Wednesday, September 01, 2010
Tuesday, July 20, 2010

LOS TERRORISTAS
Tomás Oropeza B.
México, 20.07.010.- El México color de rosa de Felipe Calderón y la oligarquía que lo colocó en Los Pinos se está hundiendo en un mar de sangre.
La muerte de casi 25 mil mexicanos que según datos de la Procuraduría General de la República (PGR) estaban relacionados con la delincuencia organizada, es una cifra escalofriante. Cada mes han perecido 581 personas. En promedio 19 por día, a partir de la declaración de guerra al narco, en diciembre del 2006 por un presidente impuesto que pretendía ganar legitimidad aplicando la política dictada por Estados Unidos.
La violencia ha escalado en vez de menguar.
La explosión de un coche bomba en Cd. Juárez para atacar a un grupo de Policías Federales, es un hecho inédito en la historia del país y un cambio cualitativo de la capacidad operativa del grupo mafioso que la llevó a cabo en la frontera con Estados Unidos, mismo que advirtió que llevará a cabo nuevos atentados de mayores dimensiones si el gobierno “no deja de proteger” al cártel del Pacífico encabezado por Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.
Con el pretexto de ese hecho hoy el FBI y otras policías gringas están en Cd. Juárez investigando lo que tendría que investigar la justicia mexicana, para la que el hecho es una simple reacción “natural” o como diría el embajador mexicano en Washington, es sólo “otro método” de la violencia del narco. Nada para preocuparse.
Otro golpe a la sociedad ha sido la matanza de 18 personas en Torreón, Coahuila, el domingo pasado, ejecutada por desconocidos que con armas de alto poder acribillaron a hombres y mujeres en una fiesta gay, donde no había armas de ningún tipo y de ninguna manera podría ser atribuida a los ajustes de cuentas entre bandas del narco. Igual que las matanzas cometidas contra internos en centros de rehabilitación para drogadictos en Chihuahua, capital y Cd. Juárez, o de jóvenes en reuniones festivas, produce la impresión de que se trata de campañas de limpieza social para infundir terror en la población.
Otras matanzas ocurridas la semana pasada en Tamaulipas y Nuevo León, hacen pensar que el gobierno se halla a la defensiva en una guerra que está destruyendo el tejido social del país, generando miedo, parálisis y zozobra en millones de mexicanos y que tiene la finalidad, cada día más evidente, de servir como pretexto para violentar las garantías individuales y colectivas de los mexicanos, ahora con el pretexto de un narcoterrorismo cuya manufactura no está clara.
El terrorismo de Estado
Aparte de las matanzas que llevan a cabo narcos y policías y del mal que ambos hacen al pueblo, existe la violencia del gobierno y la oligarquía contra los trabajadores. Violencia que se aplica mediante la política económica neoliberal que ha recrudecido los peores rasgos del capitalismo mexicano desde hace tres décadas.
Hoy podemos ver como el afán por privatizar las empresas del Estado mexicano para entregarlas a la burguesía nativa y a la extranjera, en el caso de Compañía de Luz y Fuerza del Centro (L y FC), tiene al borde de la muerte al Ingeniero Cayetano Cabrera y el economista Miguel Ibarra con 87 y 83 días en huelga de hambre respectivamente junto con otros 13 trabajadores.
Su demanda es la reinstalación de los trabajadores despedidos por el decreto de Felipe Calderón, quien dispuso la liquidación de paraestatal donde laboraban más de 44 mil hombres y mujeres.
Estos dos hombres y sus compañeros están colocando a un gobierno que no ve ni escucha a los trabajadores ante un escenario inesperado, al mantenerse firmes aún a riesgo de perder la vida. Cosa inédita en un país acostumbrado a la tranza y la corrupción de los sindicatos y los funcionarios públicos.
El nuevo secretario de Gobernación, evidencia que no tiene ni la menor idea de que está tratando con personas ética y moralmente superiores a los politicastros que le rodean y aparte de lavarse las manos “deslindándose” de la responsabilidad por la suerte de los huelguistas, ha iniciado, mediante el aparato de dominación ideológica que en México es casi toda la prensa, radio y tv, salvo contadas excepciones como el diario La Jornada o el noticiario de Carmen Aristegui, una campaña para culpar a la dirección del sindicato electricista de “inducir al suicidio” a los ayunantes.
Por ejemplo esta tarde un noticiario de radio dirigido por Pablo Hiriart, ex director de La Crónica, vociferaba contra Martín Esparza Flores, el secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas, acusándolo de manipular a los huelguistas e inducirlos a la muerte.
Por su parte el gobierno de “izquierda” de Marcelo Ebrard, ha redoblado su hostigamiento contra los electricistas y sus aliados, estudiantes, colonos, maestros, etc., reprimiéndolos durante las manifestaciones recientes y obligando al sindicato a una tregua mientras se desarrolla el “diálogo” con Gobernación.
En serio
Es difícil pensar que Calderón vaya a recibir a los ayunantes y a los líderes del sindicato, como se lo demandaron desde su campamento en el zócalo. Si tuviera un poco de inteligencia y sensibilidad política lo haría. ¿Pero qué puede esperarse de quien en plena crisis económica ha colocado en la secretaría de Economía a un licenciado en Derecho Canónico y maestro en ciencias del matrimonio y la familia. Además de estar vinculado a los Legionario de Cristo y al grupo Monterrey?
Sólo un milagro, podría hacer que solucionara las demandas de los electricistas. Y los milagros no existen.
Pero a veces la lucha y tenacidad triunfa. Como triunfaron el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y sus aliados al lograr la liberación de los 12 presos políticos de San Salvador Atenco que aún seguían en las cárceles y recientemente el retiro de las ordenes de aprehensión contra la pedagoga y líder de esa comunidad, América del Valle.
Tuesday, July 13, 2010

Caminata contra la muerte
Luis K’Fong
Camaradas, compañeras, compañeros, conciudadanos en general:
El fin de semana que acabamos de superar, 10 y 11 de junio de 2010, nada más en ciudad Juárez se cometieron 42 asesinatos. Como ninguno de las víctimas era candidato a la gubernatura de ningún estado, connotado abogado litigante con influencias, ni siquiera funcionario menor del consulado americano, se asumió la consabida fórmula: “en algo andaban”.
Hoy, lunes 12 van —hasta la hora de escribir estas líneas— 17 vidas arrebatadas con armas de fuego en las calles de las dos ciudades principales del estado. Tampoco tenemos la más mínima explicación oficial, oficiosa o popular de por qué, ni de cómo es que los agresores no fueron prendidos infraganti, pues lo que hicieron, lo perpetraron a la luz del día, en una ciudad erizada de armas y patrullas oficiales.
Las reacciones a estas jornadas que, según uno de los medios digitales más leídos, no tiene antecedente si no nos remontamos a enero del 2010 —días anteriores a los ajustes de aquel bendito foro “Todos somos Juárez”—, han sido mínimas, cuando no verdaderos lugares comunes de desconcierto absoluto ante lo que parece fatalidad y obra del destino, y no actos delictivos, antihumanos y bárbaros.
Tal pareciera que los chihuahuenses de todas las capas sociales, de todas las corrientes ideológicas, con religión o sin ella, con partido, anulistas, abstencionistas activos y abstencionistas pasivos, nos hubiéramos acostumbrado a ver la muerte, justificarla, cerrar los ojos y hacer como que no ocurre, porque no es a nosotros a quien ahora están llorando…
Ciertamente debe haber muchas y muchos que no se conforman. En la calle, en las reuniones, en las fiestas y en los velorios me lo dicen. Pero no salen, no hacen manifiesta su protesta y ese rencor, esa inconformidad, desgraciadamente hasta ahora es estéril.
Pues bien, yo quiero ser la excepción.
Y también quiero que haya muchas excepciones como yo, tantas que pronto seamos la regla.
Ya lo hemos intentando: desde el 2008 que comenzó el horror, hemos salido a la calle con dos consignas que todavía enarbolamos: “Chihuahua no es cuartel, fuera ejército de él” y la más general “No Keremos esta Guerra”. Jóvenes heroicos, como los de la Liga Socialista Revolucionaria, maestras ejemplares como las de Doble Resistencia y nosotros, activistas comprometidos que militamos en La gota, construimos la Triple Alianza y con ella hemos sostenido en la calle Libertad brigadas casi semanales, apoyo incondicional a quienes han confluido con nosotros como la histórica resistencia por el alza al precio del transporte público, la lucha de los exburócratas del estado que todavía se está dando en las calles del centro, apoyo al Sme, Cananea o a los niños asesinados en Hermosillo y, recientemente, nuestra campaña que llamó a anular las boletas electorales en protesta por la violencia y muerte que continúa, no obstante promesas, baladronadas y balbuceos de gobernantes y candidatos.
Y aunque la gente nos ha respondido manifestándonos su simpatía y apoyo, especialmente en forma de 32 mil votos nulos aproximadamente, la verdad es que pocos se nos han sumado desde aquellos primeros meses del oscuro 2008 en que comenzaron las matanzas.
Tal vez ello se deba a que muchos crean que no se puede o no se debe salir a la calle, por el peligro, porque no tiene confianza en que acciones así puedan mover a los poderosos y obligarlos a actuar en consecuencia y entonces se forma un círculo vicioso, calculan que no vale salir, no salen, y le quitan valor a la salida, a la marcha y la manifestación plebeya…
¿Cómo romperlo?
No vemos otra forma que por la vía de los hechos. Seguir con nuestra campaña, llamar e invitar, pero sobre todo, demostrar que estamos dispuestos a cualquier sacrificio con tal de conseguir que la gente, la afectada, la solidaria con quienes han sido asesinados y sus parientes despierte.
Por eso ahora hemos decidido iniciar lo que hemos denominado
Caminata contra la muerte
Personalmente, tengo muchas limitaciones. Entre otras, una secuela de poliomelitis que me impide caminar “normalmente”, por lo que uso muletas y aparato ortopédico en una de mis piernas.
No puedo iniciar una huelga de hambre, por ejemplo, porque ahora soy diabético y otras acciones también me están vedadas.
De tal manera que quiero aportar una acción de las que más se me dificultan:
Cada jueves a las 18:30 horas, sean las condiciones que sean, caminaré desde mi vivienda, llegaré al crucero de las calles Salvador Novo e Izalco, en el Infonavit el Saucito y continuaré por la segunda de las avenidas hacia el oeste, hasta llegar al denominado “crucero de la muerte” en las calles Izalco y Francisco Villa.
Ahí donde asesinaron al primero de la ya inmensa serie. Donde ejecutaron a la pareja de tránsitos minusválidos, donde cayeron escoltas de la esposa de altos funcionarios, tal vez engañados de que iban a proponerles acciones extraoficiales.
Luego, simplemente me regresaré caminando hasta la casa.
Esto lo he comentado con mi compañera Rocío Martínez y me ha dado su apoyo. Junto a mí, caminará también portando nuestra camiseta color vino que con letras amarillas grita: “No Keremos esta Guerra”. Miembros de la Lsr y de Dr también han dicho que irán, aunque sea en algunas ocasiones.
Como vamos a invitar a todo el que podamos y a argumentarle que peor es quedarse en casa, porque así van a interpretar los poderosos que aprueba las matanzas, de llegar a reunir simpatizantes suficientes, haremos otros actos de protesta en el trayecto o a la llegada y en la hora acordada.
Pero independientemente de que nos respondan o no, Yo haré esa caminata semanal hasta que se detengan los tiros o bien no me queden fuerzas suficientes por el desgaste físico que ello significa. La única alteración que haré es que, llegado el invierno, comenzaré más temprano el recorrido.
Gracias por atender este aviso y espero que tú también decidas salirle, sólo nosotros podemos parar las masacres.
Chihuahua, 12 de julio de 2010.
No Keremos esta Guerra
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(Porque no es spam, si no deseas que te lleguen estos correos, sólo dilo, nos disculpamos y te borramos de la lista)
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