Tuesday, September 11, 2012



Tadet
TALLER DE ECONOMIA DEL TRABAJO
FACULTAD DE ECONOMIA UNAM











Vida Obrera

FERROCARRILEROS DE CHIHUAHUA















SINTESIS DE COYUNTURA                  FRANCISCO MUÑOZ  A.  FERNANDO TALAVERA  A.












UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO
Director de la Facultad de Economía
Lic. Guillermo Ramírez Hernández


Coordinación del TADET
Fernando Talavera Aldana
Francisco Muñoz Apreza

Colaboradores
Fernando Serrano Ramírez
Leonardo Silva Cosca


Integrantes del TADET
Martín Rodríguez R.
Armando Gámez P
Celso Hernandez Rojas
Zoila Vargas Hernández
José Luz de la Mora Zerpa
Tomás Oropeza Berumen

Edición y Diseño
Celso Hernández Rojas



Taller de Economía del Trabajo (TADET).
Facultad de Economía
Investigación y Analisís Económico (INAE)
Edificio Anexo, Planta Baja CEDEM.
Cubículo 1. Apdo. Postal 70-534
Tel. 56-22-21-02
Ciudad Universitaria, México, D.F.


Esta Reedición  Virtual es para el “Encuentro de trabajador a trabajador”
Junio de 1999.











FERROCARRILEROS DE CHIHUAHUA

Los que tenemos conciencia y vivimos aquellas épocas, tenemos la obligación de darlas a conocer a los jóvenes, no es fácil, ya que muchas veces por temor o por miedo nos callamos.
(Manuel, un viejo ferrocarrilero)

CAPITULO I.

SOY FERROCARRILERO.

Yo soy ferrocarrilero desde antes de nacer. Mi padre era mayordomo de vía, gente democrática a su manera y amante de la justicia. Por éso allá por 1950 me inicié en Ferrocarriles como reparador de vías en el departamento de Vías y Estructuras.
Como en su puesto mi padre tenía gente a su mando y, entonces no había recomendación del sindicato, me fue fácil entrar a trabajar. Antes de entrar a Ferrocarriles, estuve tres años en la Escuela Normal de Salaices y, como se han de recordar, las escuelas normales eran las que encabezaban las luchas estudiantiles.
En la escuela tomé una cierta conciencia, aún cuando no con mucha claridad sabía que el país andaba mal, que el sindicato también y que teníamos que organizarnos para ver si se podían cambiar las cosas; pero no sabía de que manera hacerlo.
Mis compañeros tenían una formación anarco-sindicalista, con ellos estuve trabajando como corriente; disponían de una perforadora y me metí a trabajar con ellos en una mina.
En 1948, dos años antes de entrar a trabajar en Ferrocarriles, oía que se hablaba del charrazo que dio Díaz de León. Aún cuando en esas fechas no prestaba yo mis servicios, de todas maneras me di cuenta que sí había tenido fuerte efecto el charrazo, al menos aquí en Chihuahua, porque hasta ese entonces la sección 5 se manejaba con cierta autonomía, libertad e indicios de democracia, la que terminó de tajo con el charrazo. Así las asambleas, a las que iba mi padre, terminaron, ya no había debate de los problemas. Esto trajo un retraso y una mediatización que le costó mucho al gremio ferrocarrilero.

PARAMOS A EL POLLERO.

Para 1954 ya estaba trabajando en una cuadrilla de vía compuesta por 20 hombres y el mayordomo. Éramos jóvenes rebeldes, inquietos, que tratábamos de orientar a los demás compañeros.
Tratando de darle para adelante a un movimiento, hicimos, con ganas de hacernos notar, la acción de parar el tren que iba de Jiménez a Santa Bárbara al que en ese entonces le llamaban "el pollero".
Les desclavamos unos rieles y ahí lo tuvimos unas 8 horas detenido. Eso lo hicimos en dos ocasiones seguidas, hasta que los jefes se aparecieron por ahí y llegaron a un acuerdo con nosotros, porque reclamábamos el que la media hora de la comida que se nos daba, debía de considerarse como parte integral de la jornada de trabajo. Verbalmente se logró el acuerdo, por eso con posterioridad, volvió a desaparecer.
Buscando siempre el hacer notar a los ferrocarrileros de que podían organizarse y que algunos con más experiencia pudieran encabezar o dirigir la lucha, repetimos algunas acciones, como ésa que acabo de describir: nos plantábamos enfrente del mayordomo sin realizar el trabajo que nos ordenaba, declarándonos en lo que sería un paro, pero en esos momentos era solo rebeldía sin brújula.

LOS JÓVENES EMPEZAMOS A PARTICIPAR.

En 1956, tratando de acercarme a donde hubiera más personal ferrocarrilero, hice mi ingreso a los Talleres de Jiménez y de ahí pasé a trabajar en el Express.
Ahí conocí a compañeros jóvenes, con inquietudes. Luego empezamos a reunirnos, a pugnar porque hubiera asambleas y empezamos a participar. Claro que siempre éramos derrotados por los clásicos charros, descendientes de Jesús Díaz de León; pero ni nos arredrábamos, ni nos amedrentábamos, simplemente seguíamos haciendo labor entre los compañeros. Fundamentalmente nos interesaba la juventud, sin pensar en habernos acercado a los trabajadores viejos que hubieran tenido alguna experiencia, aunque hubieran sido charros, algo les habríamos aprendido o a lo mejor nos hubiéramos charrificado, ¡quién sabe!.
Regresé nuevamente al departamento de Vías, urgido por la necesidad de trabajo porque en esas épocas se vino la dieselización y entonces salió mucho personal del Taller que estaba como personal extra. Entonces me tocó trabajar en la cuadrilla RB‑4 y ahí me tocó el movimiento Vallejista.

EMPEZABA EL VALLEJISMO.

Desde el primer momento en que empezaron a llegar los volantes, nos empezamos a dar cuenta que se empezaba a dar un movimiento, y le entramos con bastante fe a apoyarlo y a convencer a los compañeros que estaban más atrasados que nosotros, y hasta fuimos a ver a los que estaban más retirados de los centros de orientación y, así, ayudamos a ampliar el movimiento.
El 26 de julio de 1958, fue cuando se dio el primer paro. Realmente fue una unidad que hacía muchos años que no se había dado en el gremio. Por eso, con los paros progresivos, se logró el triunfo de un aumento salarial y de un cambio de dirección.
Nosotros, los compañeros de la cuadrilla, tratamos de acercarnos a la sección 38 de Jiménez, para que se nos tomara en cuenta. Había un caso, un tanto entendible, por parte de los que quedaron en la dirección de la sección 38 y por parte también de la dirección de la sección 5, y era que a los jóvenes no nos tenían confianza, nos marginaban y no nos permitían actuar, porque argumentaban nuestra inmadurez.

VALLEJO IMPULSO LA PARTICIPACION DE LOS JÓVENES.

Fue hasta cuando vino Vallejo a Torreón y a Gómez Palacios, aquí en Durango, cuando fueron a verlo unas comisiones de la sección 5 en las cuales nosotros nos colamos, más a la fuerza que por voluntad de los comisionados. Cuando planteamos ahí, la necesidad de que los jóvenes estuviéramos activando porque, al fin y al cabo, la responsabilidad del movimiento iba a recaer, más tarde o más temprano, sobre nosotros.
Fue Vallejo el que dio la directriz ahí, diciendo que, efectivamente, a los jóvenes deberían de darnos la oportunidad para participar.
Empezamos a participar más activamente y fue una gran experiencia que nos conmovió fuertemente la conciencia al hacernos ver, con más claridad, las finalidades y noblezas del movimiento democrático.
Varios compañeros vinieron desde Ciudad Juárez a recibir a Demetrio Vallejo al aeropuerto con motivo de los primeros paros, la recepción fue muy cálida aquí en Chihuahua.
Vallejo estaba rodeado por ferrocarrileros y a él se acercaban algunos comerciantes locales y gente de dinero. Ahí mismo se tomó una foto abrazado con la Vicky, que era una comerciante de comida en pequeño y que consideraba a los ferrocarrileros como a sus hijos.
Después del triunfo, porque la secretaría del Trabajo tuvo que reconocer al Comité Ejecutivo encabezado por Vallejo y elegido por los trabajadores en una mayoría abrumadora, los trabajadores lo festejamos alegremente.
Esta alegría quedó plasmada en la forma como nos desquitamos de los odiados charros. A uno de ellos lo íbamos a emplumar, nada más que no conseguimos plumas y solamente lo bañamos de aceite y de burlas de los trabajadores.

LOS PAROS SE CUMPLIAN RELOJ EN MANO.

Bueno, todos los paros acordados por la dirección central del movimiento en 1958 y en 1959 fueron cumplidos reloj en mano. Incluso el último paro, al que los trabajadores de Ciudad Juárez le llamaron paro loco, fue cumplido aunque no fuera entendido cabalmente, ya que acabábamos de ganar las demandas en los Ferrocarriles Nacionales y enseguida el sindicato aprobó paro solidarios con el movimiento de los Ferrocarriles del SudPacífico.
En este paro andábamos pero movidos. Yo me encontraba en una sección llamada Horcasitas situada en un pueblo al sur, no muy lejos de Chihuahua. A la hora señalada, las cuadrillas dejaron a un lado sus herramientas abandonando el trabajo.
En uno de éstos paros me tocó estar junto a un tren que paró en este pueblito por órdenes del conductor. Ahí Juan Manuel, que trabajaba de tallercista ayudante de soldador, me dijo que la huelga era como una revolución nada más que sin armas.
También me tocó ver a un ferrocarrilero llamado Enrique Tarango, éste llevaba comida y estuvo animando a los siete componentes de la cuadrilla. Este trabajador era muy entrón; en una ocasión, cuando el ejército ya había intervenido, Tarango desde su automóvil los estuvo provoque y provoque, con riesgo de que lo apresaran, pero no pudieron.

ASCENSO Y CASTIGO DE UN CHARRO CONSUMADO.

El loco Tarango después se convirtió en un charro consumado que sentía odio por los trabajadores que luchaban. El era un conductor de trenes, llegó a ser presidente local del grupo Héroes de Nacozari pero nunca fue funcionario sindical porque era un analfabeta. Era agiotista, usaba mucho dinero para comprar y corromper conciencias, incluso a algunos trabajadores les prestaba dinero para que lo prestaran al 10 por ciento  de interés, quedándose Tarango con el 5 por ciento  semanal.
En 1973 participó con los charros en la toma del local sindical. Fue de los que trataron de quemar a los ferrocarrileros que se encontraban arriba en la sala de reuniones. En justo castigo, años después, murió quemado en un accidente del autovía en que viajaba a Ciudad Juárez, cuando ésta chocó con una pipa.

VALLEJO LLEGO A SALTILLO.

Vallejo llegó a Saltillo, que formaba parte de su recorrido. Ahí se presentó en una asamblea abarrotada por ferrocarrileros ansiosos de discutir la situación con su líder. Vallejo no quería realizar el último paro, habló a los trabajadores diciéndoles que veía un tanto difícil el darles el apoyo a los trabajadores del SudPacífico, porque "ya hemos ganado todas las huelgas que hemos hecho" y ahora existía el peligro de que si se lanzaban a un apoyo definitivo a los compañeros del SudPacífico, la situación se pusiera peligrosa; que sentía que esa situación les iba a tronar. Pero como son los trabajadores los que deciden, son ellos los que en la lucha mandan, que él acataría los acuerdos de la asamblea.
Eso fue lo malo, porque la raza empezó a gritar consignas de huelga y de apoyo; con esta resolución Vallejo se entristeció, pues algo sentía o algo sabia.

NOS LANZAMOS A UN HUELGA ESTERIL.

Así, nos lanzamos a una huelga en cierta forma estéril, porque nos agarró fríos la decisión, sin saber bien a bien qué era lo que se pretendía, cuestión en la que ahora ya se tiene mucha claridad. Y es que con los aumentos logrados por los triunfos pasados, fue mucha la efervescencia de la gente, olvidándose de que se debían organizar mejor, y no se fijaron que el enemigo se les metía dentro de sus filas.
La confusión se agravó con el apresamiento de Vallejo el 28 de marzo de 1959, pues nos sentimos sin dirección, ya que carecíamos de información, la situación era grave. Para solucionar ésto comisionamos a compañeros para que fueran a México con el encargo de mantenernos informados.

LOS FEDERALES DISOLVIAN A CULATAZOS LAS REUNIONES.

Pocos días después del apresamiento de Vallejo, los federales disolvían a culatazos las reuniones de compañeros que se juntaban para discutir los acontecimientos.
Al compañero Gabino lo agarraron los soldados cuando viajaba en un tren de pasajeros. Cuando le preguntaron qué era lo que hacía, él ahí les contestó que estaba en huelga, lo bajaron a culatazos con todo y su familia y lo llevaron a la cárcel de San Luis en donde lo golpearon.
Todos estos acontecimientos se nos quedaron grabados en la memoria, Vallejo aún insiste en que en ese tiempo nos faltó organización y declara enfáticamente que los responsables de la represión fueron los gringos, porque ésta se dio después de la reunión de los presidentes Eisenhower y López Mateos en Acapulco.

SE VINO LA REPRESION.

Empezaron a correr a gente y fui destituido nuevamente del trabajo. Tiempo atrás, por aquello de los dos paros a fuerzas que habíamos realizado, fui destituido y en esas ocasiones pudo haber arreglo para mi reinstalación; pero en la de 1959 me hicieron sufrir la más larga destitución que he tenido: un año nueve meses.
En esa oportunidad, no querían reinstalarme, querían liquidarme, pero yo no aceptaba porque era muy poco el tiempo efectivo que tenía en ferrocarriles y, además, porque ya era por cuestión de conciencia el que regresara al trabajo para tratar de organizar a los trabajadores y poder llevarlos a un movimiento que diera frutos para la clase obrera en general y no tan sólo para los ferrocarrileros.
La destitución nos trajo la experiencia de lo que es la represión criminal, pero a la vez nos sirvió para conocernos mejor como ferrocarrileros, que en ese entonces encabezábamos la lucha, aunque veíamos que muy pronto podríamos ser rebasados por otros contingentes. Como sucedió, efectivamente, y por tanto, fueron otros compañeros los que estuvieron al frente de esta clase de movimientos.
Con la derrota, nos dimos cuenta de la carencia de cuadros dirigentes para que en un movimiento no nos volvieran a pescar sin dirección. Eso porque en la mayoría de las secciones, no tan sólo en la 38 y en la 5, se carecía de dirección. Los dirigentes no tenían conciencia, no sabían lo que estaba sucediendo.
A pesar de tantos años que han pasado, los que aún vivimos, no nos hemos dado cuenta de la magnitud de aquel movimiento, ni tampoco de lo que representó. Simplemente platicamos nuestra experiencia como algo novedoso, pero sin profundizar, sin analizar, sin saber el beneficio que trajo para la clase obrera. Así fue como la represión, con todo y que fue brutal, trajo también sus enseñanzas.

FUIMOS DESPEDIDOS MAS DE UNA TERCERA PARTE.

En este período, nuestras mujeres y nuestros hijos participaban en las grandes movilizaciones que se llevaban a cabo. Además también pudimos sensibilizar a otros sectores de la población.
Fue un movimiento histórico, que arrancó conquistas y prestaciones que nunca más se han igualado y que jamás se van a superar.
Este movimiento iba generando conciencia de clase entre los trabajadores, por lo que el sistema lo vió como algo peligroso y éso generó que usara la represión, que fue muy dura en Chihuahua en donde ni el secretario general de la sección, que había tomado partido al lado de los charros, se escapó de ir a la cárcel.
Fuimos despedidos 800 trabajadores, más de una tercera parte de los que estábamos trabajando aquí y  fueron encarcelados unos 8 ferrocarrileros del Nacional. En claro contraste, los trabajadores de Ferrocarriles Chihuahua al Pacífico no entraron a la lucha, a la que siempre se opusieron alegando que su sección, la 31, se manejaba independiente; aunque justo es reconocer que algunos trabajadores, en forma individual, por conciencia, secundaron al movimiento.

LAS CONQUISTAS DEL MOVIMIENTO.

Durante el movimiento tuvimos conquistas, que fueron logradas por las grandes movilizaciones, como las siguientes:
Tuvimos un aumento salarial de 215 pesos por trabajador, que dejó sentado el precedente de terminar con los aumentos selectivos y con el monopolio de los aumentos porcentuales, los que sólo beneficiaban a los trabajadores de, relativamente, altos salarios. En esa oportunidad el aumento de los 215 pesos nos representó casi el 100 por ciento de aumento salarial en Talleres, Vías y Oficinas.
Se logró también el que las esposas y los hijos tuvieran derecho a la asistencia médica y que las medicinas fueran gratuitas y a que, posteriormente, se construyeran los hospitales para los ferrocarrileros, lo que aconteció el 26 de febrero de 1959 cuando se obligó a la empresa a invertir 62.5 millones de pesos al año para servicios médicos, hospitalización, operaciones y medicinas.

LOS TRENISTAS SE ORGANIZARON EN EL CNF.

Después de la represión criminal de 1959, la gente quedó mucho muy atemorizada y los charros y los oficiales de la empresa también.  Era común el que, algunos de estos últimos, anduvieran empistolados.
Pero no todos los trabajadores se atemorizaron, ya que hubo compañeros que, de una u otra forma, trataban de levantar un movimiento y organizar a los ferrocarrileros. Ellos fueron los que formaron a un comité sindical llamado Consejo Nacional Ferrocarrilero CNF, con Enrique Ochoa y Trinidad Estrada.
El CNF en la sección 5, estaba dirigido fundamentalmente por compañeros trenistas. Estos eran un tanto sectarios, eran muy celosos de que entrara gente de otros departamentos, pensaban que si entraban los demás, podrían ser reprimidos. Sus sesiones las hacían en comidas de carnitas con cerveza y ahí discutían los problemas sindicales e incluso los problemas nacionales, pero nunca trataron de organizar a los demás departamentos, lo que generó cierto odio a los compañeros trenistas, por éso cuando se estableció el MSF en Chihuahua años después, tuvimos que combatir esos sentimientos divisionistas.
Bueno, en las secciones 29 de Frontera, 13 de Matías Romero y 27 de Torreón, el CNF si organizó todos los departamentos, pero en Chihuahua no, porque no actuaban así, sólo esporádicamente repartían volantes que venían impresos de la ciudad de México.

LOS CHARROS CANALIZARON EL DESCONTENTO.

Por su lado, los charros canalizaron el descontento. Ellos comparaban a Gómez Z con Vallejo, decían que los dos habían sido hechos prisioneros en 1948; pero no aclaraban que en 1958, Gómez Z, actuó como vil polizonte señalando en la prisión a los compañeros más destacados en la lucha.
Es así como en 1962 surge el grupo Héroe de Nacozari, cuando sube a la secretaria general Luis Gómez Z y en la sección 5 queda gente adicta a él. Es cuando se termina con todo indicio de democracia sindical y, como no había la mínima conciencia de clase, la corrupción florece.
En este tiempo es cuando el trabajador necesita pagar cualquier trámite que tuviera que realizar el sindicato y es cuando los charritos se apropian del patrimonio del sindicato y se enchufan al carro gubernamental.

REGRESE AL SERVICIO Y SUFRI UN ACCIDENTE.

En 1962, regresé nuevamente al servicio, nuevamente al departamento de Vías, en donde duré unos meses y luego me fui a trabajar como oficinista en Parral. Posteriormente me cambié a Talleres en donde sufrí un accidente grave de trabajo.
Yo era auxiliar en el departamento de Fuerza Motriz Equipo y Abasto y, como en Chihuahua en tiempo de frío, hay veces que nieva mucho y, las máquinas, cuando van en camino, la nieve se les convierte en hielo, al entrar a la casa redonda una de mis tareas era la de revisar el aceite y limpiar.
Yo, por el avorazamiento de terminar rápido, me traté de subir a la máquina, que traía bastante hielo, me resbalé, no pude detenerme en el pasamanos, al contrario me di una voltereta y caí en la fosa, me quebré la columna vertebral y la cabeza. Después se vino la operación, la estancia en el hospital y estuve casi ocho meses andando a gatas. Cuando me dieron de alta, regresé nuevamente al trabajo, haciendo mis pininos en Transportes, en donde trabajé nuevamente.
Me sacaron de ahí, porque el departamento Médico sancionó que no podía realizar el trabajo a satisfacción por no prestar seguridad la columna vertebral.
Me ofrecieron lo que se llama puesto de reconsideración, o que aceptara la liquidación. Estuve batallando con mi conciencia si aceptaba la liquidación porque estaba todavía muy joven, era apenas 1964. Decidí aceptar otra temporada en el departamento de Vías, después, nuevamente me pasé al departamento de Oficinas y me volvieron a urgir si aceptaba el puesto de reconsideración o la liquidación.
Ante estas opciones y después de platicar con algunos compañeros, acepté el puesto de reconsideración y me ofrecieron el puesto de vigilante de Fuerza Motriz, aquí en Chihuahua.

SE EMPEZARON A PERDER LAS CONQUISTAS GANADAS.

Fue en este periodo, cuando se fueron perdiendo las conquistas ganadas durante el movimiento de 1958 y 1959, debido a que no había un movimiento fuerte, un movimiento con conciencia de clase entre los trabajadores ferrocarrileros. Los que cuando nos queríamos organizar sólo lo podíamos hacer a nivel local, sin una coordinación nacional, por lo que éramos presa fácil de la represión de los charros, la empresa y el gobierno.
A raíz de estos acontecimientos, estas conquistas se fueron perdiendo y así nuevamente se comenzaron a usar los aumentos salariales por porcentaje, con lo que se creaba una división económica entre los propios trabajadores, haciendo que los de mayor salario jamás se unieran a la lucha de los que ganaban menos.
Para 1962 se logró que se echara a funcionar un hospital para los trabajadores en la ciudad de Chihuahua. Este permaneció abierto hasta 1971 en que la empresa comenzó a manejar nuestra integración al IMSS. Hubo innumerables protestas encabezadas por el MSF para que no se diera esta incorporación, hasta que en octubre de 1981 por decreto presidencial nos pasaron como derechohabientes al IMSS.
Estos convenios fueron leoninos y se firmaron a espaldas de los trabajadores pues, aunque la cuota la cubre la empresa, nos están siendo arrebatadas ciertas conquistas, como son la jubilación, en donde la empresa fusiona invalidez con jubilaciones y solamente completa a lo erogado por el Seguro la diferencia al tope jubilatorio, que en la actualidad es de 30 mil pesos mensuales, cantidad que los ferrocarrileros no hemos podido aumentar.
Esta pérdida también priva en el aguinaldo, que ahora es de 30 días; en las vacaciones anuales que también son de 30 días de salario nominal; en el 25 por ciento de prima vacacional y en que no se incluye el 16.66 por ciento del séptimo día.
También en el fondo de ahorro que en 1958 era del 10 por ciento y que el MSF logró aumentar al 12 por ciento, ahora solamente es del 15 por ciento.
El seguro de vida se ha actualizado por eso de la inflación, tanto en la prima que pagamos como en la cantidad asegurada, ahora es de 300 mil pesos pagando nosotros 101 pesos por trabajador y la empresa 175 pesos al mes.
Los 30 millones de pesos anuales pactados en 1958 para la construcción de viviendas para los ferrocarrileros, fueron cambiados por Gómez Z por unos terrenos que parece ser que están a su nombre.
Gómez Z en 1963 echó a andar a funcionar un fideicomiso llamado Hogares Ferrocarrileros con aportaciones de los trabajadores y préstamos del gobierno para la construcción de casas habitación. Estas casas le ha dejado pingües ganancias, pues las está vendiendo al doble del costo.
En Chihuahua, Hogares Ferrocarrileros construye en 1983 unos condominios con dinero de INFONAVIT. Pactan con éste un contrato en donde son intermediarios en la construcción, cuando los departamentos que ya están construidos son repartidos entre los incondicionales de Gómez Z.

LAS CUOTAS SINDICALES.

La cuota de 1970 a 1982, era del 4 por ciento de la percepción mensual del trabajador. El ejecutivo Nacional era y es el que escoge todas las entradas de cuota sindical y después envía subsidios a las diferentes secciones, unos subsidios muy raquíticos que no alcanzan ni para pagar a las secretarias.
Es así como además del control político e ideológico que ejerce verticalmente el ejecutivo Nacional hacia las secciones y los trabajadores, los controla también económicamente.
En el MSF nunca cobramos cuotas por pertenecer al MSF. Había compañeros, todavía los hay, que aportan quincenalmente de sus salarios una cuota fija voluntaria. Pero además, dentro del MSF, se realizaban actividades económicas. Había compañeros responsables de la organización económica y que desarrollaban actividades, como rifas y bonos de solidaridad, que servían para agenciarnos fondos para nuestras actividades.
Una cuestión que la dirección del MSF a nivel nacional, nunca quiso entender y que fue, y ha sido, una preocupación de los trabajadores de la sección 5, es emprender una lucha para que las cuotas sindicales las maneje la sección, enviando un pequeño porcentaje al ejecutivo Nacional.
Esto es con el fin de que haya cierta independencia económica y las secciones tengan más facilidad para moverse. Nunca lo han querido entender y nunca se ha emprendido esta lucha, a pesar que aquí los compañeros manejan bastante bien el que se debe emprender una lucha en una Convención Sindical para que se reforme esa parte de los Estatutos.
Desde 1982, las cuotas son fijas en base al monto total de lo recibido por el trabajador, es una especie de escala móvil porque la cuota aumenta cada vez que aumenta el salario. Tal vez hasta ahora, la cuota es un poco menor al 4 por ciento. Actualmente la empresa envía al ejecutivo Nacional dos millones de pesos mensuales, de los que nos regresan como subsidio 300 mil pesos, un 15 por ciento, insuficiente para pagar a 8 secretarios, sus cuotas del IMSS, la luz y el teléfono.

CAPITULO II.

EN 1968 SE COMIENZA A DAR LA RESPUESTA.

El movimiento de los trenistas de 1964 y 1965 no logró formar una organización pero sirvió de algo para que en 1968 se comenzaran a dar algunas respuestas de los trabajadores ante la sujeción charra.
En ese año nos reunimos algunos compañeros en una casa, para acordar algunas acciones. Ahí se redactó e imprimió un volante el cual no nos atrevimos a repartirlo abiertamente, sino que lo dejábamos en los cajones de los trabajadores, para que fueran recogidos por los ferrocarrileros y así, ir generando un organismo de lucha y defensa contra la represión que de inmediato se desataba contra los compañeros que sobresalían en las asambleas con sus intervenciones. A estos compañeros, se les detenía y se les destituía del servicio.
Así fue como el movimiento del 68 volvió a cimbrar la conciencia de los trabajadores, que comenzaron a participar, aunque en Chihuahua los estudiantes estuvieron un tanto cerrados.
Los obreros querían luchar por la derogación del artículo 145 y 145 bis del Código Penal y es más, después del dos de octubre hubo una mayor relación entre obreros y estudiantes. En una ocasión, con motivo de una asamblea de la sección 5, se metieron unos estudiantes y ahí mismo se debatió si se podían quedar o no, porque el secretario general no quería. Finalmente se perdió la votación de que permanecieran los estudiantes, pero éstos pudieran hacer dos intervenciones muy centradas que lograron conmover la conciencia de los ferrocarrileros y se pudo ganar el acuerdo de dar apoyo al movimiento estudiantil, publicándose un desplegado en el Heraldo de Chihuahua, pagado por la sección 5, en apoyo al movimiento del 68.

SALEN DE LA CARCEL VALLEJO Y CAMPA.

En 1970, la salida de la cárcel de Vallejo y Campa, fue vista como un rayo de esperanza para poder avanzar en la organización, en ese tiempo los trabajadores ya repartíamos volantes a la luz pública, aunque conviene aclarar que éstos no estaban firmados.
En ese año había un gran descontento entre los trabajadores por la imposición de líderes en el sindicato, por los bajos salarios y el maltrato que se daba a los trabajadores por parte de la oficialidad de la empresa. A ésto había que agregar algunos movimientos que se habían dado en el país y localmente, encabezados, principalmente, por los estudiantes. La puesta en libertad de Vallejo y Campa y la derogación del artículo 145 del Código Penal, trajo esperanza para organizarse entre los trabajadores ferrocarrileros. A tal grado que, cuando Demetrio Vallejo visitó la sección 5 y 31 de Chihuahua, prácticamente se abarrotó el Paraninfo de la Universidad Autónoma de Chihuahua, que fue el local que se consiguió para que se celebrara el acto.
Ahí, Vallejo aparte de traer el mensaje de unidad, de orientación para los trabajadores, nos invitó para formar parte del movimiento a nivel nacional, que dirigiera atinadamente la lucha en contra del charrismo, de la corrupción en ferrocarriles; con un programa modesto que fuera capaz de aglutinar a todas las corrientes existentes dentro del gremio.
Aquí, en la sección 5, ya se venía trabajando en ésto desde años atrás, pero la lucha se encendía en momentos y de repente se apagaba. Así fue como esta invitación fue vista con agrado. Los trabajadores comenzamos a organizarnos. En un principio la dirección provisional fue estructurada con gente que no tenía mucha claridad sobre lo que se iba a hacer y el movimiento estuvo a punto de fracasar.
Fue necesario el que algunos compañeros, empezaran a trabajar, a adquirir prestigio y fue la misma base la que los elevó hasta la dirección para empezar un movimiento que todavía tiene repercusiones.

COMENZO EL DESPERTAR.

Así comenzó el despertar; los volantes eran leídos y discutidos en los centros de trabajo delante de los oficiales de la empresa y de la gente que tenía fuertes compromisos con los charros. La gente empezó a organizarse y empezamos a impulsar algunas acciones como la de restablecer las asambleas sindicales.
Ahí se abría el debate sobre los problemas más candentes. Los propios trabajadores estábamos educándonos unos a otros con esos debates. Ante ese peligro, los charros optaron por cerrar el edificio sindical.
Esto nos obligó a cambiar de táctica y comenzamos a realizar mitines frente al edificio sindical y en los propios centros de trabajo y ésto nos demostró que cuando hay decisión por parte de los trabajadores, se puede avanzar para poder vencer a la corrupción y a los charros.

NOS INTEGRAMOS AL MSF.

Nuestra integración al MSF significó una continuidad de la táctica que ya estábamos instrumentando en la sección 5: el volanteo sistemático, las visitas a los centros de trabajo, a las asambleas, la ejecución de los acuerdos de las asambleas, las manifestaciones, el perifoneo tanto en los centros de trabajo como en las colonias aledañas a los centros de trabajo o en el centro de la población, el apoyo a otros organizaciones siempre manejando que penetrara lo que es la democracia de los trabajadores, la independencia y la autonomía sindical; se trataba pues, de un proceso de educación en el amplio sentido de la palabra.
En 1973, nuevamente quise hacer un intento para demostrar que podía realizar trabajos pesados y estuve trabajando en el departamento de Talleres aquí en Chihuahua por dos años, pero se notaba de que no muy bien podía realizar estos trabajos y regresé nuevamente a mi puesto como vigilante en el que permanecí hasta el 24 de abril de 1985 en que me jubilé.

HUBO GENTE QUE SE ACOPLO A LA IRRACIONALIDAD CHARRA.

En la década de 1970, tratando por distintos medios de avanzar en la organización, que era una tarea difícil porque cualquier tarea sindical inmediatamente se detectaba y se le reprimía, al activista se le quitaban sus derechos sindicales y se les destituía del servicio.
Hubo épocas, de esa década, en que los propios compañeros, como que se acoplaron a la irracionalidad de los charros y a la propia represión charrista y de la empresa, y era difícil trabajar con ellos.
Levantó el ánimo como lo dije la salida de Vallejo y Campa de la cárcel y, con el poco trabajo que se tenía y el poco prestigio entre los trabajadores, si no fue fácil levantar un gran movimiento, tampoco fue muy difícil. Porque lo que siempre fue una constante nuestra, fue la perseverancia en las ideas avanzadas, en la lucha por la democracia, contra el charrismo y por la independencia sindical.
El movimiento, empezó a levantarse y empezamos a realizar algunas acciones. Desde el principio queríamos el establecimiento de las asambleas para que los trabajadores asistieran a recibir educación sindical. Independientemente de que se van dando cuenta, para qué sirve, para qué debe servir, ese instrumento que se llama sindicato, fundamentalmente para la defensa del interés colectivo, profesional y sindical de sus agremiados.

EN 1970 SE CONSTITUYE EL MSF EN CHIHUAHUA.

En diciembre de 1970, se constituyó el MSF en Chihuahua.
Entre nosotros mismos nombramos una directiva, acto tradicional que es ya costumbre en la izquierda mexicana. Escogimos presidente, tesorero, secretario de organización y un vocal por cada rama de trabajo, o sea un comité ejecutivo. Como siguiente paso, nos propusimos convencer a los demás compañeros de que se unieran a esta iniciativa, cuestión que logramos utilizando como principio el convencimiento y no la imposición y como método, el trabajo personal con los compañeros a través de largas pláticas en los centros de trabajo y en sus propias casas.
Aparte del trabajo masivo que se realizaba, reforzado con la celebración de una Asamblea Nacional donde se toma el acuerdo de formar el MSF, el 16, 17 y 18 de enero de 1971 y ahí estuvo una delegación de la sección 5, integrada por Pancho Hernández y yo.
Así fue como se luchó perteneciendo al MSF a nivel nacional, Aunque se tenían algunas diferencias en la concepción de la lucha, de lo que es el charrismo y de la realidad nacional. Pero siempre fuimos honestos, creo que hasta donde deben ser los luchadores, poniendo en ejecución los acuerdos de las Asambleas Nacionales. Siempre estuvimos presentes en la contienda electoral, haciendo posible el establecimiento como un logro del MSF en la sección 5, el que los trabajadores perciban de que debe haber elecciones y deben participar en ellas, para llevar a la dirección a la gente más capacitada que pueda defender sus derechos y sus intereses.
El MSF creció en influencia y, en febrero de 1973, enriqueció sus filas con el ingreso de los compañeros de la sección 31 de Ferrocarriles Chihuahua al Pacífico.

PROPUSIMOS UN METODO PARA LA SELECCION DE CANDIDATOS.

En 1974, cuando acababan de pasar las elecciones, nosotros propusimos dentro del MSF, un método para la selección de los candidatos y dijimos que esta selección debería de ser en base a la participación y que, además, tuvieran prestigio reciente y no solamente que vinieran arrastrando un prestigio que les pudo haber proporcionado el movimiento de 1958 y 1959, si en la lucha actual brillaban por su ausencia.
Esta propuesta se tomó como una rebeldía por parte de la dirección nacional y por parte de algunas secciones hacia la sección 5, lo que nos hizo intuir de que no había condiciones, aún cuando había una cierta democracia y que éste no era el momento para seleccionar candidatos para una representación nacional que pudieran hacer avanzar nuestra lucha. A nivel local había toda la libertad, pero a nivel nacional había esa cerrazón.
Cuando se trajo la planilla de los candidatos nacionales del MSF aquí la discutimos extensamente; la gente tuvo bastante participación, al final se acordó que se hablara en ese mismo momento con Vallejo para que rectificara, ya que todavía estábamos a tiempo para la selección de los candidatos con las características que proponíamos. Incluso, se dijo que amagáramos con salirnos del MSF si no se atendía nuestra petición.
Lo hicimos, llamamos por teléfono, la asamblea esperó, Vallejo nos cortó la comunicación diciendo que hiciéramos lo que creyéramos conveniente pero que ya la decisión estaba tomada y que no se iba a echar para atrás.
Como era de noche, entonces acordamos darnos un receso y consultarlo con la almohada. Al otro día nos volvimos a reunir y acordamos seguir dentro del MSF a nivel nacional, pero ya se notaba que ideológicamente nos habíamos separado aunque orgánicamente siguiéramos perteneciendo al MSF.

NO PUDIMOS GANAR NINGUNA POSICION.

Después de las elecciones, con las tácticas de lucha adoptadas, en donde no pudimos ganar ninguna posición, se vino un enfriamiento entre la gente.
Aquí, en la 5, pudimos conservar el fervor revolucionario, pues más que nada había una cierta claridad y no se esperaban triunfos. Esto nos obligó a elaborar un documento para presentarlo en la próxima Asamblea Nacional del MSF, para su discusión, aprobación o rechazo. Ahí proponíamos un cambio de estructura y un cambio de táctica en la lucha, aún cuando podía seguir sustentándose el mismo membrete.
A finales de 1974 lo presentamos; al no aceptarse el documento, optamos por seguir en coordinación a nivel nacional con el MSF, pero muchas de las táctica adoptadas ahí, la gente no las ponía en ejecución, por lo que se desarrollaban tácticas diferentes.
A esta línea de acción se unieron las secciones 19 de Monterrey, 21 de Puebla, 8 de Empalme Sonora y una fracción de la 13 de Matías Romero; la sección 31 de Chihuahua al Pacífico siguió con la línea del MSF.

FUE ASI COMO EL MSF DESAPARECIO DE LA SECCION 5.

Fue así como el MSF en la sección 5 desapareció como organización. Se puede decir que con el rechazo en la Asamblea Nacional a nuestra propuesta organizativa hubo, hasta cierto punto, un deslinde de posiciones con la dirección nacional del MSF. Desde entonces, aquí en Chihuahua, el MSF, empezó a desaparecer, aunque lo seguimos manejando porque el MSF lo traía muy hondo el trabajador, por eso navegamos con la bandera del MSF un tiempo, porque no era posible quitarles de la mente a los trabajadores esas siglas.
Fue hasta 1978, en la lucha contra la corrupción de los charros, en que conformamos un Comité de Lucha y se les fue quitando a los trabajadores la idea del membrete MSF. Actualmente el MSF a nivel nacional ya no existe, lo desaparecieron en 1984 por acuerdo de una Asamblea Nacional y se fusionaron con el Frente Democrático Ferrocarrilero, para que posteriormente surgiera el Frente Democrático Sindical Ferrocarrilero.

LOS LOGROS DEL MSF.

El mayor logro que tuvo el MSF, fue el de haber organizado a un 90 por ciento de los trabajadores ferrocarrileros; hacerlos que participaran no tan sólo en la lucha interna sino que adquirieran conciencia y participaran en la lucha de otras organizaciones. Así fue como el MSF masivamente aportaba numerosos contingentes, para las acciones que realizaban otras organizaciones.
También se pudo detener, en parte, la represión sistemática que ejercía la empresa a través de los funcionarios y el sindicato por medio de los charros, porque éstos tenían quien los parara en sus tareas represivas. En cambio, con la llegada del MSF los trabajadores empezaron a tener derecho a abrir la boca para protestar o marcar algunos errores de la dirección, empresa o el mismo sindicato.

LOS CHARROS CONTROLABAN LAS VOTACIONES.

Hubo varios intentos para organizarse, estas manifestaciones se daban de distinta forma. Una de ellas era participando con candidatos independientes en las contiendas electorales, en donde no se tuvo ninguna oportunidad de llegar a la dirección o cuando menos incrustar uno o varios compañeros, porque los charros tenían en su poder todo el aparato electoral: ellos mandaban imprimir las células de votación, ellos las calificaban, ellos las repartían, ellos hacían el escrutinio y la declaratoria y por supuesto que con votos o sin votos sacaban adelante sus candidatos. En realidad era una simulación descarada de elecciones. Esto fue otro logro del MSF el obligar a los charros de la sección a que hubieran elecciones reales.

Y NO ENTREGAMOS LAS CEDULAS DE VOTACION.

En 1973, se siguió como táctica de lucha, en el MSF, el que los trabajadores no entregáramos las cédulas de votación. Las cédulas, se iban a usar como prueba ante la secretaría del Trabajo, para demostrar que los trabajadores no habíamos votado por el grupo Héroe de Nacozari, encabezado por Gómez Z, bandido que se apoderó de la dirección sindical desde 1962.
Además, deberíamos de demostrar a las autoridades que la mayoría de los trabajadores estábamos por el MSF, por la democracia y por la independencia sindical.
Claro que esta acción llevaba implícito que si no se reconocía esta decisión de la base, conformaríamos otro sindicato. Para ello, se firmaó una carta que los trabajadores de la sección 5 firmamos, para que las cuotas sindicales no se las entregaran a los charros y que se las dieran a quienes los trabajadores eligieran como sus representantes.

NO NOS FUNCIONO LA TACTICA.

Esta táctica no surtió los efectos que se tenían planeados, más que por falta de decisión de los trabajadores, por falta de cuadros que verdaderamente pudieran entender lo que significaba esa táctica, ahora sí que ahí si fallaron los cuadros.  En muchas secciones a ésto se debió que los trabajadores no contestaran al llamado aunque sí fueron unas ocho secciones las que sí hicieron este trabajo.
Los dirigentes del MSF sí entendieron esta táctica si no a la perfección sí en su parte esencial. Ahí quedó demostrado que no obstante ser una táctica de lucha muy buena, la falta de una dirección que pudiera orientar a los trabajadores hacia donde nos llevaba este tipo de tácticas de lucha, hizo que se fuera irremediablemente al fracaso.
Nosotros siempre hemos estado en contra de las direcciones cupulares y por éso es que aquí, en la sección 5, nos hemos dado a la tarea de construir una dirección colectiva, la que hemos visto que da mejores resultados, porque hace aflorar la responsabilidad de los propios trabajadores quienes nos vemos obligados a estudiar, a discutir con otras gentes, a agenciarnos conocimientos para entender quiénes somos, qué andamos haciendo y hacia donde nos dirigimos como clase trabajadora.

EN 1973 PARTICIPAMOS CON UNA PLANILLA INDEPENDIENTE.

En estas elecciones de 1973, a nivel local participamos con una planilla independiente encabezada por José Raúl Silva Lara, quien es actualmente secretario de la delegación Uno de Ciudad Juárez.
En esa ocasión, recogimos aproximadamente 700 células de votación de un total de 2 mil 200 trabajadores, de los cuales se calculó que habían votado entre mil 100 y mil 200, lo que significaba que se habían recogido la mayoría de las cédulas de votación.
Fuimos a la secretaría del Trabajo en donde les demostramos nuestra mayoría, con padrón electoral y una fotocopia de las firmas de los que recibieron su cédula de votación. Esto lo hicimos para ver si en la discusión podíamos ganar éstas o algunas otras secciones para la gente democrática, pero no dejaron ninguna sección en poder nuestro. En ese tiempo había 40 secciones, hoy son 39 y de ellas en 35 ó 36 había comités del MSF.
De esas, 36 por lo regular asistían regularmente a las Asambleas Nacionales del MSF. A mí me tocó recorrer dos o tres veces el sistema y pude comprobar que había mucha participación de los trabajadores, cuando menos en 28 de esas secciones.

Y TOMAMOS LOS LOCALES SINDICALES.

La toma de los locales sindicales fue una táctica utilizada por el MSF como una forma de demostrar su fuerza en las diferentes secciones del país.
En octubre de 1971, el MSF estaba presionando ante la presidencia de la República Mexicana para que se suspendieran las represalias para los trabajadores del MSF y por el derecho a elegir libre y democráticamente a sus dirigentes seccionales.
El 3 de octubre de 1971, los compañeros del MSF de la sección 5 nos posesionamos del local sindical pero fuimos desalojados por los charros y los halcones.
Un año después el 4 de octubre de 1972, nos volvimos a posesionar del edificio que está ubicado en la colonia Industrial, a un lado de la estación. Dos días después los líderes charros apoyados por los halcones y con la ayuda de la policía municipal y el ejército, nos desalojaron por medio de la fuerza bruta, pero nos reorganizamos y tres horas después los charros fueron expulsados nuevamente del local sindical, en esta retoma del local recibimos el apoyo de los compañeros de la colonia Francisco Villa y de todas la fuerzas integrantes del CDP.

NOS DESALOJO GENTE ARMADA.

El primer desalojo lo sufrimos a manos de gente armada, la que estaba pagada para enfrentársenos. Ese día entraron pacíficamente al local que ocupábamos, charros y halcones. Cuando se me arrimaron sentí las armas y entonces me dijeron que si no desalojábamos iba a correr ahí mucha sangre. Ellos andaban con las camisas por fuera del pantalón pero aún así se veía que traían armas, además traían un brazalete rojo en el brazo izquierdo para identificarse.
Mientras pasaba ésto la gente no dejaba de gritar que no nos atemorizáramos, pero la verdad es que sentimos la responsabilidad de una posible masacre y tomamos la decisión de desalojar el lugar organizadamente, claro que no sin los concebidos gritos de que íbamos a regresar muy pronto.
Luego, luego, hicimos una evaluación y vimos que era necesario organizarnos mejor. Por éso el 3 de octubre de 1972, volvimos a tomar el local y nuevamente el 6 de octubre llegaron halcones comandados por Isidro García, que era el secretario general de la sección, Enrique Tarango, presidente local del grupo Héroe de Nacozari y Meza Cigala de la sección 31. Llegaron temprano como a las 5 de la mañana, abrieron los archiveros y le prendieron fuego al edificio con todos los expedientes. Yo venía llegando de la ciudad de México después de haber ido con una comisión a recorrer el sistema.

LAS MUJERES NOS TRAIAN PIEDRAS.

Cuando el tren llegó a la estación nuestros compañeros ya estaban echando pedradas. A la refriega también se unieron la mujeres, principalmente las de los compañeros de Vías de las secciones. Ellas con el vestido levantado, traían piedras que les entregaban a los compañeros.
Estábamos en esas cuando llegaron los del turno de las 7 de la mañana, que fueron los que salvaron de morir quemados a los compañeros atrapados en el edificio en llamas, ellos estaban en la parte superior en donde se encontraba el salón de asambleas.
Los que andaban trabajando en el turno, se unieron también a la batalla y a balazos y pedradas hicieron retroceder a los halcones que venían decididos a asesinar, matar, quemar e incluso venían acompañados por el ejército que cercó la colonia Industrial, participaron también ambulancias y hasta la Cruz Roja; pero no pudieron con nosotros.
La verdad es que salieron golpeados los halcones, los compañeros de arriba al fin pudieron salir por una casa contigua y luego, por la avenida Hidalgo, llegaron los estudiantes de la Universidad y de la Preparatoria Popular, que en ese entonces había y que estaba incorporada a la UACH. Bueno, también llegaron los de la colonia Villa y con todos volvimos a recuperar el edificio, pero ya lo habían saqueado porque los charros trajeron al tesorero, éste abrió la casa y se llevó todo el dinero.

EL LOCAL ERA NUESTRO CENTRO DE OPERACIONES.

El edificio sindical se sostuvo por mucho tiempo, ahí permanecimos y lo sostuvimos como centro de operaciones. Los compañeros venían a hacer sus guardias, aquí se realizaban las asambleas y es que, con la ayuda de muchos compañeros que nos prestaron algunas cosas, echamos a andar el edificio.
La gente se acercaba para tramitar la solución de sus problemas, principalmente los de índole local, éstos los resolvíamos más o menos. Bueno, la gente de los charros se acercaba a ellos, aunque casi nunca les arreglaban algo. Entonces éso hizo que se fueran acercando a nosotros algunos de ellos, solamente por el interés de que se les resolviera su problema como permisos, faltas de asistencia, que las investigaciones, falta de pago.
En cuanto a las promociones, la sección tiene que enviar la solicitud y es en el Nacional, allá en México, donde se resuelven estos casos. En el edificio no teníamos luz, agua ni secretaria, aquí mismo la gente se enseñó a escribir a máquina.

UN LOCAL RENTADO POR LOS TRABAJADORES.

Después de la constitución del MSF en Chihuahua, se rentó un local por la calle de Aguascalientes pagado por los propios trabajadores. Este local era el punto de referencia para hacer las reuniones, estaba abierto todo el día y había compañeros que se rotaban para hacer el aseo, para estar atendiendo algunos problemas, para dar orientación, hacer propaganda, platicar con compañeros de otras organizaciones, realizar encuentros con compañeros de distintas empresas para intercambiar experiencias e impresiones.
Siempre estaba abierto hasta altas horas de la noche, aunque tomamos el edificio sindical seguimos con nuestro local, el que siguió siendo, no obstante la toma, el punto de referencia para nuestras actividades, aunque eso sí la mayor parte de la actividad la llevábamos a cabo en el edificio sindical.

CAPITULO III.

FORMAMOS PARTE DEL COMITE DE DEFENSA POPULAR.

En un mitin realizado el 28 de enero de 1972 en la Plaza de Armas de Chihuahua, convocado por el Comité Coordinador Estudiantil para protestar por el asesinato de los guerrilleros presos, los asistentes acordaron constituirse en asamblea popular como lo había propuesto la Colonia Francisco Villa para exigirle al gobierno un alto a la represión y el castigo a los asesinos. Se acordó en la Asamblea del 9 de febrero de 1972 que se tuviera un órgano directivo que fue el Comité de Defensa Popular que se le conoció como el CDP.
En los días siguientes, se reunieron los representantes de los diversos organismos que aceptaron formar parte del CDP, ahí estaban la Colonia Francisco Villa, la sección Octava del SNTE, el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de Chihuahua, el Sindicato de Aceros de Chihuahua, la sección 25 del STERM, el FAT, el MRM, el Consejo Estudiantil de Lucha y nosotros: el MSF de la sección 5 del STFRM; posteriormente se agregaron otros grupos menores, pero éste fue el núcleo fundamental del CDP.

EL CDP CRECE.

Inmediatamente nos dimos a la tarea de aliarnos con otras organizaciones fundamentalmente obreras, para que el movimiento tuviera una perspectiva más amplia. Fue así como comenzamos a tener relaciones con los electricistas del ex-STERM, con los compañeros de Aceros de Chihuahua, con los de la Junta Central de Aguas, con los maestros normalistas, con los estudiantes de distintas facultades de la Universidad, con los colonos de la Francisco Villa, con el FAT e incluso con el PCM y algunas corrientes progresistas de los católicos.
Tuvimos una amplia participación que mucho nos sirvió para el despertar y la consolidación de la conciencia obrera en la conformación del CDP. Bueno, la verdad es que fuimos uno de los bastiones obreros que más duró en ese organismo.

EL CDP ENTRO EN CRISIS.

A mediados de 1974, las distintas organizaciones tuvieron una serie de problemas internos o fueron derrotadas por el Estado; por éso el CDP entró en un proceso natural de crisis y ya no fueron posibles las movilizaciones unitarias.
En agosto de 1984, el MRM dirigido por el PCM, planteó el problema de la extinción del CDP por su nula actividad, ahí el MSF y la colonia Francisco Villa obtuvieron acuerdos en base a una posición de fuerza de sostenerlo contando con la oposición del comité ejecutivo de la sección VIII del MRM.
Para entonces, la base estudiantil y magisterial había desaparecido como fuerza organizada, los electricistas hacía tiempo que se habían marginado. Esta situación determinó que el CDP quedara integrado solamente por la colonia Francisco Villa, el sindicato de Estibadores, algunos grupos de campesinos y de obreros y el MSF.

EN 1978 ABANDONAMOS EL CDP.

Un pequeño grupo de ferrocarrileros vivía en la colonia Villa y un núcleo también pequeño, trabajaba en la dirección y como activistas del CDP, dedicándose a los problemas de los colonos y alejándose cada vez más de los problemas de los ferrocarrileros, lo que ocasionó el rompimiento de esas dos fuerzas, que hicimos público en el documento "Porqué abandonamos el CDP" en el que planteábamos:
Que el MSF sección 5 del STFRM, es un destacamento de lucha independiente de obreros que ha desarrollado una intensa actividad política no tan solo entre los ferrocarrileros, sino que se ha extendido a amplias capas de la población, desde su creación en 1970.
Que sus objetivos son: luchar a muerte contra el charrismo, en pro de la democracia e independencia sindical, lograr reivindicaciones económicas junto con otras organizaciones y apoyar las demandas particulares de la colonia Villa.
En 1974 cuando el reflujo del movimiento en Chihuahua, unas organizaciones se marginaron, otros declararon cadáver al CDP y otras fueron marginadas. El MSF conjuntamente con la Colonia Villa y otras organizaciones, fuimos los que sostuvimos una posición de fuerza, más no de principios, para imponer decisiones en contra de quienes nos las querían imponer, así fue como nos apoderamos del CDP, dándole una estructura diferente.
Antes, el CDP era la reunión de dirigentes de las organizaciones como centro coordinador para las acciones y, ahora se estructuró como una dirección con pretensiones de homogeneidad, aunque con cuadros de calidad muy heterogénea.
Esto dio paso a la centralización del poder y de las decisiones en forma monolítica, con un cuerpo amplio de activistas. Así comenzó la época de la centralización del poder, más no con el esquema leninista, sino en base a la imposición de las decisiones, la carencia de democracia, el bajo nivel teórico ideológico de sus cuadros, la alimentación del practicismo y el burocratismo.
Al irnos desviando de las verdaderas luchas y convertirnos en meros gestores de las masas ante el gobierno y al irnos convirtiendo concientemente en vulgares comerciantes de terrenos al servicio del enemigo de clase y en perjuicio del proletariado, nos obligó a hacer un alto en el camino para hacer un análisis de nuestro alcance.
Por estas razones, tomamos la decisión de presentar un documento con duras críticas y verdades en donde se marcan claramente, la solución de las desviaciones que se afrontaban para recomponer el CDP y convocamos a una reunión para discutir en términos democráticos, pero la consigna del caudillo mayor fue hacernos el vacío.
Es por eso que hacemos un deslinde de posiciones con el grupo que dirige Rubén Aguilar, retirándonos del CDP y de la colonia Villa, porque no podemos seguir avalando sus corruptelas y corrupciones.

DEVOLVIMOS EL EDIFICIO SINDICAL.

En el año de 1976, a finales del período como secretario general de la sección 5, de Francisco González, llamado el Chirisco, que trabajaba en transportes como garrotero, se firmó el convenio con el MSF para la devolución del edificio sindical.
Poco ante de la firma del convenio para la entrega del local, la empresa había construido 17 casas habitación a un costado del Hospital de Ferrocarriles en terrenos que, se dice, son propiedad de la empresa y que también, se maneja, que son propiedad del sindicato.
En un principio se había dicho que eran para los compañeros de Vías, pero esas casas como fueron del tipo de las que hace el INFONAVIT, al ser terminadas, la oficialía de la empresa se opuso a que se les entregara a los compañeros de Vías, argumentando que estaban acostumbrados a vivir en trochileras. Hicieron gestiones, junto con algunos compañeros desclasados, para que la empresa se las vendiera a gente de Transportes o a las enfermeras.
Ante esa discriminación a los compañeros, el MSF, discutió el problema en asamblea y acordó invadir las casas y darlas a posesión a los compañeros de Vías. La invasión se realizó y los compañeros de Vías tomaron posesión tal y como se había acordado en la asamblea del MSF.
En la acción, las mujeres fueron las primeras que llegaron, casi junto con la dirección del MSF, para apoderarse de las casas. Ellas se sostuvieron a tal grado que cuando la policía, los agentes especiales y los oficiales de la empresa, se presentaron al lugar de los hechos y quisieron llevarme a la cárcel, las mujeres se armaron de garrotes y de piedras y les dijeron que aquí nos llevan a todas con todo y nuestros hijos antes que llevárselo.
Entonces se quedaron ahí, pero la asignación de las casas se quedó en pleito, en litigio, cuando decidimos entregar el edificio, uno de los puntos que se incorporó, era que la sección 5 diera el apoyo a estos compañeros y su asunto se resolviera favorablemente, como así fue.
El acuerdo para la devolución del local, aparte del punto señalado, contenía lo siguiente :
+Que no hubiera represalias.
+Que se reconstruyera el edificio y se echara a funcionar. 
+Que se le pagara una indemnización a un compañero que había permanecido en el local día y noche en funciones de vigilancia (este punto solo se cumplió a medias, el Chirisco cumplió como secretario general, pero Carlos Alba que estaba en la comisión de Vigilancia no cumplió).

NOS FUIMOS A LA CALLE DE ZARAGOZA.

Una vez entregado el local, nos quedamos en el local de la calle de Zaragoza, que lo cerramos a fines de 1978, después de que participamos en las elecciones en donde se nos negó el triunfo, por lo que se vino un reflujo muy pesado, muy difícil, y tuvimos que cerrar el local porque la gente se sumió después de las elecciones.

COMO APOYABAMOS AL CDP.

Con las autoridades locales, las negociaciones eran en apoyo al CDP, principalmente sobre problemas de terrenos y servicios de los mismos como, el agua, la luz, el drenaje, el transporte. Estas eran demandas de la colonia Francisco Villa, aunque conviene aclarar que, en ese tiempo, muchos ferrocarrileros entraron ahí a formar parte como colonos. Ahora ya viven muy pocos, se pueden contar con los dedos de la mano, porque a la hora del rompimiento, empezaron a hostigarlos y tuvieron que salirse.

NO PEDIAMOS NADA PARA LOS FERROCARRILEROS.

En esas negociaciones no se pedía nada para resolver los problemas de los ferrocarrileros, porque las autoridades locales estaban imposibilitadas para la solución de estos problemas, porque, aducían, que eran de competencia federal, ya que la empresa es nacional y el sindicato es un sindicato nacional de industria.
Las autoridades locales, incluso el gobernador, argüían que se necesitaba la autorización de la secretaría del Trabajo, que su función era otra y no la de supervisar las elecciones de los ferrocarrileros. Claro que se entrometen en la vida sindical, pero sólo lo hacen cuando en Ferrocarriles existe un control vertical de arriba a abajo y los charros no sólo controlan a los trabajadores, también controlan a los empleados y a los titulares de las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje.
Esta gente, incluso el mismo secretario de la STPS, tienen mucho compromiso con los líderes charros, por éso es que le zacatean mucho para dar un fallo en favor de los trabajadores. Para éso, se necesitarían acciones mucho más fuertes, pero para llevarlas acabo se requeriría que todo el sistema estuviera bien organizado.

PLANTEAMOS PARA ESCALONADOS.

Aquí hubo momentos durante las elecciones y con el problema de la corrupción de 1978, en que los trabajadores planteaban los paros escalonados. Pero no podíamos aceptarlos y los calmábamos, la medida era antiestatutaria y solo seríamos una fácil presa de la represión.
Lo que sí hemos instrumentado, han sido los paros disfrazados; por ejemplo con el movimiento de protesta para que no suspendieran las autovías se hacían huecos entre hora y hora: los trabajadores aventaban la herramienta y se iban a tomar agua durante 20 ó 30 minutos, regresaban a su trabajo y a la hora repetían la misma operación. También a la hora del refrigerio, en lugar de media hora, se tomaban una hora.
Se hacía tortuguismo, los patieros paraban la máquina y entraban en averiguaciones con los jefes, ya cuando parecía que se iba arreglando el asunto, surgía otro compañero por allá que decía: "Yo no me di cuenta explíqueme por favor" y entonces el paro seguía. nunca se nos acusó de que hacíamos paro, ni tampoco los oficiales de la empresa pensaron que estábamos haciendo paro, ya que nunca se hizo una denuncia, pero no hay duda de que era una presión para las autoridades.

LAS AUTORIDADES EN CUANTO VEN UN VOLANTE SE PREOCUPAN.

Eso sí, las autoridades estatales en cuanto hay algún volante, en cuanto ven que la gente ferrocarrilera se empieza a mover, se preocupan, porque saben que en fechas anteriores en que se ha levantado el gremio, pues, ha dado buenas peleas.
Por éso aquí tenemos a diario, los agentes federales, los de gobernación, tratando de obtener información del posible movimiento: quién encabeza, quién dirige.
Así era como negociábamos con la empresa, a través de la presión de los propios trabajadores, según en donde se suscitara el conflicto, por ejemplo: si en Talleres veíamos alguna injusticia en contra de un trabajador, entonces negociábamos con el maestro mecánico, arrimándole la gente ahí.
A la hora de servicio, tiraba la gente la herramienta y nos hacíamos bola en la oficina del maestro mecánico, es decir, se paraba la producción. Al paro de la producción, venía el arreglo. En el departamento de Vías también se hacía lo mismo; en donde se dificultaba más era en el departamento de Transportes, pero en las Oficinas si se llegaron a realizar varios paros.

LOS DESPEDIDOS DEL 59 SE JUBILARON O SE REINSTALARON.

Debido a la impotencia permanente de las autoridades locales, teníamos que subir la mira y fue como decidimos, conjuntamente con otras secciones, que las negociaciones tenían que hacerse con el presidente de la República o con el secretario de Trabajo y Previsión Social. Fue así como se levantó una movilización, quizá la más grande que se haya hecho de los Ferrocarriles de 1970 para acá, en donde hubo fuerzas solidarias, pero en un plano declarativo y hubo apoyo moral y económico de algunas organizaciones.

OBLIGAMOS A MUÑOZ LEDO A NEGOCIAR.

En esa ocasión, tuvieron participación casi todas las secciones del sistema y pudimos obligar al secretario del Trabajo, Porfirio Muñoz Ledo, a que recibiera a una comisión del MSF, en donde demandamos la presencia del gerente de la empresa, Luis Gómez Z. y del secretario general del sindicato o un representante con plenos poderes para que se responsabilizaran de los acuerdos.
Ahí se firmo un acuerdo en donde, a los compañeros que estaban todavía destituidos desde el movimiento de 1959, se les jubilaba con una pensión mensual no menor de mil pesos mensuales y a los que estuvieran en condiciones físicas de seguir prestando servicios, fueran reinstalados.
Vale la pena recordar que, que reinstalaciones no hubo ninguna, pero sí hubo jubilaciones suficientes para casi todos los compañeros, excepto uno que otro que no se hubiera acercado por ahí.
El convenio se cumplió cabalmente, pues en lugar de los mil pesos mensuales, a los jubilados solo se les pagaban 600 pesos al mes.
También se planteó la reinstalación inmediata de los derechos sindicales de los compañeros reprimidos políticamente por los charros, así como algunas destituciones recientes en donde logramos que fueran reinstalados en sus puestos. A algunos de ellos, incluso, se les arregló que se les pagaran los salarios caídos.

LLEGAMOS HASTA LA CIUDAD DE MEXICO.

La organización del evento se desarrolló así:
Primero se tomó el acuerdo en la Asamblea Nacional del MSF, luego los delegados de la sección convocaron una asamblea de la sección para discutir el acuerdo indicativo nacional. Ahí se resolvió que asistieran los compañeros que pudieran costearse sus gastos, logrando juntarnos 37 compañeros de la sección 5.
Nos fuimos todos juntos, utilizando el pase del tren y llegamos todos a un mismo hotel. En México, por seguridad, procuramos nunca andar solos. El grupo se dividió en cuatro partes de 9 compañeros, con un responsable en cada grupo, excepto un compañero que andaba aparte por formar parte de la Dirección Nacional del MSF.

ENTRAMOS POR DIFERENTES RUMBOS.

La manifestación ferrocarrilera fue una magna concentración nacional del MSF en la ciudad de México que se dio en agosto de 1973. Trataron de reprimirnos, pero no lo lograron porque usamos la táctica de dividirnos y entrar por distintos rumbos, unos a los Pinos y otros al Palacio Nacional.
Aunque ellos tendieron un cordón represivo apantallante, pero de todas maneras había mucha decisión entre los ferrocarrileros. Cuando entraron los halcones reprimiendo con garrotes, tuvimos que dispersarnos, afortunadamente entre nosotros no hubo golpeados.
En esos momentos los choferes de los camiones urbanos se portaron bastante bien, pues cuanto camión pasaba, al ver la bolita de compañeros, se paraban para que subieran, otros compañeros buscaron las calles y vinieron a dar a pie al hotel.
Viendo que no era posible llegar al Palacio ni a los Pinos, en nuestra búsqueda del presidente de la república, nos volvimos a concentrar en el local del ex-STERM, perteneciente a la sección 25. Ahí estábamos reunidos no menos de 300 delegados acreditados de las diferentes secciones del país, los demás compañeros estaban fuera del local, cerca del monumento a la Revolución. Ahí tuvo comunicación, el secretario del Trabajo, Porfirio Muñoz Ledo.

NOS AMENAZARON CON REPRIMIRNOS COMO EN 1959.

La primera vez que habló por teléfono, nos amagó a que nos retiráramos, porque si no lo hacíamos, nos reprimiría como en 1959; a lo que contestamos que estábamos dispuestos a sufrir la represión, pero que contestaríamos al regresar a nuestros lugares de origen. Pocos minutos después, volvió a llamar por teléfono y nos hizo la propuesta de que recibiría a una comisión, se le dijo que irían 12 compañeros, él dijo que sólo recibiría a 4 y que debía estar Vallejo presente, requerimiento al que la asamblea se opuso por motivos de seguridad, ya que la experiencia de 1959 estaba presente.
Ya en las discusiones entre las partes, tuvimos que cortar la negociación al no ponernos de acuerdo con Gómez Z, pues emergía el odio que se le tiene.
Muñoz Ledo en su papel de moderador, en un momento determinado, nos volvió a insistir en que debía estar Vallejo en la reunión. Ante la trabazón en las negociaciones, solicitamos permiso para deliberar y acordamos que ahora sí debería de concurrir Vallejo, hablamos a la Asamblea, la cual rectificó el acuerdo y una conmoción fue por él. Al llegar Vallejo, las cosas cambiaron por aquello de la autoridad moral, y ya en un plan totalmente serio, se llegó al arreglo.

NUESTRA TACTICA FUE RECOGER LAS CEDULAS DE VOTACION.

Ya abierto este canal para negociar, a fines de 1973, cuando entramos en la contienda electoral con la táctica de recoger las cédulas de votación, lo único que pudimos arreglar fue la reinstalación de los compañeros destituidos en la campaña, excepto a los compañeros de Matías Romero cuya reinstalación fue pospuesta.
En cambio se arregló el asunto de un compañero de Monterrey, que tenía muchos años de destituido de su puesto en ferrocarriles. Esa negociación fue lo único que logramos por la participación con planillas independientes en las secciones, ante la persistente falta de reconocimiento, por parte de las autoridades laborales, del verdadero derecho de los trabajadores, quienes demostraban fehacientemente que eran la mayoría y que habían ganado las elecciones en su sección, no quedaba otro camino que la negociación para rehabilitar en sus derechos sindicales o en sus puestos de trabajo a los compañeros reprimidos políticamente.

SOLICITAMOS AUDIENCIA CON LOPEZ PORTILLO.

En el año de 1977, en una asamblea del MSF, se tuvo el acuerdo, que se redactó y firmó por todos los delegados asistentes, de solicitar una entrevista con el, en su tiempo, presidente de la República, José López Portillo.
Como Vallejo pertenecía al PMT, se canalizó la solicitud de audiencia por medio de ese partido; así fue como Heberto Castillo nos comunicó que la entrevista iba a realizarse en los Pinos.
Asistió una comisión de cuatro compañeros con Vallejo a la cabeza, ahí se le entregó al presidente, por escrito, el siguiente planteamiento: la necesidad de la restructuración y democratización del STFRM, la necesidad, también, de terminar con los aviadores y de que coadyuváramos, en la medida de nuestras posibilidades, para terminar con la corrupción en la empresa.
También se le requirió para la modernización de los ferrocarriles, demanda que se encontraba plasmada en la declaración de principios del MSF y que incluía la fusión de las diferentes empresas que aún existían en el transporte ferrocarrilero.
La necesidad de que a corrientes de opinión, se les abriera la oportunidad de formar parte de las direcciones, tanto en las locales como en la nacional y así poder hacer realidad lo que ya venía manejando con insistencia para la Cámara de Diputados: la pluralidad de ideas que devendría en la Reforma Política.
Se argumentó que si se estaba por la democracia, porque el país se estaba democratizando, pues esta debía empezar de raíz en los sindicatos y así poder ser una democracia real en México, porque la democracia no podía darse, de ninguna manera, de arriba hacia abajo.
En la entrevista, en donde nadie más estaba presente, ni siquiera Gómez Z, el presidente se comprometió verbalmente a realizar un estudio para que las minorías tuvieran acceso a la dirección de los sindicatos, que ese estudio nos lo iba a enviar, lo que nunca sucedió.
También se comprometió a luchar contra la corrupción y nos salió más corrupto que ningún otro. También que se iba hacer el estudio de la modernización de los ferrocarriles, incluso manejó que nosotros podíamos contribuir con un estudio que elaboráramos al respecto, pero tampoco nunca supimos nada de ese estudio.
Buscamos con afán una segunda entrevista, para que nuestros planteamientos no se echaran al cesto de la basura, pero nunca se pudo lograr esa segunda entrevista con López Portillo. Los planteamientos no fueron retomados ni por la empresa, ni por los líderes charros, no lo fue, porque están podridos hasta el tuétano, ya que se trata de una imposición y los corruptos no iban a luchar en contra de sus prebendas.
Fue hasta siete años después en que era ya una necesidad evidente, cuando el mismo público empezó a pugnar porque en los Ferrocarriles se diera un servicio eficiente y con buenos rendimientos. Hasta entonces se comenzó a preocupar el gobierno, la dirección de la empresa y los líderes charros y "surgió" la necesidad de modernizar los ferrocarriles.

CAPITULO IV.

NOS QUEDAMOS SOLOS.

Los años de 1977 y 1978 fueron cruciales para el movimiento de la Sección 5. En ese corto periodo se rompieron los últimos lazos con el MSF y menos de un año después, se hizo el deslinde con el CDP, quedándonos los ferrocarrileros de la sección 5 prácticamente solos con su organización gremial y local que llamaron Comité de Lucha.
Estos rompimientos no fueron un acto de voluntad sectario de los ferrocarrileros, más bien la acción fue provocada porque el desgaste de los movimientos más amplios, uno nacional del mismo gremio (MSF) y el otro local incluyendo otros sectores (CDP), habían agotado sus posibilidades con los ferrocarrileros de la sección 5.
La derrota en 1976 del movimiento electricista y la de 1977 del movimiento universitario, estaban marcando un reflujo de las expresiones organizativas que trataban de trascender los enfrentamientos a nivel de centro de trabajo; al mismo tiempo la vía estatal de la reforma política ya comenzaba a atraer a las fuerzas de izquierda.
De todas maneras, aunque haya desaparecido el nombre del MSF, no quiere decir que los trabajadores hayan estado retirados de la lucha, siempre han librado, a veces batallas espectaculares y a veces batallas que no son muy contadas pero que traen beneficios a los trabajadores.

TRABAJAMOS CON UNA DIRECCION COLECTIVA.

En el aspecto administrativo dimos un viraje y trabajamos con una dirección colectiva, lo que hasta el presente seguimos haciendo lo que nos ha dado plenos resultados, porque las responsabilidades no recaen en una sola persona, sino son varios compañeros los que tienen a su cargo la dirección, la discusión, el análisis y, en base a los acuerdos, entonces a ejecutar.
El movimiento en sí, independientemente de los hombres, ha sido benéfico para los ferrocarrileros en particular y creo que para los obreros de Chihuahua en general. Hemos sido solidarios en todas las luchas por la democracia, por la independencia y en contra de la corrupción y del charrismo sindical.
La táctica fue cambiando por sí misma. Después del convenio para la devolución del local, los ferrocarrileros se integraron a las asambleas y ante la actitud de los charros que no querían asistir, ni estar en la asamblea, los llevaban a fuerzas para que los acuerdos fueran acuerdos de la sección y ellos tenían que ejecutar en base a esos acuerdos de asamblea.
Fue así como en 1978, se depuso a todo un ejecutivo general, obligando a que el ejecutivo general bajara hasta los mismos centros de trabajo, lo que nunca había hecho y todo para intentar defender a esos individuos que habían hecho la sección de la más grande de las corrupciones, al apropiarse del dinero de los tres meses de marcha que pertenecía a los deudos de los trabajadores, más el dinero por concepto de las pólizas y el retiro sindical.

SE SUSPENDIO AL TESORERO POR CORRUPTO.

Existe un antecedente de esta batalla contra la corrupción: cuando el 4 de junio de 1977, el presidente de la Comisión General de Vigilancia y Fiscalización, Antonio Ortiz Pérez, se vio obligado, por las pruebas contundentes presentadas por los trabajadores, a publicar un resolutivo en donde José Mateo Canales López es depuesto de su cargo de Tesorero General, suspendido por 5 años de sus derechos sindicales y negado de por vida a ocupar cargos o comisiones sindicales.
Los trabajadores pudieron comprobar 13 cargos, entre los que están los siguientes: Por falsificación de firma del presidente de Vigilancia y Fiscalización, en toda la correspondencia relacionada con ingresos y egresos de la Sección 5, por un faltante de 22 mil 500 de los 69 mil 086.50 que recibió como presupuesto para el mes de marzo de 1977 y un faltante de 65 mil 897.64 en el presupuesto del mes de abril, por haber expedido el cheque No.7700696 a su favor por 11 mil pesos sin la autorización o acuerdo correspondiente, ni autorización del presidente de Vigilancia.
Sin embargo, al parecer, este individuo no fue depuesto, pues nueve meses después apareció en los diarios locales el problema de la corrupción.

PRESENTAMOS TRES DENUNCIAS CONTRA LOS LIDERES.

Los trabajadores ferrocarrileros presentaron tres denuncias contra los líderes de la sección 5, Carlos Alba Aranda secretario general, Antonio Ortiz Pérez presidente del consejo de Vigilancia y José Mateo Canales López, tesorero.
Las denuncias fueron presentadas en el Departamento de Averiguaciones Previas en donde se reportó que fueron cobrados indebidamente tres cheques que mandó el sindicato Nacional a los beneficiarios del trabajador Raymundo Reyes Corona que murió el 7 de abril de 1977; dos de estos cheques por la cantidad de 4 mil 648 pesos y uno por mil 500, además también la señora Catalina López viuda de Ramos, denunció que su cheque de mil 500 pesos, también le fue cobrado.
Carlos Alba y José Mateos Canales, negaron toda participación en el apoderamiento de los cheque que denunciaron seis trabajadores de ferrocarriles ya fallecidos, arguyendo que les fueron robados de sus escritorios y que ya habían autorizado a la Tesorería para que pagara estas cantidades.
Hicimos una manifestación de 200 ferrocarrileros y familiares para exigir respeto ante las falsas declaraciones del comité ejecutivo local.
En una circular del grupo Seccional 5 Héroe de Nacozari, firmada por su presidente Margarito López Avitúa; éste defiende al comité ejecutivo registrando: "el extravío de algunos documentos mercantiles, que por causas completamente ajenas al ejecutivo de la sección que preside el C. Carlos Alba, no fueron en poder de sus beneficiarios" y por tanto son "acusaciones infundadas" y califica de "oportunista y traidores de la lucha de clases" al grupo encabezado por mí.
Los beneficiarios que denunciaron los hechos mencionados, fueron presionados fuertemente por los charros del Nacional, que llegaron a la ciudad para defender a sus charritos, para que retiraran la denuncia.
A uno de ellos le llegaron a secuestrar a su mamá, que tuvo que ser rescatada de manos de los charros por los propios trabajadores. Estos pueden ser los motivos de un desplegado pagado, dirigido al director del periódico El Heraldo de Chihuahua y firmado por la viuda de Reyes y sus dos hijos en donde "exhoneran de culpabilidad a los funcionarios sindicales" y manifiestan que el asunto de los cheques es "una situación completamente privada y que compete exclusivamente a nosotros".

EL COMITE DE LUCHA FIRME EN LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCION.

El comité de lucha de la sección 5, publico un desplegado el 30 de marzo de 1978, firmado por José Trinidad Gutiérrez y Sergio Canales Alvarado, dirigido al pueblo de Chihuahua, en donde pide a la Procuraduría General de Justicia del estado, que concluya la averiguación correspondiente y se consigne al juez penal a los tres acusados de cobrar indebidamente los cheques mencionados. Se pide castigo y cárcel para Alba, Ortiz y Mateo.
Cuando Carlos Alba comienza a irse sobre los bienes, la gente ya estaba acostumbrada a las asambleas. Para esas fechas todavía no echaban a funcionar el edificio, aunque se decía que lo iban a arreglar, pero no se veía para cuando, ya que tenían un local rentado en el centro de la ciudad.
Fue en el edificio sindical donde realizamos una asamblea, todavía manejándonos como MSF y ahí les enseñamos las pruebas de los trabajadores en contra de Carlos Alba y demás charritos en donde se evidenciaba el despojo de los beneficios de los trabajadores muertos.
Ahí mismo se sacó el acuerdo de conformar un Comité de Lucha y prender la lucha en contra de la corrupción. También se acordó que por escrito se solicitara una asamblea en donde estuvieran los acusados presentes, junto con todo el comité ejecutivo general y el comité de Vigilancia, para poderlos cuestionar ahí, en presencia de los trabajadores y que informaran el porqué de su proceder en contra de los huérfanos y las viudas. A esa asamblea no asistieron, por lo que de ahí en adelante, se nombró un presidente para que presidiera las asambleas. Ante su retirada, los charros quedaron aislados y al movimiento se unieron prácticamente todos los trabajadores que pusieron en ejecución sus iniciativas: periódicos, murales, volantes, pintas y demás, incluso llegamos en el edificio que tenían rentado los charros y de ahí salimos a los periódicos a denunciar los hechos y también fuimos con el gobernador del estado para que no fuera a sostener a esos corruptos.
El problema se hizo tan grande, que también las mujeres comenzaron a participar en los debates de las asambleas y también ponían en ejecución los acuerdos. Así fue como se formó un comité de Mujeres de Ferrocarrileros, que, por su cuenta y riesgo, empezaron a hacer labor entre las esposas de los ferrocarrileros.

CON LA MOVILIZACION EL COMITE NACIONAL TIENE QUE NEGOCIAR.

Después, los ferrocarrileros, empezaron a salir a la calle, realizando varias manifestaciones bastante nutridas. Con toda esta movilización, se obligó al ejecutivo Nacional a que empezaran a negociar.
Primero nos propusieron que se trasladara a México una comisión para llegar a un arreglo. La asamblea, como decisión máxima del Comité de Lucha, se opuso categórica y terminantemente a que saliera esa comisión, argumentando que el problema estaba aquí en Chihuahua y que el ejecutivo Nacional debía bajar aquí a solucionar el problema.
Y fue tanta la presión, que bajaron, porque ya se empezaba a manejar los paros y la afectación de la producción, si el problema no se resolvía.
Entonces, al ejecutivo Nacional no le quedo otro camino que descender a la base, vinieron casi en pleno y entraron en los centros de trabajo.
Ahí trataron de desprestigiarnos a varios compañeros y a mi a quien acusaban de que era ruso. Se dieron varios debates en los centros de trabajo sin nuestra presencia y de todas maneras los charros salieron derrotados.
Después empezaron a visitar a las esposas de los compañeros y a los afectados y empezaron a presionar y a ofrecerles el pago del dinero que les habían gastado; ésto se les aceptaba, pero aun así no retiraban las denuncias y seguían en la lucha.
Por parte de los charros, hubo el secuestro de la madre de una viuda, que fueron de las que se sostuvieron hasta lo último en no aceptarles el dinero hasta que el conflicto se resolviera, aceptando de que se hiciera el depósito de ese dinero, pero que ellos no lo recibirían.  Y fueron los trabajadores los que rescataron a la señora secuestrada por los charros.

EL EJECUTIVO NACIONAL TUVO QUE DEPONER A SUS CHARRITOS.

Para dar fin internamente al problema, los trabajadores emplazaron por escrito, al Comité Ejecutivo Nacional y a la Comisión de Vigilancia, a que realizaran una asamblea presidida por ellos, para mostrarles todas las pruebas que tenían, aunque ya se habían hecho públicas por la prensa comercial.
Primero no aceptaron, entonces hubo necesidad de realizar un mitin frente al Hospital de Ferrocarriles con casi todos los ferrocarrileros que en esos momentos estaban saliendo de servicio. A partir de ese mitin, aceptaron citar a la asamblea.
Se hicieron los citatorios, pero a la hora en que concurrimos a la asamblea, el Ejecutivo Nacional se había ido y el Comité Nacional de Vigilancia, nos dejó en la mesa un altero de dictámenes en donde deponían a estas gentes corruptas y ya le habían tomado la propuesta a Héctor Miguel Delgado Rico para que fuera el Secretario General, sin elecciones.
Una de las circulares de la Comisión Nacional de Vigilancia, estaba firmada por su presidente, J. Jesús Cervera Guzmán en donde deponía de sus cargos sindicales a: Carlos Alba, José Mateo, Antonio Ortiz y Luis Parra Arzate y los inhabilita de por vida a desempeñar cargos sindicales o comisión alguna, además de la suspensión de derechos sindicales por 5 años. Pero las sanciones sólo fueron internas, porque el proceso penal no prosperó y estos individuos nunca pisaron la cárcel por los delitos cometidos, lo que dejó ver que los abogados Jesús Dover Soto, subjefe del Departamento de Investigaciones Previas y José Luis Ochoa Sandoval, jefe de esa dependencia de la Procuraduría de Justicia del estado, no cumplieron, por alguna razón, con su obligación de turnar el caso ante el juez penal local.

ASI TERMINO EL MOVIMIENTO.

Así termino un movimiento que fue grandioso, porque pudimos comprobar que cuando los trabajadores se unen y sus mujeres los apoyan, se puede vencer el charrismo sindical.
Poco después se realizó una asamblea en donde repudió a Delgado Rico y se convino con él que en  un plazo de 15 días debía sacar una convocatoria para nuevas elecciones.
Para ejecutar el proceso electoral debía elegir un Comité Electoral y así sucedió: al mes se lanzó la convocatoria y se cambió el Comité Electoral.
Aparentemente era gente democrática, pero la realidad es que no fue así, ya que le dieron el triunfo a la planilla de Delgado y, ante éso, a 7 u 8 compañeros nos pusieron fuera de derechos sindicales porque no dejamos salir el motor en que iban a repartir y recoger las cédulas de votación.
Es que el reparto debía hacerse de Chihuahua a Ciudad Juárez y no al revés como ellos pretendían, para evitar a la gente que ya estaba vigilante para el recorrido tradicional de Chihuahua a Ciudad Juárez y, al desembarazarse de ellos, cometer el fraude electoral.
Pero entonces el Comité Electoral, ya no repartió las cédulas de votación, con el resultado de que sólo votaron algunos de los incondicionales de esos charritos. Llegaron al extremo de hacer buenos los votos de los ex-miembros del corrupto comité ejecutivo anterior, encabezado por Carlos Alba, el robaviudas. Por éso fue que, con una ridícula minoría, el Comité Electoral, emitió una declaratoria sacando avante a Delgado y compañía. En esa ocasión, nosotros lanzamos como candidato a Gabino Gobea, un compañero de muchos años como militante.
Fue cuando Delgado estaba en el poder, cuando dejamos el local del MSF que teníamos rentado en Zaragoza, porque ya no podíamos sostenerlo más. Pero nos seguíamos reuniendo, aunque fuera en el aire libre y escogíamos la plaza de Jesús García situada enfrente de la estación del ferrocarril. Ahí, en una de nuestras tantas asambleas, la gente rechazó una propuesta del ejecutivo Nacional, que entonces encabezaba Jesús Martínez de Gortari, de que tres compañeros estuvieran compartiendo la dirección de la sección, fue por eso que los charros se quedaron solos en la dirección.

LOS CHARROS MUESTRAN SU INTIMO NIVEL POLITICO.

Una tarde en que nos retirábamos después de celebrar una asamblea, sucedió un incidente que muestra el íntimo nivel político e ideológico, además de la falta de escrúpulos de los charritos locales: los compañeros, Sergio Canales Alvarado, Manuel Rodríguez Gálvez, Manuel Ramírez Rodríguez, Asunción Montañez Espinoza y como a las 18:30 horas del 29 de Septiembre de 1978, después de presidir una reunión en la glorieta Jesús García, abordamos un automóvil para transportarnos al centro de la Ciudad, de inmediato nos persiguió la troca del secretario general, Miguel Delgado Rico y sus ayudantes quienes comenzaron a insultarnos amenazándonos de muerte si continuábamos en la lucha que desde hace años sosteníamos contra el charrismo sindical.
Así siguieron y más adelante los charros atravesaron la camioneta impidiéndonos el paso, los golpeadores al mando del secretario general se bajaron y continuaron insultándonos y agrediéndonos, pedimos que no se nos molestara más y que si querían  discutir los problemas sindicales lo hiciéran en las asambleas y en su estado normal y no ebrios.
A ésto los charros contestaron con una agresión a golpes que nos vimos obligados a rechazar para no ser víctimas de la camarilla charra que actúa con impunidad.
Ante su impotencia, y como desquite del triunfo del Comité de Lucha, se coludieron con algunos oficiales de la empresa para levantarme una acta cuando andaba fijando una propaganda, esa vez me destituyeron, sin siquiera investigar los hechos, quedándome sin trabajo. Posteriormente les gané el pleito legal y tuvieron que reinstalarme y pagarme los salarios caídos.

VOLVIO A FUNCIONAR EL LOCAL SINDICAL.

Sin embargo, a pesar de todo, logramos acordar con el delegado de que se restituyera el sindicato, involucrando al ejecutivo Nacional, dando como resultado que en 1979 empezara a funcionar el local ya restaurado y los charros dejaron de rentar el local del centro.
Pero como Delegado, como todos los charros, le tenía pavor a las asambleas, cerraba el local para que no pudieran realizarse. Cada vez que por Estatutos se debía citar asamblea, fijaba el citatorio, pero cuando concurríamos al local, atendiendo al llamado, éste se encontraba cerrado. Y sucedía lo mismo cuando solicitábamos el local para efectuar asambleas.
Pero encontramos el remedio, la gente lo iba a buscar y lo sacaban de las cantinas, porque era muy borrachito, lo traían al local y lo sentaban para que presidiera la corrida y éstas pueden durar hasta 36 horas.

LOS TRENISTAS TRABAJAMOS JORNADAS DE TRES DIAS SEGUIDOS.

Y es que cuando uno se encuentra en descanso, éste no es total, pues uno puede ser requerido al servicio en cualquier momento por el llamador que es un trabajador que tiene como función llevar mensajes de la empresa hasta la casa del personal de los trenes que van a salir.
Recuerdo hace un par de años cuando, por la importación de granos de los Estados Unidos, había una sobrecarga en el sistema ferroviario, los trenes se amontonaban en las estaciones y las corridas se atrasaban no horas, sino días. Nosotros, los trenistas, teníamos que permanecer en los trenes completando jornadas hasta de tres días seguidos.
Además, podemos decir que el trabajo en los trenes es muy riesgoso, los accidentes de trabajo son continuos, tanto por la peligrosidad ya implícita en este tipo de trabajo de máquinas en movimiento, como por el deterioro de los trenes ya obsoleto en su gran mayoría.
Pero eso no es todo con respecto a los "altos salarios", ya que el salario que devengamos, incluye viáticos, lo que merma mucho la cantidad de que podemos disponer realmente para nuestras necesidades.

EL TRABAJO EN TALLERES.

Otro tipo de trabajo que se da en los ferrocarriles, es el de los Talleres. Ahí, se trata de que el equipo rodante esté en buenas condiciones y de reacondicionar el equipo dañado. Las instalaciones de los Talleres en la sección 5 están muy deterioradas; los edificios se ven viejísimos, llenos de agujeros en el techo; las máquinas-herramienta parecen de los tiempos de don Porfirio, todavía usan bandas que se ajustan a un eje que gira cerca del cielo raso; las refacciones escasean y el "canibalismo", el obtener refacciones de unos vagones para utilizarlas en otros, es una forma muy usada para conseguir las refacciones que no se fabrican en el país. Antes, en estos Talleres, se podían componer las máquinas de vapor o de diesel, pero ahora ya no existe el equipo necesario y sólo se pueden reparar vagones, ya que los talleres para las máquinas se instalaron en San Luis Potosí.
En el área del taller, al aire libre, se encontraban los autovías, equipo inglés para el transporte de pasajeros, que consta de uno o dos vagones con motor integrado, en uno de ellos, los autovías se encontraban descompuestos, retirados del servicio; los trabajadores dicen que por haberse utilizado en corridas más largas, de Chihuahua a Ciudad Juárez, que rebasaban las especificaciones de diseño.

SURGE LA COOPERATIVA.

Mucho luchamos por la Cooperativa la cual surge por mandato Estatutario y se crea por la aportación de los trabajadores. Pero se suponía que esa Cooperativa, debería dar más barato, por no pagar impuestos y porque no hay gastos de transportes. Pero los administradores, que siempre fueron gente de los charros, abultaban precios los precios al trabajador.
La Cooperativa vendía ropa y abarrotes, cada trabajador tenía un tope de crédito de acuerdo con su salario, el abarrote se fiaba por quincenas y para la ropa se daban cinco meses para pagar y los descuentos se hacían por listas de raya.
Con esta forma de operar, en teoría, se procuraba que el trabajador le quedara algún dinero para sus otros gastos, pero nunca funcionó por la corrupción de sus administradores. Estas gentes, aparte de abultar los precios, corrompían a los trabajadores al otorgarles un crédito mayor al que tenían derecho; el trabajador que estaba urgido de dinero, lo hacían firmar una nota en blanco, le otorgaban el crédito y le cobraban el 50 por ciento de esa cantidad.
Además, crearon una mafia de coyotes que se colocaban en la salida de la Cooperativa y el trabajador que se escapaba de la administración, afuera lo abordaban los coyotes y, prácticamente lo obligaban a que les vendiera la nota de crédito, el trabajador llegaba a la administración y tenía derecho a mil pesos de crédito, el administrador le compraba la nota en 500 o afuera podía venderla con los coyotes.
La competencia entre ellos era tanta, que primero bajaron su "comisión" al 40 por ciento y, al final, ya sólo cobraban el 35 por ciento.
Como toda cooperativa de consumo, se suponía que había derecho a un reparto de ganancias, este reparto nunca se hacía y solamente cada 5 ó 6 años, repartían unos 12 ó 13 pesos de utilidades.

EL REPARTO DE UTILIDADES NO LO QUERIAN REPARTIR.

En 1976, se corrió la voz fuerte, en la sección, de que se había dispuesto se diera el reparto de utilidades. Campos, el gerente de la Cooperativa en Chihuahua, estaba negociando ese dinero pero no lo repartía a los trabajadores.
Esta situación hizo crisis después de algunos meses de trabajo entre los ferrocarrileros. Por iniciativa del MSF de la sección 5, se lanzaron volantes para trasladarnos a la Cooperativa en masa y exigirle a Campos que de inmediato pagara las utilidades a quienes tuvieran derecho y cuyas listas ya estaban en su poder desde hacía 3 ó 4 meses.
En corto, se manejaba ya entre algunos compañeros, que de haber una negativa al pago de inmediato, nos íbamos a apoderar de la Cooperativa e íbamos a pagarles a los trabajadores con el mandado o con ropa.
Por la mañana, comenzó a circular el volante citando a la gente para las tres de la tarde. Ya andábamos trabajando en el patio de inspección, cuando llegó Campos buscándome para un arreglo. Se le dijo que el único arreglo al que se podía llegar, era el que se les pagara a los trabajadores. Este nunca pensó que fuéramos a llegarle, a pesar de otras acciones que habíamos realizado, en donde lo que decíamos, lo cumplíamos.

NOS REUNIMOS EN LA COOPERATIVA.

Nosotros, de acuerdo con unos compañeros, algunos de ellos ya murieron pero eran hombres muy firmes y otros jubilados, los mandamos por delante, para que se metieran a la hora en que abrieran la Cooperativa, para que ésta no se encontrara cerrada a la hora en que llegáramos.
A las 3, se reunió el contingente de compañeros, se les dio una explicación del problema y de los propósitos de la acción y nos desplazamos a la Cooperativa, que por supuesto encontramos abierta. Y fue una sorpresa y un gran susto el que se llevó Campos, principalmente cuando los compañeros comenzaron a agarrar mandado y a acercarlo por ahí y también zapatos, pantalones y camisas.
En fin, que no le quedó más remedio que comunicarse por teléfono con el gerente general de la Cooperativa en México, que era Jesús Martínez de Gortari, después secretario general del sindicato y diputado o senador. Nos pusimos en contacto con él, quien de inmediato nos propuso que desalojáramos la Cooperativa, que no tomáramos nada porque estaríamos incurriendo en un delito y que inmediatamente enviaría el dinero para que se comenzara a pagar de acuerdo con las listas.
Contestamos que no accedíamos, porque si nosotros incurríamos en un delito al tomar lo que nos pertenecía, pues más delito estaban incurriendo ellos, porque estaban jineteándose y robándose un dinero que era de los trabajadores, que estábamos dispuestos a enfrentar todas las consecuencias y que no íbamos a abandonar la Cooperativa sin antes hacernos el pago en especie de lo que se nos adeudaba por concepto de utilidades de los trabajadores.
Con esas condiciones, accedió a enviar, en el avión de la tarde, un empleado con el dinero para que empezara a pagar, porque Campos no disponía de dinero, ya que lo tenía en el banco y no lo podía sacar.
Efectivamente, llegó el empleado y empezó a pagar de inmediato, no terminó ese día, a pesar de que trabajó hasta las diez de la noche, pero al otro día prosiguió hasta que se completaron los pagos.

NO SE PUDO ECHAR A ANDAR LA COOPERATIVA.

Aunque se quiso enderezar la Cooperativa, no se pudo y mejor pugnamos porque se quitara, porque no era conveniente la forma en que venía trabajando, porque los socios se mantenían endrogados permanentemente y como los descuentos se hacían por lista de raya, nadie se escapaba. Era frecuente que se recibieran pagos en ceros, entonces se veían cuadros mucho muy lastimosos.
Fue hasta 1980 ó 1981, cuando de repente desapareció la Cooperativa sin consultar a los trabajadores, sin hacer un arqueo de caja, sin presentar un inventario de lo que había quedado para que fuera repartido entre los trabajadores y regresarles el dinero de su acción, en fin no hicieron nada, simplemente la quitaron y nunca dieron información.

LA MAFIA PROTEJE A SUS HIJOS AUNQUE SEAN MAÑOSOS.

En ese tiempo estaba como gerente general de la Cooperativa, Peralta Vargas, que es actualmente Presidente Nacional de la Comisión de Vigilancia y Fiscalización y que lo acaban de destapar como candidato de la Secretaría General del Grupo Héroe de Nacozari, es decir que la mafia sigue protegiendo a su hijos, aunque sean mañosos y corruptos.
Ahora los ferrocarrileros carecemos de este servicio y andamos como mendigos, solicitando que nos proporcionen tarjetas para poder comprar en algunas tiendas sindicales un poco más barato.

LA LUCHA DE LOS JUBILADOS.

Los trabajadores jubilados, son compañeros que adquieren su jubilación, después de estar más de 30 años de trabajo efectivo en la empresa, siempre y cuando tengan más de 60 años de edad, entonces se les reconoce el derecho de jubilatorio por la empresa.
Hasta el año de 1952, los jubilados tenían derecho a voz y a voto y podían ocupar puestos de dirección. Fue en ese año, con el charro Vargas Bravo, que quitó de los Estatutos, el derecho de los jubilados a votar y ser votados, y solo los dejó con derecho a voz. Hasta ahí se les reconoció a los jubilados toda la experiencia que había acumulado y que ha sido de grandes beneficios para el gremio y para la organización.
De 1970 a la fecha, se a venido dando una lucha para que se les restablezca el derecho a votar y ser votado y aunque esta lucha es difícil, no es imposible que se logre y pienso que se va llegar el día en que pasen esta modificación a los Estatutos.
En los compañeros jubilados, hay de todo, hay algunos que participaron con los charros, hay compañeros que lucharon independientemente y los hay que permanecen al margen. Pero los que fueron luchadores, tienen una gran experiencia de la cual se ha hecho uso, aquí en la sección 5.

A LOS JUBILADOS SE LES ESTIMA.

Aquí a los compañeros jubilados, se les estima, se les ve con respeto, se les toma en cuenta y se les invita a las asambleas. Ellos participan y orientan, si sus propuestas son congruentes, los trabajadores en servicio, las hacen suyas y las pelean precisamente en las categorías de proposición, o sea de salir avante en las asambleas.
Los trabajadores jubilados, siempre han tenido muy buena relación con nosotros; cuando se forman las comisiones para salir a los centros de trabajo, a la línea o a otras secciones, siempre se ha procurado que se incluya a un compañero jubilado en la comisión.
Ellos no se sienten marginados aquí, porque aunque tienen asambleas que deben realizar por Estatutos el segundo y el cuarto miércoles de cada mes, ellos realizan sus asambleas por la mañana y por las tardes concurren a las asambleas de los de servicio activo.
En sus asambleas plantean algunos problemas y solicitan el apoyo de esos planteamientos en las asambleas de los de servicio activo.
Esta relación entre trabajadores jubilados y de servicio activo, es muy conveniente que exista, porque ya que se tuvo una experiencia en los años de 1958 y 1959, cuando los jubilados estaban relegados del personal de servicio y en un determinado momento, la empresa, para romper el movimiento de huelga, los utilizó como esquiroles.
Afortunadamente, aquí en la 5, ahora no se daría este fenómeno, ni en algunas otros secciones. Sin embargo, falta extender esta forma de relación a todas les secciones del sistema y así, establecer permanentemente con los jubilados, una relación de fraternidad y camaradería.

EL PAGO JUBILATORIO ES RAQUITICO.

El trabajador jubilado, sufre, padece mucho, porque las percepciones por jubilación son muy raquíticas. El problema se agrava cuando ellos viven en casas que están ubicadas en terrenos propiedad de los Ferrocarriles. En esta situación, se encuentran con que a la hora de la jubilación les dan de plazo 3 meses para que desocupen la casa y con las percepciones tan bajas que reciben, no están en posibilidades de hacer una casita para guarecerse de las inclemencias del tiempo.
Con el actual tope jubilatorio de 30 mil pesos mensuales, si pagaran renta, ésta les mermaría un 50 por ciento  de su salario, por un cuarto o dos cuartos en donde pasar su jubilación.
Es por éso que padecemos de una gran miseria y, la jubilación, que como su nombre lo indica, debería ser júbilo para el trabajador, se convierte en su contrario. Después de 30 ó 40 años de servicio para la empresa, se suponen que deben gozar de un buen salario que les permita no tener preocupaciones, cuando menos económicas, para así pasar los últimos días de su vida, a satisfacción.
Pero desgraciadamente no es así y esto es culpa, fundamentalmente, del charrismo y en gran medida de los trabajadores en servicio que no han sabido encauzar una lucha para terminar con toda esa arbitrariedad.
Por eso del tope salarial obligas a los trabajadores a seguir en su labor a pesar de tener el derecho a la jubilación. Es el caso de los conductores de trenes que tienen salarios muy altos y con el tope jubilatorio sería en descenso muy grande a sus percepciones, dando a lugar a que trabajadores hasta con 53 años de servicios, continúan en su trabajo como conductores de trenes.

LA CHARRIFICACION.

A la charrificación, nosotros la entendemos como una corrupción que conviene al mismo sistema. Por lo que respecta a las gentes, hay algunos que son charros de corazón, porque ya son gentes desclasadas, que concientemente sirven a la clase opresora; hay otros que por temporadas se charrifican, que actúan igual que los charros. Esta gente no ha perdido, del todo, su conciencia, saben que pertenecen a la clase obrera, pero tratan de vivir a costa de la clase a la que pueden y deben representar.
En la sección 5, hay casos muy evidentes, por ejemplo, el caso de Telésforo Gómez Alcalá, un trabajador que empezó a tratar de organizar a los compañeros expresseros y a partir de ahí, extenderse a las otras ramas de los ferrocarriles y así poder llegar a la secretaría general, pensando que desde ese puesto, podría ayudar y organizar mejor a los trabajadores.
Pero cuando los mismos trabajadores, que intuyen que aquél, no es un líder que pueda orientarlos correctamente, le voltean la espalda, entonces viene un amargamiento de ese compañero y se entrega a los brazos del grupo Héroe de Nacozari, quienes lo llevan hasta la secretaría general de la sección en 1968.
Al llegar al puesto anhelado por ese medio, ya no pudo realizar sus propósitos pasados y realmente hizo más males que bienes a los trabajadores, ya que estuvo muy lejos de echar a funcionar las asambleas sindicales, de realizar una buena defensa a los trabajadores, de hacer pronunciamientos por algunas reivindicaciones del gremio ferrocarrilero y ante todo ésto, permaneció callado.
Pero, estas gentes, así como surgen, pasan como una ráfaga por la dirección del sindicato, tratan de enriquecerse y después desaparecen de la vida política. Ya cuando cumplen su función, se retiran como simples trabajadores, pero queda en ellos para siempre, el recelo de los compañeros.
Esto lo imposibilita para intervenir en alguna otra lucha posterior, incluso hasta como trabajadores de base para engrosar la unidad, porque los compañeros le tienen desconfianza.
Hay otros casos similares, por ejemplo, el de Manuel Hernández Silva, secretario general a partir de 1965. Es un caso muy parecido al de Telésforo, trató de que la gente lo apoyara para llegar a la secretaría general en oposición a los charros. Pero cuando este tipo de gente no puede, cuando no convencen a los trabajadores, al primer fracaso que tienen, se pasan a las filas del charrismo y les sirven muchas veces ciegamente, por esas temporadas.
Esto, viene en perjuicio de ellos mismos, pero por lo pronto, cuando están en el poder, aparentan o realmente no se dan cuenta del perjuicio que están acarreando, porque el Contrato o los Convenios, los Estatutos que firman, nunca los analizan, nunca los estudian.
Como nunca se realizan asambleas, no hay oportunidades de que la gente conozca los proyectos, para aprobarlos, rechazarlos o enriquecerlos.
Es hasta después, cuando ya están firmados los documentos y se ven ellos frente a un problema, cuando se dan de golpes contra la pared, por haberse prestado a la firma de aquello y de haber reprimido a los trabajadores que se oponían a la firma de convenios leoninos.
Viene después el martilleo de la conciencia, porque tal vez hasta esos momentos, se dan cuenta de que hicieron mal. Esto sucede fundamentalmente, cuando están jubilados, cuando ya tienen el derecho a la jubilación y se dan cuenta de que existe un tope jubilatorio que es mucho muy bajo, entonces es cuando recapacitan y cuando quieren hacerse lavatorios de cerebro y hasta tratan de volver a empezar para corregir sus errores, pero tienen la oposición de los propios trabajadores.
Ha habido casos en que en las asambleas, en algún pronunciamiento que se ha hecho por aumento de salarios, algunos de estos trabajadores viejos, que están por jubilarse, se oponen a que en la asamblea se realice el pronunciamiento por determinado aumento salarial y han sido sus propios hijos, quienes les han escupido la cara, con desprecio, acusándoles ahí mismo, de que han sido sus actividades charristas, entreguistas, de agachados, los que no han permitido que el gremio esté con salarios decorosos y que, la democracia brille por su ausencia.
Este es el peor castigo que han recibido estas gentes. Yo recuerdo perfectamente el caso de Olivos; que tiene un hijo, quién le restregó en la cara todo ésto cuando se oponía a que lucháramos por un aumento de salarios. Le restregó su cobardía, su falta de visión, su entrega a los charros. Ya que con tal de que , aparentemente, estar bien con ellos, no luchó nunca por su derecho y por sus intereses. No obstante, siguió su camino de desvirtuar, en las asambleas, las intervenciones de compañeros centrados; su camino de que no se superaran en ejecución de los acuerdos de las asambleas.
Esto, provocó reacciones de muchos compañeros que pedían que se le aplicara todo el rigor de la ley estatutaria, como una forma de que se convenzan de que la lucha democrática no es represiva y que debe ser de todos los trabajadores.
No hay casos en que un solo compañero, que haya servido a los charros, haya rectificado y retomado el camino correcto para luchar por la democracia sindical. En cuanto se les brinda una oportunidad, de inmediato comienzan a corromper a los trabajadores.
Está el caso de Margarito López Avitúa, al que se le han brindado varias oportunidades, pero es un individuo que siempre ha servido a Gómez Z. aún cuando no lo tomen en cuenta. Fue presidente del grupo Héroe de Nacozari por no menos de 9 años y, cuando los charros vieron que ya no les servía, con la mano en la cintura lo quitaron.
Pero él se desquita con los trabajadores, ha hecho trafique con las casas habitación del INFONAVIT, ha hecho trafique con los puestos, ha pedido dinero a los trabajadores para arreglarles cualquier problema, por mínimo que sea, se fue sobre los bienes del fondo auxilio del departamento de Vías, donde lo pusieron como presidente.
Por esto último, lo demandaron y le embargaron la casa condenándolo a hacerle descuentos por lista de raya hasta que acabe de pagar lo defraudado.
También hay casos de compañeros, a los que se les ha puesto atención cuando entran a trabajar jovencitos, porque son arcilla que se debe ir moldeando, para que penetren en ello, las ideas revolucionarias, las ideas democráticas.
Pero llega un momento en que se ven acosados, cuando empiezan atener una cierta relevancia, cuando empiezan a intervenir en las asambleas, en los mitines; cuando empiezan a destacar, los charros los copan y muchas veces no aguantan, no resisten los cañonazos que les avientan o algunos prebendas les ofrecen y así, se corrompen.
Ellos son, incluso hasta más peligrosos que los propios charros, porque han estado cerca de uno, conocen de la discusión, conocen del análisis, lo conocen a uno como se mueve y ésto es mucho más perjudicial para el movimiento democrático.
Es así como los cuadros medios del charrismo tienen una corta vida política, porque se descalifican rápidamente con la base y entonces son reemplazados por el charro de México. En lo general, así funcionan, salvo cuando estos charritos han desarrollado algunas cualidades, como la de ser muy represivo, o el de tener muy buenas relaciones con los oficiales de la empresa, lo que casi siempre sucede.
Pero por ejemplo, al que es muy represivo, se lo jalan a la cuidad de México, para que tome parte en el ejecutivo Nacional, De éstos ha habido dos casos, el de Francisco González y el de Miguel Delgado Rico, a este último lo llevaron después del incidente de los golpes, para calmarlo. Ellos duraron un periodo nada más y luego los retiraron a trabajar a sus bases. Ya están aquí los dos, se encuentran apartados, marginados y odiados por los trabajadores.
Cuando estuvieron allá, fueron gente que los charros usaron para dirigir sus pleitos internos y nosotros nos hemos dado cuenta de que, allá en el ejecutivo Nacional, sirven también de acarreadores de agua o soderos o para llevar el café a los de más alta jerarquía, a los que siempre han servido.

EN 1985 CAMBIAMOS DE TACTICA.

En el último período del comité ejecutivo que está por terminar en 1985, hicimos un balance de lo que había sido la lucha de los trabajadores. Pudimos darnos cuenta de todavía teníamos charrismo para rato, que la lucha por la independencia sindical, en un momento así como éste, era muy difícil lograrla y era desgaste para los trabajadores. Por eso, hubo necesidad de un cambio en la táctica. Ese cambio se dio auscultando a los trabajadores, después de la auscultación, lo discutimos en reuniones y en asambleas, en donde llegamos al convencimiento de que, efectivamente, se requería un cambio de táctica; dejar el grupismo porque entendimos que el propio sindicato era un frente amplio, en donde podrían trabajar distintas corriente de opinión, para trabajar al seno del sindicato, con la consigna de restablecer el sindicato como instrumento de lucha y resistencia de los trabajadores y terminar con el grupismo.
De esa manera, hemos podido intercalar en las planillas, promovidas, auspiciadas y sostenidas por el grupo Héroe de Nacozari, a algunos compañeros con ideas avanzadas, que no estaban muy infiltrados con la lucha contra el charrismo, con los cuales previamente se había convenido que fuera una ejecución de transición, para que promoviera e hiciera labor entre los compañeros para llegar a la dirección con una planilla un poco más estructurada, con compañeros más democráticos.
Esta táctica, la comenzamos a aplicar desde el proceso electoral que comenzó en septiembre de 1979. En esa ocasión, no presentamos planilla porque el candidato a secretario general del grupo Héroe de Nacozari, Manuel Molina Montañez, pertenecía al MSF, aunque era allá de la cola.
Con él empezamos a manejar un periodo de transición en la sección, pera cual sería nuestra sorpresa que al tomar posesión de su puesto, nos volteó la espalda, traicionó y se entregó al charrismo, siguiendo todos los métodos, nada justificables, de los charros: no hacer asambleas, cerrar el edificio sindical, no atender lo problemas de los trabajadores y todo lo que hacen los charros.
Ante estas actividades, empezamos a presionar a Molina para la realización de asambleas.
En las primeras asambleas se presentó, pero ante los debates que ahí se realizaban, empezó a cerrar el edificio y nosotros a no permitirlo. A veces el edificio sindical permanecía cerrado por uno o dos meses, pero cuando había más presión, por los problemas pendientes, pues incluso íbamos y lo sacábamos de su casa y lo traíamos al edificio sindical para que presidiera las reuniones. Tres años después, en la planilla encabezada por Manuel Barbosa Salas se pudo colar a algunos compañeros democráticos. Al mismo tiempo se presentó una planilla independiente para las elecciones de 1982. Todos estábamos concientes de que de una u otra forma se iba a tener gente dentro para cambiar la sustitución.
Como siempre, fue reconocida como ganadora, la planilla del grupo Héroe de Nacozari, pero se ha podido avanzar por los compañeros democráticos que se logran incrustar y por la oposición independiente de Manuel Barbosa.

LA LUCHA HA SIDO ARDUA.

La lucha a sido dura, ardua, difícil. Hemos visto a muchos compañeros que se han desarrollado mucho y han permanecido en las filas de lucha a contra corriente, por la lucha independiente. Hemos visto a otros, que al comenzar, a medio camino, se han cansado, se han quedado, no han avanzado. Algunos de estos compañeros, en determinadas ocasiones, pocas por cierto, han ido a reforzar a los charros. Los demás, han permanecido al margen y, en épocas en que la lucha toma auge, vienen y refuerzan las filas independientes con su participación.
Así es como se han dado grande y pequeñas batallas contra la corrupción, contra la oficialidad de la empresa, por la organización.
Nuestra estancia con los compañeros de la sección 5, ha sido una nueva experiencia, que nos permite con bastante autoridad moral, edificar algunas cosas. Vemos que el charrismo, a nivel nacional, ha entrado en una crisis muy profunda, no tienen cuadros medios, ni cuadros altos preparados para las direcciones. Bastaría con que los trabajadores en el sistema, se sentaran unos días a hacerse un autoanálisis, fundamentalmente los luchadores, para entender que en esta etapa podrían seguir una táctica similar a la de la sección 5. La táctica, consiste en reforzar las secciones y de aquí a tres años, poder llegar con más fuerza, tanto a la Convención Sindical Ordinaria, como para poder negociar algunas carteras sindicales, con el Comité Ejecutivo Nacional, sino en mayoría, por lo menos en la misma proporción que los charros.
Y aquí, ir avanzando, o de lo contrario, según se diera las circunstancias, lanzar una planilla independiente, pero con la mayoría de las secciones en poder de los trabajadores. Es una tarea difícil, que nosotros en la 5 todavía no logramos, aún cuando tenemos cuadros confiados en la lucha independiente, con mucha experiencia.
Por otro lado, carecemos de los movimientos legales, que nos permitan agenciarnos la disposición de la gente para ir a plantear sus problemas inmediatos y así poder estar en capacidad de defenderlos nosotros perfectamente bien y resolverlos, para que sirva como incentivos a los trabajadores y se organicen mejor.

EN LA LUCHA SE TIENEN GRANDES SATISFACCIONES.

En la lucha, se sufre y se padece, pero también se tienen grandes satisfacciones, es como todo. Para mí, la lucha es parte esencial y fundamental de mi vida, creo que si no luchara, no tendría objeto el tener esta vida.
Aquí en Chihuahua he tenido la satisfacción de ser la vanguardia de la manifestación más grande aquí en Chihuahua, tanto el movimiento obrero como de los movimientos populares o estudiantiles y también de los más pequeños, de esas reuniones banqueteras. Trato de dar una orientación, coadyuvar con mi modesta experiencia, para que estos movimientos salgan a flote, salgan avante, para bien no tan sólo de ellos, sino de la clase obrera en general.
La mayor satisfacción para mí en la lucha es el poder haberme desarrollado a partir de casi nada, ésto se lo debo, en primer lugar, a los trabajadores ferrocarrileros y, enseguida, a los profesionistas, a los compañeros de otras organizaciones, que de una u otra manera, han promovido luchas y que mucho me han enseñado.
De todos creo que he aprendido bastante y este aprendizaje, convertido en conocimiento, lo he tenido siempre a disposición de los trabajadores, de los marginados, de los explotados, y ésa es mí mayor satisfacción.
Claro que en la lucha se tienen satisfacciones, cuando hay un pequeño triunfo, se saborea la miel de ese triunfo y, conjuntamente con los beneficiados, uno siente que vamos por buen camino y que podremos llegar realmente a un día, pues sabemos organizar y contamos con una dirección, surgida de la base trabajadora, sabemos transformar la sociedad.
Cuando algún problema colectivo se soluciona, es satisfacción para uno; cuando algún movimiento es reprimido, cuando es golpeado, es dispersado, uno sufre, también la derrota, la represión.
Uno padece aquella derrota como propia, entonces son momentos en que uno envejece, porque está uno pensando, autoanalizándose, en donde se cometieron los errores, cuáles fueron y si pudimos haberlos superado o si, con nuestro empeño de seguir las mismas tácticas de lucha, fuimos culpables o no del golpeo, de la derrota de aquel movimiento, entonces se tiene el fracaso y se sufre.
Pero también hay pequeños triunfos en la lucha y una satisfacción también es que con los compañeros luchadores y aquí con los compañeros ferrocarrileros, uno anda con su sombrero a media cabeza, lo respetan a uno, se acercan a que uno los oriente.
Cuando uno hace un llamado para una movilización y se les trae la prensa, ellos concurren. Les llega uno a sus casas y se desviven por atenderlo a uno, como creen que uno se lo merece; pero uno es igual que ellos, pero eso le satisface a uno, porque eso trasciende a sus familias y uno ve que tienen confianza.
Esto podría servir para muchos compañeros que se sienten solitarios y que piensan que ni siquiera el agradecimiento, tienen los compañeros a las familias para la lucha independiente.
Y así la hay y es satisfacción y orgullo que debe sentir todo luchador cuando en las pequeñas cosas, demuestran los trabajadores y sus familias, que tienen la conciencia de su propia clase.
Sí compañero, los que vivimos aquellas épocas debemos decirles a los jóvenes lo que en ella pasó, pera que al saber como actúan los charros, los patrones y el gobierno, puedan defenderse mejor. Sí, tenemos que hablar aunque nos traguemos nuestros temores y nuestro miedo.

EL CORRIDO DEL CDP.

Voy a cantarles a todos,
un pedazo de la historia,
compañeros compañeras
que se quede en su memoria.
Nos muestran los de Chihuahua,
con sentido y mucha rabia,
que el rico sale fruncido,
cuando el pueblo lucha UNIDO.
Cuando se expropia la tierra
y se organiza el obrero,
las hienas echan reparos
y se agita el marrullero,
se espanta si se le va
lo que roban a millones,
echan humo sus cañones
y se escuchan las sirenas,
la masacre es natural
en este puerco sistema,
que tiemblen porque de abajo
ya viene creciendo el río,
ya luchan día con día
el viejo tieso de frío,
los chamacos mal comidos,
se juntan los estudiantes,
el lumpen se arremolina,
se levanta el campesino,
al frente viene el obrero,
ya nos mostro al enemigo.
Acá se unieron las fuerzas
en las calles y talleres,
se aflojaron las correas
con miles en asambleas,
se tome por el contagio,
porque el ejemplo se riegue,
el rico muestra los dientes
reprimiendo los valientes,
pero por todo el país
ya se siembra la raíz.
Levántate compañero
con este pueblo valiente
que lucha para comer
y también por el poder,
ayúdate con la ciencia,
obrero jala parejo,
a pesar de la apariencia
el burgués es un cangrejo.
Para que no se te olvide,
aquí se acaba el corrido,
se van y vienen los patos,
regresan las golondrinas,
se van colmando los platos,
se afina la puntería.
Acércate compañero,
no estamos tan compungidos,
solitos somos popotes
que quiebran los aguaceros
pero peleando unidos
somos tamaños troncotes...

Letra y música de León Chávez Texeiro.

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