemigo se les metía dentro de
sus filas.
La confusión
se agravó con el apresamiento de Vallejo el 28 de marzo de 1959, pues nos
sentimos sin dirección, ya que carecíamos de información, la situación era grave.
Para solucionar ésto comisionamos a compañeros para que fueran a México con el
encargo de mantenernos informados.
LOS FEDERALES
DISOLVIAN A CULATAZOS LAS REUNIONES.
Pocos días
después del apresamiento de Vallejo, los federales disolvían a culatazos las
reuniones de compañeros que se juntaban para discutir los acontecimientos.
Al compañero
Gabino lo agarraron los soldados cuando viajaba en un tren de pasajeros. Cuando
le preguntaron qué era lo que hacía, él ahí les contestó que estaba en huelga,
lo bajaron a culatazos con todo y su familia y lo llevaron a la cárcel de San
Luis en donde lo golpearon.
Todos estos
acontecimientos se nos quedaron grabados en la memoria, Vallejo aún insiste en
que en ese tiempo nos faltó organización y declara enfáticamente que los
responsables de la represión fueron los gringos, porque ésta se dio después de
la reunión de los presidentes Eisenhower y López Mateos en Acapulco.
SE VINO LA
REPRESION.
Empezaron a
correr a gente y fui destituido nuevamente del trabajo. Tiempo atrás, por
aquello de los dos paros a fuerzas que habíamos realizado, fui destituido y en
esas ocasiones pudo haber arreglo para mi reinstalación; pero en la de 1959 me
hicieron sufrir la más larga destitución que he tenido: un año nueve meses.
En esa
oportunidad, no querían reinstalarme, querían liquidarme, pero yo no aceptaba
porque era muy poco el tiempo efectivo que tenía en ferrocarriles y, además,
porque ya era por cuestión de conciencia el que regresara al trabajo para
tratar de organizar a los trabajadores y poder llevarlos a un movimiento que
diera frutos para la clase obrera en general y no tan sólo para los
ferrocarrileros.
La destitución
nos trajo la experiencia de lo que es la represión criminal, pero a la vez nos
sirvió para conocernos mejor como ferrocarrileros, que en ese entonces
encabezábamos la lucha, aunque veíamos que muy pronto podríamos ser rebasados
por otros contingentes. Como sucedió, efectivamente, y por tanto, fueron otros
compañeros los que estuvieron al frente de esta clase de movimientos.
Con la
derrota, nos dimos cuenta de la carencia de cuadros dirigentes para que en un
movimiento no nos volvieran a pescar sin dirección. Eso porque en la mayoría de
las secciones, no tan sólo en la 38 y en la 5, se carecía de dirección. Los
dirigentes no tenían conciencia, no sabían lo que estaba sucediendo.
A pesar de
tantos años que han pasado, los que aún vivimos, no nos hemos dado cuenta de la
magnitud de aquel movimiento, ni tampoco de lo que representó. Simplemente
platicamos nuestra experiencia como algo novedoso, pero sin profundizar, sin
analizar, sin saber el beneficio que trajo para la clase obrera. Así fue como
la represión, con todo y que fue brutal, trajo también sus enseñanzas.
FUIMOS
DESPEDIDOS MAS DE UNA TERCERA PARTE.
En este
período, nuestras mujeres y nuestros hijos participaban en las grandes
movilizaciones que se llevaban a cabo. Además también pudimos sensibilizar a
otros sectores de la población.
Fue un
movimiento histórico, que arrancó conquistas y prestaciones que nunca más se
han igualado y que jamás se van a superar.
Este
movimiento iba generando conciencia de clase entre los trabajadores, por lo que
el sistema lo vió como algo peligroso y éso generó que usara la represión, que
fue muy dura en Chihuahua en donde ni el secretario general de la sección, que
había tomado partido al lado de los charros, se escapó de ir a la cárcel.
Fuimos
despedidos 800 trabajadores, más de una tercera parte de los que estábamos
trabajando aquí y fueron encarcelados
unos 8 ferrocarrileros del Nacional. En claro contraste, los trabajadores de
Ferrocarriles Chihuahua al Pacífico no entraron a la lucha, a la que siempre se
opusieron alegando que su sección, la 31, se manejaba independiente; aunque
justo es reconocer que algunos trabajadores, en forma individual, por
conciencia, secundaron al movimiento.
LAS CONQUISTAS
DEL MOVIMIENTO.
Durante el
movimiento tuvimos conquistas, que fueron logradas por las grandes
movilizaciones, como las siguientes:
Tuvimos un
aumento salarial de 215 pesos por trabajador, que dejó sentado el precedente de
terminar con los aumentos selectivos y con el monopolio de los aumentos
porcentuales, los que sólo beneficiaban a los trabajadores de, relativamente,
altos salarios. En esa oportunidad el aumento de los 215 pesos nos representó
casi el 100 por ciento de aumento salarial en Talleres, Vías y Oficinas.
Se logró
también el que las esposas y los hijos tuvieran derecho a la asistencia médica
y que las medicinas fueran gratuitas y a que, posteriormente, se construyeran
los hospitales para los ferrocarrileros, lo que aconteció el 26 de febrero de
1959 cuando se obligó a la empresa a invertir 62.5 millones de pesos al año
para servicios médicos, hospitalización, operaciones y medicinas.
LOS TRENISTAS
SE ORGANIZARON EN EL CNF.
Después de la
represión criminal de 1959, la gente quedó mucho muy atemorizada y los charros
y los oficiales de la empresa también.
Era común el que, algunos de estos últimos, anduvieran empistolados.
Pero no todos
los trabajadores se atemorizaron, ya que hubo compañeros que, de una u otra
forma, trataban de levantar un movimiento y organizar a los ferrocarrileros.
Ellos fueron los que formaron a un comité sindical llamado Consejo Nacional
Ferrocarrilero CNF, con Enrique Ochoa y Trinidad Estrada.
El CNF en la
sección 5, estaba dirigido fundamentalmente por compañeros trenistas. Estos
eran un tanto sectarios, eran muy celosos de que entrara gente de otros
departamentos, pensaban que si entraban los demás, podrían ser reprimidos. Sus
sesiones las hacían en comidas de carnitas con cerveza y ahí discutían los
problemas sindicales e incluso los problemas nacionales, pero nunca trataron de
organizar a los demás departamentos, lo que generó cierto odio a los compañeros
trenistas, por éso cuando se estableció el MSF en Chihuahua años después,
tuvimos que combatir esos sentimientos divisionistas.
Bueno, en las
secciones 29 de Frontera, 13 de Matías Romero y 27 de Torreón, el CNF si
organizó todos los departamentos, pero en Chihuahua no, porque no actuaban así,
sólo esporádicamente repartían volantes que venían impresos de la ciudad de
México.
LOS CHARROS
CANALIZARON EL DESCONTENTO.
Por su lado,
los charros canalizaron el descontento. Ellos comparaban a Gómez Z con Vallejo,
decían que los dos habían sido hechos prisioneros en 1948; pero no aclaraban
que en 1958, Gómez Z, actuó como vil polizonte señalando en la prisión a los
compañeros más destacados en la lucha.
Es así como en
1962 surge el grupo Héroe de Nacozari, cuando sube a la secretaria general Luis
Gómez Z y en la sección 5 queda gente adicta a él. Es cuando se termina con
todo indicio de democracia sindical y, como no había la mínima conciencia de
clase, la corrupción florece.
En este tiempo
es cuando el trabajador necesita pagar cualquier trámite que tuviera que
realizar el sindicato y es cuando los charritos se apropian del patrimonio del
sindicato y se enchufan al carro gubernamental.
REGRESE AL
SERVICIO Y SUFRI UN ACCIDENTE.
En 1962,
regresé nuevamente al servicio, nuevamente al departamento de Vías, en donde
duré unos meses y luego me fui a trabajar como oficinista en Parral.
Posteriormente me cambié a Talleres en donde sufrí un accidente grave de
trabajo.
Yo era
auxiliar en el departamento de Fuerza Motriz Equipo y Abasto y, como en
Chihuahua en tiempo de frío, hay veces que nieva mucho y, las máquinas, cuando
van en camino, la nieve se les convierte en hielo, al entrar a la casa redonda
una de mis tareas era la de revisar el aceite y limpiar.
Yo, por el
avorazamiento de terminar rápido, me traté de subir a la máquina, que traía
bastante hielo, me resbalé, no pude detenerme en el pasamanos, al contrario me
di una voltereta y caí en la fosa, me quebré la columna vertebral y la cabeza.
Después se vino la operación, la estancia en el hospital y estuve casi ocho
meses andando a gatas. Cuando me dieron de alta, regresé nuevamente al trabajo,
haciendo mis pininos en Transportes, en donde trabajé nuevamente.
Me sacaron de
ahí, porque el departamento Médico sancionó que no podía realizar el trabajo a
satisfacción por no prestar seguridad la columna vertebral.
Me ofrecieron
lo que se llama puesto de reconsideración, o que aceptara la liquidación.
Estuve batallando con mi conciencia si aceptaba la liquidación porque estaba
todavía muy joven, era apenas 1964. Decidí aceptar otra temporada en el
departamento de Vías, después, nuevamente me pasé al departamento de Oficinas y
me volvieron a urgir si aceptaba el puesto de reconsideración o la liquidación.
Ante estas
opciones y después de platicar con algunos compañeros, acepté el puesto de
reconsideración y me ofrecieron el puesto de vigilante de Fuerza Motriz, aquí
en Chihuahua.
SE EMPEZARON A
PERDER LAS CONQUISTAS GANADAS.
Fue en este
periodo, cuando se fueron perdiendo las conquistas ganadas durante el
movimiento de 1958 y 1959, debido a que no había un movimiento fuerte, un
movimiento con conciencia de clase entre los trabajadores ferrocarrileros. Los
que cuando nos queríamos organizar sólo lo podíamos hacer a nivel local, sin
una coordinación nacional, por lo que éramos presa fácil de la represión de los
charros, la empresa y el gobierno.
A raíz de
estos acontecimientos, estas conquistas se fueron perdiendo y así nuevamente se
comenzaron a usar los aumentos salariales por porcentaje, con lo que se creaba
una división económica entre los propios trabajadores, haciendo que los de
mayor salario jamás se unieran a la lucha de los que ganaban menos.
Para 1962 se
logró que se echara a funcionar un hospital para los trabajadores en la ciudad
de Chihuahua. Este permaneció abierto hasta 1971 en que la empresa comenzó a
manejar nuestra integración al IMSS. Hubo innumerables protestas encabezadas
por el MSF para que no se diera esta incorporación, hasta que en octubre de
1981 por decreto presidencial nos pasaron como derechohabientes al IMSS.
Estos
convenios fueron leoninos y se firmaron a espaldas de los trabajadores pues,
aunque la cuota la cubre la empresa, nos están siendo arrebatadas ciertas
conquistas, como son la jubilación, en donde la empresa fusiona invalidez con
jubilaciones y solamente completa a lo erogado por el Seguro la diferencia al
tope jubilatorio, que en la actualidad es de 30 mil pesos mensuales, cantidad
que los ferrocarrileros no hemos podido aumentar.
Esta pérdida
también priva en el aguinaldo, que ahora es de 30 días; en las vacaciones
anuales que también son de 30 días de salario nominal; en el 25 por ciento de
prima vacacional y en que no se incluye el 16.66 por ciento del séptimo día.
También en el
fondo de ahorro que en 1958 era del 10 por ciento y que el MSF logró aumentar
al 12 por ciento, ahora solamente es del 15 por ciento.
El seguro de
vida se ha actualizado por eso de la inflación, tanto en la prima que pagamos
como en la cantidad asegurada, ahora es de 300 mil pesos pagando nosotros 101
pesos por trabajador y la empresa 175 pesos al mes.
Los 30
millones de pesos anuales pactados en 1958 para la construcción de viviendas
para los ferrocarrileros, fueron cambiados por Gómez Z por unos terrenos que
parece ser que están a su nombre.
Gómez Z en
1963 echó a andar a funcionar un fideicomiso llamado Hogares Ferrocarrileros
con aportaciones de los trabajadores y préstamos del gobierno para la
construcción de casas habitación. Estas casas le ha dejado pingües ganancias,
pues las está vendiendo al doble del costo.
En Chihuahua,
Hogares Ferrocarrileros construye en 1983 unos condominios con dinero de
INFONAVIT. Pactan con éste un contrato en donde son intermediarios en la
construcción, cuando los departamentos que ya están construidos son repartidos
entre los incondicionales de Gómez Z.
LAS CUOTAS
SINDICALES.
La cuota de
1970 a 1982, era del 4 por ciento de la percepción mensual del trabajador. El
ejecutivo Nacional era y es el que escoge todas las entradas de cuota sindical
y después envía subsidios a las diferentes secciones, unos subsidios muy
raquíticos que no alcanzan ni para pagar a las secretarias.
Es así como
además del control político e ideológico que ejerce verticalmente el ejecutivo
Nacional hacia las secciones y los trabajadores, los controla también
económicamente.
En el MSF
nunca cobramos cuotas por pertenecer al MSF. Había compañeros, todavía los hay,
que aportan quincenalmente de sus salarios una cuota fija voluntaria. Pero
además, dentro del MSF, se realizaban actividades económicas. Había compañeros
responsables de la organización económica y que desarrollaban actividades, como
rifas y bonos de solidaridad, que servían para agenciarnos fondos para nuestras
actividades.
Una cuestión
que la dirección del MSF a nivel nacional, nunca quiso entender y que fue, y ha
sido, una preocupación de los trabajadores de la sección 5, es emprender una
lucha para que las cuotas sindicales las maneje la sección, enviando un pequeño
porcentaje al ejecutivo Nacional.
Esto es con el
fin de que haya cierta independencia económica y las secciones tengan más
facilidad para moverse. Nunca lo han querido entender y nunca se ha emprendido
esta lucha, a pesar que aquí los compañeros manejan bastante bien el que se
debe emprender una lucha en una Convención Sindical para que se reforme esa
parte de los Estatutos.
Desde 1982,
las cuotas son fijas en base al monto total de lo recibido por el trabajador,
es una especie de escala móvil porque la cuota aumenta cada vez que aumenta el
salario. Tal vez hasta ahora, la cuota es un poco menor al 4 por ciento.
Actualmente la empresa envía al ejecutivo Nacional dos millones de pesos
mensuales, de los que nos regresan como subsidio 300 mil pesos, un 15 por
ciento, insuficiente para pagar a 8 secretarios, sus cuotas del IMSS, la luz y
el teléfono.
CAPITULO II.
EN 1968 SE
COMIENZA A DAR LA RESPUESTA.
El movimiento
de los trenistas de 1964 y 1965 no logró formar una organización pero sirvió de
algo para que en 1968 se comenzaran a dar algunas respuestas de los
trabajadores ante la sujeción charra.
En ese año nos
reunimos algunos compañeros en una casa, para acordar algunas acciones. Ahí se
redactó e imprimió un volante el cual no nos atrevimos a repartirlo
abiertamente, sino que lo dejábamos en los cajones de los trabajadores, para
que fueran recogidos por los ferrocarrileros y así, ir generando un organismo
de lucha y defensa contra la represión que de inmediato se desataba contra los
compañeros que sobresalían en las asambleas con sus intervenciones. A estos compañeros,
se les detenía y se les destituía del servicio.
Así fue como
el movimiento del 68 volvió a cimbrar la conciencia de los trabajadores, que
comenzaron a participar, aunque en Chihuahua los estudiantes estuvieron un
tanto cerrados.
Los obreros
querían luchar por la derogación del artículo 145 y 145 bis del Código Penal y
es más, después del dos de octubre hubo una mayor relación entre obreros y
estudiantes. En una ocasión, con motivo de una asamblea de la sección 5, se
metieron unos estudiantes y ahí mismo se debatió si se podían quedar o no,
porque el secretario general no quería. Finalmente se perdió la votación de que
permanecieran los estudiantes, pero éstos pudieran hacer dos intervenciones muy
centradas que lograron conmover la conciencia de los ferrocarrileros y se pudo
ganar el acuerdo de dar apoyo al movimiento estudiantil, publicándose un
desplegado en el Heraldo de Chihuahua, pagado por la sección 5, en apoyo al
movimiento del 68.
SALEN DE LA
CARCEL VALLEJO Y CAMPA.
En 1970, la
salida de la cárcel de Vallejo y Campa, fue vista como un rayo de esperanza
para poder avanzar en la organización, en ese tiempo los trabajadores ya
repartíamos volantes a la luz pública, aunque conviene aclarar que éstos no
estaban firmados.
En ese año
había un gran descontento entre los trabajadores por la imposición de líderes
en el sindicato, por los bajos salarios y el maltrato que se daba a los
trabajadores por parte de la oficialidad de la empresa. A ésto había que
agregar algunos movimientos que se habían dado en el país y localmente,
encabezados, principalmente, por los estudiantes. La puesta en libertad de
Vallejo y Campa y la derogación del artículo 145 del Código Penal, trajo
esperanza para organizarse entre los trabajadores ferrocarrileros. A tal grado que,
cuando Demetrio Vallejo visitó la sección 5 y 31 de Chihuahua, prácticamente se
abarrotó el Paraninfo de la Universidad Autónoma de Chihuahua, que fue el local
que se consiguió para que se celebrara el acto.
Ahí, Vallejo
aparte de traer el mensaje de unidad, de orientación para los trabajadores, nos
invitó para formar parte del movimiento a nivel nacional, que dirigiera
atinadamente la lucha en contra del charrismo, de la corrupción en
ferrocarriles; con un programa modesto que fuera capaz de aglutinar a todas las
corrientes existentes dentro del gremio.
Aquí, en la
sección 5, ya se venía trabajando en ésto desde años atrás, pero la lucha se
encendía en momentos y de repente se apagaba. Así fue como esta invitación fue
vista con agrado. Los trabajadores comenzamos a organizarnos. En un principio
la dirección provisional fue estructurada con gente que no tenía mucha claridad
sobre lo que se iba a hacer y el movimiento estuvo a punto de fracasar.
Fue necesario
el que algunos compañeros, empezaran a trabajar, a adquirir prestigio y fue la
misma base la que los elevó hasta la dirección para empezar un movimiento que
todavía tiene repercusiones.
COMENZO EL
DESPERTAR.
Así comenzó el
despertar; los volantes eran leídos y discutidos en los centros de trabajo
delante de los oficiales de la empresa y de la gente que tenía fuertes
compromisos con los charros. La gente empezó a organizarse y empezamos a
impulsar algunas acciones como la de restablecer las asambleas sindicales.
Ahí se abría
el debate sobre los problemas más candentes. Los propios trabajadores estábamos
educándonos unos a otros con esos debates. Ante ese peligro, los charros
optaron por cerrar el edificio sindical.
Esto nos
obligó a cambiar de táctica y comenzamos a realizar mitines frente al edificio
sindical y en los propios centros de trabajo y ésto nos demostró que cuando hay
decisión por parte de los trabajadores, se puede avanzar para poder vencer a la
corrupción y a los charros.
NOS INTEGRAMOS
AL MSF.
Nuestra
integración al MSF significó una continuidad de la táctica que ya estábamos
instrumentando en la sección 5: el volanteo sistemático, las visitas a los
centros de trabajo, a las asambleas, la ejecución de los acuerdos de las
asambleas, las manifestaciones, el perifoneo tanto en los centros de trabajo
como en las colonias aledañas a los centros de trabajo o en el centro de la
población, el apoyo a otros organizaciones siempre manejando que penetrara lo
que es la democracia de los trabajadores, la independencia y la autonomía
sindical; se trataba pues, de un proceso de educación en el amplio sentido de
la palabra.
En 1973,
nuevamente quise hacer un intento para demostrar que podía realizar trabajos
pesados y estuve trabajando en el departamento de Talleres aquí en Chihuahua
por dos años, pero se notaba de que no muy bien podía realizar estos trabajos y
regresé nuevamente a mi puesto como vigilante en el que permanecí hasta el 24
de abril de 1985 en que me jubilé.
HUBO GENTE QUE
SE ACOPLO A LA IRRACIONALIDAD CHARRA.
En la década
de 1970, tratando por distintos medios de avanzar en la organización, que era
una tarea difícil porque cualquier tarea sindical inmediatamente se detectaba y
se le reprimía, al activista se le quitaban sus derechos sindicales y se les
destituía del servicio.
Hubo épocas,
de esa década, en que los propios compañeros, como que se acoplaron a la
irracionalidad de los charros y a la propia represión charrista y de la
empresa, y era difícil trabajar con ellos.
Levantó el
ánimo como lo dije la salida de Vallejo y Campa de la cárcel y, con el poco
trabajo que se tenía y el poco prestigio entre los trabajadores, si no fue
fácil levantar un gran movimiento, tampoco fue muy difícil. Porque lo que
siempre fue una constante nuestra, fue la perseverancia en las ideas avanzadas,
en la lucha por la democracia, contra el charrismo y por la independencia
sindical.
El movimiento,
empezó a levantarse y empezamos a realizar algunas acciones. Desde el principio
queríamos el establecimiento de las asambleas para que los trabajadores
asistieran a recibir educación sindical. Independientemente de que se van dando
cuenta, para qué sirve, para qué debe servir, ese instrumento que se llama
sindicato, fundamentalmente para la defensa del interés colectivo, profesional
y sindical de sus agremiados.
EN 1970 SE
CONSTITUYE EL MSF EN CHIHUAHUA.
En diciembre
de 1970, se constituyó el MSF en Chihuahua.
Entre nosotros
mismos nombramos una directiva, acto tradicional que es ya costumbre en la
izquierda mexicana. Escogimos presidente, tesorero, secretario de organización
y un vocal por cada rama de trabajo, o sea un comité ejecutivo. Como siguiente
paso, nos propusimos convencer a los demás compañeros de que se unieran a esta
iniciativa, cuestión que logramos utilizando como principio el convencimiento y
no la imposición y como método, el trabajo personal con los compañeros a través
de largas pláticas en los centros de trabajo y en sus propias casas.
Aparte del
trabajo masivo que se realizaba, reforzado con la celebración de una Asamblea
Nacional donde se toma el acuerdo de formar el MSF, el 16, 17 y 18 de enero de
1971 y ahí estuvo una delegación de la sección 5, integrada por Pancho
Hernández y yo.
Así fue como
se luchó perteneciendo al MSF a nivel nacional, Aunque se tenían algunas
diferencias en la concepción de la lucha, de lo que es el charrismo y de la
realidad nacional. Pero siempre fuimos honestos, creo que hasta donde deben ser
los luchadores, poniendo en ejecución los acuerdos de las Asambleas Nacionales.
Siempre estuvimos presentes en la contienda electoral, haciendo posible el
establecimiento como un logro del MSF en la sección 5, el que los trabajadores
perciban de que debe haber elecciones y deben participar en ellas, para llevar
a la dirección a la gente más capacitada que pueda defender sus derechos y sus
intereses.
El MSF creció
en influencia y, en febrero de 1973, enriqueció sus filas con el ingreso de los
compañeros de la sección 31 de Ferrocarriles Chihuahua al Pacífico.
PROPUSIMOS UN
METODO PARA LA SELECCION DE CANDIDATOS.
En 1974,
cuando acababan de pasar las elecciones, nosotros propusimos dentro del MSF, un
método para la selección de los candidatos y dijimos que esta selección debería
de ser en base a la participación y que, además, tuvieran prestigio reciente y
no solamente que vinieran arrastrando un prestigio que les pudo haber
proporcionado el movimiento de 1958 y 1959, si en la lucha actual brillaban por
su ausencia.
Esta propuesta
se tomó como una rebeldía por parte de la dirección nacional y por parte de
algunas secciones hacia la sección 5, lo que nos hizo intuir de que no había
condiciones, aún cuando había una cierta democracia y que éste no era el
momento para seleccionar candidatos para una representación nacional que
pudieran hacer avanzar nuestra lucha. A nivel local había toda la libertad,
pero a nivel nacional había esa cerrazón.
Cuando se
trajo la planilla de los candidatos nacionales del MSF aquí la discutimos
extensamente; la gente tuvo bastante participación, al final se acordó que se
hablara en ese mismo momento con Vallejo para que rectificara, ya que todavía
estábamos a tiempo para la selección de los candidatos con las características
que proponíamos. Incluso, se dijo que amagáramos con salirnos del MSF si no se
atendía nuestra petición.
Lo hicimos,
llamamos por teléfono, la asamblea esperó, Vallejo nos cortó la comunicación
diciendo que hiciéramos lo que creyéramos conveniente pero que ya la decisión
estaba tomada y que no se iba a echar para atrás.
Como era de
noche, entonces acordamos darnos un receso y consultarlo con la almohada. Al
otro día nos volvimos a reunir y acordamos seguir dentro del MSF a nivel
nacional, pero ya se notaba que ideológicamente nos habíamos separado aunque
orgánicamente siguiéramos perteneciendo al MSF.
NO PUDIMOS
GANAR NINGUNA POSICION.
Después de las
elecciones, con las tácticas de lucha adoptadas, en donde no pudimos ganar
ninguna posición, se vino un enfriamiento entre la gente.
Aquí, en la 5,
pudimos conservar el fervor revolucionario, pues más que nada había una cierta
claridad y no se esperaban triunfos. Esto nos obligó a elaborar un documento
para presentarlo en la próxima Asamblea Nacional del MSF, para su discusión,
aprobación o rechazo. Ahí proponíamos un cambio de estructura y un cambio de
táctica en la lucha, aún cuando podía seguir sustentándose el mismo membrete.
A finales de
1974 lo presentamos; al no aceptarse el documento, optamos por seguir en
coordinación a nivel nacional con el MSF, pero muchas de las táctica adoptadas
ahí, la gente no las ponía en ejecución, por lo que se desarrollaban tácticas
diferentes.
A esta línea
de acción se unieron las secciones 19 de Monterrey, 21 de Puebla, 8 de Empalme
Sonora y una fracción de la 13 de Matías Romero; la sección 31 de Chihuahua al
Pacífico siguió con la línea del MSF.
FUE ASI COMO
EL MSF DESAPARECIO DE LA SECCION 5.
Fue así como
el MSF en la sección 5 desapareció como organización. Se puede decir que con el
rechazo en la Asamblea Nacional a nuestra propuesta organizativa hubo, hasta
cierto punto, un deslinde de posiciones con la dirección nacional del MSF.
Desde entonces, aquí en Chihuahua, el MSF, empezó a desaparecer, aunque lo
seguimos manejando porque el MSF lo traía muy hondo el trabajador, por eso
navegamos con la bandera del MSF un tiempo, porque no era posible quitarles de
la mente a los trabajadores esas siglas.
Fue hasta
1978, en la lucha contra la corrupción de los charros, en que conformamos un
Comité de Lucha y se les fue quitando a los trabajadores la idea del membrete
MSF. Actualmente el MSF a nivel nacional ya no existe, lo desaparecieron en
1984 por acuerdo de una Asamblea Nacional y se fusionaron con el Frente
Democrático Ferrocarrilero, para que posteriormente surgiera el Frente
Democrático Sindical Ferrocarrilero.
LOS LOGROS DEL
MSF.
El mayor logro
que tuvo el MSF, fue el de haber organizado a un 90 por ciento de los
trabajadores ferrocarrileros; hacerlos que participaran no tan sólo en la lucha
interna sino que adquirieran conciencia y participaran en la lucha de otras
organizaciones. Así fue como el MSF masivamente aportaba numerosos
contingentes, para las acciones que realizaban otras organizaciones.
También se
pudo detener, en parte, la represión sistemática que ejercía la empresa a
través de los funcionarios y el sindicato por medio de los charros, porque
éstos tenían quien los parara en sus tareas represivas. En cambio, con la
llegada del MSF los trabajadores empezaron a tener derecho a abrir la boca para
protestar o marcar algunos errores de la dirección, empresa o el mismo
sindicato.
LOS CHARROS
CONTROLABAN LAS VOTACIONES.
Hubo varios
intentos para organizarse, estas manifestaciones se daban de distinta forma.
Una de ellas era participando con candidatos independientes en las contiendas
electorales, en donde no se tuvo ninguna oportunidad de llegar a la dirección o
cuando menos incrustar uno o varios compañeros, porque los charros tenían en su
poder todo el aparato electoral: ellos mandaban imprimir las células de
votación, ellos las calificaban, ellos las repartían, ellos hacían el
escrutinio y la declaratoria y por supuesto que con votos o sin votos sacaban
adelante sus candidatos. En realidad era una simulación descarada de
elecciones. Esto fue otro logro del MSF el obligar a los charros de la sección
a que hubieran elecciones reales.
Y NO
ENTREGAMOS LAS CEDULAS DE VOTACION.
En 1973, se
siguió como táctica de lucha, en el MSF, el que los trabajadores no
entregáramos las cédulas de votación. Las cédulas, se iban a usar como prueba
ante la secretaría del Trabajo, para demostrar que los trabajadores no habíamos
votado por el grupo Héroe de Nacozari, encabezado por Gómez Z, bandido que se
apoderó de la dirección sindical desde 1962.
Además,
deberíamos de demostrar a las autoridades que la mayoría de los trabajadores
estábamos por el MSF, por la democracia y por la independencia sindical.
Claro que esta
acción llevaba implícito que si no se reconocía esta decisión de la base,
conformaríamos otro sindicato. Para ello, se firmaó una carta que los
trabajadores de la sección 5 firmamos, para que las cuotas sindicales no se las
entregaran a los charros y que se las dieran a quienes los trabajadores
eligieran como sus representantes.
NO NOS
FUNCIONO LA TACTICA.
Esta táctica
no surtió los efectos que se tenían planeados, más que por falta de decisión de
los trabajadores, por falta de cuadros que verdaderamente pudieran entender lo
que significaba esa táctica, ahora sí que ahí si fallaron los cuadros. En muchas secciones a ésto se debió que los
trabajadores no contestaran al llamado aunque sí fueron unas ocho secciones las
que sí hicieron este trabajo.
Los dirigentes
del MSF sí entendieron esta táctica si no a la perfección sí en su parte
esencial. Ahí quedó demostrado que no obstante ser una táctica de lucha muy
buena, la falta de una dirección que pudiera orientar a los trabajadores hacia
donde nos llevaba este tipo de tácticas de lucha, hizo que se fuera
irremediablemente al fracaso.
Nosotros
siempre hemos estado en contra de las direcciones cupulares y por éso es que
aquí, en la sección 5, nos hemos dado a la tarea de construir una dirección
colectiva, la que hemos visto que da mejores resultados, porque hace aflorar la
responsabilidad de los propios trabajadores quienes nos vemos obligados a
estudiar, a discutir con otras gentes, a agenciarnos conocimientos para
entender quiénes somos, qué andamos haciendo y hacia donde nos dirigimos como
clase trabajadora.
EN 1973
PARTICIPAMOS CON UNA PLANILLA INDEPENDIENTE.
En estas
elecciones de 1973, a nivel local participamos con una planilla independiente
encabezada por José Raúl Silva Lara, quien es actualmente secretario de la
delegación Uno de Ciudad Juárez.
En esa
ocasión, recogimos aproximadamente 700 células de votación de un total de 2 mil
200 trabajadores, de los cuales se calculó que habían votado entre mil 100 y
mil 200, lo que significaba que se habían recogido la mayoría de las cédulas de
votación.
Fuimos a la
secretaría del Trabajo en donde les demostramos nuestra mayoría, con padrón
electoral y una fotocopia de las firmas de los que recibieron su cédula de
votación. Esto lo hicimos para ver si en la discusión podíamos ganar éstas o
algunas otras secciones para la gente democrática, pero no dejaron ninguna
sección en poder nuestro. En ese tiempo había 40 secciones, hoy son 39 y de
ellas en 35 ó 36 había comités del MSF.
De esas, 36
por lo regular asistían regularmente a las Asambleas Nacionales del MSF. A mí
me tocó recorrer dos o tres veces el sistema y pude comprobar que había mucha
participación de los trabajadores, cuando menos en 28 de esas secciones.
Y TOMAMOS LOS
LOCALES SINDICALES.
La toma de los
locales sindicales fue una táctica utilizada por el MSF como una forma de
demostrar su fuerza en las diferentes secciones del país.
En octubre de
1971, el MSF estaba presionando ante la presidencia de la República Mexicana
para que se suspendieran las represalias para los trabajadores del MSF y por el
derecho a elegir libre y democráticamente a sus dirigentes seccionales.
El 3 de
octubre de 1971, los compañeros del MSF de la sección 5 nos posesionamos del
local sindical pero fuimos desalojados por los charros y los halcones.
Un año después
el 4 de octubre de 1972, nos volvimos a posesionar del edificio que está
ubicado en la colonia Industrial, a un lado de la estación. Dos días después
los líderes charros apoyados por los halcones y con la ayuda de la policía
municipal y el ejército, nos desalojaron por medio de la fuerza bruta, pero nos
reorganizamos y tres horas después los charros fueron expulsados nuevamente del
local sindical, en esta retoma del local recibimos el apoyo de los compañeros
de la colonia Francisco Villa y de todas la fuerzas integrantes del CDP.
NOS DESALOJO
GENTE ARMADA.
El primer
desalojo lo sufrimos a manos de gente armada, la que estaba pagada para
enfrentársenos. Ese día entraron pacíficamente al local que ocupábamos, charros
y halcones. Cuando se me arrimaron sentí las armas y entonces me dijeron que si
no desalojábamos iba a correr ahí mucha sangre. Ellos andaban con las camisas
por fuera del pantalón pero aún así se veía que traían armas, además traían un
brazalete rojo en el brazo izquierdo para identificarse.
Mientras
pasaba ésto la gente no dejaba de gritar que no nos atemorizáramos, pero la
verdad es que sentimos la responsabilidad de una posible masacre y tomamos la
decisión de desalojar el lugar organizadamente, claro que no sin los concebidos
gritos de que íbamos a regresar muy pronto.
Luego, luego,
hicimos una evaluación y vimos que era necesario organizarnos mejor. Por éso el
3 de octubre de 1972, volvimos a tomar el local y nuevamente el 6 de octubre
llegaron halcones comandados por Isidro García, que era el secretario general
de la sección, Enrique Tarango, presidente local del grupo Héroe de Nacozari y
Meza Cigala de la sección 31. Llegaron temprano como a las 5 de la mañana,
abrieron los archiveros y le prendieron fuego al edificio con todos los
expedientes. Yo venía llegando de la ciudad de México después de haber ido con
una comisión a recorrer el sistema.
LAS MUJERES
NOS TRAIAN PIEDRAS.
Cuando el tren
llegó a la estación nuestros compañeros ya estaban echando pedradas. A la
refriega también se unieron la mujeres, principalmente las de los compañeros de
Vías de las secciones. Ellas con el vestido levantado, traían piedras que les
entregaban a los compañeros.
Estábamos en
esas cuando llegaron los del turno de las 7 de la mañana, que fueron los que
salvaron de morir quemados a los compañeros atrapados en el edificio en llamas,
ellos estaban en la parte superior en donde se encontraba el salón de
asambleas.
Los que andaban
trabajando en el turno, se unieron también a la batalla y a balazos y pedradas
hicieron retroceder a los halcones que venían decididos a asesinar, matar,
quemar e incluso venían acompañados por el ejército que cercó la colonia
Industrial, participaron también ambulancias y hasta la Cruz Roja; pero no
pudieron con nosotros.
La verdad es
que salieron golpeados los halcones, los compañeros de arriba al fin pudieron
salir por una casa contigua y luego, por la avenida Hidalgo, llegaron los
estudiantes de la Universidad y de la Preparatoria Popular, que en ese entonces
había y que estaba incorporada a la UACH. Bueno, también llegaron los de la
colonia Villa y con todos volvimos a recuperar el edificio, pero ya lo habían
saqueado porque los charros trajeron al tesorero, éste abrió la casa y se llevó
todo el dinero.
EL LOCAL ERA
NUESTRO CENTRO DE OPERACIONES.
El edificio
sindical se sostuvo por mucho tiempo, ahí permanecimos y lo sostuvimos como
centro de operaciones. Los compañeros venían a hacer sus guardias, aquí se
realizaban las asambleas y es que, con la ayuda de muchos compañeros que nos
prestaron algunas cosas, echamos a andar el edificio.
La gente se
acercaba para tramitar la solución de sus problemas, principalmente los de
índole local, éstos los resolvíamos más o menos. Bueno, la gente de los charros
se acercaba a ellos, aunque casi nunca les arreglaban algo. Entonces éso hizo
que se fueran acercando a nosotros algunos de ellos, solamente por el interés
de que se les resolviera su problema como permisos, faltas de asistencia, que
las investigaciones, falta de pago.
En cuanto a
las promociones, la sección tiene que enviar la solicitud y es en el Nacional,
allá en México, donde se resuelven estos casos. En el edificio no teníamos luz,
agua ni secretaria, aquí mismo la gente se enseñó a escribir a máquina.
UN LOCAL
RENTADO POR LOS TRABAJADORES.
Después de la
constitución del MSF en Chihuahua, se rentó un local por la calle de
Aguascalientes pagado por los propios trabajadores. Este local era el punto de
referencia para hacer las reuniones, estaba abierto todo el día y había
compañeros que se rotaban para hacer el aseo, para estar atendiendo algunos
problemas, para dar orientación, hacer propaganda, platicar con compañeros de
otras organizaciones, realizar encuentros con compañeros de distintas empresas
para intercambiar experiencias e impresiones.
Siempre estaba
abierto hasta altas horas de la noche, aunque tomamos el edificio sindical
seguimos con nuestro local, el que siguió siendo, no obstante la toma, el punto
de referencia para nuestras actividades, aunque eso sí la mayor parte de la
actividad la llevábamos a cabo en el edificio sindical.
CAPITULO III.
FORMAMOS PARTE
DEL COMITE DE DEFENSA POPULAR.
En un mitin
realizado el 28 de enero de 1972 en la Plaza de Armas de Chihuahua, convocado
por el Comité Coordinador Estudiantil para protestar por el asesinato de los
guerrilleros presos, los asistentes acordaron constituirse en asamblea popular
como lo había propuesto la Colonia Francisco Villa para exigirle al gobierno un
alto a la represión y el castigo a los asesinos. Se acordó en la Asamblea del 9
de febrero de 1972 que se tuviera un órgano directivo que fue el Comité de
Defensa Popular que se le conoció como el CDP.
En los días
siguientes, se reunieron los representantes de los diversos organismos que
aceptaron formar parte del CDP, ahí estaban la Colonia Francisco Villa, la
sección Octava del SNTE, el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la
Universidad de Chihuahua, el Sindicato de Aceros de Chihuahua, la sección 25
del STERM, el FAT, el MRM, el Consejo Estudiantil de Lucha y nosotros: el MSF
de la sección 5 del STFRM; posteriormente se agregaron otros grupos menores,
pero éste fue el núcleo fundamental del CDP.
EL CDP CRECE.
Inmediatamente
nos dimos a la tarea de aliarnos con otras organizaciones fundamentalmente
obreras, para que el movimiento tuviera una perspectiva más amplia. Fue así
como comenzamos a tener relaciones con los electricistas del ex-STERM, con los
compañeros de Aceros de Chihuahua, con los de la Junta Central de Aguas, con
los maestros normalistas, con los estudiantes de distintas facultades de la
Universidad, con los colonos de la Francisco Villa, con el FAT e incluso con el
PCM y algunas corrientes progresistas de los católicos.
Tuvimos una
amplia participación que mucho nos sirvió para el despertar y la consolidación
de la conciencia obrera en la conformación del CDP. Bueno, la verdad es que
fuimos uno de los bastiones obreros que más duró en ese organismo.
EL CDP ENTRO
EN CRISIS.
A mediados de
1974, las distintas organizaciones tuvieron una serie de problemas internos o
fueron derrotadas por el Estado; por éso el CDP entró en un proceso natural de
crisis y ya no fueron posibles las movilizaciones unitarias.
En agosto de
1984, el MRM dirigido por el PCM, planteó el problema de la extinción del CDP
por su nula actividad, ahí el MSF y la colonia Francisco Villa obtuvieron
acuerdos en base a una posición de fuerza de sostenerlo contando con la
oposición del comité ejecutivo de la sección VIII del MRM.
Para entonces,
la base estudiantil y magisterial había desaparecido como fuerza organizada,
los electricistas hacía tiempo que se habían marginado. Esta situación
determinó que el CDP quedara integrado solamente por la colonia Francisco
Villa, el sindicato de Estibadores, algunos grupos de campesinos y de obreros y
el MSF.
EN 1978
ABANDONAMOS EL CDP.
Un pequeño
grupo de ferrocarrileros vivía en la colonia Villa y un núcleo también pequeño,
trabajaba en la dirección y como activistas del CDP, dedicándose a los
problemas de los colonos y alejándose cada vez más de los problemas de los
ferrocarrileros, lo que ocasionó el rompimiento de esas dos fuerzas, que
hicimos público en el documento "Porqué abandonamos el CDP" en el que
planteábamos:
Que el MSF
sección 5 del STFRM, es un destacamento de lucha independiente de obreros que
ha desarrollado una intensa actividad política no tan solo entre los
ferrocarrileros, sino que se ha extendido a amplias capas de la población,
desde su creación en 1970.
Que sus
objetivos son: luchar a muerte contra el charrismo, en pro de la democracia e
independencia sindical, lograr reivindicaciones económicas junto con otras
organizaciones y apoyar las demandas particulares de la colonia Villa.
En 1974 cuando
el reflujo del movimiento en Chihuahua, unas organizaciones se marginaron,
otros declararon cadáver al CDP y otras fueron marginadas. El MSF conjuntamente
con la Colonia Villa y otras organizaciones, fuimos los que sostuvimos una
posición de fuerza, más no de principios, para imponer decisiones en contra de
quienes nos las querían imponer, así fue como nos apoderamos del CDP, dándole
una estructura diferente.
Antes, el CDP
era la reunión de dirigentes de las organizaciones como centro coordinador para
las acciones y, ahora se estructuró como una dirección con pretensiones de
homogeneidad, aunque con cuadros de calidad muy heterogénea.
Esto dio paso
a la centralización del poder y de las decisiones en forma monolítica, con un
cuerpo amplio de activistas. Así comenzó la época de la centralización del
poder, más no con el esquema leninista, sino en base a la imposición de las
decisiones, la carencia de democracia, el bajo nivel teórico ideológico de sus
cuadros, la alimentación del practicismo y el burocratismo.
Al irnos
desviando de las verdaderas luchas y convertirnos en meros gestores de las
masas ante el gobierno y al irnos convirtiendo concientemente en vulgares
comerciantes de terrenos al servicio del enemigo de clase y en perjuicio del
proletariado, nos obligó a hacer un alto en el camino para hacer un análisis de
nuestro alcance.
Por estas
razones, tomamos la decisión de presentar un documento con duras críticas y
verdades en donde se marcan claramente, la solución de las desviaciones que se
afrontaban para recomponer el CDP y convocamos a una reunión para discutir en
términos democráticos, pero la consigna del caudillo mayor fue hacernos el
vacío.
Es por eso que
hacemos un deslinde de posiciones con el grupo que dirige Rubén Aguilar,
retirándonos del CDP y de la colonia Villa, porque no podemos seguir avalando
sus corruptelas y corrupciones.
DEVOLVIMOS EL
EDIFICIO SINDICAL.
En el año de
1976, a finales del período como secretario general de la sección 5, de
Francisco González, llamado el Chirisco, que trabajaba en transportes como
garrotero, se firmó el convenio con el MSF para la devolución del edificio
sindical.
Poco ante de
la firma del convenio para la entrega del local, la empresa había construido 17
casas habitación a un costado del Hospital de Ferrocarriles en terrenos que, se
dice, son propiedad de la empresa y que también, se maneja, que son propiedad
del sindicato.
En un
principio se había dicho que eran para los compañeros de Vías, pero esas casas
como fueron del tipo de las que hace el INFONAVIT, al ser terminadas, la
oficialía de la empresa se opuso a que se les entregara a los compañeros de
Vías, argumentando que estaban acostumbrados a vivir en trochileras. Hicieron
gestiones, junto con algunos compañeros desclasados, para que la empresa se las
vendiera a gente de Transportes o a las enfermeras.
Ante esa
discriminación a los compañeros, el MSF, discutió el problema en asamblea y
acordó invadir las casas y darlas a posesión a los compañeros de Vías. La
invasión se realizó y los compañeros de Vías tomaron posesión tal y como se
había acordado en la asamblea del MSF.
En la acción,
las mujeres fueron las primeras que llegaron, casi junto con la dirección del
MSF, para apoderarse de las casas. Ellas se sostuvieron a tal grado que cuando
la policía, los agentes especiales y los oficiales de la empresa, se
presentaron al lugar de los hechos y quisieron llevarme a la cárcel, las
mujeres se armaron de garrotes y de piedras y les dijeron que aquí nos llevan a
todas con todo y nuestros hijos antes que llevárselo.
Entonces se
quedaron ahí, pero la asignación de las casas se quedó en pleito, en litigio,
cuando decidimos entregar el edificio, uno de los puntos que se incorporó, era
que la sección 5 diera el apoyo a estos compañeros y su asunto se resolviera
favorablemente, como así fue.
El acuerdo
para la devolución del local, aparte del punto señalado, contenía lo siguiente
:
+Que no
hubiera represalias.
+Que se
reconstruyera el edificio y se echara a funcionar.
+Que se le
pagara una indemnización a un compañero que había permanecido en el local día y
noche en funciones de vigilancia (este punto solo se cumplió a medias, el
Chirisco cumplió como secretario general, pero Carlos Alba que estaba en la
comisión de Vigilancia no cumplió).
NOS FUIMOS A
LA CALLE DE ZARAGOZA.
Una vez
entregado el local, nos quedamos en el local de la calle de Zaragoza, que lo
cerramos a fines de 1978, después de que participamos en las elecciones en
donde se nos negó el triunfo, por lo que se vino un reflujo muy pesado, muy
difícil, y tuvimos que cerrar el local porque la gente se sumió después de las
elecciones.
COMO
APOYABAMOS AL CDP.
Con las
autoridades locales, las negociaciones eran en apoyo al CDP, principalmente
sobre problemas de terrenos y servicios de los mismos como, el agua, la luz, el
drenaje, el transporte. Estas eran demandas de la colonia Francisco Villa,
aunque conviene aclarar que, en ese tiempo, muchos ferrocarrileros entraron ahí
a formar parte como colonos. Ahora ya viven muy pocos, se pueden contar con los
dedos de la mano, porque a la hora del rompimiento, empezaron a hostigarlos y
tuvieron que salirse.
NO PEDIAMOS
NADA PARA LOS FERROCARRILEROS.
En esas
negociaciones no se pedía nada para resolver los problemas de los
ferrocarrileros, porque las autoridades locales estaban imposibilitadas para la
solución de estos problemas, porque, aducían, que eran de competencia federal,
ya que la empresa es nacional y el sindicato es un sindicato nacional de
industria.
Las
autoridades locales, incluso el gobernador, argüían que se necesitaba la
autorización de la secretaría del Trabajo, que su función era otra y no la de
supervisar las elecciones de los ferrocarrileros. Claro que se entrometen en la
vida sindical, pero sólo lo hacen cuando en Ferrocarriles existe un control
vertical de arriba a abajo y los charros no sólo controlan a los trabajadores,
también controlan a los empleados y a los titulares de las Juntas Locales de
Conciliación y Arbitraje.
Esta gente,
incluso el mismo secretario de la STPS, tienen mucho compromiso con los líderes
charros, por éso es que le zacatean mucho para dar un fallo en favor de los
trabajadores. Para éso, se necesitarían acciones mucho más fuertes, pero para
llevarlas acabo se requeriría que todo el sistema estuviera bien organizado.
PLANTEAMOS
PARA ESCALONADOS.
Aquí hubo
momentos durante las elecciones y con el problema de la corrupción de 1978, en
que los trabajadores planteaban los paros escalonados. Pero no podíamos
aceptarlos y los calmábamos, la medida era antiestatutaria y solo seríamos una
fácil presa de la represión.
Lo que sí
hemos instrumentado, han sido los paros disfrazados; por ejemplo con el
movimiento de protesta para que no suspendieran las autovías se hacían huecos
entre hora y hora: los trabajadores aventaban la herramienta y se iban a tomar
agua durante 20 ó 30 minutos, regresaban a su trabajo y a la hora repetían la
misma operación. También a la hora del refrigerio, en lugar de media hora, se
tomaban una hora.
Se hacía
tortuguismo, los patieros paraban la máquina y entraban en averiguaciones con
los jefes, ya cuando parecía que se iba arreglando el asunto, surgía otro
compañero por allá que decía: "Yo no me di cuenta explíqueme por
favor" y entonces el paro seguía. nunca se nos acusó de que hacíamos paro,
ni tampoco los oficiales de la empresa pensaron que estábamos haciendo paro, ya
que nunca se hizo una denuncia, pero no hay duda de que era una presión para
las autoridades.
LAS
AUTORIDADES EN CUANTO VEN UN VOLANTE SE PREOCUPAN.
Eso sí, las
autoridades estatales en cuanto hay algún volante, en cuanto ven que la gente
ferrocarrilera se empieza a mover, se preocupan, porque saben que en fechas
anteriores en que se ha levantado el gremio, pues, ha dado buenas peleas.
Por éso aquí
tenemos a diario, los agentes federales, los de gobernación, tratando de
obtener información del posible movimiento: quién encabeza, quién dirige.
Así era como
negociábamos con la empresa, a través de la presión de los propios
trabajadores, según en donde se suscitara el conflicto, por ejemplo: si en
Talleres veíamos alguna injusticia en contra de un trabajador, entonces
negociábamos con el maestro mecánico, arrimándole la gente ahí.
A la hora de
servicio, tiraba la gente la herramienta y nos hacíamos bola en la oficina del
maestro mecánico, es decir, se paraba la producción. Al paro de la producción,
venía el arreglo. En el departamento de Vías también se hacía lo mismo; en
donde se dificultaba más era en el departamento de Transportes, pero en las
Oficinas si se llegaron a realizar varios paros.
LOS DESPEDIDOS
DEL 59 SE JUBILARON O SE REINSTALARON.
Debido a la
impotencia permanente de las autoridades locales, teníamos que subir la mira y
fue como decidimos, conjuntamente con otras secciones, que las negociaciones
tenían que hacerse con el presidente de la República o con el secretario de
Trabajo y Previsión Social. Fue así como se levantó una movilización, quizá la
más grande que se haya hecho de los Ferrocarriles de 1970 para acá, en donde
hubo fuerzas solidarias, pero en un plano declarativo y hubo apoyo moral y
económico de algunas organizaciones.
OBLIGAMOS A
MUÑOZ LEDO A NEGOCIAR.
En esa
ocasión, tuvieron participación casi todas las secciones del sistema y pudimos
obligar al secretario del Trabajo, Porfirio Muñoz Ledo, a que recibiera a una
comisión del MSF, en donde demandamos la presencia del gerente de la empresa,
Luis Gómez Z. y del secretario general del sindicato o un representante con
plenos poderes para que se responsabilizaran de los acuerdos.
Ahí se firmo
un acuerdo en donde, a los compañeros que estaban todavía destituidos desde el
movimiento de 1959, se les jubilaba con una pensión mensual no menor de mil
pesos mensuales y a los que estuvieran en condiciones físicas de seguir
prestando servicios, fueran reinstalados.
Vale la pena
recordar que, que reinstalaciones no hubo ninguna, pero sí hubo jubilaciones
suficientes para casi todos los compañeros, excepto uno que otro que no se
hubiera acercado por ahí.
El convenio se
cumplió cabalmente, pues en lugar de los mil pesos mensuales, a los jubilados
solo se les pagaban 600 pesos al mes.
También se
planteó la reinstalación inmediata de los derechos sindicales de los compañeros
reprimidos políticamente por los charros, así como algunas destituciones
recientes en donde logramos que fueran reinstalados en sus puestos. A algunos
de ellos, incluso, se les arregló que se les pagaran los salarios caídos.
LLEGAMOS HASTA
LA CIUDAD DE MEXICO.
La
organización del evento se desarrolló así:
Primero se
tomó el acuerdo en la Asamblea Nacional del MSF, luego los delegados de la
sección convocaron una asamblea de la sección para discutir el acuerdo
indicativo nacional. Ahí se resolvió que asistieran los compañeros que pudieran
costearse sus gastos, logrando juntarnos 37 compañeros de la sección 5.
Nos fuimos
todos juntos, utilizando el pase del tren y llegamos todos a un mismo hotel. En
México, por seguridad, procuramos nunca andar solos. El grupo se dividió en
cuatro partes de 9 compañeros, con un responsable en cada grupo, excepto un
compañero que andaba aparte por formar parte de la Dirección Nacional del MSF.
ENTRAMOS POR
DIFERENTES RUMBOS.
La
manifestación ferrocarrilera fue una magna concentración nacional del MSF en la
ciudad de México que se dio en agosto de 1973. Trataron de reprimirnos, pero no
lo lograron porque usamos la táctica de dividirnos y entrar por distintos
rumbos, unos a los Pinos y otros al Palacio Nacional.
Aunque ellos
tendieron un cordón represivo apantallante, pero de todas maneras había mucha
decisión entre los ferrocarrileros. Cuando entraron los halcones reprimiendo
con garrotes, tuvimos que dispersarnos, afortunadamente entre nosotros no hubo
golpeados.
En esos
momentos los choferes de los camiones urbanos se portaron bastante bien, pues
cuanto camión pasaba, al ver la bolita de compañeros, se paraban para que
subieran, otros compañeros buscaron las calles y vinieron a dar a pie al hotel.
Viendo que no
era posible llegar al Palacio ni a los Pinos, en nuestra búsqueda del
presidente de la república, nos volvimos a concentrar en el local del ex-STERM,
perteneciente a la sección 25. Ahí estábamos reunidos no menos de 300 delegados
acreditados de las diferentes secciones del país, los demás compañeros estaban
fuera del local, cerca del monumento a la Revolución. Ahí tuvo comunicación, el
secretario del Trabajo, Porfirio Muñoz Ledo.
NOS AMENAZARON
CON REPRIMIRNOS COMO EN 1959.
La primera vez
que habló por teléfono, nos amagó a que nos retiráramos, porque si no lo
hacíamos, nos reprimiría como en 1959; a lo que contestamos que estábamos
dispuestos a sufrir la represión, pero que contestaríamos al regresar a
nuestros lugares de origen. Pocos minutos después, volvió a llamar por teléfono
y nos hizo la propuesta de que recibiría a una comisión, se le dijo que irían
12 compañeros, él dijo que sólo recibiría a 4 y que debía estar Vallejo
presente, requerimiento al que la asamblea se opuso por motivos de seguridad,
ya que la experiencia de 1959 estaba presente.
Ya en las
discusiones entre las partes, tuvimos que cortar la negociación al no ponernos
de acuerdo con Gómez Z, pues emergía el odio que se le tiene.
Muñoz Ledo en
su papel de moderador, en un momento determinado, nos volvió a insistir en que
debía estar Vallejo en la reunión. Ante la trabazón en las negociaciones,
solicitamos permiso para deliberar y acordamos que ahora sí debería de
concurrir Vallejo, hablamos a la Asamblea, la cual rectificó el acuerdo y una
conmoción fue por él. Al llegar Vallejo, las cosas cambiaron por aquello de la
autoridad moral, y ya en un plan totalmente serio, se llegó al arreglo.
NUESTRA
TACTICA FUE RECOGER LAS CEDULAS DE VOTACION.
Ya abierto
este canal para negociar, a fines de 1973, cuando entramos en la contienda
electoral con la táctica de recoger las cédulas de votación, lo único que
pudimos arreglar fue la reinstalación de los compañeros destituidos en la
campaña, excepto a los compañeros de Matías Romero cuya reinstalación fue
pospuesta.
En cambio se
arregló el asunto de un compañero de Monterrey, que tenía muchos años de
destituido de su puesto en ferrocarriles. Esa negociación fue lo único que
logramos por la participación con planillas independientes en las secciones,
ante la persistente falta de reconocimiento, por parte de las autoridades
laborales, del verdadero derecho de los trabajadores, quienes demostraban
fehacientemente que eran la mayoría y que habían ganado las elecciones en su
sección, no quedaba otro camino que la negociación para rehabilitar en sus
derechos sindicales o en sus puestos de trabajo a los compañeros reprimidos
políticamente.
SOLICITAMOS
AUDIENCIA CON LOPEZ PORTILLO.
En el año de
1977, en una asamblea del MSF, se tuvo el acuerdo, que se redactó y firmó por
todos los delegados asistentes, de solicitar una entrevista con el, en su
tiempo, presidente de la República, José López Portillo.
Como Vallejo
pertenecía al PMT, se canalizó la solicitud de audiencia por medio de ese
partido; así fue como Heberto Castillo nos comunicó que la entrevista iba a
realizarse en los Pinos.
Asistió una
comisión de cuatro compañeros con Vallejo a la cabeza, ahí se le entregó al
presidente, por escrito, el siguiente planteamiento: la necesidad de la
restructuración y democratización del STFRM, la necesidad, también, de terminar
con los aviadores y de que coadyuváramos, en la medida de nuestras
posibilidades, para terminar con la corrupción en la empresa.
También se le
requirió para la modernización de los ferrocarriles, demanda que se encontraba
plasmada en la declaración de principios del MSF y que incluía la fusión de las
diferentes empresas que aún existían en el transporte ferrocarrilero.
La necesidad
de que a corrientes de opinión, se les abriera la oportunidad de formar parte
de las direcciones, tanto en las locales como en la nacional y así poder hacer
realidad lo que ya venía manejando con insistencia para la Cámara de Diputados:
la pluralidad de ideas que devendría en la Reforma Política.
Se argumentó
que si se estaba por la democracia, porque el país se estaba democratizando,
pues esta debía empezar de raíz en los sindicatos y así poder ser una
democracia real en México, porque la democracia no podía darse, de ninguna
manera, de arriba hacia abajo.
En la
entrevista, en donde nadie más estaba presente, ni siquiera Gómez Z, el
presidente se comprometió verbalmente a realizar un estudio para que las
minorías tuvieran acceso a la dirección de los sindicatos, que ese estudio nos
lo iba a enviar, lo que nunca sucedió.
También se
comprometió a luchar contra la corrupción y nos salió más corrupto que ningún
otro. También que se iba hacer el estudio de la modernización de los
ferrocarriles, incluso manejó que nosotros podíamos contribuir con un estudio
que elaboráramos al respecto, pero tampoco nunca supimos nada de ese estudio.
Buscamos con
afán una segunda entrevista, para que nuestros planteamientos no se echaran al
cesto de la basura, pero nunca se pudo lograr esa segunda entrevista con López
Portillo. Los planteamientos no fueron retomados ni por la empresa, ni por los
líderes charros, no lo fue, porque están podridos hasta el tuétano, ya que se
trata de una imposición y los corruptos no iban a luchar en contra de sus
prebendas.
Fue hasta
siete años después en que era ya una necesidad evidente, cuando el mismo
público empezó a pugnar porque en los Ferrocarriles se diera un servicio
eficiente y con buenos rendimientos. Hasta entonces se comenzó a preocupar el
gobierno, la dirección de la empresa y los líderes charros y "surgió"
la necesidad de modernizar los ferrocarriles.
CAPITULO IV.
NOS QUEDAMOS
SOLOS.
Los años de
1977 y 1978 fueron cruciales para el movimiento de la Sección 5. En ese corto
periodo se rompieron los últimos lazos con el MSF y menos de un año después, se
hizo el deslinde con el CDP, quedándonos los ferrocarrileros de la sección 5
prácticamente solos con su organización gremial y local que llamaron Comité de
Lucha.
Estos
rompimientos no fueron un acto de voluntad sectario de los ferrocarrileros, más
bien la acción fue provocada porque el desgaste de los movimientos más amplios,
uno nacional del mismo gremio (MSF) y el otro local incluyendo otros sectores
(CDP), habían agotado sus posibilidades con los ferrocarrileros de la sección
5.
La derrota en
1976 del movimiento electricista y la de 1977 del movimiento universitario,
estaban marcando un reflujo de las expresiones organizativas que trataban de
trascender los enfrentamientos a nivel de centro de trabajo; al mismo tiempo la
vía estatal de la reforma política ya comenzaba a atraer a las fuerzas de
izquierda.
De todas
maneras, aunque haya desaparecido el nombre del MSF, no quiere decir que los
trabajadores hayan estado retirados de la lucha, siempre han librado, a veces
batallas espectaculares y a veces batallas que no son muy contadas pero que
traen beneficios a los trabajadores.
TRABAJAMOS CON
UNA DIRECCION COLECTIVA.
En el aspecto
administrativo dimos un viraje y trabajamos con una dirección colectiva, lo que
hasta el presente seguimos haciendo lo que nos ha dado plenos resultados,
porque las responsabilidades no recaen en una sola persona, sino son varios
compañeros los que tienen a su cargo la dirección, la discusión, el análisis y,
en base a los acuerdos, entonces a ejecutar.
El movimiento
en sí, independientemente de los hombres, ha sido benéfico para los
ferrocarrileros en particular y creo que para los obreros de Chihuahua en
general. Hemos sido solidarios en todas las luchas por la democracia, por la
independencia y en contra de la corrupción y del charrismo sindical.
La táctica fue
cambiando por sí misma. Después del convenio para la devolución del local, los
ferrocarrileros se integraron a las asambleas y ante la actitud de los charros
que no querían asistir, ni estar en la asamblea, los llevaban a fuerzas para
que los acuerdos fueran acuerdos de la sección y ellos tenían que ejecutar en
base a esos acuerdos de asamblea.
Fue así como
en 1978, se depuso a todo un ejecutivo general, obligando a que el ejecutivo
general bajara hasta los mismos centros de trabajo, lo que nunca había hecho y
todo para intentar defender a esos individuos que habían hecho la sección de la
más grande de las corrupciones, al apropiarse del dinero de los tres meses de
marcha que pertenecía a los deudos de los trabajadores, más el dinero por
concepto de las pólizas y el retiro sindical.
SE SUSPENDIO
AL TESORERO POR CORRUPTO.
Existe un
antecedente de esta batalla contra la corrupción: cuando el 4 de junio de 1977,
el presidente de la Comisión General de Vigilancia y Fiscalización, Antonio
Ortiz Pérez, se vio obligado, por las pruebas contundentes presentadas por los
trabajadores, a publicar un resolutivo en donde José Mateo Canales López es
depuesto de su cargo de Tesorero General, suspendido por 5 años de sus derechos
sindicales y negado de por vida a ocupar cargos o comisiones sindicales.
Los
trabajadores pudieron comprobar 13 cargos, entre los que están los siguientes:
Por falsificación de firma del presidente de Vigilancia y Fiscalización, en
toda la correspondencia relacionada con ingresos y egresos de la Sección 5, por
un faltante de 22 mil 500 de los 69 mil 086.50 que recibió como presupuesto
para el mes de marzo de 1977 y un faltante de 65 mil 897.64 en el presupuesto
del mes de abril, por haber expedido el cheque No.7700696 a su favor por 11 mil
pesos sin la autorización o acuerdo correspondiente, ni autorización del
presidente de Vigilancia.
Sin embargo,
al parecer, este individuo no fue depuesto, pues nueve meses después apareció
en los diarios locales el problema de la corrupción.
PRESENTAMOS
TRES DENUNCIAS CONTRA LOS LIDERES.
Los
trabajadores ferrocarrileros presentaron tres denuncias contra los líderes de
la sección 5, Carlos Alba Aranda secretario general, Antonio Ortiz Pérez
presidente del consejo de Vigilancia y José Mateo Canales López, tesorero.
Las denuncias
fueron presentadas en el Departamento de Averiguaciones Previas en donde se
reportó que fueron cobrados indebidamente tres cheques que mandó el sindicato
Nacional a los beneficiarios del trabajador Raymundo Reyes Corona que murió el
7 de abril de 1977; dos de estos cheques por la cantidad de 4 mil 648 pesos y
uno por mil 500, además también la señora Catalina López viuda de Ramos,
denunció que su cheque de mil 500 pesos, también le fue cobrado.
Carlos Alba y
José Mateos Canales, negaron toda participación en el apoderamiento de los
cheque que denunciaron seis trabajadores de ferrocarriles ya fallecidos,
arguyendo que les fueron robados de sus escritorios y que ya habían autorizado
a la Tesorería para que pagara estas cantidades.
Hicimos una
manifestación de 200 ferrocarrileros y familiares para exigir respeto ante las
falsas declaraciones del comité ejecutivo local.
En una
circular del grupo Seccional 5 Héroe de Nacozari, firmada por su presidente
Margarito López Avitúa; éste defiende al comité ejecutivo registrando: "el
extravío de algunos documentos mercantiles, que por causas completamente ajenas
al ejecutivo de la sección que preside el C. Carlos Alba, no fueron en poder de
sus beneficiarios" y por tanto son "acusaciones infundadas" y
califica de "oportunista y traidores de la lucha de clases" al grupo
encabezado por mí.
Los
beneficiarios que denunciaron los hechos mencionados, fueron presionados
fuertemente por los charros del Nacional, que llegaron a la ciudad para
defender a sus charritos, para que retiraran la denuncia.
A uno de ellos
le llegaron a secuestrar a su mamá, que tuvo que ser rescatada de manos de los
charros por los propios trabajadores. Estos pueden ser los motivos de un
desplegado pagado, dirigido al director del periódico El Heraldo de Chihuahua y
firmado por la viuda de Reyes y sus dos hijos en donde "exhoneran de
culpabilidad a los funcionarios sindicales" y manifiestan que el asunto de
los cheques es "una situación completamente privada y que compete
exclusivamente a nosotros".
EL COMITE DE
LUCHA FIRME EN LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCION.
El comité de
lucha de la sección 5, publico un desplegado el 30 de marzo de 1978, firmado
por José Trinidad Gutiérrez y Sergio Canales Alvarado, dirigido al pueblo de
Chihuahua, en donde pide a la Procuraduría General de Justicia del estado, que
concluya la averiguación correspondiente y se consigne al juez penal a los tres
acusados de cobrar indebidamente los cheques mencionados. Se pide castigo y
cárcel para Alba, Ortiz y Mateo.
Cuando Carlos
Alba comienza a irse sobre los bienes, la gente ya estaba acostumbrada a las
asambleas. Para esas fechas todavía no echaban a funcionar el edificio, aunque
se decía que lo iban a arreglar, pero no se veía para cuando, ya que tenían un
local rentado en el centro de la ciudad.
Fue en el
edificio sindical donde realizamos una asamblea, todavía manejándonos como MSF
y ahí les enseñamos las pruebas de los trabajadores en contra de Carlos Alba y
demás charritos en donde se evidenciaba el despojo de los beneficios de los
trabajadores muertos.
Ahí mismo se
sacó el acuerdo de conformar un Comité de Lucha y prender la lucha en contra de
la corrupción. También se acordó que por escrito se solicitara una asamblea en
donde estuvieran los acusados presentes, junto con todo el comité ejecutivo
general y el comité de Vigilancia, para poderlos cuestionar ahí, en presencia
de los trabajadores y que informaran el porqué de su proceder en contra de los
huérfanos y las viudas. A esa asamblea no asistieron, por lo que de ahí en
adelante, se nombró un presidente para que presidiera las asambleas. Ante su
retirada, los charros quedaron aislados y al movimiento se unieron
prácticamente todos los trabajadores que pusieron en ejecución sus iniciativas:
periódicos, murales, volantes, pintas y demás, incluso llegamos en el edificio
que tenían rentado los charros y de ahí salimos a los periódicos a denunciar
los hechos y también fuimos con el gobernador del estado para que no fuera a
sostener a esos corruptos.
El problema se
hizo tan grande, que también las mujeres comenzaron a participar en los debates
de las asambleas y también ponían en ejecución los acuerdos. Así fue como se
formó un comité de Mujeres de Ferrocarrileros, que, por su cuenta y riesgo,
empezaron a hacer labor entre las esposas de los ferrocarrileros.
CON LA
MOVILIZACION EL COMITE NACIONAL TIENE QUE NEGOCIAR.
Después, los
ferrocarrileros, empezaron a salir a la calle, realizando varias
manifestaciones bastante nutridas. Con toda esta movilización, se obligó al
ejecutivo Nacional a que empezaran a negociar.
Primero nos propusieron
que se trasladara a México una comisión para llegar a un arreglo. La asamblea,
como decisión máxima del Comité de Lucha, se opuso categórica y terminantemente
a que saliera esa comisión, argumentando que el problema estaba aquí en
Chihuahua y que el ejecutivo Nacional debía bajar aquí a solucionar el
problema.
Y fue tanta la
presión, que bajaron, porque ya se empezaba a manejar los paros y la afectación
de la producción, si el problema no se resolvía.
Entonces, al
ejecutivo Nacional no le quedo otro camino que descender a la base, vinieron
casi en pleno y entraron en los centros de trabajo.
Ahí trataron
de desprestigiarnos a varios compañeros y a mi a quien acusaban de que era
ruso. Se dieron varios debates en los centros de trabajo sin nuestra presencia
y de todas maneras los charros salieron derrotados.
Después
empezaron a visitar a las esposas de los compañeros y a los afectados y
empezaron a presionar y a ofrecerles el pago del dinero que les habían gastado;
ésto se les aceptaba, pero aun así no retiraban las denuncias y seguían en la
lucha.
Por parte de
los charros, hubo el secuestro de la madre de una viuda, que fueron de las que
se sostuvieron hasta lo último en no aceptarles el dinero hasta que el
conflicto se resolviera, aceptando de que se hiciera el depósito de ese dinero,
pero que ellos no lo recibirían. Y
fueron los trabajadores los que rescataron a la señora secuestrada por los
charros.
EL EJECUTIVO
NACIONAL TUVO QUE DEPONER A SUS CHARRITOS.
Para dar fin
internamente al problema, los trabajadores emplazaron por escrito, al Comité
Ejecutivo Nacional y a la Comisión de Vigilancia, a que realizaran una asamblea
presidida por ellos, para mostrarles todas las pruebas que tenían, aunque ya se
habían hecho públicas por la prensa comercial.
Primero no
aceptaron, entonces hubo necesidad de realizar un mitin frente al Hospital de
Ferrocarriles con casi todos los ferrocarrileros que en esos momentos estaban
saliendo de servicio. A partir de ese mitin, aceptaron citar a la asamblea.
Se hicieron
los citatorios, pero a la hora en que concurrimos a la asamblea, el Ejecutivo
Nacional se había ido y el Comité Nacional de Vigilancia, nos dejó en la mesa
un altero de dictámenes en donde deponían a estas gentes corruptas y ya le
habían tomado la propuesta a Héctor Miguel Delgado Rico para que fuera el
Secretario General, sin elecciones.
Una de las
circulares de la Comisión Nacional de Vigilancia, estaba firmada por su
presidente, J. Jesús Cervera Guzmán en donde deponía de sus cargos sindicales
a: Carlos Alba, José Mateo, Antonio Ortiz y Luis Parra Arzate y los inhabilita
de por vida a desempeñar cargos sindicales o comisión alguna, además de la
suspensión de derechos sindicales por 5 años. Pero las sanciones sólo fueron
internas, porque el proceso penal no prosperó y estos individuos nunca pisaron
la cárcel por los delitos cometidos, lo que dejó ver que los abogados Jesús
Dover Soto, subjefe del Departamento de Investigaciones Previas y José Luis
Ochoa Sandoval, jefe de esa dependencia de la Procuraduría de Justicia del
estado, no cumplieron, por alguna razón, con su obligación de turnar el caso
ante el juez penal local.
ASI TERMINO EL
MOVIMIENTO.
Así termino un
movimiento que fue grandioso, porque pudimos comprobar que cuando los
trabajadores se unen y sus mujeres los apoyan, se puede vencer el charrismo
sindical.
Poco después
se realizó una asamblea en donde repudió a Delgado Rico y se convino con él que
en un plazo de 15 días debía sacar una
convocatoria para nuevas elecciones.
Para ejecutar
el proceso electoral debía elegir un Comité Electoral y así sucedió: al mes se
lanzó la convocatoria y se cambió el Comité Electoral.
Aparentemente
era gente democrática, pero la realidad es que no fue así, ya que le dieron el
triunfo a la planilla de Delgado y, ante éso, a 7 u 8 compañeros nos pusieron
fuera de derechos sindicales porque no dejamos salir el motor en que iban a
repartir y recoger las cédulas de votación.
Es que el
reparto debía hacerse de Chihuahua a Ciudad Juárez y no al revés como ellos pretendían,
para evitar a la gente que ya estaba vigilante para el recorrido tradicional de
Chihuahua a Ciudad Juárez y, al desembarazarse de ellos, cometer el fraude
electoral.
Pero entonces
el Comité Electoral, ya no repartió las cédulas de votación, con el resultado
de que sólo votaron algunos de los incondicionales de esos charritos. Llegaron
al extremo de hacer buenos los votos de los ex-miembros del corrupto comité
ejecutivo anterior, encabezado por Carlos Alba, el robaviudas. Por éso fue que,
con una ridícula minoría, el Comité Electoral, emitió una declaratoria sacando
avante a Delgado y compañía. En esa ocasión, nosotros lanzamos como candidato a
Gabino Gobea, un compañero de muchos años como militante.
Fue cuando
Delgado estaba en el poder, cuando dejamos el local del MSF que teníamos
rentado en Zaragoza, porque ya no podíamos sostenerlo más. Pero nos seguíamos
reuniendo, aunque fuera en el aire libre y escogíamos la plaza de Jesús García
situada enfrente de la estación del ferrocarril. Ahí, en una de nuestras tantas
asambleas, la gente rechazó una propuesta del ejecutivo Nacional, que entonces
encabezaba Jesús Martínez de Gortari, de que tres compañeros estuvieran
compartiendo la dirección de la sección, fue por eso que los charros se
quedaron solos en la dirección.
LOS CHARROS
MUESTRAN SU INTIMO NIVEL POLITICO.
Una tarde en
que nos retirábamos después de celebrar una asamblea, sucedió un incidente que
muestra el íntimo nivel político e ideológico, además de la falta de escrúpulos
de los charritos locales: los compañeros, Sergio Canales Alvarado, Manuel
Rodríguez Gálvez, Manuel Ramírez Rodríguez, Asunción Montañez Espinoza y como a
las 18:30 horas del 29 de Septiembre de 1978, después de presidir una reunión
en la glorieta Jesús García, abordamos un automóvil para transportarnos al
centro de la Ciudad, de inmediato nos persiguió la troca del secretario
general, Miguel Delgado Rico y sus ayudantes quienes comenzaron a insultarnos
amenazándonos de muerte si continuábamos en la lucha que desde hace años
sosteníamos contra el charrismo sindical.
Así siguieron
y más adelante los charros atravesaron la camioneta impidiéndonos el paso, los
golpeadores al mando del secretario general se bajaron y continuaron
insultándonos y agrediéndonos, pedimos que no se nos molestara más y que si
querían discutir los problemas
sindicales lo hiciéran en las asambleas y en su estado normal y no ebrios.
A ésto los
charros contestaron con una agresión a golpes que nos vimos obligados a
rechazar para no ser víctimas de la camarilla charra que actúa con impunidad.
Ante su
impotencia, y como desquite del triunfo del Comité de Lucha, se coludieron con
algunos oficiales de la empresa para levantarme una acta cuando andaba fijando
una propaganda, esa vez me destituyeron, sin siquiera investigar los hechos,
quedándome sin trabajo. Posteriormente les gané el pleito legal y tuvieron que
reinstalarme y pagarme los salarios caídos.
VOLVIO A
FUNCIONAR EL LOCAL SINDICAL.
Sin embargo, a
pesar de todo, logramos acordar con el delegado de que se restituyera el
sindicato, involucrando al ejecutivo Nacional, dando como resultado que en 1979
empezara a funcionar el local ya restaurado y los charros dejaron de rentar el
local del centro.
Pero como
Delegado, como todos los charros, le tenía pavor a las asambleas, cerraba el
local para que no pudieran realizarse. Cada vez que por Estatutos se debía
citar asamblea, fijaba el citatorio, pero cuando concurríamos al local,
atendiendo al llamado, éste se encontraba cerrado. Y sucedía lo mismo cuando solicitábamos
el local para efectuar asambleas.
Pero
encontramos el remedio, la gente lo iba a buscar y lo sacaban de las cantinas,
porque era muy borrachito, lo traían al local y lo sentaban para que presidiera
la corrida y éstas pueden durar hasta 36 horas.
LOS TRENISTAS
TRABAJAMOS JORNADAS DE TRES DIAS SEGUIDOS.
Y es que
cuando uno se encuentra en descanso, éste no es total, pues uno puede ser
requerido al servicio en cualquier momento por el llamador que es un trabajador
que tiene como función llevar mensajes de la empresa hasta la casa del personal
de los trenes que van a salir.
Recuerdo hace
un par de años cuando, por la importación de granos de los Estados Unidos,
había una sobrecarga en el sistema ferroviario, los trenes se amontonaban en
las estaciones y las corridas se atrasaban no horas, sino días. Nosotros, los
trenistas, teníamos que permanecer en los trenes completando jornadas hasta de
tres días seguidos.
Además,
podemos decir que el trabajo en los trenes es muy riesgoso, los accidentes de
trabajo son continuos, tanto por la peligrosidad ya implícita en este tipo de
trabajo de máquinas en movimiento, como por el deterioro de los trenes ya
obsoleto en su gran mayoría.
Pero eso no es
todo con respecto a los "altos salarios", ya que el salario que
devengamos, incluye viáticos, lo que merma mucho la cantidad de que podemos
disponer realmente para nuestras necesidades.
EL TRABAJO EN
TALLERES.
Otro tipo de
trabajo que se da en los ferrocarriles, es el de los Talleres. Ahí, se trata de
que el equipo rodante esté en buenas condiciones y de reacondicionar el equipo
dañado. Las instalaciones de los Talleres en la sección 5 están muy
deterioradas; los edificios se ven viejísimos, llenos de agujeros en el techo;
las máquinas-herramienta parecen de los tiempos de don Porfirio, todavía usan
bandas que se ajustan a un eje que gira cerca del cielo raso; las refacciones
escasean y el "canibalismo", el obtener refacciones de unos vagones
para utilizarlas en otros, es una forma muy usada para conseguir las refacciones
que no se fabrican en el país. Antes, en estos Talleres, se podían componer las
máquinas de vapor o de diesel, pero ahora ya no existe el equipo necesario y
sólo se pueden reparar vagones, ya que los talleres para las máquinas se
instalaron en San Luis Potosí.
En el área del
taller, al aire libre, se encontraban los autovías, equipo inglés para el
transporte de pasajeros, que consta de uno o dos vagones con motor integrado,
en uno de ellos, los autovías se encontraban descompuestos, retirados del
servicio; los trabajadores dicen que por haberse utilizado en corridas más
largas, de Chihuahua a Ciudad Juárez, que rebasaban las especificaciones de
diseño.
SURGE LA
COOPERATIVA.
Mucho luchamos
por la Cooperativa la cual surge por mandato Estatutario y se crea por la
aportación de los trabajadores. Pero se suponía que esa Cooperativa, debería
dar más barato, por no pagar impuestos y porque no hay gastos de transportes.
Pero los administradores, que siempre fueron gente de los charros, abultaban
precios los precios al trabajador.
La Cooperativa
vendía ropa y abarrotes, cada trabajador tenía un tope de crédito de acuerdo
con su salario, el abarrote se fiaba por quincenas y para la ropa se daban
cinco meses para pagar y los descuentos se hacían por listas de raya.
Con esta forma
de operar, en teoría, se procuraba que el trabajador le quedara algún dinero
para sus otros gastos, pero nunca funcionó por la corrupción de sus
administradores. Estas gentes, aparte de abultar los precios, corrompían a los
trabajadores al otorgarles un crédito mayor al que tenían derecho; el
trabajador que estaba urgido de dinero, lo hacían firmar una nota en blanco, le
otorgaban el crédito y le cobraban el 50 por ciento de esa cantidad.
Además,
crearon una mafia de coyotes que se colocaban en la salida de la Cooperativa y
el trabajador que se escapaba de la administración, afuera lo abordaban los
coyotes y, prácticamente lo obligaban a que les vendiera la nota de crédito, el
trabajador llegaba a la administración y tenía derecho a mil pesos de crédito,
el administrador le compraba la nota en 500 o afuera podía venderla con los
coyotes.
La competencia
entre ellos era tanta, que primero bajaron su "comisión" al 40 por
ciento y, al final, ya sólo cobraban el 35 por ciento.
Como toda
cooperativa de consumo, se suponía que había derecho a un reparto de ganancias,
este reparto nunca se hacía y solamente cada 5 ó 6 años, repartían unos 12 ó 13
pesos de utilidades.
EL REPARTO DE
UTILIDADES NO LO QUERIAN REPARTIR.
En 1976, se
corrió la voz fuerte, en la sección, de que se había dispuesto se diera el
reparto de utilidades. Campos, el gerente de la Cooperativa en Chihuahua,
estaba negociando ese dinero pero no lo repartía a los trabajadores.
Esta situación
hizo crisis después de algunos meses de trabajo entre los ferrocarrileros. Por
iniciativa del MSF de la sección 5, se lanzaron volantes para trasladarnos a la
Cooperativa en masa y exigirle a Campos que de inmediato pagara las utilidades
a quienes tuvieran derecho y cuyas listas ya estaban en su poder desde hacía 3
ó 4 meses.
En corto, se
manejaba ya entre algunos compañeros, que de haber una negativa al pago de
inmediato, nos íbamos a apoderar de la Cooperativa e íbamos a pagarles a los
trabajadores con el mandado o con ropa.
Por la mañana,
comenzó a circular el volante citando a la gente para las tres de la tarde. Ya
andábamos trabajando en el patio de inspección, cuando llegó Campos buscándome
para un arreglo. Se le dijo que el único arreglo al que se podía llegar, era el
que se les pagara a los trabajadores. Este nunca pensó que fuéramos a llegarle,
a pesar de otras acciones que habíamos realizado, en donde lo que decíamos, lo
cumplíamos.
NOS REUNIMOS
EN LA COOPERATIVA.
Nosotros, de
acuerdo con unos compañeros, algunos de ellos ya murieron pero eran hombres muy
firmes y otros jubilados, los mandamos por delante, para que se metieran a la
hora en que abrieran la Cooperativa, para que ésta no se encontrara cerrada a
la hora en que llegáramos.
A las 3, se
reunió el contingente de compañeros, se les dio una explicación del problema y
de los propósitos de la acción y nos desplazamos a la Cooperativa, que por
supuesto encontramos abierta. Y fue una sorpresa y un gran susto el que se
llevó Campos, principalmente cuando los compañeros comenzaron a agarrar mandado
y a acercarlo por ahí y también zapatos, pantalones y camisas.
En fin, que no
le quedó más remedio que comunicarse por teléfono con el gerente general de la
Cooperativa en México, que era Jesús Martínez de Gortari, después secretario general
del sindicato y diputado o senador. Nos pusimos en contacto con él, quien de
inmediato nos propuso que desalojáramos la Cooperativa, que no tomáramos nada
porque estaríamos incurriendo en un delito y que inmediatamente enviaría el
dinero para que se comenzara a pagar de acuerdo con las listas.
Contestamos
que no accedíamos, porque si nosotros incurríamos en un delito al tomar lo que
nos pertenecía, pues más delito estaban incurriendo ellos, porque estaban
jineteándose y robándose un dinero que era de los trabajadores, que estábamos
dispuestos a enfrentar todas las consecuencias y que no íbamos a abandonar la
Cooperativa sin antes hacernos el pago en especie de lo que se nos adeudaba por
concepto de utilidades de los trabajadores.
Con esas
condiciones, accedió a enviar, en el avión de la tarde, un empleado con el
dinero para que empezara a pagar, porque Campos no disponía de dinero, ya que
lo tenía en el banco y no lo podía sacar.
Efectivamente,
llegó el empleado y empezó a pagar de inmediato, no terminó ese día, a pesar de
que trabajó hasta las diez de la noche, pero al otro día prosiguió hasta que se
completaron los pagos.
NO SE PUDO
ECHAR A ANDAR LA COOPERATIVA.
Aunque se
quiso enderezar la Cooperativa, no se pudo y mejor pugnamos porque se quitara,
porque no era conveniente la forma en que venía trabajando, porque los socios
se mantenían endrogados permanentemente y como los descuentos se hacían por
lista de raya, nadie se escapaba. Era frecuente que se recibieran pagos en
ceros, entonces se veían cuadros mucho muy lastimosos.
Fue hasta 1980
ó 1981, cuando de repente desapareció la Cooperativa sin consultar a los
trabajadores, sin hacer un arqueo de caja, sin presentar un inventario de lo
que había quedado para que fuera repartido entre los trabajadores y regresarles
el dinero de su acción, en fin no hicieron nada, simplemente la quitaron y
nunca dieron información.
LA MAFIA
PROTEJE A SUS HIJOS AUNQUE SEAN MAÑOSOS.
En ese tiempo
estaba como gerente general de la Cooperativa, Peralta Vargas, que es actualmente
Presidente Nacional de la Comisión de Vigilancia y Fiscalización y que lo
acaban de destapar como candidato de la Secretaría General del Grupo Héroe de
Nacozari, es decir que la mafia sigue protegiendo a su hijos, aunque sean
mañosos y corruptos.
Ahora los
ferrocarrileros carecemos de este servicio y andamos como mendigos, solicitando
que nos proporcionen tarjetas para poder comprar en algunas tiendas sindicales
un poco más barato.
LA LUCHA DE
LOS JUBILADOS.
Los
trabajadores jubilados, son compañeros que adquieren su jubilación, después de
estar más de 30 años de trabajo efectivo en la empresa, siempre y cuando tengan
más de 60 años de edad, entonces se les reconoce el derecho de jubilatorio por
la empresa.
Hasta el año
de 1952, los jubilados tenían derecho a voz y a voto y podían ocupar puestos de
dirección. Fue en ese año, con el charro Vargas Bravo, que quitó de los
Estatutos, el derecho de los jubilados a votar y ser votados, y solo los dejó
con derecho a voz. Hasta ahí se les reconoció a los jubilados toda la
experiencia que había acumulado y que ha sido de grandes beneficios para el
gremio y para la organización.
De 1970 a la
fecha, se a venido dando una lucha para que se les restablezca el derecho a
votar y ser votado y aunque esta lucha es difícil, no es imposible que se logre
y pienso que se va llegar el día en que pasen esta modificación a los
Estatutos.
En los
compañeros jubilados, hay de todo, hay algunos que participaron con los
charros, hay compañeros que lucharon independientemente y los hay que
permanecen al margen. Pero los que fueron luchadores, tienen una gran
experiencia de la cual se ha hecho uso, aquí en la sección 5.
A LOS
JUBILADOS SE LES ESTIMA.
Aquí a los
compañeros jubilados, se les estima, se les ve con respeto, se les toma en
cuenta y se les invita a las asambleas. Ellos participan y orientan, si sus
propuestas son congruentes, los trabajadores en servicio, las hacen suyas y las
pelean precisamente en las categorías de proposición, o sea de salir avante en
las asambleas.
Los
trabajadores jubilados, siempre han tenido muy buena relación con nosotros;
cuando se forman las comisiones para salir a los centros de trabajo, a la línea
o a otras secciones, siempre se ha procurado que se incluya a un compañero
jubilado en la comisión.
Ellos no se
sienten marginados aquí, porque aunque tienen asambleas que deben realizar por
Estatutos el segundo y el cuarto miércoles de cada mes, ellos realizan sus
asambleas por la mañana y por las tardes concurren a las asambleas de los de servicio
activo.
En sus
asambleas plantean algunos problemas y solicitan el apoyo de esos
planteamientos en las asambleas de los de servicio activo.
Esta relación
entre trabajadores jubilados y de servicio activo, es muy conveniente que
exista, porque ya que se tuvo una experiencia en los años de 1958 y 1959,
cuando los jubilados estaban relegados del personal de servicio y en un
determinado momento, la empresa, para romper el movimiento de huelga, los
utilizó como esquiroles.
Afortunadamente,
aquí en la 5, ahora no se daría este fenómeno, ni en algunas otros secciones.
Sin embargo, falta extender esta forma de relación a todas les secciones del
sistema y así, establecer permanentemente con los jubilados, una relación de
fraternidad y camaradería.
EL PAGO
JUBILATORIO ES RAQUITICO.
El trabajador
jubilado, sufre, padece mucho, porque las percepciones por jubilación son muy
raquíticas. El problema se agrava cuando ellos viven en casas que están
ubicadas en terrenos propiedad de los Ferrocarriles. En esta situación, se
encuentran con que a la hora de la jubilación les dan de plazo 3 meses para que
desocupen la casa y con las percepciones tan bajas que reciben, no están en
posibilidades de hacer una casita para guarecerse de las inclemencias del
tiempo.
Con el actual
tope jubilatorio de 30 mil pesos mensuales, si pagaran renta, ésta les mermaría
un 50 por ciento de su salario, por un
cuarto o dos cuartos en donde pasar su jubilación.
Es por éso que
padecemos de una gran miseria y, la jubilación, que como su nombre lo indica,
debería ser júbilo para el trabajador, se convierte en su contrario. Después de
30 ó 40 años de servicio para la empresa, se suponen que deben gozar de un buen
salario que les permita no tener preocupaciones, cuando menos económicas, para
así pasar los últimos días de su vida, a satisfacción.
Pero
desgraciadamente no es así y esto es culpa, fundamentalmente, del charrismo y
en gran medida de los trabajadores en servicio que no han sabido encauzar una
lucha para terminar con toda esa arbitrariedad.
Por eso del
tope salarial obligas a los trabajadores a seguir en su labor a pesar de tener
el derecho a la jubilación. Es el caso de los conductores de trenes que tienen
salarios muy altos y con el tope jubilatorio sería en descenso muy grande a sus
percepciones, dando a lugar a que trabajadores hasta con 53 años de servicios,
continúan en su trabajo como conductores de trenes.
LA
CHARRIFICACION.
A la
charrificación, nosotros la entendemos como una corrupción que conviene al
mismo sistema. Por lo que respecta a las gentes, hay algunos que son charros de
corazón, porque ya son gentes desclasadas, que concientemente sirven a la clase
opresora; hay otros que por temporadas se charrifican, que actúan igual que los
charros. Esta gente no ha perdido, del todo, su conciencia, saben que
pertenecen a la clase obrera, pero tratan de vivir a costa de la clase a la que
pueden y deben representar.
En la sección
5, hay casos muy evidentes, por ejemplo, el caso de Telésforo Gómez Alcalá, un
trabajador que empezó a tratar de organizar a los compañeros expresseros y a
partir de ahí, extenderse a las otras ramas de los ferrocarriles y así poder
llegar a la secretaría general, pensando que desde ese puesto, podría ayudar y
organizar mejor a los trabajadores.
Pero cuando
los mismos trabajadores, que intuyen que aquél, no es un líder que pueda
orientarlos correctamente, le voltean la espalda, entonces viene un
amargamiento de ese compañero y se entrega a los brazos del grupo Héroe de
Nacozari, quienes lo llevan hasta la secretaría general de la sección en 1968.
Al llegar al
puesto anhelado por ese medio, ya no pudo realizar sus propósitos pasados y
realmente hizo más males que bienes a los trabajadores, ya que estuvo muy lejos
de echar a funcionar las asambleas sindicales, de realizar una buena defensa a
los trabajadores, de hacer pronunciamientos por algunas reivindicaciones del
gremio ferrocarrilero y ante todo ésto, permaneció callado.
Pero, estas
gentes, así como surgen, pasan como una ráfaga por la dirección del sindicato,
tratan de enriquecerse y después desaparecen de la vida política. Ya cuando
cumplen su función, se retiran como simples trabajadores, pero queda en ellos
para siempre, el recelo de los compañeros.
Esto lo
imposibilita para intervenir en alguna otra lucha posterior, incluso hasta como
trabajadores de base para engrosar la unidad, porque los compañeros le tienen
desconfianza.
Hay otros
casos similares, por ejemplo, el de Manuel Hernández Silva, secretario general
a partir de 1965. Es un caso muy parecido al de Telésforo, trató de que la
gente lo apoyara para llegar a la secretaría general en oposición a los
charros. Pero cuando este tipo de gente no puede, cuando no convencen a los
trabajadores, al primer fracaso que tienen, se pasan a las filas del charrismo
y les sirven muchas veces ciegamente, por esas temporadas.
Esto, viene en
perjuicio de ellos mismos, pero por lo pronto, cuando están en el poder,
aparentan o realmente no se dan cuenta del perjuicio que están acarreando,
porque el Contrato o los Convenios, los Estatutos que firman, nunca los
analizan, nunca los estudian.
Como nunca se
realizan asambleas, no hay oportunidades de que la gente conozca los proyectos,
para aprobarlos, rechazarlos o enriquecerlos.
Es hasta
después, cuando ya están firmados los documentos y se ven ellos frente a un
problema, cuando se dan de golpes contra la pared, por haberse prestado a la
firma de aquello y de haber reprimido a los trabajadores que se oponían a la
firma de convenios leoninos.
Viene después
el martilleo de la conciencia, porque tal vez hasta esos momentos, se dan
cuenta de que hicieron mal. Esto sucede fundamentalmente, cuando están
jubilados, cuando ya tienen el derecho a la jubilación y se dan cuenta de que
existe un tope jubilatorio que es mucho muy bajo, entonces es cuando
recapacitan y cuando quieren hacerse lavatorios de cerebro y hasta tratan de
volver a empezar para corregir sus errores, pero tienen la oposición de los
propios trabajadores.
Ha habido
casos en que en las asambleas, en algún pronunciamiento que se ha hecho por
aumento de salarios, algunos de estos trabajadores viejos, que están por
jubilarse, se oponen a que en la asamblea se realice el pronunciamiento por
determinado aumento salarial y han sido sus propios hijos, quienes les han escupido
la cara, con desprecio, acusándoles ahí mismo, de que han sido sus actividades
charristas, entreguistas, de agachados, los que no han permitido que el gremio
esté con salarios decorosos y que, la democracia brille por su ausencia.
Este es el
peor castigo que han recibido estas gentes. Yo recuerdo perfectamente el caso
de Olivos; que tiene un hijo, quién le restregó en la cara todo ésto cuando se
oponía a que lucháramos por un aumento de salarios. Le restregó su cobardía, su
falta de visión, su entrega a los charros. Ya que con tal de que ,
aparentemente, estar bien con ellos, no luchó nunca por su derecho y por sus
intereses. No obstante, siguió su camino de desvirtuar, en las asambleas, las
intervenciones de compañeros centrados; su camino de que no se superaran en
ejecución de los acuerdos de las asambleas.
Esto, provocó
reacciones de muchos compañeros que pedían que se le aplicara todo el rigor de
la ley estatutaria, como una forma de que se convenzan de que la lucha
democrática no es represiva y que debe ser de todos los trabajadores.
No hay casos
en que un solo compañero, que haya servido a los charros, haya rectificado y
retomado el camino correcto para luchar por la democracia sindical. En cuanto
se les brinda una oportunidad, de inmediato comienzan a corromper a los
trabajadores.
Está el caso
de Margarito López Avitúa, al que se le han brindado varias oportunidades, pero
es un individuo que siempre ha servido a Gómez Z. aún cuando no lo tomen en
cuenta. Fue presidente del grupo Héroe de Nacozari por no menos de 9 años y,
cuando los charros vieron que ya no les servía, con la mano en la cintura lo
quitaron.
Pero él se
desquita con los trabajadores, ha hecho trafique con las casas habitación del
INFONAVIT, ha hecho trafique con los puestos, ha pedido dinero a los
trabajadores para arreglarles cualquier problema, por mínimo que sea, se fue
sobre los bienes del fondo auxilio del departamento de Vías, donde lo pusieron
como presidente.
Por esto
último, lo demandaron y le embargaron la casa condenándolo a hacerle descuentos
por lista de raya hasta que acabe de pagar lo defraudado.
También hay
casos de compañeros, a los que se les ha puesto atención cuando entran a
trabajar jovencitos, porque son arcilla que se debe ir moldeando, para que
penetren en ello, las ideas revolucionarias, las ideas democráticas.
Pero llega un
momento en que se ven acosados, cuando empiezan atener una cierta relevancia,
cuando empiezan a intervenir en las asambleas, en los mitines; cuando empiezan
a destacar, los charros los copan y muchas veces no aguantan, no resisten los
cañonazos que les avientan o algunos prebendas les ofrecen y así, se corrompen.
Ellos son,
incluso hasta más peligrosos que los propios charros, porque han estado cerca
de uno, conocen de la discusión, conocen del análisis, lo conocen a uno como se
mueve y ésto es mucho más perjudicial para el movimiento democrático.
Es así como
los cuadros medios del charrismo tienen una corta vida política, porque se
descalifican rápidamente con la base y entonces son reemplazados por el charro
de México. En lo general, así funcionan, salvo cuando estos charritos han
desarrollado algunas cualidades, como la de ser muy represivo, o el de tener
muy buenas relaciones con los oficiales de la empresa, lo que casi siempre
sucede.
Pero por
ejemplo, al que es muy represivo, se lo jalan a la cuidad de México, para que
tome parte en el ejecutivo Nacional, De éstos ha habido dos casos, el de
Francisco González y el de Miguel Delgado Rico, a este último lo llevaron
después del incidente de los golpes, para calmarlo. Ellos duraron un periodo
nada más y luego los retiraron a trabajar a sus bases. Ya están aquí los dos,
se encuentran apartados, marginados y odiados por los trabajadores.
Cuando
estuvieron allá, fueron gente que los charros usaron para dirigir sus pleitos
internos y nosotros nos hemos dado cuenta de que, allá en el ejecutivo
Nacional, sirven también de acarreadores de agua o soderos o para llevar el
café a los de más alta jerarquía, a los que siempre han servido.
EN 1985
CAMBIAMOS DE TACTICA.
En el último
período del comité ejecutivo que está por terminar en 1985, hicimos un balance
de lo que había sido la lucha de los trabajadores. Pudimos darnos cuenta de
todavía teníamos charrismo para rato, que la lucha por la independencia
sindical, en un momento así como éste, era muy difícil lograrla y era desgaste
para los trabajadores. Por eso, hubo necesidad de un cambio en la táctica. Ese
cambio se dio auscultando a los trabajadores, después de la auscultación, lo
discutimos en reuniones y en asambleas, en donde llegamos al convencimiento de
que, efectivamente, se requería un cambio de táctica; dejar el grupismo porque
entendimos que el propio sindicato era un frente amplio, en donde podrían
trabajar distintas corriente de opinión, para trabajar al seno del sindicato,
con la consigna de restablecer el sindicato como instrumento de lucha y
resistencia de los trabajadores y terminar con el grupismo.
De esa manera,
hemos podido intercalar en las planillas, promovidas, auspiciadas y sostenidas
por el grupo Héroe de Nacozari, a algunos compañeros con ideas avanzadas, que
no estaban muy infiltrados con la lucha contra el charrismo, con los cuales
previamente se había convenido que fuera una ejecución de transición, para que
promoviera e hiciera labor entre los compañeros para llegar a la dirección con
una planilla un poco más estructurada, con compañeros más democráticos.
Esta táctica,
la comenzamos a aplicar desde el proceso electoral que comenzó en septiembre de
1979. En esa ocasión, no presentamos planilla porque el candidato a secretario
general del grupo Héroe de Nacozari, Manuel Molina Montañez, pertenecía al MSF,
aunque era allá de la cola.
Con él
empezamos a manejar un periodo de transición en la sección, pera cual sería
nuestra sorpresa que al tomar posesión de su puesto, nos volteó la espalda,
traicionó y se entregó al charrismo, siguiendo todos los métodos, nada
justificables, de los charros: no hacer asambleas, cerrar el edificio sindical,
no atender lo problemas de los trabajadores y todo lo que hacen los charros.
Ante estas
actividades, empezamos a presionar a Molina para la realización de asambleas.
En las
primeras asambleas se presentó, pero ante los debates que ahí se realizaban,
empezó a cerrar el edificio y nosotros a no permitirlo. A veces el edificio
sindical permanecía cerrado por uno o dos meses, pero cuando había más presión,
por los problemas pendientes, pues incluso íbamos y lo sacábamos de su casa y
lo traíamos al edificio sindical para que presidiera las reuniones. Tres años
después, en la planilla encabezada por Manuel Barbosa Salas se pudo colar a
algunos compañeros democráticos. Al mismo tiempo se presentó una planilla
independiente para las elecciones de 1982. Todos estábamos concientes de que de
una u otra forma se iba a tener gente dentro para cambiar la sustitución.
Como siempre,
fue reconocida como ganadora, la planilla del grupo Héroe de Nacozari, pero se
ha podido avanzar por los compañeros democráticos que se logran incrustar y por
la oposición independiente de Manuel Barbosa.
LA LUCHA HA
SIDO ARDUA.
La lucha a
sido dura, ardua, difícil. Hemos visto a muchos compañeros que se han
desarrollado mucho y han permanecido en las filas de lucha a contra corriente,
por la lucha independiente. Hemos visto a otros, que al comenzar, a medio
camino, se han cansado, se han quedado, no han avanzado. Algunos de estos
compañeros, en determinadas ocasiones, pocas por cierto, han ido a reforzar a
los charros. Los demás, han permanecido al margen y, en épocas en que la lucha
toma auge, vienen y refuerzan las filas independientes con su participación.
Así es como se
han dado grande y pequeñas batallas contra la corrupción, contra la oficialidad
de la empresa, por la organización.
Nuestra
estancia con los compañeros de la sección 5, ha sido una nueva experiencia, que
nos permite con bastante autoridad moral, edificar algunas cosas. Vemos que el
charrismo, a nivel nacional, ha entrado en una crisis muy profunda, no tienen
cuadros medios, ni cuadros altos preparados para las direcciones. Bastaría con
que los trabajadores en el sistema, se sentaran unos días a hacerse un
autoanálisis, fundamentalmente los luchadores, para entender que en esta etapa
podrían seguir una táctica similar a la de la sección 5. La táctica, consiste en
reforzar las secciones y de aquí a tres años, poder llegar con más fuerza,
tanto a la Convención Sindical Ordinaria, como para poder negociar algunas
carteras sindicales, con el Comité Ejecutivo Nacional, sino en mayoría, por lo
menos en la misma proporción que los charros.
Y aquí, ir
avanzando, o de lo contrario, según se diera las circunstancias, lanzar una
planilla independiente, pero con la mayoría de las secciones en poder de los
trabajadores. Es una tarea difícil, que nosotros en la 5 todavía no logramos,
aún cuando tenemos cuadros confiados en la lucha independiente, con mucha
experiencia.
Por otro lado,
carecemos de los movimientos legales, que nos permitan agenciarnos la
disposición de la gente para ir a plantear sus problemas inmediatos y así poder
estar en capacidad de defenderlos nosotros perfectamente bien y resolverlos,
para que sirva como incentivos a los trabajadores y se organicen mejor.
EN LA LUCHA SE
TIENEN GRANDES SATISFACCIONES.
En la lucha,
se sufre y se padece, pero también se tienen grandes satisfacciones, es como
todo. Para mí, la lucha es parte esencial y fundamental de mi vida, creo que si
no luchara, no tendría objeto el tener esta vida.
Aquí en
Chihuahua he tenido la satisfacción de ser la vanguardia de la manifestación
más grande aquí en Chihuahua, tanto el movimiento obrero como de los
movimientos populares o estudiantiles y también de los más pequeños, de esas
reuniones banqueteras. Trato de dar una orientación, coadyuvar con mi modesta
experiencia, para que estos movimientos salgan a flote, salgan avante, para
bien no tan sólo de ellos, sino de la clase obrera en general.
La mayor
satisfacción para mí en la lucha es el poder haberme desarrollado a partir de
casi nada, ésto se lo debo, en primer lugar, a los trabajadores ferrocarrileros
y, enseguida, a los profesionistas, a los compañeros de otras organizaciones,
que de una u otra manera, han promovido luchas y que mucho me han enseñado.
De todos creo
que he aprendido bastante y este aprendizaje, convertido en conocimiento, lo he
tenido siempre a disposición de los trabajadores, de los marginados, de los
explotados, y ésa es mí mayor satisfacción.
Claro que en
la lucha se tienen satisfacciones, cuando hay un pequeño triunfo, se saborea la
miel de ese triunfo y, conjuntamente con los beneficiados, uno siente que vamos
por buen camino y que podremos llegar realmente a un día, pues sabemos
organizar y contamos con una dirección, surgida de la base trabajadora, sabemos
transformar la sociedad.
Cuando algún
problema colectivo se soluciona, es satisfacción para uno; cuando algún
movimiento es reprimido, cuando es golpeado, es dispersado, uno sufre, también
la derrota, la represión.
Uno padece
aquella derrota como propia, entonces son momentos en que uno envejece, porque
está uno pensando, autoanalizándose, en donde se cometieron los errores, cuáles
fueron y si pudimos haberlos superado o si, con nuestro empeño de seguir las
mismas tácticas de lucha, fuimos culpables o no del golpeo, de la derrota de
aquel movimiento, entonces se tiene el fracaso y se sufre.
Pero también
hay pequeños triunfos en la lucha y una satisfacción también es que con los
compañeros luchadores y aquí con los compañeros ferrocarrileros, uno anda con
su sombrero a media cabeza, lo respetan a uno, se acercan a que uno los
oriente.
Cuando uno
hace un llamado para una movilización y se les trae la prensa, ellos concurren.
Les llega uno a sus casas y se desviven por atenderlo a uno, como creen que uno
se lo merece; pero uno es igual que ellos, pero eso le satisface a uno, porque
eso trasciende a sus familias y uno ve que tienen confianza.
Esto podría
servir para muchos compañeros que se sienten solitarios y que piensan que ni
siquiera el agradecimiento, tienen los compañeros a las familias para la lucha
independiente.
Y así la hay y
es satisfacción y orgullo que debe sentir todo luchador cuando en las pequeñas
cosas, demuestran los trabajadores y sus familias, que tienen la conciencia de
su propia clase.
Sí compañero,
los que vivimos aquellas épocas debemos decirles a los jóvenes lo que en ella
pasó, pera que al saber como actúan los charros, los patrones y el gobierno,
puedan defenderse mejor. Sí, tenemos que hablar aunque nos traguemos nuestros
temores y nuestro miedo.
EL CORRIDO DEL
CDP.
Voy a
cantarles a todos,
un pedazo de
la historia,
compañeros
compañeras
que se quede
en su memoria.
Nos muestran
los de Chihuahua,
con sentido y
mucha rabia,
que el rico
sale fruncido,
cuando el
pueblo lucha UNIDO.
Cuando se
expropia la tierra
y se organiza
el obrero,
las hienas echan
reparos
y se agita el
marrullero,
se espanta si
se le va
lo que roban a
millones,
echan humo sus
cañones
y se escuchan
las sirenas,
la masacre es
natural
en este puerco
sistema,
que tiemblen
porque de abajo
ya viene
creciendo el río,
ya luchan día
con día
el viejo tieso
de frío,
los chamacos
mal comidos,
se juntan los
estudiantes,
el lumpen se
arremolina,
se levanta el
campesino,
al frente
viene el obrero,
ya nos mostro
al enemigo.
Acá se unieron
las fuerzas
en las calles
y talleres,
se aflojaron
las correas
con miles en
asambleas,
se tome por el
contagio,
porque el
ejemplo se riegue,
el rico
muestra los dientes
reprimiendo
los valientes,
pero por todo
el país
ya se siembra
la raíz.
Levántate
compañero
con este
pueblo valiente
que lucha para
comer
y también por
el poder,
ayúdate con la
ciencia,
obrero jala
parejo,
a pesar de la
apariencia
el burgués es
un cangrejo.
Para que no se
te olvide,
aquí se acaba
el corrido,
se van y
vienen los patos,
regresan las
golondrinas,
se van
colmando los platos,
se afina la
puntería.
Acércate
compañero,
no estamos tan
compungidos,
solitos somos
popotes
que quiebran
los aguaceros
pero peleando
unidos
somos tamaños
troncotes...
Letra y música
de León Chávez Texeiro.


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