Tuesday, September 11, 2012

MUJER OBRERA (cuatro casos)



Tadet
TALLER DE ECONOMIA DEL TRABAJO
FACULTAD DE ECONOMIA UNAM











Vida Obrera
MUJER OBRERA
(CUATRO CASOS)
















SINTESIS DE COYUNTURA    
  

            FRANCISCO MUÑOZ  A.  FERNANDO TALAVERA  A.












UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO
Director de la Facultad de Economía
Lic. Guillermo Ramírez Hernández


Coordinación del TADET
Fernando Talavera Aldana
Francisco Muñoz Apreza

Colaboradores
Fernando Serrano Ramírez
Leonardo Silva Cosca


Integrantes del TADET
Martín Rodríguez R.
Armando Gámez P
Celso Hernandez Rojas
Zoila Vargas Hernández
José Luz de la Mora Zerpa
Tomás Oropeza Berumen

Edición y Diseño
Celso Hernández Rojas



Taller de Economía del Trabajo (TADET).
Facultad de Economía
Investigación y Analisís Económico (INAE)
Edificio Anexo, Planta Baja CEDEM.
Cubículo 1. Apdo. Postal 70-534
Tel. 56-22-21-02
Ciudad Universitaria, México, D.F.


Esta Reedición  Virtual es para el Encuentro de trabajador a trabajador
Junio de 1999.












MUJER OBRERA

INDICE

Introducción

Chabela
Teresa
Lupe
Reynosa

CHABELA

MI PUEBLO

Mi pueblo es muy bonito, muy bonito, está lleno de manantiales de aguas claras, por él corren muchos riachuelos que  humedecen la  tierra dura, la  tierra fértil, las tierras de los valles y praderas.
Yo nunca pensé en irme porque aquí están enterrados mis padres y mis abuelos, yo estoy muy aferrada a mi tierra aunque ya no viva en ella.
El pueblo tiene su iglesia que está hecha de muros gruesos y altas bóvedas, ella tiene un aire majestuoso, yo creo que es por los años que tiene. Ahí, en el cuarto del curato, siempre hay flores y el cura del pueblo reza un rezo muy triste y callado.
Protejen la iglesia árboles gigantes rebustecidos por el tiempo, yo creo que así son las iglesias de los  pueblos pequeños.  Mi  pueblo lleva por nombre Santa Catarina Mina. Santa Catarina Mina, tiene  sus calles hechas de tierra y ordenadas por muros de magueyes. Calles cercenadas por riachuelos que son los que llevan el agua por todo el pueblo.
Santa Catarina Mina, fue la tierra que me vió nacer.
Ahí hay dos ríos, el río Grande con sus muchos peñascos y angostas corrientes y sus tantas fosas, en donde de niña jugaba con los demás niños y el río Chico, el cual en vez de agua lleva arena.
A la orilla de los ríos hay muchos Magueyes, Guamúchiles, Zumpantles, Guayabos y Ciruelos, que ofrecen al viajero sus frutos y su sombra.
El pueblo tiene dos presas, la del río Grande que almacena el agua para tiempo de secas y la presa del río Chico que tan sólo arena almacena.
El pueblo tiene  su Palacio de Gobierno donde está el Alcalde, con su tribunal y su cárcel hecha de muros grandes y barrotes de madera, todos alineados en un largo tejabán, junto a ellos está la escuela.
Mi casa era un jacal muy grande hecho de cañones de maíz y de carrizos, con su suelo de tierra firmemente pisoneada y siempre humedecido. La cocina estaba construida con láminas de cartón y de carrizo adornada con una mesa muy pequeña, sus catres donde dormir y eso sí, nunca faltaba el metate donde moler la masa para las tortillas.
Casi nunca usábamos la mesa sino que la familia se sentaba en el suelo a comer los frijoles y el chirmol con sus chepiles, sus huejes y tortillas acompañadas con su atole blanco y su panela.
Santa Catarina Mina, intentó ser un día un pueblo minero, a sus vetas llegaron, al decir de los viejos, japoneses e ingleses a rasgar sus entrañas, a llevarse sus riquezas y cuando esto lograron se fueron, dejando en recuerdo de su paso agujeros por doquiera entre los cerros; como la casa del diablo por lo obscuro y profundo también dejaron una especie de tumba donde amarraban al indio para castigarlo.  

          
SE DERRUMBO MI IMPERIO

A los doce años vi obscurecer mi vida, en  un segundo vi  derrumbarse mi imperio al que tuve que  dejar atrás, mi padre murió y  tuvimos  que emigrar buscando nuevos horizontes porque mi madre no podía hacerse cargo de los cuidados de la siembra.
Llegamos a la ciudad de México y mi madre se metió a  trabajar como sirvienta en una casa, mientras yo me encargaba del cuidado de mis cuatro hermanos y de ayudar a mi familia vendiendo un poco de comida a unos obreros que trabajaban en una obra.
Con el tiempo establecimos un pequeño negocio de jugos y, cuando mi madre pudo trabajar en un comercio del centro de la ciudad, me encargué  también de la atención del puesto. Así pasó el tiempo hasta que de nueva cuenta se volvió a casar mi madre.
¿Cuántos años pasaron desde ese momento? no sé, pero entonces me volví muy caprichosa y presionaba mucho  a mi madre para que me comprara vestidos y perfumes de los que la señora Petra vendía en abonos, llegó a tal mi capricho que le decía a mi madre
-me tienes que comprar este vestido que me gustó y ahora me lo compras, por que si no vas a ver, te voy a correr a tu marido.
Mi madre cansada por mi actitud un día me dijo
-mira hijita, tu te endrogaste con 400 pesos que debes de perfumes, ahora a ver de donde los sacas porque yo, ya no pienso darte más dinero, te estás pasando de la raya, a ver qué haces.
Me salí a la calle y me senté en la banqueta de mi casa. En eso pasó un vecino y me preguntó que qué me pasaba. Le conté todo y el vecino me dijo
-mira chamaca yo conozco un comedor y te voy a llevar a que te den trabajo.

MI PRIMER TRABAJO

Era el comedor de una fábrica al que pronto entré a trabajar. Pero a mí no me gustaba servirle a nadie y mi comportamiento era muy agresivo con los clientes del comedor. Poco a poco fuí comprendiendo mi lugar y por eso empecé a tener un trato diferenciado para con los obreros de la fábrica. Ellos me aconsejaban
-mira, ese es el gerente ¿por qué no le pides trabajo?
-capaz de que me van a dar trabajo, les contestaba 
-si todavía no tengo la edad.
Pasaban los días y empecé a darles lo mejor de la comida a los obreros, les daba en el guisado los muslos y las piernas del pollo y a los patrones y personal de confianza de la fábrica les daba de comer los huacales y las patas.
Un día el dueño del comedor me regañó frente a un gerente diciéndome
-¡oye como te atreves! qué, ¿estás loca?
Pero el gerente se metió en el regaño y dijo
-no la regañe, ella no tiene la culpa, es que a mi me gustan las patas de pollo.

DEL SINDICATO A LA FABRICA

Por fin un día me decidí  a ir al local del sindicato de la COCEM para solicitar trabajo en la fábrica. Ahí vi por primera vez a José Luis Moreno. Esa vez había muchas mujeres esperando y empezaron a llamar a la gente diciéndoles
-que pasen las que sepan coser a máquina, a ver tú chamaca
-pues yo no sé
contestaba 
-que pasen las que hayan trabajado en la rama del calzado
-pues tampoco
decía
-que pasen las que tengan hijos pero no marido
-¿son las madres solteras?
pregunté          
-sí
contestó el del sindicato
-voy a subir.
Las demás mujeres me empezaron a decir
-muchacha tonta, mira tan chiquilla y ya con un hijo, ¿pues cuántos hijos tienes?
-tengo dos
contesté.            
Cuando llegué a llenar la solicitud se me dijo
-estás muy chica ¿y tu marido?
-pues me dejó
-¿qué vas a hacer?
-yo quiero trabajar, pues ¿quién me va a mantener?
-tonta de plano, me dijo el del sindicato y me dió mi solicitud.
Estaba feliz, tenía en mi mano la solicitud, la que llené y la fuí a entregar a la fábrica.
Como era muy delgada y chaparrita, aunque tenía 16 años aparentaba menos. Por eso, cuando llegué a la fábrica, la doctora, que yo había conocido en el comedor, me dijo
-oye, tu no tienes ni 14 años
-no sea mala, si no no voy a poder trabajar
-está bien, te voy a dar el visto bueno
-gracias
dije.
Con este empujoncito entré a trabajar en la fábrica iniciando así un camino para mí, desconocido.

EN LA BANDA DE PRODUCCION

Mi primer trabajo fue en el departamento de Productos Terminados en donde me vi sometida a la velocidad del trabajo fijada por la banda.
Ahí recibí el puesto de abastecedora. Mi trabajo consistía en poner el zapato en la banda procurando que no fuera de números similares. Debía poner zapatos de números pequeños con altos, para evitar confusiones más adelante en el proceso.
La verdad es que siempre estaba muy atareada y apenas tenía tiempo para ver a mis compañeras de Acabado, quienes a toda velocidad cortaban las orillitas que el tenis tenía de sobra, o a las compañeras que controlaban el acabado,  hasta este momento el producto recibía el nombre de Primer Control de Calidad.
Siempre las plantilladoras gritaban constantemente pidiendo más velocidad en la producción porque temían no llegar al tope fijado, ellas metían las plantillas al tenis.
Las presionadoras parecía que tocaban el piano, porque metían las manos en los tenis hasta dejar las plantillas sin abultamientos.
Las agujetadoras parecía que estaban tejiendo al poner las agujetas a los tenis.
Así llegaba el material a manos de las etiquetadoras que ponían una o dos etiquetas y le gritaban el número del calzado a las selladoras que sellaban las cajitas pasándolas a los empacadores de un par, los que tienen que fijarse que las cajitas correspondan a los números del calzado.
En la banda, la velocidad a cada momento se siente más. Desde mi lugar de trabajo yo veía hasta el final de la banda en donde se encontraban las empacadoras de 20 pares; reciben este nombre porque empacan todo en cajas de 20 pares.
Una vez que se empaca el producto este pasa al Segundo Control de Calidad, donde una empleada de confianza toma tres pares al azar y checa que el producto salga sin defectos.
En la producción del tenis la velocidad del trabajo es la rutina, porque cada trabajadora tiene que hacer su tarea con un stock de producción mínimo de 2 mil 500 productos, es decir, se cuenta con menos de minuto y medio para cada acción. La banda no perdona y obliga al proceso a desarrollarse a la velocidad fijada y si una trabajadora se atrasa en su alimentación, todo el proceso se atrasa.
Por eso es que la tensión y los gritos de las trabajadoras se hacen más incesantes porque si no se cumple con el stock de producción, las trabajadoras somos  amonestadas y mandadas como castigo a nuestra casa por tres días de descanso forzoso.
La banda es la que esclaviza a las trabajadoras a un ritmo de trabajo cada vez más intenso.
Así pasé laborando dos largos años, ocupando los distintos puestos en el departamento de Productos Terminados, sufriendo las veleidades del supervisor y sus poses de trabajador omnipotente y el pago absurdo de incentivos por aumentar el stock de producción. Recuerdo cuando recibí en mi sobre ¡un peso! después de haberme matado todo un día, o cuando sufrí el castigo de los incentivos rojos cuando no pude cumplir con el stock fijado.

SE INCENDIO LA DURAMIL

El año de 1981 se me quedó grabado en la mente como lapa, como fuego, ya que en ese año se quemó la fábrica. Me di cuenta durante el incendio y sus consecuencias, del abandono del patrón, quien dejó a las trabajadoras abandonadas a su suerte. También vi el desinterés del líder de la COCEM por los sufrimientos de las trabajadoras.
Pocos días antes del incendio, yo había sido electa delegada para la revisión salarial y aún no se me borra de la mente el diálogo que en esos días tuve con mis compañeras.            
-Chabela, ¿con quién trabajo? ¿a dónde me vas a mandar?
-yo no puedo mandar a nadie, si estamos en las mismas, sólo José Luis puede hacerlo, él tiene la vara alta contestaba.
La empresa citó en Toluca al Comité Ejecutivo de la COCEM para negociar lo del aumento salarial. Ahí les manifestó que sólo podía dar un 29 por ciento y del pago de sueldos caídos ni un centavo. También dijo que la empresa era como una liga muy restirada que si se le jalaba un poco más se reventaba.
Entonces quedé muy inquieta por lo del incendio y en la primera oportunidad le pregunto al gerente
-oiga ¿cuáles fueron las causas del incendio?
-mire, en el quinto piso como usted sabe, trabaja gente,
dejaron por descuido o por lo que sea, una caldera encendida, como estaba cerca de tabiques refractarios, se pusieron al rojo vivo y explotó todo cayendo fuego sobre el almacén, encima de las montañas de cartones y ahí empezó el incendio
-¿está seguro?
pregunté
-sí, eso fue lo que pasó.
Pero eso no era verdad porque unos  compañeros me dijeron
-no entendemos, había ahí thíner, estopa, solventes y otras cosas que no debían estar ahí; por qué, dime Chabela ¿qué tenían que hacer en tu departamento esas cosas, si ahí no se utilizan?
La prensa manejó que no hubo accidentes personales; pero los compañeros del tercer turno, aunque muy reservadamente, me dijeron que sí hubo muertos, nada más que no convenía que se supiera.
Al otro día, a las trabajadoras se nos citó a una Asamblea General. Ahí el patrón llorando por su herramienta perdida, prometió hacer todo lo posible por volver a echar a andar la fábrica.
Al verlo llorar me  quedó claro que lo que le interesaba al patrón eran los medios de producción, de explotación de los trabajadores, porque a él el dinero no le faltaba y en todo su dolor jamás ser acordó de las privaciones de las trabajadoras que nos quedamos sin sustento. Lloró sí, pero por sus máquinas verdes destruidas y no derramó una sola lágrima por el dolor de los heridos, ni por el hambre a que serían sometidos aquellos hombres y mujeres que con su trabajo hacían que el patrón llevara una vida de rey.





LA COCEM SE ROBO EL DINERO POR SOLIDARIDAD

El sindicato de la COCEM, descontó a todos sus afiliados una cuota de entre 20 y 30 pesos semanales para la solidaridad que sería entregada a los trabajadores de Duramil, pero a cada trabajador sólo nos llegaron 200 pesos de ayuda.
En una ocasión María se inconformó diciendo
-miren lo que nos dan estos, como si fuera limosna, como si no supiéramos que todos están poniendo para ayudarnos
-¡ay! Mari, para que se enoja, no ve que tienen que llevar su cuerno
contestó una compañera que estaba escuchando.
Como en ese tiempo estabamos en revisión salarial y como la Aseguradora pronto pagó la suma asegurada.  Yo no entendía por qué el patrón no podía dar más que el 29 por ciento de aumento ¡si no había perdido nada porque todo se lo había pagado el seguro!
Se empezaron a realizar los trabajos de limpieza aseándose una pequeña área en donde se establecieron dos máquinas. Y se comenzó a producir tenis por medio de unos cuantos trabajadores seleccionados por la empresa entre los que consideraba de los más productivos.
Yo fuí llamada a laborar en la banda y supuestamente comenzamos a trabajar como si no hubiera pasado nada; pero ¡cómo se me  iba a olvidar el incendio! si por él mis compañeras, que muchas son  madres solteras y los familiares de hombres y mujeres que tenían varios hijos, se habían quedado sin salario.
Bueno, la fuerza creadora del trabajador es muy grande por lo que fue posible el que retoñara una fábrica arrasada por el fuego.
Se hizo la limpieza y se empezaron a reintegrar poco a poco algunas trabajadoras, mas la inmensa mayoría seguía desempleada.

DEMANDAMOS PERO FALLO LA LICENCIADA AMERICA

Por eso un grupo que creía que las iban a correr, fue a meter su demanda con una tal licenciada América que tenía su despacho en Naucalpan.
La demanda no prosperó y las trabajadoras tuvieron que ir a retirarla a cambio de su reinstalación. Pero eso sí, las que demandaron recibieron un trato despótico en el interior de la fábrica por parte del patrón y las que no, su caso se quedó perdido por la actitud negligente de la tal licenciada América.
La producción del tenis era requerida en el mercado y había que producir. Esa circunstancia externa impulsó a la empresa a adaptar en un sótano varias máquinas, incrementando la producción y aumentando sus ganancias.
El patrón estaba feliz pero nunca pensó en las trabajadoras de Duramil, quienes no tuvieron mas remedio que trabajar en ese sótano que continuamente se inundaba y las obligaba a trabajar entre charcos.
Esta situación se veía empeorada porque en el sótano se improvisó como sanitarios unos como cajones de láminas abiertos por lo que la pestilencia de los heces fecales impregnó todo el lugar.
Para evitar cualquier robo de productos o la asistencia de las autoridades de Salubridad, a las trabajadoras se les encerraba con candados y cadenas. Así fue como con base en el esfuerzo, riesgo de la salud y seguridad de las trabajadoras el patrón pudo ver incremantada su producción.

MIS INQUIETUDES JUVENILES

Como siempre he sido una persona muy inquieta, intenté formar un grupo teatral en la fábrica. Con otros compañeros organicé un grupo musical, también realicé estudios de fotografía y, motivada por esas inquietudes juveniles, entré al teatro del PRI.
Ahí fue grande mi decepción porque nunca llegué a montar ninguna obra ni siquiera a intentarlo, tan sólo se me utilizaba para hacer la pantomima de que el pueblo iba a escuchar a tal o cual funcionario público; se me usaba para que fuera a echarle porras a un tal Vicente Ortiz secretario del Movimiento Nacional de la Juventud Revolucionaria.
Me traían con el resto del grupo teatral de un lado para otro. En una ocasión se me encargó, por parte de mis compañeros, que planteara ante el funcionario que ellos lo que querían era actuar, así lo hice y cuando mis compañeros me preguntaron lo que habían  contestado, les dije
-no, pues, ni en cuenta, ni caso me hizo.
No me desanimé y pronto organicé un grupo teatral en la fábrica y les avisé a todos los trabajadores que quisieran hacer teatro que me vinieran a ver.

LOS DEPARTAMENTOS DE LA FABRICA

En la fábrica existen muchos departamentos como en los que se hacen los tendidos para hacer el corte, donde se hace el Corte de Tela, que es el lugar donde se cortaba la tela del tenis y los adornitos de gamusina y todo lo que lleva de refuerzos el zapato; ahí se sacaba en cada golpe de suaje cinco o diez pares cada vez.
Está el departamento de Corte de Piel que es un trabajo muy especializado porque cada zapato se tenía que hacer pieza por pieza.
Está también el departamento de Corte Gerber que maneja la máquina computadora por medio de cintas.
Está el departamento de Control de Calidad ahí trabajan puras gentes de confianza quienes revisan que los rollos de tela no lleven defectos y los tonos sean los mismos.
En el departamento de Preparación se encargan de que el corte vaya bien, que no vaya mocho, que sea del mismo tono.
También está el departamento de Serigrafía, que es donde se imprimía los logotipos y adornos del calzado; ahí están dos costureras que son las que cosen, una las lengüetas y otra el talón; estas compañeras siempre quedaban muy cansadas por la tremenda friega que se llevaban.
También están los compañeros de Empacado, Corte y Cosido que es  donde, además de empacar, se checa el tono, la calidad del producto y finalmente la distribución.
Bueno, también tenemos el departamento de Desma. Estos compañeros estaban en una máquina redonda que tiene una como forma de pié, que es la figura que va a llevar el tenis. Esta máquina tiene un tambor de PVC que se inyecta al tenis y después se le pone la suela. Ahí los trabajadores se encuentran muy  atareados colocando muy bien la unión del tenis y recogiendo todo el desperdicio para mandarlo al departamento de Molido, en donde todo el material que se desperdicia es vuelto a moler para volverlo a usar.
Ahí el problema son las manos les quedan  todas llenas de ampollas, cortaduras y con las cutículas con sangre coagulada y por el constante polvo que desprende la máquina cada día se les va acabando la voz y se la pasan tosiendo todo el día. Por eso sus manos siempre estaban llenas de masquin teip y unas como vendas para evitar las cortaduras del hilo que se usa para amarrar al calzado y de la cuchilla con se le da un jalón al producto para sacarlo.
Bueno, también existe el departamento de Banda de Retocado a quienes yo las veía como las maquilladoras porque tapan los desperfectos del tenis con pintura.
También están los electricistas, torneros, mecánicos, almacenistas y obreros que hacen la limpieza de la fábrica, los del departamento de Moldes y a los matriceros que son los que arreglan los moldes y los suajes.

LOS VENTILADORES PARECIAN ZOPILOTES

El patrón cuando veía que una era una trabajadora muy dinámica a quien había que explotar mejor, nos promovía a varios departamentos; por eso conocí varios de ellos y también conocí  el despotismo de las supervisoras quienes en represalia no me enseñaban bien lo que tenía que hacer con la intención de que fuera bajada de departamento.
La verdad es que sí sentía la presión. Había ocasiones en que no podía cumplir con el stock fijado y, no obstante ser nueva en el opuesto, desde el primer día se me exigía y si no lo lograba me hacía merecedora a un castigo.
Ahora que recuerdo en todos los lugares en que he estado, siempre el polvito que despedía la máquina Desma me hacía toser y que los ventiladores más parecían zopilotes por lo lento que trabajaban, que verdaderos ventiladores.
Cuando estuve en el departamento de plantilladora, en donde se usa constantemente el thíner y el cemento, ni siquiera se me proporcionó una buena  mascarilla con filtros; bueno, sí se nos dió una  pero tan incómoda que era imposible trabajar con ella.
Por eso un día, junto con las demás plantilladoras nos  fuimos al sindicato a plantear su problema; una de ellas le dijo al líder
-mire señor, nos dan estas mascarillas que parecemos osos hormigueros, ¿cree usted que no nos da vergüenza?
otra manifestó
-no, pues, si las usamos se nos va a caer el hocico.
Así era como la vida laboral de la obrera está marcada por el trabajo, un trabajo que demanda rapidez y exactitud, el uso de navajas, suajes, thíner, pinturas, metil, telas, PVC, polvo, cemento, pegamentos, ruidos; un trabajo que provoca tensión por la presión de las supervisoras, por los castigos, por la inseguridad de salir a altas horas de la noche.

MI RELACION DE PAREJA

Yo no pensé en tener novio y mucho menos casarme pero, conocí a Fernando. Fernando trabajó en la fábrica antes del incendio, después, se fue a trabajar a otra fábrica. Una vez que lo volví a ver me  dijo
-¿sabes qué? te sigo amando.
Aunque al principio lo tiré de a loco, poco a poco mis ilusiones por formar un hogar en donde mi pareja tenga ganas de luchar, de hacer algo por los dos y que juntos sigamos estudiando, se hacen presentes y con posibilidades de realizarse y poco a poco significó para mí, el amor de mi vida.
El me acompañó a mis presentaciones musicales, me escuchó cuando hablaba de política y de cosas para el hogar y  de cómo ibamos  hacer para formarlo y por eso, más ilusionada que nunca, me fuí a vivir con él.
Un año tan sólo me duró esa nueva vida, porque me di cuenta  que si Fernando iba conmigo a las presentaciones de mi grupo musical era "para darme el avión" y más cuando le hablaba de política, empezó a rechazar mis opiniones al decirme
-ya vete al cuerno con tu política.
Entonces ya no hubo promesas de seguir estudiando, porque a él solo le gustaba hablar de su familia y de sus problemas: que si su hermana Lucía se andaba divorciando, que si sus demás hermanas tenían problemas en el trabajo y tantas cosas más, cuestiones que a mi, poco me interesaban.

MI NOCHE EN EL CABARET

Un día me dijo Fernando que por qué nunca voy a saludar a sus hermanas a su trabajo, que si me aprieto o qué. Yo poco sé de las actividades de mis cuñadas por lo que un día  acepté y una noche vamos allá por San Cristóbal Ecatepec a un cabaret llamado Flamingos.
Entramos los dos y me siento en una silla, el mesero me dijo
-¿qué va a tomar?
Y Fernando me pide que me sirvan una cuba, me sentí como un bicho raro en ese lugar, se sentí incómoda al ver al resto de las mujeres, muy atrevidas con sus pantalonsotes de mezclilla y sus swéteres muy ajustados hasta el cuello.
Yo nada más ví el juego de luces, los cuerpos que se aprietan unos contra otros y el ver que los hombres no sólo abrazan a las mujeres sino que acarician sus miembros y cuerpos ¡lo hacen sin conocerse siquiera!
Todo esto se lo ví como un mundo en donde mi idea de la vida nada tenía que hacer.
Por fin terminó el martirio y cuando nos retiramos Fernando me habló de lo bonito del ambiente, que le gusta mucho, me habla y me habla.  Entonces me empiezo a dar cuenta de que me trata de convencer para que también entre a trabajar  ahí.
A mi no me cabe la idea de que pueda hacer las cosas que mis cuñadas hacen, por lo que le digo a Fernando
-mira mi vida, me duele venir aquí, me duele ver que hombres que se friegan matándose toda una semana en la fábrica para ganarse unos centavos, lleguen aquí y que estas holgazanas, por unas caricias, les quiten sus rayas.
Fernando guarda silencio, ya no me dice nada, cree mejor esperar otra oportunidad.

FAMILIA Y ALCOHOL

Las relaciones con la familia de Fernando se hacen cada vez más difíciles, cada que voy a saludarlas me ofrecen de beber, si acepto me dicen
-tu sí, mi Chabe, eres a toda riata
pero si no quiero beber entonces me insultan y me dicen
-pinche ojete, pues que te crees.
Poco voy a saludarlas y en una ocasión, una de mis cuñadas me comenta que está harta de la vida que lleva
-¿por qué no te sales?
le dije             
-¿tu crees que con dos hijos voy a salir adelante?
-porque no, mi madre de sirvienta nos sacó a cuatro adelante.
-No mi Chabe, se gana mejor en lo que trabajo.
Mis cuñadas continuamente se emborrachan y cuando esto sucede es cuando más me presionan
-aquí donde nos ves, ganamos un dineral, nosotras ganamos lo que queremos, mira, yo en un ratito me gano ocho o diez mil pesos, tu te los ganas pero en una semana matándote como burro
-pues, yo gano lo que quiero
-pero tu, tu eres obrera
-si soy obrera, pero nadie me va a jalonear
-pero no tienes casa
-tengo casa rentada, además estoy orgullosa de ser una pequeña brisa que mueve a México.
Cuando regreso a mi casa, siento un coraje enorme, no comprendo por qué mis cuñadas me echan en cara mi calidad de obrera ¿qué el trabajo es denigrante?

TE VAS A MORIR OBRERA

Mi luna de miel se acaba más rápido de lo que se consume un cerillo. Fernando me insulta y me reclama que porqué no iba más seguido a ver a su familia, hasta que un día me dice
-tu, tu nunca vas a trabajar con mis hermanas; tu, tu no quieres convivir con mi familia; tu nada más con tu pinche fábrica, tu eres obrera y te vas a morir obrera.
Hay cosas que una mujer entiende y yo se lo que significan las palabras de Fernando y tan sólo lo ví alejarse. Entonces entiendo de pronto todo, el por qué la familia no quiso nunca que tenga un hijo de Fernando, entiendo que tienen temor de que se sienta amarrado y pues lo ví alejarse sin coraje, sin reproches y con la claridad de que él no me engañó, solita me engañé, solita me quise engañar.
Para mí entonces solo queda el trabajo, el estudio y mis aspiraciones artísticas ... con esto un capítulo muy bello y doloroso queda en mi mente, porque  doloroso y bello fue dejar a mi pueblo y también vivir con Fernando.


MIS HUELGAS EN DURAMIL

Yo  poco sé de cuestiones políticas, más no por ello no me doy cuenta de  que la fábrica se empieza a desestabilizar por la llegada de gran cantidad de propaganda del exterior.
Durante años la fábrica vive el dulce sueño de los justos cuando entre la empresa y el sindicato de la COCEM pueden controlar las inquietudes y las inconformidades de los trabajadores.
Durante años José Luis Moreno logra sus objetivos, logra transformar las revisiones salariales y sus emplazamientos a huelga en discusiones de cómo mejorar la explotación en la fábrica.
No me acuerdo cuando fue pero hicimos una huelga. En la huelga se nos prohibió solicitar solidaridad de otras sindicatos, botear para tener otros recursos y sostener la huelga, se nos prohibió hacer difusión de la huelga y de sus peticiones.
La gente tiene la obligación de cubrir su turno en las guardias, las madres trabajadoras llevan a todos sus hijos, ¡ah! pero lo que es una gran ayuda en otras condiciones, por la pasividad de la huelga, se convierte en su contrario y por eso les digo
-no traigan a los escuincles, no ven que si vienen los famosos granaderos ¡que van a hacer!
-¿tu qué haces si vienen los granaderos y con los escuincles?
-les estoy diciendo que no traigan a los chamacos, yo me voy y las dejo que con sus escuincles se hagan bolas.
Las huelgas no tienen chiste, porque la hacen de todo menos un arma de lucha. Yo veo mal que algunos compañeros a los pocos días de estallada la huelga, quieran ir a botear
-no compañeros, no debemos llamar mucho al hambre, yo creo que en tres días que estemos en huelga no se nos va a acabar el dinero.
Es incomprensible que se pida ayuda al estanquillo de pollos que da regalados algunos pollos, o al de los refrescos. Hoy veo las cosas un poco diferentes porque comprendo que todo eso del jugar cartas y no organizar la huelga, la COCEM la hace para tenernos controlados. Con mis limitaciones, protesto cuando intuyo que hay algo que afecta a los trabajadores.

LAS TRAMPAS DE LA COCEM

Como en aquel emplazamiento en que la patronal ofrece un 25 por ciento que los líderes no aceptan y estalla la huelga que dura tres días.  Cuando la empresa ofrece el 27 por ciento, la huelga se levanta. Ese día si me disgusté y les digo
-oigan, esto es un juego o qué, ustedes conocen lo que es una huelga, entonces por qué se ponen a jugar.
Hay otra ocasión en que la huelga está estallada por revisión salarial con su Comisión Negociadora, las banderas de huelga, las guardias, etc.
Los delegados están esperando junto a los representantes de la COCEM las pláticas con la empresa, son como las once de la noche, cuando el líder les dice a los delegados
-compañeros hace hambre, váyanse a comer unas tortas o haber que comen, ándeles.
Estos así lo hacen, después de doce días de huelga ven como algo normal que se de un respiro y cuando regresan, como a las doce de la noche, se les informa por medio de un representante de la empresa
-se pueden ir porque ya se resolvió
desconcertados, a esas horas de la noche emprenden el regreso a la fábrica ¡ya no están las banderas de huelga ni las guardias! al día siguiente les preguntan
-¿como quedó la negociación?
y responden
-no, pues no sabemos, nos mandaron a comer unas tortas, no sabemos nada.

NECESITAMOS DE MAS CONCIENCIA

En las huelgas, impulso como puedo que mis compañeros se integren a las guardias, me opongo a que si a una de la guardias de una puerta se le da algún alimento en solidaridad, éste no se reparta entre todos, porque a quien se lo entregan cree que es sólo para él.
Me opongo a que en las guardias las mujeres se pasen las horas tejiendo y leyendo alguna novela, que lean a todas horas, inclusive en las Asambleas en donde por estar leyendo no entienden lo que se está tratando concretándose a aprobar o desaprobar una propuesta con un grito de
-sííí
sin siquiera levantar la vista, solamente la mano, o un
-nooo.
En una ocasión le pregunto al representante del
sindicato
-oye ¿por qué es malo que vengan otros trabajadores a apoyar nuestra huelga o nuestras asambleas?
-mira es que vienen a ver qué se llevan y no le conviene ni al sindicato ni a la empresa, ¿tu crees que lo va a permitir la empresa?
En una de las asambleas se elige a los delegados, en su elección pesa mucho que los postulados tengan simpatía con la gente, ya sea porque se llevan bien con todos o porque hayan tenido alguna discusión con algún supervisor.
La gente dice
-si se pone así con el supervisor, debe ser un león con la empresa, ya ven que la empresa se cree la muy salchicha.

SE ESCAMOTEA EL REPARTO DE UTILIDADES

En las discusiones con la empresa, poco se tocan los problemas de la base y más que nada se utilizan para discutir el por qué al desperdicio, el por qué a la desorganización, el por qué no funcionan los sistemas y muy poco el por qué el enojo de los trabajadores.
Yo quiero tratar con el sindicato los problemas más agudos de la base, pero no se como hacerlo, quiero decir que por qué si en la fábrica se hace el trabajo de zzetia y se maquilan grandes cantidades de pants El Mister, Torino, Super Torino, se hace corte de piel de Trainer, producto que se manda al centro industrial del calzado, ¿por qué no se tiene reparto de utilidades como lo tiene Izzetia? empresa que se cambia de razón social y que además es del mismo dueño. Cómo, además, se escamotea el reparto de utilidades para los trabajadores.
También quiero plantear que es necesario que la organización evite que los incentivos sean utilizados por el patrón como un arma para aumentar la carga de trabajo. 
Es común que si el trabajador tiene la obligación de sacar en su turno 20 cajas como stock y si saca 25 se le da un incentivo, por decir algo de 100 pesos, pero luego el patrón argumenta que está mal tomado el tiempo y les hace obligatorio el stock de 25 cajas pero ya sin incentivo.
Yo si quiero plantear el problema de los compañeros de Desma en donde el supervisor les da continuamente un trato con gritos y amenazas
-óyeme cabrón, fíjate lo que haces
-pendejo, nunca haces bien las cosas.

LOS SUPERVISORES SE APROVECHAN

Sí, estos problemas los quiero tratar pero no me atrevo y si esto no lo hago menos me atrevo a plantear lo que más me molesta: que es el ver que el patrón aprovecha la división de los trabajadores para aumentar la producción en el departamento de Corte en donde por ser mujeres el patrón promueve un clima de pique entre ellas.
Recuerdo que una vez escuché una discusión
-no, pues yo como soy más chingona que tu, verás como saco más
producción
-a poco tan fiera, si soy yo la preferida del supervisor, yo saco más.
Es que los supervisores saben aprovechar el clima de mentiras que hace que ahí nadie se pueda ver, todas se pelean y por eso las explotan mejor; ha llegado a tal grado el cinismo del patrón que se atreve a decir abiertamente
-a nosotros nos interesa tenerlas como perros y gatos porque así trabajan más y sacan más.
Y es que la gente joven en su afán por quedar bien con el supervisor, desean  trabajar más que sus compañeras, aunque se medio maten: si en un turno normal pueden sacar 48 cajas, se esfuerzan y las terminan una o dos horas antes.
Por eso les digo a mis compañeras
-no está bien, las que están trabajando de más, nos están jalando del pescuezo a todas.
Lo anterior es porque cuando el patrón sabe que la producción de una trabajadora es superior a la de las demás, la llama y nos dice
-miren, si su compañera puede sacar una producción mayor, ¿por qué ustedes no lo pueden hacer?
y así aprovecha el intenso trabajo de estas compañeras para aumentar los ritmos de trabajo a todo el taller.

Y LLEGA GOLPEANDO LA CTC

Los bajos salarios y las altas cargas de trabajo, generan descontento en todos y cada uno de los departamentos. Eso no solamente yo sino que todos lo sabíamos, pero lo malo es que  no encuentro la forma de expresarlo.
La empresa implanta el orden por medio de la COCEM y cuando el sindicato falla entonces establece los castigos y llegado el caso el despido selectivo o masivo.
Este método es el que usa para acallar los brotes de descontento en el departamento de Costura. Ahí acusa de falta de probidad y honradez a varias costureras y dice que se roban los tenis.
Ante el abandono que son víctimas por parte de la COCEM, este grupo se contacta con los líderes del sindicato de la CTC que ven un campo fértil para introducirse en un sindicato hasta esos momentos intocable.
Con trabajadores desde dentro, la CTC empieza a lanzar una amplia campaña de penetración y muy pronto enfrenta a la COCEM a quien  ataca con volantes que dicen

"Compañeros, la victoria es nuestra, no hagas caso del
sindicato, el sindicato es charro, es ratero."

Yo se que la COCEM es una organización charra, pero se también que la CTC no es diferente.
La campaña continúa, hasta llegar a ponerse apodos, los de la CTC dicen
-compañeros, el líder de la COCEM, el pirrurris, no te defiende porque no es obrero, todo se lo compra su papá
y contestan los de la COCEM
-no les hagan caso a los hermanos lelos.
Sigue la lucha de volantes hasta que un día como 200 golpeadores de la CTC, algunos se ven borrachos o mariguanos, rompen las puertas, cadenas y candados de las puertas de la fábrica, que cierran los patrones al ser avisados de que viene la CTC.
Ese día, los patrones compran algunos alimentos a la hora de comer, lo malo es que solamente dan arroz y frijoles porque las tortillas no alcanzan.
Los golpeadores entran a la fábrica, gritándoles a los trabajadores
-la victoria es nuestra
-voten, hijos de su pinche madre por la CTC, no tengan miedo, bola de culeros, barberos, arrastrados, lambiscones, ¡voten por la CTC!
Yo tengo mucho miedo por la forma como llegan hasta donde estoy, llegan rompiendo las cadenas y la alambrada que rodea mi departamento.
Recuerdo aún  como me grita uno de ellos
-ahora tú, hija de tu pinche madre, vas a votar por la CTC,
porque si no, vas a seguir de arrastrada como siempre.
Como puedo le contesto   
-hable bien y luego nos entendemos
-ándale no seas ojete, mira hija de tu pinche madre, vas a votar por la CTC.
Me acerco a mis compañeros porque temo ser golpeada por ese tipo que nunca he visto, cuando se me acerca otro diciéndome
-mira compañera, vamos a apoyarte
-¿ustedes de donde son?
pregunto
-eso no importa, venimos de otras fábricas, venimos a apoyarte
-estos no son métodos, ni modos de tratar a la gente, no somos burros
-no, es que estamos hartos.
Así es en todos lados, por todos lados hay agresividad y por eso las obreras se fingen desmayar cuando sienten la presencia cercana de los de la CTC.
Estos individuos andan por toda la fábrica, insultando a los trabajadores, presionándolos, hasta que por fin se reunen afuera de la fábrica, gritando consignas y mentadas de madre en contra de José Luis, líder de la COCEM.
Para ese entonces, el líder ya se encuentra bien lejos: se escapa por un tragaluz.
Por fin se retiran los de la CTC y se llevan cuanto pueden: se llevan tenis, pintura y rompen cuanto es posible.
De ahí se incrementa la campaña de volantes.
Mientras tanto, la empresa sigue despidiendo gente y despide a otro grupo de costureras sin liquidación alguna.

LA CTC PIDE UN RECUENTO

La CTC pide inmediatamente un recuento ya que dice que la CTC es el sindicato mayoritario.
Se fija fecha y la gente de la COCEM se reúne en el sindicato. Se supo que contrata camiones pero que los camiones son secuestrados por la CTC. Después hay un segundo intento de recuento que tampoco se realiza no recuerdo porqué y el tercer intento es el efectivo.
Por un lado, está José Luis y los trabajadores que llevan una "O" que los identifica que votan por la COCEM y del otro lado están los hermanos Domínguez con trabajadores todos llenos de listones amarillos con las siglas de la CTC.
Los de la CTC gritan y gritan
-la victoria es nuestra, muera José Luis, muera la COCEM
pero a pesar de todo, antes de terminar el recuento José Luis tiene un semblante de victoria.
Al día siguiente se informa:

"Ganó la COCEM por 359 votos contra 309 de la CTC"

pero mucha gente no está conforme y se quedó afuera de la fábrica rumorando que nadie va a aceptar nada hasta que la CTC entre a la fábrica y que quieren otro recuento porque dicen que gente de confianza votó por la COCEM.
Desde entonces, todos los días existe una guardia afuera de la fábrica, integrada principalmente por mujeres de la CTC.
En la última Asamblea mucha gente que votó por la CTC fue a pedirle disculpas a José Luis, quien les dijo
-váyanse a la chingada, ya no los necesito, yo ya gané, yo tengo la mayoría de la gente, ustedes vayan a chingar a su madre.
A José Luis le digo que ojalá pueda  olvidar sus diferencias, y que si no piensa que también las que votaron por la CTC tienen familia y que tienen que llevar un taco a sus casas.
Esto mismo se los digo en una asamblea, pero José Luis se siente fuerte y les dice a los asambleístas
-los que vengan a pedir perdón que se vayan a la chingada y ustedes pórtensen bien y trabajen duro.
La polarización se agudiza entre más pasa el tiempo y los líderes de la CTC le dicen a sus seguidores
-miren, busquen pleito, rómpanle la madre a ver a quien, no sean pendejos, nosotros los apoyamos.

ESOS LIDERES SON FALSOS

Para ese entonces yo ya comprendo que es un pleito por el control de los trabajadores y que ninguna de las dos organizaciones defiende a los obreros porque sus líderes son falsos.
Con esta convicción empiezo a hablar con mis compañeras
-mientras ellos se pelean, nosotras ¡qué esperamos!
pero unas dicen
-pues que gane CTC porque vamos a tener despensa y hasta un salario de ensueño, además ya nos engañaron mucho, yo ya estoy harta de José Luis
otras dicen
-no, pues que gane la COCEM, estoy muy agradecida con José Luis, acuérdate que me consiguió aquel permiso que yo
necesitaba tanto
-yo pienso, que gane José Luis porque es a toda madre
-yo estoy con José Luis, pues él me prestó para el enganche de mi casita, ni que fuera una desagradecida para darle la espalda ahora.
La desunión y desconfianza reinaban entre las trabajadoras de la fábrica.
Una vez una obrera de Corte me dice
-tu tienes Asamblea a las 11, ¿que haces aquí?
Esta persona escuchó que mi nombre estaba en las listas de la CTC. Por eso voy muy enojada y  le pregunto a José Luis
-oye, ¿que yo aparezco en las listas de la CTC?
- no, mira, tu nos haz apoyado siempre, haz estado con nosotros, además te vemos tranquila
me dijo José Luis.
Yo si siento en lo más profundo la desunión de mis compañeras, porque sin la unión de todas no se puede presionar al sindicato para luchar por mejores prestaciones aunque sólo se mitigue un poco la situación.
Ya para entonces me queda bien claro que los obreros siempre vamos a estar jodidos.

LA VIDA DE LAS OBRERAS MEXICANAS

Hay un tiempo en que llego muy nerviosa a la fábrica, ya no asisto al grupo musical. Cira, una compañera que labora en el departamento de Costura, me pregunta
-¿que le pasa Chabe? pues, ¿que le trae tan apurada?
-nada, es que los problemas de una no se pueden dejar afuera del trabajo, no se puede, porque se llevan dentro
-pues ¿está grave?
-es que mi hermano, pues le hace a la droga, siempre anda como ido y eso me duele
-no se preocupe, hable con él y ya verá que pronto se arregla todo, no ve, así ni me dan ganas de contarle lo que le pasa a la pobre de Inés
-pues ¿qué le pasa?
-¿pero ..?
-¡olvídese! a ver como resuelvo lo de mi hermano, dígame ¿qué le pasa a Inés?
-ayer llegó otra vez con los ojos morados, el borracho de su esposo la volvió a golpear y ya ve usted que tiene cuatro hijos, es que los tuvo que dejar solos pues le tocó trabajar en el turno tercero nomás que el desgraciado por celoso se imagina cosas, dicen que es muy buen mecánico pero por el trago siempre lo corren
-¿ya fue al doctor?
-sí, ya fue al Seguro, ahí dijo que fue accidente de trabajo, dijo que se cayó del camión, ¿cómo iba a decir la pobre que le pega su marido?
-pobre, ¿y aquél no la defiende?
-ni dios la oiga, capaz que la mata, si él no sabe que el niño que perdió no era de él, él no sabe que le pone los cuernos con el Jacobo, ya ve usted Chabe que abortó cuando cargó aquellas cajas pesadas en el trabajo
-voy a hablar con ella a ver en que le puedo ayudar.
El caso de Inés es lo que le acontece a casi todas las mujeres obreras de la fábrica.
Yo las conozco bien porque soy obrera: nada más Petra con tres niñas tiene que llegar al trabajo dejándolas solas y expuestas a todo tipo de peligros, o Xóchitl la cascarrabias, que es la mayor del grupo y que tiene que hacer milagros para sostener a sus hijos en la escuela por lo que siempre anda nerviosa y enojada y la Virginia que es madre soltera y ha tenido que sufrir ya varios abortos, yo le digo que no sea tonta que los  hombres se aprovechan de su soledad para que se meta con ellos, sin que siquiera ellos sepan si la dejan o no embarazada, por eso siempre anda provocándose abortos como el último que se provocó inyectándose hasta lo que no y esa vez si estuvo grave que hasta se puso al borde de la muerte y tuvo que estar hospitalizada un mes y otros dos meses con licencia.

¿ESTO ES VIDA?

Es vida dura la del obrero y más aún la de la obrera. Por eso  cuando me preguntan
-¿cómo es la vida de la obrera?
digo
-¿vida?, no creo que se pueda llamar vida el tener por casa dos cuartos hechos de cartones con piedras arriba para que no se vuelen, no es vida el tener por vivienda un cuarto y una cocina para vivir con la madre y las dos hermanas, acompañadas una de sus dos hijos y la otra, la que trabaja, con sus cuatro hijos, en total 10 seres amontonados en un solo cuarto y tener que hacer uso de un baño colectivo y acarrear el agua desde donde se encuentre porque en la casa no hay tubería y ¡todavía tener que pagar los 8, 9, 10, ó 12 mil pesos cada mes!
¿No es vida el vivir, el estar  siempre asediada por los hombres? hombres que a las obreras no nos bajan de pirujas, que nos insultan con palabras obscenas, nos hostigan, nos presionan y cuando por soledad aceptamos salir con alguien y después obtiene lo que busca, no tarda en jactarse y decir
-saben qué, ayer me llevé a la Elisa, está rebuena, tiene uno así de grande.
Para nosotras las obreras no existe vida privada, ni relación de respeto, cuando solicitamos un favor
-qué onda hijo, prestas una lana ¿no?
-las nalgas y hay lana, si no, no
es la contestación más común.
Por todo eso las relaciones de la pareja están deformadas y, cuando una recibe una propuesta de salir con un compañero, una dice
-una lana y falto a trabajar y si quieres puedes estar conmigo, pero te va a costar.
Porque la verdad no es vida el pararse a las cinco de la mañana y correr al lavadero a lavarse la cara, a despejarse el sueño, a desenmarañarse el pelo, a medio pintarse para disfrazar un poco el cansancio provocado por el trajín del día anterior, a preparar el desayuno del esposo, su jugo, a fumarse un cigarrillo mientras el café hierve, salir a un pasillo obscuro del brazo del compañero, si es que lo tiene, o sola y su alma, rumbo al trabajo. 
Este es el permanente trajín diario cuando trabaja uno en el turno matutino.
Ahora que si se tiene el turno de las 2 de la tarde a las 9 y media de la noche, entonces una se para muy de mañana para mandar al esposo al trabajo muy bien desayunado, después se planchan los uniformes de los niños, se les da de desayunar, se lavan los platos, se asea la casa, se va al mercado a comprar la comida, se cocinan los alimentos, se les da de comer a los niños cuando regresan de la escuela, se deja preparada la comida del esposo y se arregla para irse a trabajar. Y en el trabajo enfrentarse con los compañeros, con el jefe, con diversos problemas materiales, en fin lidiar con todos y sacar su stock de producción.
Así ¡cuando se puede uno superar! si, la verdad, la carga del trabajo no lo permite, porque si una se inscribe en la escuela el cansancio la vence y no puede aprender, no se puede preparar, no se puede hacer la tarea.
¿Vida?, yo creo para el obrero sólo son unos cuantos momentos, aquellos que han hecho de los san sábados, de los san miércoles, cuando obreros y obreras se divierten bailando y bebiendo o yéndose al cine, que es una de las pocas diversiones que aún tenemos.

MI MENSAJE

Yo no se mucho de la vida, solo la que he vivido, poco se escribir y eso con mucha dificultad, pero quiero mandar un mensaje a todos aquellos que viven y sufren como yo, a todas las Chabelas y a todos los obreros, ojalá que mi mensaje les llegue:

"Me dirijo a ti, querido amigo obrero, con un saludo caluroso, que antes que nadie mereces. La fuerza y la lucha que hemos llevado nosotros los obreros, tanto para no permitir que se nos humille y pisen nuestros derechos y, los milagros que tenemos que hacer para salir adelante con nuestro sueldo de hambre que se nos paga para que no nos muramos de hambre y seguir trabajando como burros.
Con lo de la famosa crisis, los que salimos perdiendo somos la clase obrera, los trabajadores. A los ricos industriales ¡que le importa como vivimos los obreros! ellos son como los vampiros que chupan nuestra fuerza, nuestra energía y aprovechan nuestras necesidades y nuestra ignorancia, para hacerse más ricos y poderosos, lo mismo que los sindicatos que se dicen protectores de nosotros los obreros.
Te he contado como llegué y donde estoy porque a donde quiera que vayas me reconocerás, porque yo soy la mujer obrera y pienso que la solución es la unión de nosotros los trabajadores, solo así y con paciencia y consistencia podremos ayudarnos a solucionar el gran problema de la explotación que cada día es mayor, que no sólo está acabando con nuestra dignidad de humanos, sino con nuestras propias vidas y la paciencia de nuestras familias.
Llenamos una alcancía que nunca será nuestra y por eso nos privamos de nuestras cosas y de un poco de convivencia con nuestras familias y no podemos superarnos con el estudio para salir adelante.
Es triste pero tenemos que luchar, no debemos caer, no queda otro camino."



TERESA

NO RECUERDO HABER VIVIDO CON MI PADRE

Mi vida es una vida quizás como la de muchas obreras.
Comienza en mi niñez ... de lo que recuerdo. No recuerdo haber vivido con mi padre que nos abandonó cuando yo tenía dos años. Mi madre se iba a las casas a coser ajeno y yo me quedaba con mi hermano mayor que yo, bueno, pero mi vida es ésta.
Fui creciendo y a los nueve años hice mi primera comunión; los Reyes nos llegaban muy pobres porque a mi madre no le alcanzaba lo que ganaba y sólo nos llevaba a veces unos zapatos de medio uso, nos llevaba, a veces, 5 pesos, yo de niña no comprendía el porqué a otros les llevaban más y a mi no.
Entonces vivíamos arrimadas, a veces nos corrían de un lado a otro y nos íbamos a arrimar con otra señora. No éramos libres de estar en una casa y decir -ahorita llego y me acuesto no, sino que, como mi mamá se iba a trabajar y yo a la escuela en la mañana y mi hermano en la tarde, teníamos que llegar a las dos de la tarde a comer; pero si llegábamos un poco tarde, no nos daban de comer ya.
Y luego que los hijos de las señoras nos golpeaban y nos acusaban y cambiaban las cosas y decían que nosotros les pegábamos a ellos.
Mi hermano era más dejado que yo, porque yo cuando veía que lo golpeaban salía yo en su defensa. No sé si decir que era él más noble que yo y yo más ¿como podría decir? más violenta y él no, él era más pacífico.

A MI HERMANO EL GRANDE SI LO QUIERO

Cuando termino el quinto año de primaria y mi hermano el sexto en la escuela Padre Mier que está en la colonia San Rafael, mi mamá conoce a otro señor, con quien tiene a otro niño que se llama Alex. El niño nos lo deja a nosotros a que lo cuidáramos, yo lo cuidaba en la tarde y mi hermano en la mañana, nosotros lo criamos.
A mi hermano el grande sí lo quiero, pero estamos muy distanciados, no sé porque sería si de chicos estábamos muy unidos y él veía por nosotros.
Antes de irse a la escuela él trataba de dejarnos que fruta, o cualquier cosa, para que comiéramos. El cargaba las canastas en el mercado de Santa Julia, por ahí fue más o menos nuestra en niñez, y como según los grandes, están afiliados a un sindicato, no nos dejaron cargar canastas y entonces le pegan a mi hermano y como es muy tímido y yo no, yo me quité el zapato y ¡a repartir zapatazos!

CUALQUIER COSITA ES UN JUGUETE PARA NOSOTROS

Nunca me gustaron las muñecas, las muñecas, no, me gustaba jugar con mis hermanos a las guerritas. Nos vamos allá, por Melchor Ocampo, ahí hacemos bolitas de tierra y nos las aventamos, son nuestros juegos, porque no tenemos juguetes. Como niños de esa pobreza, cualquier cosita es un juguete para nosotros.
Como mi mamá conoce a otro señor y éste se casa con ella y la quita de trabajar, nosotros vamos creciendo al lado de él. Termino mi primeria en la colonia Juventino Rosas, en la escuela Isidro G. Torres, hasta ahí estudio.
Mi hermano termina la secundaria, mi padrastro, no le puedo decir mi padrastro porque nunca le digo así, le digo Juan Grande, eso porque mi hermano se llama Juan; él metió a mi hermano a trabajar en la General Motors en donde sigue trabajando.
Comienza de obrero y a base de trabajo, de cumplimiento y de todo, es ya empleado de confianza, ya está en las oficinas, seguido le hacen comidas y todo pues él, mal que bien ya hizo su vida.

AL TERMINAR LA PRIMARIA YA SOY UNA SEÑORITA

A los 14 años terminé mi primaria y ya soy una señorita. No me dejaban salir, tengo que apurarme a hacer mi quehacer y como mi mamá tiene cuatro niños más. El grandecito me sigue mucho, ése lo cuidé yo, lo veo como si fuera mi hijo, mi mamá no se encarga más que de lavar, de coser y de irse al centro, son sus cosas que hace mi mamá.
Cuando estoy estudiando yo llego de la escuela y ¡córrele!, dejo mis útiles y agarro el gasto que deja mi mamá en la mesa y ¡pícale al mercado! y ¡ay, Dios mío, que hago de comer!, pero en el mercado ya me dicen
-pues haz nopalitos picados
y, córrele a la casa a ponerlos.
No me dejan salir mucho, es que a Juan Grande no le gusta que ande uno en la puerta. A una sola excursión fuí, ahí conozco a un muchacho que se llama Carlos y me hice su novia, eso es a la edad de 13 años, es mucho mayor que yo, él tiene unos 18 ó 20 años.
Tenemos un equipo de volibol, se hizo en la cuadra, para ir a jugar tengo que hacer tempranito mi quehacer, aunque hay veces en que se van mis compañeras y aún no termino, por eso allá voy yo, corre y corre hasta la Deportiva en donde jugamos, nos llamamos las Anclitas de Marina, nos sacan hasta en el periódico.
Cuando me hablan los muchachos que si quiero ser su novia, mi mamá me dice que no les haga caso porque si no se va a dar cuenta mi hermano.
A mi hermano, no sé en que consiste, no le gustó salir conmigo y se enoja cuando alguien se me queda viendo, todo le parece mal: si me pinto los ojos, malo, hasta me los sume para adentro para despintármelos y era natural eso, soy la única mujer.
Y hasta me visten a la antigüita y es cuando se anda usando la minifalda y yo salgo y ¡súbete la falda! y ya cuando llego a mi casa y ¡bájate la falda!, son cositas pequeñas que yo anhelé tener y no las tuve.

POR ANDAR DE CARITATIVA

Yo por andar de caritativa y sacar a una alma en pena, vi yo al que ahora es mi marido, lo vi que tomaba y me decía yo misma
-¿por qué tomará tanto?
y me cayó muy mal y no le hacía caso.
Pero una vez que andamos jugando en la calle me ponen un castigo y le tengo que hablar; pero ¿que le voy a decir?
pues ahí tu sabes
me dicen.
Salió de traje y que le digo
-oye, ¿qué porque andas de traje, no nos vas a hablar?
se voltea y se me queda mirando y me dice
-si quieres te invito, voy a ir a unos 15 años
todavía de mensa le digo
-no, pus sí, vienes por mi a las 8 a pedir permiso a mi mamá. Me quedo jugando y él se va, después me meto a la casa y me baño, me hago mis tubos, pero no por ir a la fiesta porque yo sé que no me dejan ir. Bueno, en fin, me gusta mucho el baile y me sigue gustando.
Cuando llega mi mamá y Juan Grande, abro la puerta para que metan el coche y en eso se para él en la puerta y yo me quedo de a seis porque no pensé que fuera a venir por mi. Entonces Juan Grande me dice
-¿qué pasa? ¿con quién estás hablando?
-es un muchacho de aquí al lado que quiere hablar con usted
-¿qué quieres?
pregunta mi padrastro
-vengo a ver si le da permiso a Teresa para ir a unos quince años
le dice así muy formal
-¿qué es esto?
me dice
-no, nada más vengo a ver si me dejas ir, pero si no, pus no
-está bien, puedes ir.
¡Uh¡ no me lo hubiera dicho dos veces, ¿no? ¡pum! fuera tubos y ahí me voy.
Eran las ocho de la noche y me dicen
-a las nueve y media te quiero aquí
¡hora y media! ni dónde, ya nos vamos.
Como saben mis amigos que me gusta bailar, llegando y
llegando que me invitan a bailar, pero él dijo
-no porque viene conmigo
y no me deja bailar. Bailo una pieza con él y me dice
-ven, quiero hablar contigo
y a duras penas le sale que si quiero ser su novia. Una de las muchachas me dice
-díle que sí para que no tome, díle que sí
por eso, por alma caritativa ahi le estoy diciendo que sí, teniendo yo mi novio. Dejo a mi novio y regreso con uno, dejo al otro y regreso con el otro, no sé qué me pasaba.

POR TU CULPA LE CERRARON LA PUERTA

Mi mamá no lo quiere porque toma mucho y pus está en realidad muy chico para llevar ese tren de vida. A mi mamá no faltó quien le dijera que me habían visto con él, pero yo lo tengo de cotorreo, no por otra cosa, yo al que quiero es a Carlos.
En una ocasión, son como las nueve de la noche, cuando salgo a comprar un sobre de café y lo veo que ahí va con sus ¡caguamotas!, se me hizo fácil agarrar y decirle que a dónde va con eso, me dijo que no eran para él que se las va a dejar a unos amigos, que él no va a tomar.
Estamos hablando de eso cuando sale mi mamá, es su coraje de ella y el mío igual que me cerró la puerta. Que me enojo y como mi hermano está afuera le digo
-si no me abres vas a ver.
Me cegué, no sé si es de coraje o es tanto mi sentimiento que es como si me borraran todas las casas y me pusieran una nube de no pensar. Me digo
-qué hago
y me siento en una piedra. Pasa la cuñada de Roberto y le dice
-¿ya ves? por tu culpa le cerraron la puerta
él le pide dinero y yo de lo demás ya no me acuerdo.
Cuando reacciono, ya estoy hasta la colonia Metropolitana, por allá por la Neza, estoy en casa de su tía, veo el reloj y digo
-¡en la torre!
son las 11 de la noche, a esta hora ya llegó Juan Grande, ya ni regresar y es que cuando se enoja conmigo, me dice que yo soy una puta y no sé que tantas cosas y hasta me corre, llorando me voy a donde vive una compañera y de ahí no me sacan, hasta que llega mi hermano y va por mí. Me digo
-si estando en casa me dicen lo que dicen, ya haber faltado dos o tres horas ¡qué van a decir!

¿YA LO PENSARON? YA NI REMEDIO

Su tía nos dice
-miren pues, ora ya ni remedio, si te llevo a dormir conmigo ya no se remedia nada, así hice con mi otro sobrino y cuando salieron de aquí se fueron a dormir juntos, ¿ya lo pensaron?, ya ni remedio.
No pasa nada esa noche, ni la otra. Pasa una semana y yo sigo siendo yo. Después, va mi mamá por mí, pero ya había pasado lo que tenía que pasar, las patas ya las había metido. Mi mamá me dice que regrese a la casa y quien sabe qué, que nadie me vaa a decir nada.
Yo me digo
-si estando soltera, si estando bien, dicen que quien sabe que soy, ahorita ya yendo así ¡como me van a tratar!
entonces, al miedo de eso pues me duele mucho que me digan eso
-pues no, les digo.
Roberto prometió que se iba a componer, que va a cambiar, yo tengo esperanzas de que se componga, pero para mí es un choque que llevé ahí, mis ilusiones rotas y mis esperanzas en que él cambiara.

ME QUEDO CON EL CUATRO AÑOS SIN ESTAR CASADA

Yo me quedo con él durante cuatro años sin estar casada. No
encarguo rápido, su tía nos busca un cuarto y él busca trabajo, está trabajando, pero no me deja estar sola en la casa, él se va a trabajar y me jala, él cose y al lado estoy yo, no me deja.
Yo me hago de comer, yo sí lavo, lavo en la noche. Con el tiempo nos regresamos a la Juventino y se mete de cobrador ... pues en la bicicleta ando yo con él todo el día, no me deja sola.
Un día nos metimos al comercio, metimos un dinero y empezamos a vender medias, no nos da resultado, porque no sabemos. Y es que de lo que va saliendo en lugar de sacar poco para comer y eso; no, lo que se saca, ¡pum!, nos lo gastamos y el capital se va para abajo.
Entonces un señor le dice a mi marido que le ayudemos a vender, nos paramos a las cinco de la mañana y nos vamos allá por la Merced, el señor nos da la mercancía y nosotros la vendemos, nos paga 25 pesos y las comidas para los dos, porque yo también meto las manos. Ya después comienzo a estar mala y encarguo ... y no, pus tampoco me deja, junta dinero y todo eso.

VUELVE A TOMAR, ME GOLPEA Y SE ACABA EL DINERO

En la Juventino, comienza a dejarse otra vez, se va a las pulquerías y anda para arriba y para abajo con los amigos, se acaba el dinero que había juntado, volvió a tomar.
Entonces, cuando yo necesito atención médica, pus no hay, yo necesito lo que necesita una persona que está embarazada: atención médica, vitaminas, todo eso no lo tengo; eso sí, llega tomado y me golpea por cualquier cosa.
En una ocasión le presta su bicicleta su hermano, dizque para ir a un mandado. Como no regresa, se me hizo fácil irlo a buscar, voy y le pregunto a un señor que está en la pulquería -¿no se encuentra Roberto?
me dijo que sí y le pido de favor que le hable, yo ya tenía unos siete meses embarazada, le digo
-oye Roberto, tu hermano está muy enojado llévale por favor su bicicleta
-sí, sí, ahorita se la llevo
me dice y se vuelve a ir.
Pasan como tres horas y no llega. Vuelvo a ir, ya cuando lo veo, está bien tomado, le digo que me de la bicicleta, que yo se la voy a llevar a su hermano
-está bien, llévasela
me dice.
Me voy a entregarla y después a mi casa. Cuando llego a mi casa ya está él y entrando, y entrando, que me recibe a puñetazo cerrado, como si le estuviera pegando a un hombre; su hermano como ve que me está pegando, se mete a defenderme y que se agarran los dos.
Tantos fueron mis nervios de verl como se están pegando, que pues, me da un shock nervioso y así de vil como estoy, voy a parar al Hospital General.
Para esto me da esa la noche, no luego luego, me empieza una temblorina en todo el cuerpo, siento que yo no me puedo controlar ni para vestirme ni para nada, con un dolor de estómago muy grande. Roberto me dice
-qué tienes
-nada, nada, le contesto
-no me puedo controlar.
Ya al verme así me dice
-vamos al doctor
y ya me llevó. Vamos al hospital Juárez y no me quieren recibir, nada más me ponen una inyección, son como las 4 ó 5 de la mañana.

ME TIENEN QUE OPERAR Y, PUES NO, NO HAY DINERO

Cuando nos regresamos por Fray Servando Teresa de Mier para la casa, vamos llegando por el cine Sonora, cuando me tropiezo con una banqueta y me agarro muy fuerte de él
-qué ¿no ves?
me dice.
Yo pensé que es porque estaba muy obscura la calle, que es por eso. Entonces camino más y vuelvo a chocar, entonces él me suelta y me dice
-a ver camina, ¿ya viste esa luz?
-no
le digo; y ahí me di cuenta que no veía. Me da otra vez el
nerviosismo y es tal mi neurastenia que grito
-no veo, no veo.
Nos vamos al Hospital General y a media cuadra yo ya no sé de mí y me desvanezco. Ya me tiene que cargar él hasta el hospital, ahí me inyectan y le dicen que no me pueden tener ahí, que a ver a donde me llevan; entonces ya me llevan a mi casa.
No sé cómo me llevan, si en coche o no sé cómo, pero el chiste es que estoy ya en la casa.
Sigo mal y él le habla a una de sus cuñadas y le dice como estoy yo. Esta señora le habla a su cuñado y cuando éste llega me cargan y me llevan a un sanatorio que se llama María Isabel, allá por la Tlacotal.
El doctor cobra bastante y dice que me tienen que operar, y pus no, no hay dinero.
¡Si no hay dinero ni para una inyección que me ponen ahí! hasta tuvieron que hablar a mi mamá para que la vaya a pagar, mucho menos hay para la operación.
El doctor hizo un pase y me manda al Hospital General para que me traten ahí. Tantos son los nervios de todos que ya van por el Viaducto cuando se acuerdan que yo no voy en el carro; se regresan por mí y ya me dejan en el Hospital General.
Dicen que me hinché toda, toda, toda; estaba yo una sola pieza: narices, los ojos no los podía abrir, las piernas ...  no se que me dió, dicen que fue preclamcia o algo así,

ESTOY CINCO DIAS SIN CONOCIMIENTO

Pierdo la memoria de muchas cosas, yo no me acuerdo, yo veo a la gente y no la reconozco, no la recuerdo. Estoy cinco días sin conocimiento y sólo a base de que ven la bolsa que se infla ven que estoy yo viva.
Cuando abro los ojos, veo que todo se me hace pá'rriba y pá'bajo, chiquito y grandote. El doctor me dice
-mira, esta es tu mamá, se llama así, trata de recordarla
me habla mi mamá, pero si ahí me ponen a otra señora como mi mamá, pus también la acepto.
No, ya después llegó él y me dicen que era mi esposo, pero si me dicen en ese momento que no tengo esposo, también lo acepto.
No sé, en ese aspecto pienso que es un golpe muy grande. Salgo de ahí llevando todavía a mi bebé, me salvaron mi bebé, porque dicen que tuvieron que sacármelo porque me estaba perjudicando. Era una niña, yo salgo el 31 de diciembre y me internan el 15. Qué fechas más bonitas, ¿no?. Hay una enfermera ya grande de edad que se encariña mucho conmigo, no sé por qué.

UN GUSANO EN EL PLATO

En el sanatorio yo no tengo permitido un grano de sal, me dan un trozo de carne que me da asco de verla seca y la verdura así namás, sin sal ni nada, pero, ¿a que sabe?, pus a nada, entonces no, no me la como.
Y un día que me sirven un plato de arroz con caldo y un pedazo de pollo, pero de repente pus que en el plato, psss, psss, como que se culebrea ahí en el plato y me voy dando cuenta que es un gusano.
Por eso es que no comía ahí y las veces que va mi mamá a verme le pido algo de comer y le explico porqué. Ya me mete que una torta de jamón, que una pechuga en un pedazo de papel; ya ven que no se tiene permitido meter comida, pus hasta la enfermera el 24 de Diciembre me lleva bacalao y es con sal, me dice
-ay, no te me vayas a poner mal, nomás come tantito
también el 31 me lleva romeritos, fue muy buena conmigo.

YO NO SE QUE COSAS SON LOS DOLORES DEL PARTO

Cuando salgo, que chillo, me digo
-nomás salgo yo a sufrir.
A los 14 días, que me pongo mal de nuevo y ahí voy otra vez al hospital, a Ginecología.
Yo no sé que cosas son los dolores de parto, yo no sé nada, nomás siento un dolor en el estómago
-a lo mejor es por lo que te comiste, me dice mi mamá. Roberto me da un alkazéltzer para que se me quite el dolor, el dolor en el estómago lo tengo y de ahí no me sacan.
Voy yo al baño y quiero hacer del baño y no hago nada pus es el dolor del parto.
A las dos de la mañana me llevan al Hospital General, para esto están dos muchachos yo creo que eran practicantes; dicen
-la atiendes tú o yo, y ni uno de los dos.
Se deciden al fin y me hacen el tacto, nada más al fregadazo
-a usted todavía le falta mucho
y yo sin saber nada, en ese momento estoy hasta sangrando.

SE AHORCO CON EL CORDON UMBILICAL

Así, me regreso a mi casa y llegando, yo sentí muchas ganas de ir al baño; como el baño está fuera me salgo y me agarro de un árbol que hay en el patio, me agarro y, échale ganas a grito pelón, ahí parada y es que yo no se nada; es más, estaba ya embarazada y yo no sabía por donde iba a tener a mi hija.
Me agarré del árbol y me dió un dolor muy fuerte y sentí una cosa grande ahí, era la cabecita de m'hija, pero como no sabía, me espanté y grité.
Salió Roberto, me cargó y voy para adentro
-hay que hablarle a una partera
dijo y todos se fueron y me dejaron sola y se dilataron bastante.
En el momento en que se van yo siento que nace mi niña, nadie se da cuenta porque, hasta eso, yo grité nomás en el árbol pero ya en la cama todo fue en silencio, para todos los demás dolores nomás apretaba los dientes.
Y es que me acostaron con las hermanas de Roberto, ahí en la misma cama y en la otra cama estaban sus hermanos chicos. Yo sentía que mi hija se me movía, cuando llegó la partera, la agarró en un trapo y dijo que ya estaba muerta, que se había ahorcado con el cordón umbilical.
Entonces es un golpe bastante fuerte para mí, porque yo de mi hija solo recuerdo su cabecita que tenía mucho pelo, es todo lo que recuerdo de ella.

ESTABA CON EL POR MIEDO

Comienza otra vez él a tomar, vuelvo a encargar luego luego otra vez, me sigue tratando a golpes y le comienzo a tener miedo, para todo, miedo.
Entonces, ya no es una cuestión de decir estoy con él para otra cosa, sino por miedo, yo no soy libre de decir, si llevo esto, si me salgo, porque luego viene y me pega; me quedo así.
Mi primera hija nace en enero y el niño lo tuve en diciembre del mismo año, fue un niño, fue un aliento para mí y aunque me las vi duras era un compañerito.
Hay presentimientos que una tiene y yo tenía mucho pánico a esa enfermedad del sarampión, yo no quería que le diera a mi hijo y con eso se murió. Y es que le da con convulsiones, con temperatura bastante elevada.
Hay una Cruz Blanca que está por la Merced y ahí lo llevo. El doctor me dice que tiene sarampión y me d medicina y todo, pero me dice que no lo tape y así lo hice, pero dicen que se le metió el sarampión para adentro. Yo no sé, yo no sé nada de eso. Lo veía yo mal, mal, mal. Lo vuelvo a llevar con un doctor, pero no tengo dinero ni nada, ando consiguiendo y nadie me presta.
Lo llevo a un dispensario de la iglesia y el doctor me dice que está bastante mal mi niño, que tiene bronquitis con sarampión. Y es que mi cuarto, bueno, según mi cuarto que me hizo Roberto, que nomás puso ahí un montón de pedazos de madera, está muy frío y más porque del otro lado de la casa el vecino tiene puercos, y como no tiene contrabarda se transmina el agua. Toda esa humedad le hizo daño al niño.

QUISE LLORAR PERO EL DOCTOR NO ME DEJO

Le doy la medicina y ese día me come tantita gelatina, un platanito rallado. Yo me sentí tranquila pues dije, ya comió. Para esto a Roberto lo iban a llevar a un trabajo, era su primer día, entonces vi que mi hijo se puso como tieso
¿qué pasa? pienso, una siente esa zozobra y me digo
-mi hijo tiene algo
y que me lo llevo al Infantil.
Roberto va conmigo y cuando llegamos me dice
-sabes qué, mientras te ven al niño yo me voy a avisar al trabajo
-está bien
le digo.
Me quedo con el niño sola, entro y estaban muchos practicantes, muchos, el doctor me dice que desvista a mi hijo, yo le digo que está muy mal que cómo lo voy a desvestir, pero, pues yo lo desvisto.
Entonces empiezan a pasar formados en cola, uno tras otro viendo a mi niño, que si lo atienden inmediatamente se me salva.
Ya después de un rato lo pasa con otra doctora, yo veo
cuando la doctora empieza a correr y las enfermeras igual, yo me meto, me desespero y veo que la doctora está con mi hijo dándole respiración de boca a boca, ya no me lo pudo salvar. Es otro golpe muy fuerte porque me quedo sola ahí, sin nadie, quiero llorar pero el doctor no me deja.

TODOS DE FIESTA Y YO VELANDO A MI HIJO

Lo peor es que mi hijo se enterró a base de estar pidiendo dinero entre las casas, el dinero se lo dan a mi esposo, él lo tiene. Ya para entonces tengo 19 años, no sé que hacer, el va a arreglar lo de la caja y nadamás me deja la mitad de dinero. Recuerdo que era un 15 de septiembre, día de fiesta y yo en la noche con m'hijo velándolo, y como donde vivo era la misma casa de mis cuñados, ellos tienen su fiesta, bailan y toman y yo con mi hijo tendido. Mi esposo se sale a cada rato y se va a echar sus copas con sus amigos.
Para el otro día me dice
-está bien
después llega la señorita a cobrar el resto de la caja, le digo
-no está mi marido, ya no tarda
con ese pendiente estoy sale y sale, cuando pasa un muchacho que va a jugar, porque hacen un torneo el 16 de septiembre con trofeo y todo; me saluda
-¿qué tal Teresa, como estás?
-aquí, esperando a Roberto y no viene
¿Roberto?
me dice
-Roberto está allá en el campo
-¿cómo que en el campo?
-sí, no ve que hoy es el juego, está jugando porque sino perdemos.
No supe ni como me voy, atravieso todas las chinampas, porque ahí en la INFONAVIT Iztacalco son puras chinampas, ahí hacen los torneos. Y me meto ahí, en medio del partido, me gritan que me salga, yo no sé, pero le digo a Roberto
-está tu hijo tendido y tu aquí jugando.

OTRA DESILUSION PARA MI

Es otra desilusión para mí, todos esos puntitos que me van pasando, primero que m'hija se me va por aquella tranquiza, después no tengo dinero para enterrar a m'hijo y el hecho de estar mi hijo tendido y él jugando, creo que hasta al hombre más hombre se le caen los pantalones.
Ya después viene m'hijo Jorge, Chela, Roberto y dejo a los niños, eso porque yo me controlaba sin que él supiera. Yo le digo que me había caído, que quién sabe qué, que a lo mejor me había lastimado, así lo agarré y estuve bien.
Pero en una ocasión si me caí de a deveras y estuve muy mal, me dijo la doctora que estaba muy inflada de adentro y el dispositivo que uso me está afectando y me lo quito, pero que no me preocupe que me va a poner otro.
Pero ya no vale de nada porque ¡chin, ya que encargo a mi otro hijo!
Este niño viene con las repercusiones de mis pasados embarazos, y es que ya me dijeron que no debo tener más bebés porque mi organismo los rechaza.
Comienzo a estar otra vez mal, desde el principio me dice el doctor que debo estar en reposo, pero pus yo no hago caso porque en ese tiempo yo no soy libre ni de enfermarme, porque luego luego me dice que estoy yo de huevona, que estoy yo que quién sabe qué. A base de tranquizas, a base de todo la voy pasando, no puedo decir que no, tenemos nuestros ratos de alegría también, porque luego se porta muy bueno, nos saca a pasear y cuando recién me fuí con él, me llevaba al cine y me compra dulces y hasta algún juguete, esas cosas que yo añoré cuando era niña.

COMIENZA A ESTAR CON OTRAS MUJERES Y TODO SE VIENE ABAJO

Pero comienza a estar con otras mujeres y todo se viene abajo. Tengo mi casa muy arreglada, pero comienza a andar con esa señora y comienza a vender las cosas para tener dinero. Entonces, tengo a m'hijo a los 6 meses de embarazo, vino bastante mal, hasta ahorita no está bien, lo ha perjudicado tanta droga y es que estoy internada casi un mes y me dan droga para estar dormida, para no estar alterada. Y es que me dan pastillas y no me hacen nada y me inyectan y tampoco, todo se lo está tragando el niño.
Todo eso le hace mal al niño, nace y sus dientes que le salen le salen todos picados no está bien de la vista, ya me lo operaron de un ojito y tengo que ir para que me lo operen del otro.
Cuando nace me dice el doctor que tiene insuficiencia respiratoria, que sus pulmones no le funcionan bien pero que eso se corrige con el tiempo, que sus pulmones tienen que crecer y es que nace con los pulmones más pequeños que su cuerpo.  Fue bastante duro para mí lo de m'hijo.
Ya tiene m'hijo como dos años cuando Roberto me dice que va a tener otro hijo con una señora. Yo ya no siento nada por él, yo lo veo como a cualquiera, como si un amigo me estuviera contando, así lo veo yo.
Pero en sí, el hecho de que se me acerque me da asco, me da repugnancia que me toque.
Tiene la señora su bebé pero se le muere. Ese día llega muy tomado a la casa y zangolotea a mi niño, le grita que cómo es posible que tanto cuidado, tanto esmero y quién sabe qué, y doctor cada 15 días y que vitaminas, que cómo es posible que se le haya logrado en lugar de su hija que tanto anhelaba.
Lo está zangoloteando cuando m'hijo, el mayor, le quita al niño y le dice
-no sé papá, el niño no le está haciendo nada, al niño qué le tiene que decir
pero mi marido le grita bien feo, le grita
-ciego desgraciado, ciego hijo de la chingada, por qué no te moriste tú en lugar de mi hija le dijo muchas cosas. Entonces le pega a m'hijo el grande, le pega por defender a su hermano, y luego la agarra contra mí, me grita que no es su hijo, que yo con quién sabe quién ando, que ando con su hermano, que ando con Juan de las pitas, que ando con todo el mundo.

ES YA UNA VIDA INSOPORTABLE

A partir de ese momento es ya una vida insoportable, por eso cuando se va, cuando sale los viernes y me pide su ropa yo ya se la tengo; porque ees de los que se quitan la camisa y al ratito ya la quiere bien lavada, bien planchada, así es él. Trato yo de no darle el mínimo motivo para que cuando pida algo se lo de para que se largue, no lo quiero tener en la casa.
Así, cuando sale lo vamos a espiar, si toma pesero es que se va con la vieja y no regresa hasta el lunes, pero si se va con los amigos era una cosa de martirio porque a cada ratito va a la casa o llega con sus amigos y hace desfiguro y medio y una ahí presente. Y ahí se desvisten y ¡hacen cada cosa! esto es una cosa bastante molesta para mí y para mis hijos, por eso cuando se va por unos días, ¡híjole!, es un descanso.

TENGO QUE LAVAR Y PLANCHAR PARA MANTENER A MIS HIJOS

Yo no sé, pero por miedo le aguanto que me trate mal. Si no me da gasto me aguanto, por que yo no soy de las que
-necesito para esto, necesito para lo otro.
Si no tengo dinero, yo lavo trastos, lavo ropa allá o hago cualquier cosa para ganarme algún dinero y no tenerle que pedir. Ya últimamente no me da nada de gasto y tengo que planchar y lavar y con eso mantengo a mis hijos, yo creo que por eso él me dice
-bueno, yo veo que otras mujeres pelean a sus maridos, yo veo que otras mujeres hacen lo imposible por que su marido regrese si anda con otra, pero tú no
yo sí le dije
-bueno, eso siempre y cuando el marido valga la pena, yo no me voy a ensuciar las manos por andar peleando por una mierda
así le dije yo.
Pero, oye, por decir esas cosas me pone como camote, pero nada le hace, ya lo dije y qué.
Pasa el tiempo y fallece mi mamá, que es la que me ayuda. Si no tengo dinero, corro con ella y le manda a mis hijos. Yo sé que si mis hijos están con ella no les faltan aunque fueran frijoles que les de, ella los compra.
Nos compra zapatos y ropa a mis hijos y a mí y como quien dice, lo de mi madre es otro golpe más duro porque entonces sí me quedo totalmente sola.

QUE LO DESAMARRO Y QUE ME GOLPEA

Una vez Roberto se sube al techo de la casa y grita que se va a aventar, entonces, su hermano y su primo se suben para poderlo bajar, pero ya que ve que están subiendo, comienza a gritar que lo quieren aventar. Forcejean y luego lo amarran, me piden un vaso con agua y bastante sal, para que vuelva el estómago y se tranquilice un poco. Sí, se lo hacen tomar y así amarrado lo mojan. Como a los dos metros se suelta y, ¡rájale!, lo meten en mi cuarto y lo dejan amarrado, él me pide que lo suelte que ya está bien, yo no quiero porque tengo miedo, pero mi hija viendo como está, me comienza a decir que lo suelte que para qué lo tengo amarrado, o sea que me estaba echando la culpa de que lo amarraron por mí.
En cierto modo yo siento bastante feo que me diga así y él chillando, nos dice que ya está bien, que no nos vaa a hacer nada, y que lo suelto.
Comienza a platicar, agarra a los niños y los abraza y quién sabe que tanto hace.  De repente agarra a mi niño chiquito, que tiene como 8 meses y me dice
-¿ves esto? tu que crees que puedo hacer con esto
así, levantándolo hasta arriba y pues, sí me dió miedo, en ese momento me lo avienta, lo alcancé a agarrar, con eso me descuido toda, no puedo abrazar al niño y cubrirme también, ahí es donde comienza a golpearme, me grita que se va a morir él pero que antes me va a llevar por delante.
Así continuamente son los pleitos: de agarrar cuchillo él y amenazarme, yo tengo unos 26 años ya.
Un día le pido para la operación de los ojitos de mi niño, pero él dice que no, que para eso no va a dar. Asisto al DIF y sí, me lo atienden, me lo preparan y me lo operan.
Me cobran poco, son 375 pesos, pero aparte tenemos que dar la sangre, pero
-¿de dónde me van a sacar sangre a mí? si estoy re-flaca
le digo a él pero dice que no porque está tomando.
Sí, van conmigo, él y mi hermano, a él se la sacan porque tiene buena sangre, para que voy a decir que no, con eso ya me acaba, le grita al niño que maldice la hora en que dió la sangre.

PORQUE LA AGARRA CONTRA MIS HIJOS, DECIDI IRME

Desde ahí la agarra contra el niño y comienzo a ver que el hecho de que lo que me hace no me duele y me aguanto, hacen que él la agarre contra mis hijos, pues ve que eso si me duele bastante, yo creo que por ello los comienza martirizar.
Viendo eso, no hay otro escape para mí que salirme. El me da la oportunidad porque un día nos saca de la casa, es un viernes y me quedo con mis hijos en la calle en un coche de mi hermano. El sábado igual, todo el santo día así, porque hicimos el intento de entrar a mi casa y nos aventó lo que tuvo cerca.
Una señora pasa y me dice que me vaya con ella, que ella me ayuda, me lleva allá por el ejido del Pedregal, allá por el Ajusco, está lejísimos. Ella también es sola con tres hijos. Me dice
-mira, no seas tonta, te pones a trabajar y las dos nos ayudamos
yo ya con una cosa así siento que tengo una mano amiga, es como si alguien nos tiende la mano para sacarnos de un hoyo. Al otro día me digo
-cómo nos vamos a quedar así nomás con la ropa que traemos
y le hablo a mi hermano y le informo que dejé a Roberto, me pregunta que si estoy segura y que en donde estoy, le digo donde y me voy a hablar con mi padrastro, él me dice que si estoy segura, él tiene a donde llevarme y me lleva allá a Iztapalapa, cerca de Ermita.
Todo lo que tengo, en mi casa se quedó y, en una de sus salidas Roberto tiene al mentado "toro", que es una pulquería clandestina que está por ahí en la colonia. Traje una mudanza y saco mis cosas: una cama, mi alacena que acababa de comprar, mi estufa, unos pocos trastes y nuestra ropa, lo demás se quedó: mi consola, mi refrigerador y otras cosas más, un chamaco me hizo el favor de asomarse a la esquina para echarme aguas.

ME LA PASO CON MIS HIJOS ARREGLANDO EL CUARTO

Yo creo que por todo eso que tengo en los nervios, yo no podía subir de peso, pues tengo los nervios bastantes gruesos, eso fue hace cuatro años, en todo ese tiempo él no me busca. Me lo encuentro en una ocasión que vine a ver a mis hermanos, se pone bastante nervioso y yo también, para que voy a decir que no, y como voy con mis hijos me da miedo de que les vaya a hacer algo, pienso que si él ve que yo tengo miedo, pues va a hacer de las suyas y trato de que no se me note, saco fuerzas de no sé dónde y le hablo bruscamente, es que yo nunca le he dicho una majadería, nunca. Me pregunta
-como están
sólo le contesto
-no ves que no nos hemos muerto de hambre
por fortuna yo ya tengo seis meses de estar trabajando y eso me ayuda.
Bueno, cuando lleguo a Iztapalapa, no hago yo nada, me la paso con mis hijos arreglando el cuarto para que esté bien y se me va el tiempo rápido. En realidad yo nunca he trabajado, yo nunca he salido para nada y ante todo sé que tengo que echarle ganas para que mis hijos no vean que tengo yo miedo de enfrentarme a la realidad. Yo andaba bastante desarreglada, desaliñada, mis hijos por lo igual, porque en cierto modo fue un cambio bastante brusco, en los que tuve que dejarlos solos y ellos no están acostumbrados a estarlo. Estamos mal.

UNA TIENE QUE HACERLA DE MAMA Y PAPA

Al principio mis hijos se desorganizan bastante y yo también, para que voy a decir que no, los tres se van al cerro en lugar de ir a la escuela, comienzan a sentir una libertad bastante floja, en donde nadie les dice
-no hagas esto, ponte a hacer lo otro
al principio les pego yo mucho, mucho y muy feo, es cuando comienza una a sentir la situación muy dura, porque una tiene que hacerla de mamá y papá, tiene una que trabajar, tiene una que llevar el mando de la familia y tiene una ante todo que ver que los hijos nos entiendan.
Ellos al momento me dicen que sí, pero luego les dejo el dinero del gasto y se lo gastan en cualquier golosina en lugar de comida.

LOS PROBLEMAS DE MIS HIJOS

En cierto modo tengo problemas con todos mis hijos. El grande, tengo la idea de que no se ha sabido abrir por sí solo camino, él está en edad escolar, tiene 15 años, pienso que se debe abrir, que debe relacionarse ciertamente con sus amigos y no retirarse, porque él lo que hace es aislarse, se cohibe y se hace a un lado de la gente y eso no debe ser, se siente menos que los demás, entonces esto lo ha perjudicado mucho en la secundaria porque no participa en clases.
Aunque él me dice que sí sabe, pero no es lo mismo que participe, a que nada más diga que sabe y es que él no practica, lo sabe al momento pero al no estar con sus amigos y decir
-tengo este problema y así y asado
porque yo creo que en una agrupación de compañeros se resuelven mejor los problemas que uno solo.
Mi niña tiene problemas en el habla y muchas veces se traba un poco, como que se come las palabras, ella es de muy lento aprendizaje y mucho muy nerviosa, porque quedó bastante nerviosa, quedó bastante dañada en ese sentido y lo que vivimos la ha perjudicado en el estudio. Ella va en quinto año y ya tiene 14 años.
A mi otro hijo no le entran las tablas ni con chochitos, él también va en quinto año, no le entran las tablas ni todo lo demás.
Los cuatro están en el coro y es lo que luego yo no entiendo, se aprenden las canciones: hasta el chiquito que tiene 7 años ya se las sabe. Ellos se van en las mañanitas, se van a convivios, eso me cuesta a mi bastante, bastante en el sentido en que necesitan llevar esto, que necesitan llevar lo otro y son extras para mí, pero lo acepto por el hecho de que ya no me siento tan agobiada al decir que no los puedo sacar yo, ellos tienen su momento de distracción y yo no me siento tan agobiada.
Bueno, m'hijo el chiquito ya se operó de un ojo, me falta el otro; que ya se operó de los dientes y lo que me preocupa es que cuando duerme de repente está muy sofocado y esto es porque cuando nace, nace con insuficiencia respiratoria, aunque la doctora me dice que a medida que vaya creciendo le irán creciendo sus pulmones y su organismo, pero pienso que tal vez la doctora pensó que iba a crecer poco mi hijo, y no, él tiene la estatura de un niño normal, pero pienso yo que sus pulmones no le están creciendo a su tamaño.

COMIENZO A TRABAJAR DE COSTURERA

Comienzo a buscar trabajo y al poco tiempo lo encuentro y eso porque como mi hermano vive en Cafetales, cuando paso por ahí, vi un letrero que solicitaba costureras. Yo he manejado la máquina de mi mamá, la sencilla, pero poco, y cuando me hacen la prueba y me siento en la máquina de motor, le aprieto el pie y, ¡pum! que se me va, luego me ponen a hacer la manga, la higo un poco rápido pero el chiste es la descosida, porque es una máquina de dos agujas en donde una ve la costura por adelante pero ya por detrás no, la descosida es la dura, seguido me equivocaba porque arriba eran dos costuras rectas pero por detrás eran dos costuras tipo zig-zag.
Me aceptan y entro a trabajar. Me contratan, un ingeniero chaparrito él, que me gustaban mucho sus ojos y una muchacha tipo norteña que es ingeniera y que se encargan de sacar más producción.
El primer día de trabajo sentí muy feo, me sentí como si fuera un animal raro, sentí yo que todo el mundo se me quedaba mirando. Al principio yo a nadie le hablaba, es una cosa muy cohibida para mí, es como un mundo nuevo en donde una va a tomar algo que nunca ha vivido. Esto es, un mundo nuevo para una mujer que se encierrra en su casa en cuatro paredes y que nada más conoce alrededor de ellas y que, al salir a buscar trabajo, se enfrenta a un círculo en el que no está acostumbrada a vivir.

MI PRIMERA RAYA Y LUEGO LUEGO VELADORA PARA MI VIRGEN

Cuando recibo mi primera raya, ¡uff!, sentí mucha alegría. Nada más imagínense, decir
-este dinero lo gané con el sudor de mi frente y lo voy a distribuir así y asado siente una que con esa cantidad va a hacer mucho y que con eso se van a cubrir muchas cosas, pero no va uno a cubrir ni lo necesario, mis hijos están muy contentos, luego luego mando a traer una veladora para mi virgen.
Con el tiempo en la fábrica me hago de amigas. Isabel, muy buena amiga, en todo me tiende la mano y pues muchas de ellas se van acercando poco a poco a mí, unas me dan la mano de buena fé y otras nada más a ver que me sacan, a ver que cuento, a ver que chismorreo, así conocí como se inicia la vida de una obrera.
Isabel me dice
-no seas pendeja, si vuelves con tu marido eres una pendeja, mira como te tiene y todavía estás ahí chillando
me regaña, en cierto modo yo sentía un regaño, pero ya después vi las cosas y digo
-esto es una amistad bastante buena, es una cosa que me está sacando del hoyo, que me está ayudando a que abra los ojos a la vida, tal cual es la vida, en la que tiene una que estar con las uñas preparadas para ver quién le va a dar el zarpazo para uno dárselo primero.
Porque esa es la vida de una obrera: estar esperanzada a que antes de que nos dé el patrón el zarpazo dárselo primero una, desgraciadamente siempre nos lo da antes él.

OCHO MESES ME CUESTA SALIR DEL HOYO

Me comienzo a transformar, ocho meses me cuesta salir del hoyo en que estoy. Me corto el pelo, comienzo a pintarme, comienzo a usar zapatillas, trato de que mis hijos su mejor ropa la tengan lista y, aunque no compro ropa, la que me dan la trato de arreglar para que se vea mejor y así darme yo ánimos de que estamos saliendo adelante.
En todo el tiempo he estado sola. Bueno, en cierta forma, he conocido a varias personas, sí he tenido un desahogo, por qué no voy a decir que he estado sola, sola.
He conocido a varios señores y han sido para mí, en cierto modo, buenos amigos. Uno al que no puedo olvidar es Roberto, es que he tenido suerte para los Robertos.

ME SALVO DE UN JALON A UN TERRENO BALDIO

Una noche estoy esperando el camión y unos individuos están atrás de mí, esperando también el camión o no sé qué están esperando ahí en Ermita. De esas cosas que, un carro se para, después un Volkswagen y una camioneta: se paran tres. Me dicen que si iba yo derecho, yo no les hago caso, pero me da mucho miedo que los fulanos dicen que porqué no me dan un jalón a un terreno baldío que hay enfrente, que basta un jaloncito para gozarla.
Me alejo de ahí y el coche se va conforme voy yo caminando; el de la camioneta como ve que no le hago caso se va, pero los fulanos vienen atrás de mí; cuando voy a llegar a la esquina el del Volkswagen me dice
-¿para donde va? yo la llevo
los fulanos ya están cerca de mí, me espanto y pues ¡pá' donde me hago! ya nada más corro para donde está el carro.
El señor se da cuenta de que yo voy bastante nerviosa, es un Le Barón y de esas cosas de que como son automáticos que sube el vidrio con el botón del lado de donde él va, y que volteo y que le digo
-ay, oiga para que sube el vidrio
ya muy excitada
-no, no, sino le voy a hacer nada si quiere la bajo, me dice. Yo quiero disculparme y me quiero bajar, pero no me deja y me lleva a mi casa.

SE ME PIERDE MI HIJA

Y es que estoy yo con los nervios muy tensos, porque me han pasado cosas muy fuertes días antes. Resulta que yo tengo un dinero guardado porque mi hijo va a entrar a la secundaria, tengo cuatro mil pesos. Cuatro mil pesos guardados con bastantes sacrificios; los junté y mi hija los agarró y se los gastó. Entonces, yo los busco y no los encuentro y cuando me dicen que ella fue, me alteré bastante.
Le iba yo a pegar y se me sale de la casa, tanto era mi enojo que la sigo dos cuadras y que se me pierde. De esas cosas que me regreso y me digo
-ahorita se va a regresar detrás de mí y al llegar a la casa le digo a los muchachos, díganle a su compañera que se meta,
ya un poquito se me había bajado el coraje.
Se salen a llamarla y como a la media hora que me dicen que no había nadie
¿no? ¿cómo que no hay nadie?
y desde esa hora fue buscar y buscar; son como las ocho y media del sábado y no encuentro a mi hija. Me voy a la Juventino previendo que ella está con sus tíos, pues nadie sabe de ella, mis hermanos tampoco, me dicen me vaya para mi casa porque ya está oscureciendo y que al entrarle miedo ella va a regresar, que debe de andar escondida por ahí.
Oscurece y dieron las 8, las 9, las 10 y mi hija no llega, fue una agonía que tuve en esos días en que m'hija por mi culpa se salió.
Por eso pienso que son altas y bajas, porque una cree que a golpes entienden los hijos, pero desgraciadamente no. Se fue el sábado y todo el domingo, mis hermanos me ayudan a buscarla, levantamos un acta en la Delegación, hablamos a Locatel, nos dicen que hay una muchacha más ó menos de las características de mi hija allá en la Cruz de Polanco, que vayamos para identificarla porque fue atropellada allá por Chalco, y es que en Chalco tengo una tía y mi hija sabe donde vive.
El que entra fue mi hermano, sale impresionado: está irreconocible la chavita, pero que no es mi hija aunque trae la misma ropa, no se imaginan lo que también sentí ahí.
Cuando nos retiramos, mi hermano trae una cara bastante grande, de por sí que no me habla bastante bien, me reclama en que situación lo ando metiendo, que él era personal de confianza en la General Motors y que van los agentes por él, ¡como va a quedar en su trabajo!
Me dice quién sabe cuantas cosas como él dió los datos de su trabajo, quiero yo en ese momento echarme del carro, mi cuñada yo creo comprende la situación y le dice que me deje y trata de suavizarla, yo le digo que me deje, que yo me iba caminando a mi casa. ¡No se lo hubiera dicho!, porque
-súbete, todavía que haces lo que haces, todavía te pones tus moños
se deshacía, ya fue y me dejó en mi casa y se fue a la suya, yo me quedo sin que supiera de m'hija otra noche más.

SE LA HABIA LLEVADO UNA SEÑORA, LE DIJO QUE NO TENIA MAMA

El lunes me arreglo y voy a la fábrica a avisar que no voy a trabajar hasta que no encuentre a mi hija, porque ni modo de estar trabajando sin saber de ella. En ese trayecto, ella va a la casa. La llevó una señora a la que le dijo que no tenía mamá y se va a una fiesta a San Lorenzo y que regresó el domingo en la tarde, cuando ella le dijo que se tenía que ir a su casa porque yo me iba a ir a trabajar y su hermanito se iba a quedar sola, o sea, ella regresó no por mí, sino por su hermano.
Ella estaba muy chica, todavía tenía 10 años le di las gracias a la señora, ella me dice que con toda confianza le pueden hacer un análisis médico a la niña, que no le había pasado nada, yo le agradecí que me la hubiera cuidado por lo menos esos días.

NO SE SI SENTIA EL CARIÑO DE UN PADRE O DE UN HOMBRE

Y al poco tiempo de eso, fue lo de los fulanos del coche, por eso iba con todos los nervios encima y estuve tan alterada. En el camino a mi casa le conté a Roberto todo, me desahogué con él como si lo hubiera conocido de muchos años.
El muy comprensivo me dió consejos y me dijo que quería volver a verme, que no le gustaba la forma en que me dejaba y que si en algo me podía servir que se ponía a mis órdenes.
Salí con él como unas tres veces. Así nomás, platicábamos, tomábamos café, y así. Ya después comenzó a decirme que yo le gustaba y que quién sabe qué y lo de siempre.
Fue muy bueno, porque cuando entra m'hijo a la secundaria, me ayuda a comprale sus útiles.
En sí salgo del trabajo y me reporto con él, nos quedamos de ver y eso sí, era puntualito como reloj, al puro centavo estaba.
Sentí verdaderamente que ese señor me trató como lo que era yo, una gente, una mujer, sí, porque nunca lo había sentido, no sé si sentía el cariño de un padre o el cariño de un hombre, no puedo decir que capto todavía esa idea porque me sentí yo bastante protegida entonces, como no tuve la protección de mi padre ni de mi marido, ahí las llevo yo en que no sé ni que es lo que sentí verdaderamente.
Un día me dice que le ofrecen un buen puesto en Monterrey y que por qué no me voy con él, pero viendo la situación me vuelve a entrar el miedo, ya no era la confianza, siempre me quedó ese miedo, por mucho que sintiera yo algo por este señor era antes que nada el miedo, y antes que el miedo, mis hijos. Yo digo
-¿cómo los voy a exponer a algo que yo misma no sé qué es?
le dije que no.

LO QUE USTEDES HAGAN ES LO QUE YO ME LLEVO DE CALIFICACION

De ahí conocí a otros muchachos, pero tampoco me gustó su modito de ser. A todos los que he conozco siempre les digo que soy casada pero que dejé a mi marido y que tengo cuatro hijos, es como mi tarjeta de presentación. Sí, porque yo pienso que el ocultar a mis hijos es como avergonzarme de ellos y en realidad ellos son quizá mi orgullo, porque los hice más o menos a mi modo.
Yo se los he dicho a mis hijos
-lo que ustedes hacen es lo que yo me llevo de calificación, porque la vida es como una clase, y nos van calificando, ustedes son mi tarea y si hacen algo malo es que yo no supe hacerla y como madre no cumplí.
Esto se los digo porque entiendo que como mujer valí sombrilla por el hecho de que no la pude hacer con mi esposo, ahora como mujer es la única cartilla que me queda.
Y la verdad es que mi marido me decía que yo como mujer valía sorbete y eso se quedó tan metido que todavía me pesa, aunque lo he venido superando porque ahora el que me la hace me la paga.
Como si fuera cosa del destino, el mes de mayo para mí es muy fuerte. En el mes de mayo es el día de las madres, y yo ya la perdí; en el mes de mayo es cuando dejo a mi esposo, y en el mes de mayo es cuando comienza la movilización en la fábrica donde trabajo.

ME INCORPORO AL MOVIMIENTO PORQUE EL PATRON NOS METIO

Yo me incorporo al movimiento no porque lo quise o no lo quise, sino porque fue el patrón quien nos metió. Es que nos hizo una especie de cateo en la fábrica que porque se están perdiendo muchas prendas y quieren saber quien se las estaba llevando. Este cateo lo hacen a la hora de la comida. Llegan, según los patrones, agentes federales, pero son policías bancarios vestidos de civil y una sin saber, decimos
-sí son, porque no les vamos a estar preguntando ni pidiéndoles identificación.
Al bajar a comer tienen cerradas las puertas y nos dicen que tenemos que pasar a las casetas a que nos esculcaran. Yo me meto a la caseta de las mujeres, ahí están unas compañeras, las veoque las estaba trasculcando la secretaria de Cohen, una tal Irma; y en otra caseta están trasculcando a los hombres; mientras los señores agentes están trasculcando nuestros lugares para ver que prendas tenemos ahí; sí tenemos, pero son las que nos dan para componer y que no alcanzamos a terminar.
A las compañeras que llevan falda, pues, va para arriba la falda, les buscan por las pantaletas, la blusa se la desabrochan y les buscan abajo del brassiere. Yo llevo un pantalón super pegado, porque me queda bastante pegado, ya no me lo pongo porque ya no me queda, me lo bajan hasta la rodilla. Yo les digo que a poco en un pantalón pegado me voy a llevar algo, me buscan en todos lados, ven que no tengo nada y me dejan salir.
Nos salimos a comer. Muy mal, nos sentimos muy mal, tanto fue mi coraje que ese día yo no comí. Durante la comida estamos calladas todas, solamente de vez en cuando alguien dice que esto es un desmadre.
Cuando volvimos, nos dicen que a cuatro compañeras las cacharon con prendas siendo que no es cierto, son de las mismas prendas que componemos.
Un compañero que se da cuenta de esto y protesta los agentes lo golpean, por eso cuando llegamos de comer todo fue una explosión bastante fuerte.
Todas estamos inconformes, entonces de ahí comienza la movilización. Vemos que tenemos que ver quién nos asesora y nos decidimos ir al Sindicato de Costureras 19 de Septiembre.

TENGO QUE LUCHAR POR EL TRABAJO EN QUE ESTABA

En ese momento yo no pensé en mis hijos, pensé
-tengo que luchar por el trabajo en que estoy, porque se supone que al estar luchando, en esa lucha se está luchando por el pan para los hijos.
Entonces yo no pensé que a mis hijos les iba hacer falta esto o lo otro, sino que me uní a mis compañeras, como todas, no hubo de que
-yo no me uno porque tengo que llevar esto a mi casa todas nos unimos.
En el 19 de Septiembre nos explican sobre las altas y bajas, dicen que va a haber despedidas, que va a haber esto y que va a haber lo otro y nadie dice no y nadie se echa para atrás.

MEJOR QUE ME CORRAN POR LUCHONA A QUE ME CORRAN POR PENDEJA

Cuando lleguo a mi casa no reflexiono y es que ¡el coraje siempre por delante! Al otro día muchas llevamos espejitos, yo lo puse en el carrete del hilo porque nos voltearon las máquinas que teníamos frente a la oficina para que así no podamos ver quién sale y quién entra y para que de esta forma el patrón nos pueda ver, pero por los espejitos vemos todo.
Esto es para mi otro mundo, comienzo a sentir otra presión, comienzo a cambiar todo y me digo
-mejor que me corran por luchona a que me corran por pendeja.
Se comienzan a planear las cosas, a apuntar los números de las máquinas, las secretarias bien que se dan cuenta quien más o menos se moviliza. Y como a mí me traen de un lado a otro, máquina en que me aplasto yo, máquina que apunto su número, si no apuntan mis compañeras estoy yo viendo a las de adelante, las de a lado y las de atrás y pues me ven que andaba yo muy movilizada.
Cuando sacan a las primeras cuatro, si sentí muy feo. Se hizo un paro y le echamos ganas, un coraje muy grande. No trabajamos ese día, nos vamos a Conciliación toda la fábrica. Al otro día nos habla el patrón y nos dice que no volvamos a hacer eso porque nos va a despedir, trata de asustarnos y nos pide que volvamos al camino.

COMIENZO A HACER CONCHA Y TORTUGUISMO

Yo saco apurándome como 750 prendas del bikini, pero entrego sólo 350 ó 400. Sí paso los bultos pero lo que no entrego yo eran los tiquets, si los entrego, a mis compañeras que no alcanzan a entregar esa cantidad se les exige lo mismo que yo hago, por eso comienzo a hacer concha y tortuguismo, comienzo a bajar la producción, me ven que tiro y tiro pero no les entrego yo los tiquets, yo me quedo con más de 200 tiquets de 200 prendas cada uno.
Hablamos con las compañeras que las vemos indecisas, yo les digo que si corren a otras yo voy a ser de las siguientes que el patrón va a echar pá fuera, pero que hay que seguirle.

EL PATRON ME SUSPENDE

Un día estoy ya por irme y voy al baño, cuando salgo me
dicen que ya corrieron a Malena y a Isabel. Digo
-¡chin!
me salgo a la calle y no sé que se me olvida, y en las escaleras que me dice la secretaria
-te hablan
yo digo
-ya qué, ya me van a echar para afuera
y subo.
Me dice el patrón que él me dió el trabajo porque vió que yo lo necesitaba, que vió que me superé bastante, que viera yo eso, que él sabe que estoy sola, que viera yo por mis hijos. Me recuerda que es época de inscripciones, que viera yo que iba a necesitar dinero para los útiles, que viera esto, que viera aquéllo, que necesito yo el trabajo pero que le estamos dando mucha guerra y que yo no he sabido apreciar lo que me está dando, que por lo menos estoy suspendida
-está bien señor, le digo
-si usted cree que le estamos dando guerra, guerra va a tener, con permiso
porque ni las gracias le dí.

EN LA REBELDIA COMIENZA LA LUCHA SINDICALISTA

Bajo a mi lugar, saco mis chivas y ¡vámonos!, porque ni le arreglé la máquina, así se la dejé, le dejé puros zapatos viejos. Siento algo porque me digo
-bueno, y ahora ¿qué voy a hacer?
de momento siento todo el peso, siento yo nada más un nudo en la garganta.
Pero siento que una lleva adentro la rebeldía del que no tiene contra el que todo lo tiene. Y es que uno se dice
-si ellos son poderosos, por qué le quitan al que no tiene siente uno una rebeldía por dentro que quizá todos llevamos y que quizá no hayamos sabido apreciar y ahí comienza la lucha sindicalista.
Esa es la lucha sindicalista, el hecho que se sienta rebeldía contra el poderoso, ante el que todo lo tiene, para el que las armas son hechas especialmente, porque uno no tiene más que sus manos, su trabajo y la decisión de luchar.
Porque el gobierno, el estado, a los charros, el dinero, todo lo tienen los poderosos, todo, y uno sólo tiene la lucha del trabajo y así lo he sentido en este trayecto de lucha viendo a mis compañeras con sus subidas y bajadas, haciendo esto y haciendo lo otro.
Luego, sí me rebelo, digo
-¡chihuahua! estamos aquí luchando y no vemos todas la misma capacitación y es ahí donde surgen las broncas que hay.
Y luego una ve el recuento, ve como los charros van cambiando los papeles, ve una que no avanzan los procesos, ve como los patrones pueden hacer daño con unas firmas que luego pienso que esas firmas no son mías.
Entonces, todo eso me da coraje, veo como está una luchando y como las maniobras de ellos son las que salen adelante. También damos trancazos, es lógico, pero no tanto como el patrón nos ha dado a nosotros. Le hemos pegado, él ha sentido el rigor de nosotros porque estamos unidos.
Aunque nos han hecho lo que nos han hecho, no nos hemos desunido, eso es donde ve él que estamos fuertes, yo pienso que él pensaba que en diciembre nosotros nos íbamos a deshacer, a desintegrar porque en diciembre las luchas sindicales se las ven duras, es cuando viene un desgaste, por la Navidad, por todo.
Entonces sí tiene una sus dolores porque en esos días no tiene una para darles a sus hijos, no tiene una para los Reyes, para una cena, para todo, esas cosas las siente una y así las carga.
Todo eso me fue haciendo un rencor muy grande, porque no voy a hacer lo que el patrón quiere, porque voy a estar con mis compañeras oyéndolas, apoyándolas, estando en sus audiencias. Porque cuando llego me ve de un modo mi patrón, como diré, como con odio, como ¡quién sabe que me quiere decir con la mirada!
Pero yo tampoco me dejo y menos ahora que he conocido a mucha gente, quizá me he desenvuelto más de lo que era, ya no soy nada de lo que era, porque hoy tengo por qué luchar y no me importan los trancazos que nos den, como el laudo.

UN OBRERO BIEN COMIDO PRODUCE MAS

Con todo y eso aquí estoy y estamos presentes todavía, en solidaridad con las compañeras que siguen despidiendo. Como a las últimas cuatro en donde volví a sentir ese rencor, tan grande que si estuviera enfrente del patrón no tendría palabras con que escupirle a la cara, porque si él no es de México, si él es extranjero y todavía que viene a explotar al pueblo mexicano, todavía tiene la mentalidad o el sadismo, porque es un sádico al estar esclavizando a la gente y pagarle menos de lo que produce.
Yo pienso que un obrero bien comido, cubierto de todas sus necesidades y bien pagado, produce más que un obrero que se le da menos en todos los sentidos. Porque siempre nos dan más trabajo y menos dinero, yo creo que no se produce más porque no se tiene la fuerza física para sacar la producción y se tiene la mente ocupada con problemas de la casa.
El futuro yo lo siento muy fuerte, pero, ora sí con la ayuda de Dios, que siempre he tenido y con coraje, voy a salir adelante.
Porque en cierto modo mi hijo ya sale de la secundaria y ya se va viendo adelante. Mis hijos, gracias a Dios, son un orgullo para mí, porque es una lucha ganada por mí, porque cumplí con algo más, porque para mí, salir adelante es ver a mi hija convertirse en una señorita, ya que en enero cumple 15 años.
Mis hijos, en cierto modo, me han dado muchas satisfacciones, ya que el hecho de que yo vea que son algo de provecho, ¿ya que más puedo esperar de la vida?; porque es la recompensa más formidable, porque es que me realicé como madre, porque quizás como mujer no la hice y valí sorbete.



LUPE

Nadie
mas que una, como obrera
puede hablar de lo cotidiano
de nuestra vida
porque es nuestra
porque una vive desde niña
luego se hace adolescente
mujer, madre y abuela
todo dentro de una fábrica
y detrás de una máquina.

Para la mujer obrera desde temprana edad, los sueños y aspiraciones se frustran por la terrible necesidad de nuestros padres. Desde el haber deseado un juguete, que tal vez nuestros propios padres fabriquen, o el querer comprar un vestido el que se nos niega por el enorme sacrificio de obtener dinero que hacen nuestros padres y que sólo alcanza para lo más elemental.
De esta manera la mayoría de las mujeres abandona a temprana edad el hogar para irse a trabajar, a veces para luchar por la sobrevivencia y para ayudar a resolver la crisis en que se vive y para combatir esa idea de que las mujers sólo somos útiles para producir hijos o para cuidar el hogar como si fuéramos objetos que en cualquier momento se desechan.
Además de la pobreza del hogar y de las necesidades, viene la pérdida de alguno de nuestros padres y con ello no solamente la salida de un ingreso, sino que también la llegada de un vacío que difícilmente alguien va a poder llenar porque era un ser que nos apoyaba en todo.
Ya en el trabajo, tiene una, todavía adolescente, que enfrentarse a la vida de los adultos, despertándose entonces una serie de sentimientos que a veces es difícil superar; como el creer que nuestros propios compañeros nos quieren utilizar ... y con ello se van acumulando odios y rencores con los que vamos creciendo.
Así, con el cansancio a cuestas del pesado trabajo, regresa una a su casa sin ver algún avance, pero aún con la idea de que se mejorará algún día.
Una vez que va una dominando el trabajo, va teniendo la idea de como hacer mejor las cosas y entonces tiene una que caminar, caminar, caminar entre talleres y talleres siempre en busca de mejorar.
No pasa mucho tiempo en que ya cansadas y con el estómago vacío regresa una al hogar con la enorme frustración de que no se corrige nada, hasta que por fin a fuerza de resistir, obligada por la necesidad, un día te acompaña la suerte y compruebas que todavía hay seres que quieren compartir tu experiencia y piensas que es posible ayudarlos y llegar a ser un ser útil a tu clase social.
Y en ese momento aprendes a manejar lo que por años y años haz aprendido, ya que de ello depende el sustento de tu hogar.
El tiempo transcurre y de pronto observas que te haz convertido en una mujer, que a fuerza de esfuerzo y de trabajo te enfrentas a la llegada, ahora de sentimientos que le dan un toque diferente a esa adolescencia. Encuentras a un compañero con quien compartir todo lo que haz aprendido antes, y que ahora lo ves como si fuera una recompensa.
¿Pero qué pasa? cuando toda esa ilusión y esperanza de que con el esfuerzo de ambos se pensaba salir adelante, llega lo que después es la separación.
Entonces todo se derrumba a la vez y te encuentras de nuevo sola y para colmo, con grandes responsabilidades del hogar y de los hijos. Y debes aceptar así la vida, cada vez más cruel, porque ya no es sólo el ir a trabajar, sino de encontrar a un compañero que no sólo no quiera jugar contigo sino que quiera amarte a ti y a tus hijos para los que tienes que ir a buscar su alimento, vestido y habitación.
Después, viene la lucha porque los hijos sean mejores cada día y que no lleguen a ser esclavos de una fábrica. Nuestra lucha entonces es para que ellos tengan otro medio de vida. Pero al verla infelicidad del mísero salario que una gana como obrera y que no le alcanza, que no le alcanza y la angustia es muy grande porque no tiene una lo suficiente para vivir y es más, siente una que se muere cuando el hijo empieza a tener que trabajar de obrero y que una piensa que va a llevar nuestra propia vida y sufre una más cuando por más que nos esforzamos por sacar a nuestros hijos adelante, vemos que no se puede, que no se puede.
Y entonces es cuando una comprende del porqué mi mamá nos estaba siempre carrereando, mi mamá hasta un ladrillo le ponía a la máquina de coser para que yo alcanzara y sentía que me utilizaba, que hasta se lo llegué a decir varias veces
-usted nos utiliza antes de darnos más.
Pero ahora que estoy viviendo la misma situación que vivió mi madre, la comprendo, aunque no es ésta la vida que yo hubiera querido tener.
Ahora comprendo cuando mi mamá nos decía
-hijos sírvanme la comida, ¡se me esta haciendo tarde!.
Lo comprendo porque ahora mi hija me dice
-el silbato de la 6 de la mañana y el silbato de la 11 de la noche me tienen harta, harta, estoy harta de ese silbato,
¿porqué razón madre?
A mí no me lo explicaron, pero yo sí se los explico a mis hijos y les digo que el sistema capitalista que nos tienen en el país no nos da para más y, mientras sigamos así, no vamos a poder salir adelante, no vamos a poder salir.
Así pasan año, tras año y vamos viendo con desesperación que por más que una trabaje, no llega el cambio y piensa una que tal vez nunca llegue a ocurrir.
Y luego el trabajar diariamente, todos los días a las 5 de la mañana o antes levantarnos, bañarse una aunque el agua no esté caliente porque hay que economizar el gasto y así, a las carreras, poner un poco de comida en un recipiente porque una obrera mexicana no puede gastar, ni puede darse el lujo de ir a un restaurante.
Esa es parte de la vida cotidiana de una obrera, en la que una no tiene un poco de tiempo para sí, porque no puede una decir  -tengo una sirvienta, o tengo a mi madre cerca y me va a poder ayudar porque una como mujer se viene sola a vivir a la ciudad y solita se va a tener que abrir paso en la vida.
Y por eso es tan difícil seguir adelante y el tratar de seguir una línea de conducta, porque la angustia nos llena el alma y aún así salimos de la casa para irnos a tomar el camión.
Ya en el camión, aunque estemos todos apretados y sin poder movernos, continuamos sin poder decir nada, sin poder protestar.
Ya en la terminal del siguiente camión, nos colocamos en la cola y entonces no nos importa quien llegó antes o quien después, lo que nos urge es subir aunque no nos toque necesariamente estar sentadas porque, además, el trabajo es el estar sentada todo el día.
Entonces en el camión no falta un hombre que se te arrime y que te venga molestando o que, de plano te agarre las asentaderas y que al cambiar la mano te roce el busto.
Llega entonces una al trabajo, a la fábrica y ya para entonces pasaron lo 10 minutos de tolerancia, te dice el ingeniero que te va a descontar por llegar retardada y pues ¡ya ni modo! se queda una a trabajar los cientos y cientos de paquetes y no tiene una derecho a protestar porque se encuentra una presionada por la supervisora, porque se encuentra una presionada con los bihorarios, porque no ajusta una sus bihorarios, porque llega la supervisora y te dice que ya tienes tantas piezas de atraso, porque a ella no le importa lo que pase en tu hogar o lo que les pase a tus hijos.
Tu sigues trabajando porque al fin y al cabo te van a tratar como a una mujer-máquina más que como a un ser humano que tiene sentimientos e ilusiones.
A la una y media de la tarde, llega la hora de la comida; sacas entonces tu comida que trajiste de tu casa y tus compañeras también sacan la suya y juntas nos vamos a comer. Es que los obreros nos juntamos para ir a comer ya sea en los comedores, en los pasillos, en las escaleras, en los estacionamientos o inclusive en las banquetas de las calles.
Y luego ¡a correr! porque ya son 10 minutos para las dos de la tarde, entonces con las aglomeraciones te formas para entrar otra vez a tu lugar de trabajo y ni siquiera se ha enfriado el taco cuando lo vuelves a guardar, porque no puedes comer cuando trabajas, porque te regañan o te castigan.  A veces cuando traes un chile o un dulce te descansan sin trabajar tres días lo que ¡claro! te van a descontar de tu salario.
Y empiezas a trabajar y a veces te tardas en el proceso porque unas prendas son más difíciles y otras más fáciles, pero la cuestión es que tienes que trabajar aún con el agotamiento que para ese momento ya tienes.
Llega la hora de la salida, de nuevo las aglomeraciones, porque todas queremos salir al mismo tiempo, porque todas queremos huír de la fábrica, porque es deprimente que casi nunca vemos al sol, porque vamos entrando muy temprano y ya salimos cuando es tarde.
Entonces viene lo peor, otra vez a correr a tomar el camión, correr a la tienda o al super para ver si encuentra una algo para hacer la comida.
Ya en la casa, mientras comemos algo, hay que estar guisando la sopa del siguiente día, levantar los trastes mientras se coce lo que una esté guisando, barrer, trapear, enjuagar la ropa, bañar a los hijos, revisar sus tareas, bolearles sus zapatos, porque el trabajo de una obrera nunca termina, nunca se acaba.
Por fin la 11 de la noche ya se acuesta una agotada a dormir.
A veces no lo haces nomás de pensar
-¿qué voy a hacer?
y no nada más tu sino ¿qué van a hacer tus hijos?
Así pasan los días, las semanas, los meses y los años y sin que te des cuenta ya llegas a vieja y de pronto el patrón que no tiene conciencia de que ahí dejaste parte de tu vida, te corre del trabajo.
Quedas entonces en la vejez, en el abandono y es cuando la mayoría de las obreras nos encontramos entonces en una situación bastante difícil, porque los patrones no toman en cuenta la vida que le has dejado durante años y años de estar trabajando y te despide cuando mucho con una mísera liquidación.
Una vez así, te miras en el abandono y se te hiela el alma, porque piensas que naciste para ser usada y entonces ves a tus hijos y piensas que esa situación es la que les espera, que lo que les espera es estar detrás de una máquina.
Entonces como obrera vieja te encuentras vendiendo flores o, llevándoles a tus antiguas compañeras, zapatos, sweters o cualquier cosa a vender para poder subsistir, porque no te queda más que seguirle buscando en donde puedas trabajar.
Porque aunque tengo 23 años de trabajo, estoy consciente que no he perdido mis habilidades, que, la verdad, es que sí he buscado donde trabajar y aún tengo muchos deseos de integrarme a una fábrica, porque me he visto con la máquina y tengo las mismas habilidades de una mujer joven, aunque tenga ya 40 años de edad.
Sufres en ese momento el sarcasmo de que no puedes trabajar por vieja y entonces se da una cuenta de que esa vida la tenemos que cambiar, que tenemos que luchar por una vida diferente, para que las obreras jóvenes alcancen mejores condiciones de vida, porque mejores niveles de vida es lo que necesita la obrera mexicana.




LAS OBRERAS DE LA MAQUILA

CAPITULO I. 

"La industria maquiladora de exportación es un mal necesario en economías que, como la mexicana, están tan ávidas de inversiones productivas que no les importan las onerosas condiciones de explotación impuestas a su fuerza de trabajo orillada a ser: abundante, primeriza en el trabajo industrial y barata.
Para los capitalistas norteamericanos, ha representado una salida competitiva al reto productivo lanzado por Japón y el Mercado Común Europeo. Para ellos, hasta ahora ha sido una inversión no-riesgosa, ya que controlan verticalmente el proceso productivo y en los raros casos en que han tenido que enfrentar demandas laborales, simplemente se han llevado sus bienes y han cerrado el negocio.
Para el empresario mexicano la industria maquiladora puede considerarse como un fracaso. En efecto, los inversionistas internacionales están valorizando su capital en donde este empresariado novato y timorato prácticamente no se ha atrevido a hacerlo. Por ello, la industria maquiladora significa una vuelta atrás en el desarrollo capitalista de un territorio que llegó a creer de su exclusividad.
También significa una pérdida de autonomía frente al capital internacional del que solo están obteniendo migajas como son los ingresos por la renta de terrenos y bodegas y la venta de empaques.
Se trata de un fracaso que están aceptando por la necesidad de captar divisas para pagar una deuda externa que endilgó al Estado mexicano, a quien también le cedió el problema de generar empleos que aliviaran un poco la asfixiante situación de los trabajadores mexicanos, para quienes, la industria maquiladora constituye una posibilidad de un conseguir empleo con cargas intensivas de trabajo y bajos salarios en el mercado de trabajo en México que no ha crecido desde 1982."

EN REYNOSA LA GENTE ES HOSPITALARIA

Reynosa es una ciudad tranquila, la gente es hospitalaria, es un pueblo pintoresco, la mayoría de las calles son feas llenas de baches, lo único que está arreglado es el centro y las colonias aledañas; pero las colonias que están a la orilla de la ciudad, como las colonias Hidalgo, el Olmo, la Juárez, Cumbres, el Maestro, esta última está horrible, son colonias olvidadas por las autoridades municipales.
Bonita la colonia Del Prado que es donde viven los que tienen billetes y la Rivereña también. A pesar de que Reynosa cuenta con mucha industria y que tiene una refinería de PEMEX, la ciudad está olvidada, no obstante que tiene mucho turismo de Estados Unidos, gente que viene de compras por el tipo de cambio, o a las Disco.
El que manda aquí es Reynaldo Garza Cantú, él es el cacique de Reynosa, él dice que es lo que se hace y que no, el presidente municipal lo obedece en todo, éste estuvo internado en un manicomio, bueno, era un sanatorio de rehabilitación mental. Reynosa tiene sus cines, el Rex está bonito, y su plaza, en ella casi no hay parejitas caminando y es que no hay donde tomar la sombra ¡ni árboles tenemos!, y si se para uno un ratito, así mirando hacia la presidencia, luego luego la policía nos dice
-¡qué tanto miras, vete para allá!
pero aún así la plaza es muy bonita, bueno, yo así la veo.


"La frontera norte se ha convertido en el área favorita para el establecimiento de las maquiladoras. Según los datos del Banco de México, en julio de 1988, el personal ocupado en la frontera representó el 94.6 por ciento de los 377 mil 511 trabajadores de la maquila en el país.
La ciudad fronteriza de Reynosa Tamaulipas, que incluye el municipio de Río Bravo, colinda con McAllen Texas y ha tenido una tardía incorporación al proceso maquilizador de la frontera norte. En sus inicios Reynosa era una zona con un intenso desarrollo agrícola al que posteriormente se agregó la importante presencia de la Refinería de PEMEX.
Para 1975, la maquila en Reynosa ocupaba a  mil 255 trabajadoras que representaban el 1.9 por ciento del total en México, y en julio de 1988 ya eran 19 mil 133 trabajadoras, o sea el 5.1 por ciento del total, con el séptimo lugar nacional después de Cd.Juárez, Tijuana, Matamoros, Chihuahua, Nogales y Mexicali."

LA TRASNACIONAL ZENITH

Las plantas de Zenith son cuatro, Zenith tiene muchas pero en otras ciudades de México y en Chicago. La planta 12, la 13, el anexo 13 y la 26, están aquí en Reynosa; la 12 está a la orilla de la carretera, frente a ella está la planta 13. Las plantas son unos jacalones grandotes, no es una fábrica bonita, es mas bien fea.
Los compañeros en la fábrica nos llevamos bien, muy bien, tenemos muchos amigos. Es raro que un compañero tenga problemas con otro, hay mucha solidaridad. Nuestras diversiones son el cine, ir caminando por las colonias, o a la Disco. La Disco abre de las tres de la tarde en adelante, los viernes sábados y domingos sólo hasta las 12 de la noche porque el presidente no quiere que lo despierten. Como la zona rosa está cerca de la colonia Del Prado, cuando pasan los júniors se alocan y lo despiertan.
Es aquí en Reynosa donde yo vivo y trabajo, yo trabajo en la empresa Televisión de Reynosa.
La empresa comenzó a trabajar el 23 de noviembre de 1977, haciendo partes de televisión; eso era al principio, hoy se hace el televisor completo.
Las partes vienen de los Estados Unidos, aquí nada más las ensamblamos. Esto lo hacemos en varios departamentos, como el VCD en donde se elaboran las tablillas, las que una vez ensambladas van a dar al departamento de Hiratas en donde se les van a insertar otros materiales, aquí una de sus líneas tiene 100 ó 150 elementos, son grandísimos. Cuando ya se termina esa función, se supone que el módulo ya está terminado y es llevado donde el televisor es ensamblado.
En el departamento de precorte, que es donde le dan forma a los capacitores y resistencias, el trabajo se dificulta mucho porque hay que estar insertando una por una las piezas, éstas son muy chiquititas.
En VCD se inicia el proceso y de ahí se va a diferentes departamentos, eso porque se ensamblan diferentes tablillas. Hay varios modelos para diferentes líneas, por eso de VCD se puede mandar a Hiratas o a fuentes de poder y es que los modelos se especifican por medio de números y uno tiene que identificarlos ¿si? si es de 19 pulgadas es un material y si no, es de otro material.
Aquí se trabajan las marcas de televisión Zenith, la empresa consta de cuatro plantas y trabajan aproximadamente 20 mil trabajadores de los cuales unas 18 mil son mujeres.
Una de las plantas es la 26 de microcircuitos, ahí se trabaja puras piezas pequeñitas con microscopio, son como pequeños ovulillos chiquillos, a los que se les ponen pequeños diodos, resistencias y circuitos integrados muy pequeños, todo a mano. En la planta 13, se trabajan transformadores con
material magnético y de ahí se mandan a la planta 12 y a otras plantas.
Luego sigue la planta anexo 13 que trabaja antenas y cables. En él se tiene un departamento de servicio, ahí mandan las cosas que ya no sirven, pero hay veces que necesitan algún elemento que ahí botaron y nos ponen a sacar todo eso para buscar las piezas y ¡para volverlos a meter! eso es lo bueno; en todas las plantas existe un departamento de servicio, pero el General está aquí.
También existe el anexo 12, es una bodega y funciona casi nada más como Control de Calidad.
"La empresa PARTES DE TELEVISION DE REYNOSA, S.A. de C.V. Es 100 por ciento propiedad de
la Zenith, corporación internacional con sede en Chicago.
Esta unidad productiva comenzó a trabajar el 23 de noviembre de 1977, convirtiéndose en pocos años en la fábrica maquiladora más grande del país. Por eso se puede afirmar que lo que sucede ahí impone su influencia en la situación del resto de la industria maquiladora en Reynosa.
Zenith Reynosa, es una fábrica que exporta toda su producción. El bajísimo nivel salarial de la fuerza de trabajo mexicana ha permitido a Zenith ser una empresa competitiva en el mercado internacional. El éxito ha sido tal que, a partir de 1982, le ha convenido maquinizar sus instalaciones.  
En ese entonces, aparecieron las máquinas soldadoras que eliminaron gran parte de la soldadura manual. A éstas le acompañaron las máquinas insertadoras de componentes que antes se insertaban a mano en un orden fijo: primero los capacitores, después los transistores y las resistencias. También llegaron las líneas Hirata, de tecnología electrónica japonesa que han venido desplazando a las M‑10 de banda de transportación continua y, finalmente, aparecieron unos cuantos robots en la línea de producción; los cuales, según los trabajadores, no han dado el ancho ante la competencia de una fuerza de trabajo eficiente y baratísima.
No es inconcebible que la permanencia de los robots sea debida a que son usados como una forma de presión psicológica al operador para así aumentar la intensidad del trabajo.
La pérdida del poder adquisitivo de los salarios mínimos y en general de todos los salarios en México, ha sido un proceso continuo que arranca desde 1977, que se agudizó a partir de 1982 y que no se ha detenido hasta la fecha.
En efecto, el costo por hora en la industria electrónica y del vestido era en 1969 de 53 centavos de dólar en México, 27 centavos en Hong Kong y 2 dólares y 31 centavos en los Estados Unidos. Para 1984 este mismo costo por hora era de 1 dólar en México, 1.50 en Hong Kong y de 8 a 13 dólares en los Estados Unidos. (1)
Pero aún hay más: para 1988 el salario en Zurich era 22 veces superior al que se pagaba en la ciudad de México, el de Ginebra 20 veces, el de Los Angeles 16, el de Madrid 6, el de Río de Janeiro 58 por ciento superior, Buenos Aires y Bogotá 116 por ciento  y Panamá (antes de la invasión de E. U.) 291 por ciento.
Más todavía: en 1988, mientras que en la ciudad de México un mecánico ganaba  mil 700 dólares al año, en Los Angeles ganaba 24 mil 500, en Chicago 23 mil 500, en Francfurt 14 mil, en Sao Paulo 2 mil 400, en Buenos Aires 2 mil 600 y en Bogotá 3 mil 600 dólares anuales. (2)
Es necesario recordar que ya en 1988 regía en México un salario mínimo que solo podía comprar un poco más de la tercera parte de lo que podía comprar el salario mínimo vigente en 1976. (3)  
La situación de las trabajadoras de la maquila en Reynosa, a pesar de estar laborando en una de las empresas más productivas a nivel mundial, es aún más desesperante que en muchas otras regiones de una economía que, como la mexicana, se caracteriza por sus bajos salarios.
Si comparamos los salarios devengados por el personal ocupado, en la Gráfica 1 podemos observar que en Reynosa en 1975 eran 4 por ciento más bajos que en Matamoros, recordemos que Matamoros está situada a sólo 100 kilómetros de Reynosa, y 14 por ciento más bajos que el promedio salarial de la maquila en México.
En 1980 la situación regional de los salarios en Reynosa empeoró, ahora eran 18.6 por ciento menores que en Matamoros y 8.3 por ciento por debajo que el promedio nacional.
En 1986 los salarios de Reynosa mejoraron un poco puesto que estaban un 10.2 por ciento abajo de los de Matamoros y ya eran superiores en un 4.1 por ciento al promedio nacional. Esta última cifra tiene su explicación en la subvaluación del peso mexicano frente al dólar que, si bien hizo más competitivos los productos de exportación elaborados en México, desde otro punto de vista, castigó a la población fronteriza al impedirle comprar, como en el pasado con un peso sobrevaluado, sus productos de primera necesidad en el otro lado de la frontera.
Es probable que la política de bajos salarios en Reynosa, que implica la contratación de personal menos calificado, además del descontento de los que ya se encuentran trabajando a los altos niveles de eficiencia que imponen las fábricas de la maquila, sea la que esté provocando problemas de productividad tales como el que muestra la Gráfica 2.
En esta Gráfica podemos apreciar que, en 1975, la relación porcentual del VALOR AGREGADO/PERSONAL OCUPADO, era en Reynosa un 3.7 por ciento superior al de Matamoros, aunque se encontraba por debajo de la cifra nacional en un 20.3 por ciento.
En 1980 ya Matamoros muestra un valor mayor que el de Reynosa en un 1.7 por ciento al mismo tiempo que la diferencia con la relación a nivel nacional se logra reducir a la mitad, es decir a un 10.4 por ciento.
Pero en 1986 la Gráfica muestra unas cifras impresionantemente bajas para Reynosa: ¡36.9 por ciento por debajo de Matamoros y 21 por ciento abajo del nivel nacional!,
verdaderamente son estadísticas que ameritan el despido sin miramientos a los responsables de esta estrategia empresarial de mantener bajos salarios.
Queremos llamar la atención sobre un fenómeno en Reynosa cuya explicación más que económica es política y que describe el tipo de control laboral imperante localmente. Se trata del porcentaje de obreros dentro del personal ocupado, en donde Reynosa se encuentra por debajo de los porcentajes de Matamoros y del total nacional. Al analizar la Gráfica 3 percibimos que aunque en 1975 las cifras eran más o menos similares, en 1980 se empezaron a separar y ya para 1986 el porcentaje de Reynosa siguió su caída hasta llegar al 80 por ciento de obreros, contra un 85 por ciento en Matamoros y un 81.6 por ciento del promedio nacional. Por los altos sueldos cobrados por el personal de confianza compuesto por técnicos de producción y empleados administrativos que Reynosa mantiene en una proporción inusitadamente alta, el 20%, se puede deducir que los salarios de los obreros están todavía por debajo de los mostrados en la Gráfica 1."  (5)


CAPITULO II.

NOS COMENZAMOS A ORGANIZAR POR EL SALARIO

En 1983, nos comenzamos a organizar haciendo reuniones y citandonos  en las colonias, el objeto era  buscar un mejor salario para nosotras y los demás compañeros.
Pero el líder que teníamos en el sindicato siempre nos acusaba, nos amenazaba y hasta nos perseguía. En estas circunstancias lograron encerrar a un compañero en la cárcel; entonces los trabajadores decidimos hacer un paro, no era legal pero como el líder no nos apoyaba, decidimos hacerlo aunque fuera ilegal.
Una semana después llegó Fidel Velázquez que iba rumbo a Matamoros y Laredo. Una comisión nuestra fue a visitarlo y se llegó a un acuerdo firmado por ambas partes en donde se convocaba a elecciones universales el 20 de noviembre de 1983.

GANAMOS PERO EL LICENCIADO VENDIO EL MOVIMIENTO

Las elecciones se llevaron a cabo y ganamos claramente.
Entonces nos juntamos en un despacho tres de nosotros: los que venían de la CTM de México, el líder depuesto Ernesto Jáuregui y un tal licenciado Zepeda del PSUM que durante un tiempo nos anduvo asesorando y este licenciado aprovechando que los compañeros nuestros no tenían experiencia en estos asuntos, vendió el movimiento.
Cuando los trabajadores le preguntaron que si todo estaba bien y ellos debían firmar el documento, él les dijo que sí, que lo firmaran porque todo estaba en orden. Pero en realidad el nuevo documento revocaba al anterior en donde se convocaba a elecciones, señalando que ganara el mejor. Ahora, después de que la CTM perdió las elecciones el nuevo documento le daba autoridad a Fidel Velázquez para sancionar las elecciones.
Por eso Jáuregui señaló mañosamente que las elecciones no eran válidas, porque no había votado la mayoría, el 50 por ciento más uno, de los trabajadores y que a su gente no la habían dejado votar.
Esto fué suficiente para que el más mañoso de los líderes, Fidel Velázquez, anulara las elecciones aunque era evidente que el repudio a Jáuregui, crecía día con día.

EL MOVIMIENTO SE FORTALECIO

Ante este desconocimiento de las decisiones mayoritarias el movimiento se fortaleció. Se realizaron varias marchas de protesta y algunos mitines en donde por medio de volantes se explicaba la arbitrariedad de Fidel y el volteón del licenciado Zepeda.
Este último, formó una planilla que era la del PSUM y se dedicó por mucho tiempo a desprestigiar a los compañeros que firmaron el acuerdo y que seguían al frente del movimiento y al mismo tiempo también atacaba a Jáuregui, pero la gente ya sabía que eran lo mismo, porque traían la misma gente y ya los habían visto juntos y, además, la misma CTM lo estaba apoyando.
En esos tiempos estaba permanentemente en Reynosa un representante de Fidel Velázquez: Ernesto Cerda, secretario general del STPRM sección 36 de Tamaulipas, al que se le estuvo presionando para tener otra entrevista con Fidel, hasta que finalmente se llegó a otro acuerdo de realizar elecciones en febrero de 1984, pero solamente a nivel seccional, ya que sabían que podrían perder el comité ejecutivo y la CTM no quería soltar el sindicato.

VOLVIMOS A GANAR

Y se realizaron las elecciones y nosotros con la planilla Verde logramos ganar en la mayoría de las plantas. Ganamos Zenith que con sus 9 mil trabajadores en las plantas 12 y 13 conforman a la mayoría en Reynosa. Jáuregui y la CTM ganaron siete plantas, pero pequeñas, ya que entre todas apenas llegaban a mil 500 trabajadoras.
Entonces siguió otra etapa en donde Jáuregui no dejaba actuar a los seccionales y continuaba con su política de colaboración con la empresa sin ayudar a los trabajadores. Así fué como logró despedir al secretario del seccional de Zenith, uno de los más combativos y no lo reinstalaron aunque hubo muchas protestas como el no entrar a trabajar y parar líneas; el día en que lo corrieron y al día siguiente también una mayoría de compañeras se negaron a trabajar. 
Un día la gente del PSUM andaba rayando las peseras con consignas contra Jáuregui, como la de  ¡muera la rata!
cuando llegó la Judicial, la Seguridad, la Policía y se querían llevar a los que estaban pintando, pero la gente los rodeó y ya no se los pudieron llevar.
Luego se nombró a una Comisión para que fuera a hablar con la Judicial y convencerlos de que no habían sido gente de la Verde. Sin embargo, quince días después encerraron en la fábrica a dos compañeros y quieren hacerlos firmar su renuncia al trabajo, pero ellos se negaron pues ya estaban prevenidos de que no debían firmar nada, de todas maneras los corrieron del trabajo.

LLEGAMOS HASTA LA HUELGA DE HAMBRE

Se siguió con la agitación y con el volanteo y la CTM no hace caso de las inconformidades de la gente que quiere echar a andar las seccionales y reinstalar a sus líderes que acababan de elegir.  Por eso en abril de 1984 se decide ir a una huelga de hambre.
Primero la gente no asistía al compamento del ayuno, pero poco a poco se fueron incorporando gente de las colonias, también estudiantes y se empezaron a juntar buenos contingentes.
Por eso, a los quince días de huelga, el Presidente Municipal, Miguel Valdez Revilla, llamó a los colonos a reunirse porque, según dijo, se iban a entregar papeles de los terrenos ocupados.
Una vez reunidos, esperó a que no hubiera gente en donde estaba la huelga de hambre, que fué como a las dos de la tarde, porque el primer turno sale a las 3:15 y a esa misma hora entra el segundo turno. Y a esa hora, junto con ambulancias y patrullas, levantaron a los compañeros en huelga de hambre y se los llevaron al hospital, siendo varios compañeros encarcelados.
Esta operación se efectuó con lujo de violencia, a un reportero norteamericano que estaba tomando fotos le arrancaron la cámara de las manos, se la quebraron y lo amenazaron de muerte, diciéndole que si no se marchaba iba a amanecer en el río, el fotógrafo no se fue y lo apresaron acusándolo de agitador, todo porque no es de la CTM.
Al día siguiente por la mañana, se realizó una marcha hasta la cárcel para sacar a los compañeros y por la tarde los trabajadores de la mañana, hicieron una marcha al hospital y con esas presiones todos quedaron libres después de cinco días.

LA COMBATIVA MARCHA DEL 1o. DE MAYO

Después, comenzamos a organizarnos para el 1o. de mayo de 1983, volanteamos, hicimos llamados y visitamos a la empresa; así la marcha del día del trabajo fué todo un éxito.
La mayoría de los trabajadores iban con pancartas y gritones repudiando a Jáuregui que no quería dejar el puesto. La marcha fue muy combativa a pesar de la campaña de Jáuregui y de la empresa en donde decían, hasta en desplegados en los periódicos, que no se asistiera a la marcha porque iba a haber soldados y policías y podían ser golpeados.
Al calor de la movilización se decidió tomar el local sindical que Jáuregui lo tenía cerrado.
La primera vez no lo hicimos porque no había un notario público que diera fé de los bienes sindicales presentes en ese momento. Tres días después, 19 compañeros decidimos abrir el local y como a Jáuregui lo protegía la policía a todos nos llevaron a la cárcel, dejándonos salir ya en la noche, dejando presos a dos compañeros a los que se les acusaba de daños en propiedad ajena y otros cargos. Después de presionar, a los tres días salieron libres bajo fianza, por lo que todavía tienen un proceso pendiente.

FIDEL NOS IMPONE OTRO LIDER

En ese timpo fuimos varias veces a ver a Diego Navarro que es de la Federación de Trabajadores de Tamaulipas perteneciente a la CTM y citamos a Fidel Velázquez, pero ellos deciden en el mes de octubre cambiar a Jáuregui e imponer por seis meses a un secretario general de su propia gente llamado Rafael Morales de la Cruz, además se llamó a gente que antes era de la planilla Verde.
Así lo hicieron y lo que ahora está sucediendo es que este nuevo líder no deja hacer nada al resto del Comité Ejecutivo y el solo es el que negocia con las empresas. Por eso decimos que aunque se cambió a Jáuregui la situación sigue siendo la misma: no se toma en cuenta para nada las opiniones de los trabajadores y no se defienden sus intereses.
Por ejemplo, a fines de 1984, despidieron a cerca de 3 mil trabajadores y Morales no hizo nada porque dice que en el Contrato Colectivo de Trabajo hay una cláusula que le permite a la empresa a desocupar a cualquier trabajador sin pagarle nada y nosotros sabemos que esto no puede hacerse porque está por debajo de los derechos marcados por la Ley Federal del Trabajo.
Pero la gente ya no está muy contenta con él, dicen que ahora ya saben lo que es luchar, lo que es una marcha, lo que es protestar y más adelante van a seguir luchando porque no se van a conformar con este individuo, porque ya están conociendo lo que es verdaderamente la CTM.


CAPITULO III.

LOS PROCESOS DE ENSAMBLE en 1989

En la fábrica existen unos robots, éstos tienen una especie de brazos y con ellos van tomando los transistores y las componentes y los van insertando en las tablillas. Algunos de ellos han dejado de funcionar porque están acarreando muchos problemas, salen con muchas fallas y defectos y los patrones prefieren poner a operadoras para sustiruir las operaciones que está haciendo el robot. En Hiratas se elaboran los módulos chasisetas, son módulos largos, es el módulo principal del televisor.
Existen varios procesos de ensamble: El departamento de Inserción que es donde están las operadoras, después se sigue a otro departamento que es el de Inspección, en donde se ve que no lleven defectos de soldadura y puntas largas. Existe otro departamento en donde están las reparadoras de módulos, ésta se encarga de cortar las puntas y de reparar lo que la inspectora está señalando, todo defecto que detecta la computadora. Pasa entonces a otro proceso, en donde está otra inspectora QC, que así se les llama a las de control de calidad, de ahí pasa al departamento de Prueba Eléctrica en donde se somete el módulo a varias pruebas hasta que llega a la inspectora QC final y de ahí a la empacadora.
De 1982 a la fecha, han venido cambiando el proceso de trabajo, nada más en la cuestión que han aumentado más máquinas y más trabajo al obrero, en vez de que las máquinas ayuden, nos están dando más trabajo.
Han metido máquinas más rápidas y es que antes no había máquinas y ahora que las hay, hay que estar más aprisa, las soldadoras, las insertadoras; los robots y las líneas giratorias así nos han afectado.
En 1983 existía una línea que se llamaba M‑10, que no era como la Hirata, esa daba vuelta por medio de una banda mecánica, las Hiratas son totalmente electrónicas. Alrededor de esa banda estaban colocadas todas las operadoras y eran ¡muchísimas!, inclusive ahí había más trabajadoras paradas que sentadas durante las 8 horas.
En las Hiratas, la mayoría están sentadas casi las 8 horas, y sólo colocan la tablilla y prenden la máquina y ésta va insertando las resistencias y todo y ya nomás lo único que tienen que hacer es estar vigilando el proceso.
Anteriormente se tomaba la tablilla y se tenían que insertar todos los materiales uno por uno, primero los capacitores, después transistores y las resistencias.
En una línea había operadoras por los dos lados, en ellas se hacían los chasis, las había desde la uno hasta más de la 100, incluyendo inspectores, controladores de calidad y reparadores ... y eran líneas chicas comparadas con algunas de M‑10 en donde estaban más de 200 operadoras en cada línea.
Las máquinas Hirata vienen a suplir como a 8 trabajadores cada una, con su llegada el número de trabajadores disminuye porque algunas operaciones son hechas por ésta automáticamente.
Al trabajar anteriormente el modelo en donde tienen que ir colocadas todas las tablillas para que no se vaya a llenar de soldadura, ahí tenían que estar 4 personas: el que estaba tomando la tablilla y la metía en el cloroetano para que se limpiara, otro la colocaba en el rodillo que daba vueltas llamado pales, se colocaba arriba para que se secara y fuera tomado por las operadoras y de ahí volverlas a poner en la máquina o el trabajo que seguía.
Hoy no, en las Hiratas sólo hay una oiperadora que va a encargarse de ponerles unos protectores para que no se vayan a llenar de soldadura, en las máquinas de soldar les quitan los fichturs y pasa a lo que es la siguiente operación de inspección, reparación y prueba eléctrica.
No en todos los departamentos metieron máquinas nuevas, eso porque sería demasiada tecnología meter máquinas que hagan las diferentes operaciones que requieren de la actividad manual, sólo metieron las insertadoras y las soldadoras y uno que otro robot.
En el depatamento de Recorte, cuando un capacitor no da al ser insertado en la tablilla, se preforma de modo que quede exacto; aunque hay máquinas pequeñas encargadas de realizar el preforme, hay muchas piezas que hay que hacerlas a mano.
En la planta 13 hubo cambios de producción, los transformadores, es que antes había unas máquinas embobinadoras que eran tipo manual y ahora son puras máquinas electrónicas de nomás pisarle un pedal y que la operadora sostenga el alambre y se va embobinando solo; eso ocasiona que salga más trabajo aunque al trabajador se le desgasten los dedos o se le deformaen por la presión.

NO HAY ESTABILIDAD EN LA PRODUCCION

El trabajo en Zenith es muy rápido, el ritmo lo fija la banda, ésta tiene su control de tiempo, pero el supervisor le sube para que salga más producción y así quedar bien con los jefes y el fregado es el operador porque, cuando más, nos dan 30 segundos para colocar cada componenete y nos dan 15 ó 16 componentes que hay que meter en la tablilla y si una operadora es rápida entonces el supervisor le dice que se nos den dos componentes más; sí, si nos sobra un poquito de tipo entonces nos dan más material.
Se nos pide producción según el material. En cromáticos nos pedían 40 mil al día y, en otros materiales, cajas de 20 piezas; esto es en todas las líneas, siempre varía la producción, o sea, no hay estabilidad en el proceso de producción, cambia constantemente.
Y es que dicen
-ésta es la producción que tienen que sacar este día y mañana es otra. Es más, a veces el mismo día nos dan un proceso de ingeniería
-¡ésto es para 8 horas!
pero si ven que lo estamos sacando bien, pues ahí nos aumentan. Es tal la intensidad que, aunque existe un pedal que cuando se aplasta pasa el módulo, ¡la operadora para que no se atrase con la producción de los módulos los tiene que estar empujando con la mano! porque tiene que estar ¡así!, ¡así!, ¡rápido!

NOS ENVENENAMOS CON LOS SOLVENTES

Aquí tenemos muchos problemas, nada más en el área en donde yo estaba había muchos solventes, son unos líquidos que se llaman: cloroetano, metil, mei, epoxi y alcohol industrial; con todo eso se trabaja, pero sin ningún tipo de protección y, el estar oliendo, nos causa daños irreversibles en el cerebro.
Nomás en la planta 12, en la línea 1, que se encarga de hacer las fuentes de poder, cuando tenía el sistema, de que el módulo entraba a la máquina de soldar, tomaba los fichturs y los metían en un depósito de cloroetano; entonces el trabajador, sin mascarilla, tenía que estar oliendo eso y se ponía al término del turno "bien elevado".
El efecto luego luego se sentía: fuertes hemorragias nasales, pero ¡tremendas!, de tal forma que teníamos que llevar al compañero al Seguro Social de urgencias, eso si daban permiso, porque primero nos llevaban a la enfermería y nos ponían un algodón con agua en la frente y el cuello y casi nos paraban de cabeza, si ya no salía la sangre, otra vez a trabajar.
La presión psicológica sobre las operadoras es muy fuerte, ahí hay que trabajar a rapidez y por lo mismo, los peligros de los materiales dañan los dedos, les forman callos, los deforman, los dejan torcidos, les salen así como mezquinos aunque se use cinta.
Hay muchos componentes que como son muy pequeñitos no se pueden agarrar si uno se pone cinta y entonces se atoran y ahí están los reportes que se nos levantan cuando se detecta un error. Los errores siempre se cargan al operador, aunque sea error de Ingeniería ellos como quiera los hacen aparecer como un error del operador y es ahí en donde la represión psicológica comienza, porque la supervisora QC no es para decirnos cómo corregir el error más adelante, con profesionalismo, pero la verdad es que aquí el profesionalismo no se utiliza: si la operadora tiene la culpa, ahí mismo le levanta el reporte, la compañera entonces se siente bastante cohibida, bastante molesta ¿verdad?
En la planta 13, un día hubo una intoxicación colectiva. Los depósitos de cloroetano hay que cambiarlos cada 8 horas, después de cada turno. Pero ese día no se hizo no sé porqué, dicen que fue una orden; entonces se siguió trabajando con él. El calor de las máquinas de soldar aumentado con el calor de la plantilla caliente, hicieron que todo se fuera llenando de gas. Al principio no se sintió, pero como a las 10 de la noche, ¡zaz, era un corredero! los muchachos transportando a las mujeres que se desmayaban.
Sí, hubo muchas mujeres desmayadas y también hombres ... y eso no ha cambiado porque sigue el mismo tanque, ya pusieron una campana extractora, pero como quiera no es suficiente.
En la planta Dixon, usan en uno de sus anexos, una especie de resina y un pol para soldar; al estar metiendo la resina al pol, hace una especie de humo y no se tiene nada de protección y a veces se prende y se quema uno la mano.
La soldadura lleva resina porque si no, no solda bien el módulo y también tenemos que esar oliendo ese humo que combinado con el metano y el acohol que ahí se usa, no sabemos que daños nos cause.
Cuando estuve en antenas, éramos nada más siete trabajadores, repartíamos troquel para cuatro líneas. Había ahí una señora que estaba encargada de soldar, no sé pero ya tenía la cara llena de manchas, de paño por la soldadura, pedía que la cambiaran y como no lo hicieron, tuvo que renunciar. A otra muchacha se le infectaron los ojos, era una infección grave, en el Seguro le detectaron que era grave, no la cambiaron y mejor la corrieron.

EL EPOXI ME PONIA MAL

Bueno, los pisos siempre están limpios, a las máquinas se les da mantenimiento, todo eso es sólo la pantalla, pero los ingredientes que usamos como el epoxi y el cloroetano me hacían sentir los cambios en mi persona. En la mañana llegaba a trabajar bien bañadito y a todo dar y a la hora de llegar a hacer el epoxi, que es una mezcla que endurece para asegurar las ferritas en los bois, al oler el humo que despide al lavarlo en el cloroetano, me ponían mal, me ponían de mal humor; yo tenía que surtir los materiales, me pedían algo y les contestaba mal, los mandaba bien lejos. Yo me daba cuenta que eso me sucedía al estar inhalando ese humo, por eso siempre pedía el equipo protector, batallé mucho, como medio año para que me dieran una mascarilla y unos guantes. El epoxi es muy peligroso en donde quiera que endurece, se quita pero se lleva el pedazo, sea de tela o de piel, a mí me cayó en una uña y se la llevó toda.
También usamos el pergamón, es una sustancia como la colaloca; ése al caer en la ropa, la quema junto con la piel, el olor que expide es tremendo y más cuando se calienta. Un reparador al usar un cautín para pegar un componente, le cayó un poco de resina y pegamento ... le salieron ronchas en los ojos, no se le pusieron colorados sino que le salieron manchas, a él lo corrieron, dicen que renunció, pero lo corrieron y es que cuando ven que a un trabajador ya se le mermaron sus facultades en el trabajo, lo que hace la empresa es presionarlo para que renuncie y no tener que darle ninguna indemnización.

CONTRATABAN A DROGADICTOS

Los que usan el microscopio, están quedando mal. A Aída, que es una compañera que ahí trabaja desde hace muchos años, le empezó a salir carnosidad en los ojos, al principio era poca, le hicieron una operación, pidió su cambio y no se lo dieron ... lleva ya ocho operaciones en el Seguro Social, ella sigue pidiendo su cambio porque la luz sorda le hace daño, es luz mercurial, ahorita los ojos los tiene llenos de carnosidad, ya nomás lo que se le ve es la retina, es lo único que en los ojos se le ve.
A los muchachos que tienen antecedentes de drogadicción, los llevan al departamento donde se usan muchos solventes, les dicen
-vénganse para acá, aquí se van a poner bien grifos y no les va a costar nada.
El gerente les decía lo mismo, ¡al cabo que eres así!. Es que los patrones son bien cínicos, a muchachos que sabían que eran adictos, les dicen
-¡órale yo te aliviano! vete para el cloroetano.
También usaban ese departamento como castigo, cuando algún supervisor le traía ganas a alguien para amolarlo lo ponía en el cloroetano, pasaban 2 ó 3 días y esta persona mejor optaba por renunciar porque es un ambiente muy peligroso.
Hubo un caso en la planta 13, en donde se guardan todos los líquidos, que por no tener ventilación las temperaturas son muy calurosas.

SI HABIA UNA ACCIDENTE NOS MANDABAN A LA CAFETERIA

A un muchacho lo mandaron a traer un tanque de ácido, el tanque ya estaba inflado por lo mismo, al meter el diablito e inclinar el tanque, éste botó el tapón y lo bañó, el muchacho nomás se revolvía entre el ácido gritando, hasta que uno de mantenimiento le quitó toda la ropa y lo bañó con agua destilada que había en unos garrafones.
Luego, luego, sacaron a toda la gente de la línea y los mandaron a la cafetería ... del muchacho no se volvió a saber nada.
En planta 12, de tan vieja que estaba la línea, explotó pero feo, se hizo la llamarada, la soldadura se regó toda; hicieron lo mismo: desalojaron a toda la gente y la mandaron a la cafetería, pero ya se habían salido también de ahí porque había mucho humo, nos mandaron a un lado pero no nos dejaron salir a la calle, todo adentro, nada de que se sepa algo afuera.
Tenemos un comedor, pero la comida es malísima, malísima, a veces es comida que ni los perros quisieran comérsela. Hay día en que el pollo, porque casi siempre dan pollo, está descompuesto, agusanado, aunque lo guisan y le echan quien sabe que tantas cosas, no se le quita lo pestilente a podrido y de lo demás mejor ni para que hablar.
Ha habido muertos dentro de la fábrica, para ocultarlos desalojan a la gente y sacan el cadáver como si la persona estuviera enferma. Una vez un trabajador mató a una operadora y así le hicieron, o cuando una operadora murió de un paro en uno de los baños, también la sacaron en camilla como si fuera enferma. Todos saben lo que pasa dentro de la fábrica y saben lo que significa que desalojen la línea de trabajo y que nos manden a la cafetería, es solo un rato, nomás mientras ocultan lo que pasó ... todos saben que fué algo grave.

EL SEGURO SOCIAL YA NO ES SEGURO

Sí, todo lo que se habla de bonito de la maquila en la frontera es así. Ya el Seguro no es seguro. Cuando el trabajador va a que le hagan un chequeo, el pretexto que sacan es que uno ya estaba malo antes de entrar a trabajar y eso porque existe complicidad entre el Seguro y la empresa.
Hasta ahora a nadie se le ha reconocido alguna enfermedad profesional. Aída anda peleando que así se tipifique su enfermedad, pero si lo logra será la primera enfermedad que se reconozca y que por ello se le jubile como riesgo profesional. Cuando vamos al Seguro no se nos hace caso porque no tenemos delegados sindicales ante el Seguro Social que se preocupen de ello y, es que el mandamás del Seguro Social es un tal De la Rosa, pero está éste bajo las órdenes de Reynaldo.
Háganse de cuenta que esta es la ciudad y aquí Reynaldo es el rey y todas las dependencias le rinden a él, de ahí que algunos compañeros nos dicen que nos estamos poniendo a las patadas con Sansón.
Cuando uno entra a trabajar, entra uno sano, pero cuando va al Seguro Social a consulta nos dicen que nuestra enfermedad es hereditaria, entonces la empresa comienza la presión contra el trabajador para que renuncie y no pida indemnización a la empresa o pensión al Seguro.
El Seguro sólo da unas cuantas citas, empiezan a las 7 de la mañana y aunque llegue una temprano si no alcanza una, ni modo y para acabarla, la empresa no da permiso para asistir aunque lleve uno el justificante y no se nos paga el día, no nos quieren justificar la falta.
En las empresas maquiladoras nunca se pagan los primeros tres días de incapacidad, sino a partir del cuarto, si es enfermedad profesional el 100 por ciento y el 60 por ciento si es no-profesional, pero la verdad es que nunca dictaminan enfermedad profesional.
Cuando hay un accidente de trabajo dentro de la fábrica, hay que cubrir muchos requisitos para ir al Seguro, se tiene que llenar 6 machotes: la hoja de accidentes, la de datos generales, la de tres testigos, la del supervisor del área, la del supervisor del jefe de área y finalmente la del gerente general y aunque se llene toda la papelería, si uno no fue primero a la enfermería a recibir los primeros auxilios, el patrón no firma nada.
Cuando por causa de la herramienta que se utiliza, se accidenta uno, el Seguro Social lo dictamina como enfermedad general.
Un día una compañera que se llamaba Virginia Bárcenas, se cayó y se pegó en la cabeza ... la tuvieron que operar en el Seguro Social, al poco tiempo la dieron de alta, ella decía que se sentía todavía mal, pero aún así la mandaron a trabajar toda rapa. Ella fué a ver a los del sindicato y ellos dijeron que si el Seguro decía que podía trabajar es que podía; habló entonces con el director del Seguro y él le dijo que estaba bien ... a los tres días que la dieron de alta, la compañera murió.
Cristina que trabajaba en cromáticos, se empezó a sentir mal y mal, antes no había tenido problemas de salud. Pidió su cambio pero no se lo dieron, se puso muy grave, fué al Seguro Social y fue atendida por un doctor que había llegado de la ciudad de México y éste dictaminó: leucemia; no sabemos si fue por causa de lo que olía o ya tenía esa enfermedad, pero a los pocos días murió.
Por la posición del trabajo, la mayoría de las mujeres tienen la columna vertebral desviada, porque seguido tienen que cargar cosas pesadas, el Seguro dice que no es por el trabajo sino que ya son así.

LOS SALARIOS EN 1989

Bueno, en Zenith hay tres turnos de trabajo, de 6:15 a 15:15, de ahí a las 23:25 y el tercero de las 23:15 a las 6:15 de la mañana del otro día. Nos dan dos descansos de 10 minutos y media hora para comer.
Existen cuatro grados en el salario, el primero que es para las operadoras de 9 mil 800 pesos diarios; el tercero en que están los inspectores y materialistas con un sueldo de 10 mil 600 pesos, el cuarto grado están los reparadores y probadores, ellos cobran 11 mil pesos diarios, en el quinto grado los montacarguistas con 11 mil 600 y el sexto grado los choferes que cobran unos 15 mil pesos.
Aquí en Reynosa el sueldo mínimo es de 9 mil 800 pesos y con supuestas prestaciones llegamos a 58 mil semanales, pero en Matamoros por el mismo trabajo pagan 82 mil semanales con jornada de lunes a viernes, en Reynosa es de lunes a sábado.

LA ADMINISTRACION Y LA TRANSA DE LOS BONOS

Los dueños son norteamericanos, su centro de operación está en Chicago, solo conocemos a uno de los accionistas un tal Enrique Perlamen. En Zenith no existen inversionistas mexicanos y los gringos mandan aquí por medio del Ing. Herber Ramírez,quien es gerente de Relaciones Industriales. El es el más pesado, él comenzó desde supervisor, después como intendente y de ahí al cielo. Este señor es muy déspota, se ha de hacer lo que él diga tenga razón o no, él reprime a la gente por medio de sus achichincles.
Por eso el trabajador se las tiene que ver primero con el jefe de grupo, después viene el supervisor, de ahí para arriba con el jefe de área, después con el superintendente, después con el gerente y al final con el gerente general; todos mexicanos, son pero de verdad malditos, sólo se portan digamos bien, para que quede claro, los gringos, neta ... pero ellos vienen nada más para hacer pruebas.
El director de Operaciones es el que está arriba de todos, éste es un tal Gary Solner, después de él, como quien dice el que mueve el pandero, está Herber. Herber es de Camargo Tamaulipas, pero se ha ido apoderando de ella a tal grado que ahora se le llama por aquí, ciudad Herber Ramírez en lugar de ciudad Camargo, tiene pero ¡humm!.
De nuestro salario Herber y el del sindicato han hecho su riqueza, es que parte de nuestros salarios nos lo pagan en bonos.
Una vez, Herber nos dijo que nosotros ganábamos igual que en Matamoros, que de qué nos quejábamos, que de Chicago mandaban la nómina con esos sueldos. Los americanos creen que nosotros ganamos igual que en Matamoros.
Estos señores son muy hábiles, porque en las revisiones de contrato es donde han sabido resquebrajar el salario del trabajador; ahí acuerdan descontarnos el 3 por ciento de nuestro salario como cuota sindical, otra parte nos la quitan en bonos Conasupo, bonos de transporte, bonos de comida.
La transa es la siguiente: en Conasupo existe un gerente que es Enrique Elizondo Elizondo, que es familia de Reynaldo Garza Cantú el cacique más fuerte de Reynosa. Por medio de los bonos manejan unos 800 millones de pesos al mes.
El bono de alimentos el año pasado era de 2 mil 300 pesos diarios, sólo en el caso de Zenith se los pasaban a la dueña de la cafetería, ella se tenía que mochar con Herber y con Morales. En Zenith, somos unos 18 mil 000 trabajadores, por ello esa señora recibía no menos de mil millones al mes y, como ya dije, la comida era como para perros.
El bono de transporte, en donde nos descuentan 5 mil pesos semanales, van a parar a la Federación de Trabajadores de Reynosa que dirige Reynaldo Garza Cantú, él es dueño de las peseras Franja amarilla; todos esos 360 millones de pesos mensuales a él le tocan porque en sus peseras no nos aceptan los bonos y tenemos que pagar en efectivo.
Y luego el 3 por ciento de descuento, eso es para Morales, son como 200 millones de pesos mensuales que les descuentan a los 28 mil trabajadores de la maquila en Reynosa.
En esta forma el trabajador pierde casi el 30 por ciento  de su salario, mientras que en Matamoros todo les llega íntegro, aquí nos las dan por medio de prestaciones fantasmas: comida de pésima calidad, casi diario nos dan pollo ... nos hemos encontrado piezas agusanadas, otras y descompuestas, aunque quieran disfrazar lo pestilente con especies, cuando partes las piezas le sale lo pestilente, nos dan puras porquerías; bonos de transporte que no podemos utilizar; en Conasupo tenemos que comprar sus productos a los precios que nos digan.

UNA SUPERVISORA DESPOTA FUE LA MECHA

Todo lo anterior, nos tenía muy disgustados, los descuentos y a luego el mal trato de las supervisoras, nos tenía muy sensibles a lo que pasaba. Un día una compañera de la línea 1 de la planta 12, pidió permiso a la jefa de área, Alma Adame, para ir al baño, ésta se lo negó en varias ocasiones, hasta que la compañera no aguantó y tuvo que hacer sus necesidades ahí en el lugar de su trabajo; eso fué la mecha, Alma trataba pero muy mal a las operadoras.
Fuimos a ver a Morales para pedirle que nos apoyara porque pensábamos hacer un paro para sacar a Alma. El nos dijo que estaba bien, pero que sólo la línea 1.
Hicimos una junta y Morales prometió estar pero no asistió; tampoco asistió a la segunda ni a la tercera junta. Cuando hicimos la cuarta, se le fueron las cabras y llegó; la gente lo hostigó de tal manera que le gritó hasta lo que no, cuando terminó la junta, nos llamó a los delegados y nos dijo que sólo la línea 1 parara.
El día 7 de octubre de 1987, 15 minutos antes de entrar, le hablamos a la gente y la gente no quería entrar a trabajar: no entró nadie del primer turno, pararon 4 mil trabajadores.
A las tres de la tarde llegó el segundo turno y se solidarizaron con los de la mañana y también pararon y, así sucedió en la noche: paró toda la planta 12 con unos 10 mil trabajadores.
Morales llegó hasta el segundo día de paro, nos dijo que nos pusiéramos a trabajar y que él solucionaría el problema, que estuviéramos dentro de la fábrica, que no saliéramos fuera de ella.
Pero sucedía una cosa bien rara: el gerente nos decía que saliéramos para que diéramos publicidad a nuestro problema y la gente se diera cuenta de qué tipo de gente era nuestro dirigente sindical.
Bueno, en una ocasión unos muchachos salieron, ahí los entrevistaron los periodistas, estos preguntaban y ellos contestaban; la gente de Morales andaba muy enojada diciendo que cuando salieran los periódicos iban a saber quien había salido y lo iban a sacar del trabajo por parte del sindicato.
En este movimiento un supervisor que trabajaba en las tardes como periodista en el VALLE DEL NORTE, sacó una nota en la que atacaba a Morales, la nota era chiquita pero muy bonita, por ello Morales negoció con la empresa la salida de David Chávez Reynoso, que así se llama y se quedó Alma Adame.

COMIENZAN LOS DESPIDOS

Además Morales aceptó que corrieran a todo el Comité de la planta 12 y a los 70 trabajadores de la línea 1. Bueno, a todos nosotros nos aplicó la cláusula de exclusión.
Fuimos a ver a Diego Navarro a Tampico, supimos que andaba con la Quina, ahí nos dió una tarjetita para Morales y se despidió diciéndole a la Quina
-¡vámonos compadre!
Morales nunca nos recibió y tuvimos que ir al Astromundo en donde Diego había asistido a un Congreso, para poder hablarle y nos dijo que Morales ya tenía instrucciones de que si claudicábamos y recibíamos nuestra liquidación, nos metía a trabajar a cualquier empresa. La verdad es que algunos aceptaron lo que les ofreció, pero hasta la fecha no les dan trabajo, están en la lista negra que en Reynosa existe.
Preparamos el movimiento para destituir a Rafael Morales de la Cruz, para ello convocamos a una Asamblea extraordinaria para el día 7 de julio de 1988. En la convocatoria se expusieron los motivos, en ello se decía que el Comité Ejecutivo General no había convocado a elecciones desde que Rafael Morales de la Cruz se había apoderado del sindicato no obstante no ser miembro de él, que se había mantenido ahí a base de despidos y presiones y que se había enriquecido a base de las cuotas que se nos hacían, de los bonos por pasaje que se nos imponía comprar.
Que el mencionado jamás se había preocupado por gestionar la ayuda económica para sufragar los gastos de defunción, que Morales había permitido el establecimiento de otros sindicatos en la misma rama que el nuestro en las industrias NIMCO, DELNOSA y otras, que los camiones de pasajes propiedad del sindicato Morales los había registrado a su nombre, así como la constructora obrera a nombre de su esposa.

ELEGIMOS A NUESTRO COMITE EJECUTIVO

El día 7 de noviembre se llevó a cabo la Asamblea extraordinaria, se nombró a una presidenta de debates,se pasó lista de asistencia estando más del 66 por ciento de los 28 mil trabajadores socios del sindicato.
Se estableció que todo lo que impidiera la soberanía de la voluntad democrática de los socios que estuviera en los estatutos quedara nulificado, que el Comité Ejecutivo de Morales cesaba en sus funciones y por unanimidad se eligió al Comité Ejecutivo encabezado por David Chávez Reynoso, a quienes se les comisionó para que se encargaran a todo lo concerniente a los bienes de la organización.
Ese mismo día solicitamos al Ing. Américo Villareal Guerra, gobernador de Tamaulipas, su intervención para que la H. Junta de Conciliación y Arbitraje reconociera a David como secretario general y para que Morales hiciera entrega de los bienes del sindicato que estaban en su poder y, sobre todo, que la policía municipal y demás cuerpos policíacos, no actuaran en contra de los compañeros que estaban participando. David junto con otros 8 compañeros, solicitó el amparo correspondiente, el cual fue concedido por el Poder Judicial de la Federación.
Para esto el 6 de junio empezó el paro de las maquiladoras, fue general. No cerramos las puertas de las fábricas, paró nada más la gente que lo hizo por voluntad, paró la inmensa mayoría, había días que suspendían labores más de 16 mil trabajadores y, en promedio había unos 10 mil diariamente, la gente trabajaba unos días y paraba otros para evitar la rescisión de trabajo.
Ya con las actas firmadas, el día 8 nos fuimos a Cd. Victoria a meter la papelería a la Junta, pero no nos la querían recibir; por fin el presidente de la Junta, Ramón Dosal, nos dijo que fuéramos al otro día por la respuesta, pero no fue así: el día 9 salió un desplegado en los periódicos de Reynosa en el que no se reconocía el Comité de David y se avalaba el de Morales. Nada más nos dijeron
-esto no sirve, esto no vale
y lo hicieron a un lado.

APRESAN A NUESTRO SECRETARIO GENERAL

Estuvimos así en paro, la gente no entraba a trabajar hasta que llegó el 17 de junio. Ese día toda la gente estaba en la puerta de la fábrica, había policías preventivos, rurales, de tránsito, matones a sueldo, pandilleros ... y empezaron a agredir a la gente y a tratar de meternos a la fuerza a trabajar, la gente no quería, a David lo agarraron y se lo llevaron.
Desde días antes, el presidente municipal Ernesto Gómez Lira, por órdenes de Reynaldo Garza Cantú, había ordenado bastante represión contra nosotros: usaba pandilleros, les pagaba a muchachos de la Judicial, de la Rural, de Tránsito ... mientras nosotros seguíamos con nuestro movimiento pacífico. Nosotros tuvimos la oportunidad de haber hecho un escándalo y utilizar la fuerza de toda la gente para haberles quitado a David de las manos, pero no lo hicimos.
El día que agarraron a David,se le ordenó al jefe de la Judicial que lo apresara, pero no quiso, él dijo que no porque tenía un amparo, que él no quería broncas; entonces se le ordenó a los preventivos que son más ¡pácuaros!, o sea que no saben nada de leyes y ¡vámonos!.
La detención tuvo que haberse hecho primero en la cárcel preventiva y de ahí turnarlo al agente del Ministerio Público, pero no, David fue a dar directamente al penal.
Como tres días estuvimos sin saber de él, los mismos judiciales nos decían que lo buscáramos porque si no lo iban a desaparecer; hicimos mitines de protesta frente a la Comandancia y hasta en el Palacio Municipal. Tomaron presos a otros compañeros, pero nomás los trajeron por las orillas de la ciudad, por las colonias más apartadas y obscuras, los soltaron como a las tres de la mañana.
Tuvimos una entrevista con el Secretario General de Gobierno, Heriberto Batres, pero bien descarado nos dijo que no le dijéramos nada porque ya sabía todo, le dijimos que entonces por qué no le ponía solución, solo nos dijo
-ya no vengan a hablar nada conmigo.
A David primero le pusieron acusaciones del fuero común:
daños en propiedad ajena y vandalismo, el fiscal del fuero común lo exoneró porque no había nada de eso y lo mandó al Juzgado Federal, ahí lo procesaron por robo en el extranjero y portación de armas de fuego.
Esos delitos no existían, él sí tenía un arma pero la tenía registrada a su nombre y el día que lo agarraron no la traía consigo, no obstante le dictaron auto de formal prisión.
Ahí sigue todavía preso, no lo hemos podido sacar y es que en Reynosa no hay nadie que se preste a ayudarnos por la fuerza que tiene Reynaldo aquí.
Hubo un magistrado, que fue Procurador, al que le platicamos, él dijo que lo sacaba; pero quién sabe como se dieron cuenta de que él iba a meter las manos y el Presidente Municipal le habló diciéndole que desistiera de defender a David; después nos dijo que por qué no le habíamos dicho que en el caso de David había algo más que lo del carro.
Hablamos en Cd. Victoria con Aníbal Vargas, que es el Procurador del estado, para que dijera cuáles eran las pruebas que tenían en contra de David y, es que al momento de apresar a David, él no estaba en su carro, lo habían traído otros dos compañeros y cuando les quitaron el carro a éstos y lo llevaron al corralón, luego luego lo desmantelaron, lo dejaron inservible: le bajaron las llantas, los vidrios, los asientos, todo.
No sueltan a David porque lo consideran un peligro en la política, fuera del penal él tiene mucho arraigo con la gente y saliendo saben que va a impulsar el movimiento, porque así lo ha manifestado no obstante que le quisieron dar billetazo para que se rajara: le llevaron 60 mil dólares y el dijo que no se vendía, que él había iniciado el movimiento por la liberación de todos los trabajadores y que iba a seguir hasta lograrlo.
Nosotros seguimos en la lucha por la liberación de David y por la reinstalación de 160 trabajadores. Aunque a los despedidos lo que les importa es que salga David, que salga David y hacemos otro movimiento y nos vale lo que nos hagan, así dicen.

LA LISTA NEGRA

Durante el plantón, hubieron muchas agresiones, seguido llegaban los pandilleros a golpearnos, llegaban en sus carros y se bajaban con crucetas, fierros, armas de fuego. Nos destrozaban las tiendas y si nos oponíamos nos golpeaban, como se sentían apoyados, actuaban impunemente; en una ocasión agarramos a un grupo de ellos, no los golpeamos sino que los llevamos con la policía ... llegó Reynaldo y luego los soltaron.
Ahí en Reynosa, autoridades no hay, Reynaldo con Morales y el presidente municipal, se han adueñado de todo, los despedidos podemos entrar a trabajar, pero a los 2 ó 3 días nos dicen que ya no hay trabajo, porque tenemos problemas al estar en la lista negra, solo nos queda para poder trabajar, emigrar a otra ciudad.
A los compañeros que participaron en el paro, Morales los sigue hostigando y cuando quiere, les aplica la cláusula de exclusión; a la fecha ya van más de mil trabajadores corridos por el sindicato; la empresa sólo nos entrega un oficio como el que le entregó la compañía Hamill de México SA de CV a la compañera Digna Chávez Reynoso, que dice:

"Por medio del presente escrito hacemos de su conocimiento que el día de hoy estamos rescindiendo la relación de trabajo que nos une con usted, debido a que hoy se recibió notificación del Sindicato Industrial de Trabajadores en Plantas Maquiladoras de Ciudad Reynosa Tamaulipas fechada el 3 del presente mes, en donde señalan que están procediendo a aplicarle la cláusula de exclusión sin dar las razones que motivaron dicha medida."
"Debido a que tenemos pactado con el mencionado sindicato en la cláusula novena del Contrato Colectivo de Trabajo que todo miembro del sindicato que sea dado de baja del mismo por aplicación de la cláusula de exclusión, nosotros nos obligamos a darle de baja de la empresa, sin ninguna responsabilidad para la misma, ya que la mediada es obligación contractual.
La presente se la otorgamos en cumplimiento del art. 47 de la Ley Federal del Trabajo."

NOS HACE FALTA MUCHA ESCUELA SINDICAL

El plantón tuvo que levantarse porque se presentaron gentes de Morales con armas de fuego de alto poder, cubiertos con pasamontañas; eran las 12:15 de la noche, nos pegaron con las carabinas, nos tiraron al suelo apuntándonos con ellas, la lona que teníamos fue destruida, después dijeron que si nos veían por ahí al otro día, nos iban a matar.
La gente sigue firme esperando que salga David, pero ya nos estamos preparando para actuar aunque no lo suelten, ¡claro! recibiendo siempre su opinión de las cosas, porque la verdad es que a todos nos ha servido mucho este movimiento, ahora hemos comprendido que nos hace falta mucha información, porque el sindicato nunca nos dice todo lo que tenemos de saber, nos hace falta mucha escuela sindical porque no conocemos ni siquiera los Estatutos y mucho menos el Contrato Colectivo de Trabajo.
Yo pienso que todo lo que está pasando es una experiencia muy amarga, pero a la vez muy fructífera porque nos aportó muchos conocimientos de lo que es la Ley Laboral y el Derecho y aunque probablemente tengamos que emigrar a otras ciudades, si es que esto no se resuelve favorablemente para nosotros, en cualquier parte en donde yo esté y en donde yo entre a trabajar, ya no voy a entrar con los ojos cerrados, ya voy a saber defenderme, ya voy a manifestar mi inconformidad, ésa es la experiencia que me ha dejado este movimiento.
Porque lo que nosotros hemos buscado, no es realmente la mejoría para nosotros sino para todos los compañeros de la planta maquiladora, para que si nosotros caemos, si nos cortan las alas, queremos que el día de mañana valga algo nuestro esfuerzo que hemos hecho para ellos; sería una gran recompensa para nosotros, sería mucha recompensa que ellos se pusieran a pensar que tienen que defenderse, que no tengan miedo, sobre todo eso: que no tengan miedo y a ver si de pasadita alguna ley se respeta allá en Reynosa.

LOS BUITRES DE LOS TRABAJADORES

Veamos como funciona el mecanismo con el que se enriquecen, a costa de casi una tercera parte del magro salario de las trabajadoras de la maquila Reynaldo Garza Cantú y sus cómplices, entre quienes se encuentra Rafael Morales de la Cruz, secretario general del sindicato local de la industria maquiladora.
Según dicen las trabajadoras, en Zenith de Reynosa el salario mínimo de las operadoras es de 9 MIL 800 pesos diarios con jornada de lunes a sábado y sólo cobran 58 mil pesos por semana porque les hacen tres descuentos de supuestas prestaciones, mientras que en Matamoros las operadoras cobran íntegros 82 mil pesos por una semana de lunes a viernes.
Los descuentos mencionados por las trabajadoras, son:

1) El BONO DE TRANSPORTE en donde se descuentan 5 mil pesos semanales por trabajadora y que reúnen 360 millones de pesos mensuales que van a parar a las manos de la Federación de Trabajadores de Reynosa dirigida por Reynaldo Garza Cantú. Vale la pena aclarar que las peseras franja amarilla, propiedad del cacique, no aceptan esos bonos, por lo que se tiene que pagar en efectivo.

2) El BONO DE ALIMENTOS de 2 mil 300 pesos diarios (dato del año de 1988) que se los pasaban a la concesionaria de la cafetería en Zenith, pero ella tenía que "mocharse" con Morales de la Cruz y con Herber Ramírez, odiado personaje que por su furia represiva ha llegado a la gerencia de Relaciones Industriales de Zenith, por lo que la comida se ha convertido en una verdadera porquería "que ni los perros quieren"

3) El BONO CONASUPO que tiene que cambiarse en esas desabastecidas tiendas gubernamentales.

Y para rematar, el 3 por ciento de cuotas sindicales que representan unos 180 millones de pesos mensuales para Morales de la Cruz.
Esta insoportable situación, ha generado enorme descontento entre las trabajadoras de la maquila en Reynosa provocando dos grandes movimientos originados en la Zenith: el movimiento de 1983 y el de 1988.
En 1983 se dió una movilización general que logró tumbar al líder de la maquila en Reynosa, Ernesto Jáuregui. Las movilizaciones incluyeron un paro en la Zenith, unas elecciones en donde la planilla Verde arrasó con los delegados departamentales, pero el gusto duró poco porque Fidel Velázquez impuso al nuevo secretario general: Rafael Morales de la Cruz traído de Tampico en donde mantiene residiendo a su familia, lo que provocó más movilizaciones de las trabajadoras: una huelga de hambre y un intento de toma del local sindical que no tuvo éxito por la represión policíaca. (5)
El movimiento DE 1983 aunque no logró el triunfo, si influyó para que se lograran aumentos salariales y algunas mejoras en las prestaciones, pero sobre todo mejoró la experiencia organizativa de las trabajadoras de la maquila quienes al ver que su situación no mejoraba y que crecía el aparato de control manejado por Garza Cantú, decidieron lanzarse, a mediados de 1988, a una segunda movilización que aprovechó la experiencia representada por el movimiento de cinco años antes.
El movimiento DE 1989 ha logrado mayores avances que el anterior a pesar de la feroz embestida de las fuerzas represivas locales encabezadas personalmente por el presidente municipal, que apenas si lograron romper el paro pacífico iniciado el 6 de junio de 1988.
Así fue como por medio de la fuerza han logrado imponer los intereses del cacicazgo. Además a través de una burda maniobra legal, han mantenido injustamente en prisión a David Chávez Reynoso secretario general electo por la Asamblea Extraordinaria del 7 de julio que logró juntar al 66 por ciento de las trabajadoras de la maquila en Reynosa.
Otra de las consecuencias de esta segunda movilización es el despido de 160 trabajadoras descobijadas en los hechos por una Ley Federal del Trabajo ineficaz en la frontera norte, como si se tratara de un territorio fuera de México ¡y eso que todavía no impera el Tratado de Libre Comercio!
Hoy este doloroso contraste de un control laboral tan atrasado, que no va de acuerdo a la moderna industria exportadora en Reynosa, ha sido informado en detalle al gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, al secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios y al propio presidente de la república Carlos Salinas de Gortari, pero todo ha sido en vano, parece ser que el gobierno mexicano acepta esta situación sin importarle mayormente el destino de las trabajadoras de la frontera norte.

EL FUTURO PROXIMO

"La gente sigue firme esperando que salga David, pero ya nos estamos preparando para actuar aunque no lo suelten. Pienso que lo que está pasando es una experiencia muy amarga pero a la vez muy fructífera porque nos aportó muchos conocimientos de lo que es la ley laboral y el derecho ... y aunque tengamos que emigrar a otras ciudades ... en cualquier parte en donde entre a trabajar ya no voy a entrar con los ojos cerrados, ya voy a saber defenderme, ya voy a manifestar mi inconformidad." Esta firme decisión expresada en las palabras de un trabajador despedido de Zenith, hace pensar que no todo está terminado en Reynosa y que el MORO (Movimiento Organizado de Reconstrucción Obrera) todavía tiene mucho que dar para comenzar a poner las cosas en su lugar.

NOTAS:

(1) Datos tomados de LA JORNADA del 9 de octubre de 1984, p15.
(2) Datos tomados del Reporte de Investigación No.9 del Taller de Indicadores Económicos de la Fac. de Economía, UNAM, dic/1988.
(3) Datos tomados del Reporte de Investigación No.10 del Taller de Indicadores Económicos de la Fac. de Economía, UNAM, feb/1989.

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